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Erik el Rojo

08/11/2010 19:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Si la semana pasada hablábamos de los vikingos en general, hoy me gustaría hacerlo respecto a Erik el Rojo, uno de sus personajes más singulares. El título de Rojo sin duda ha sido otorgado por la historiografía extranjera ya que sus actos se correspondían muy bien al modo de actuar de la época, para un hombre rodeado de enemigos. Existen dos sagas que nos hablan de Erik: Saga de los groenlandeses y la saga de Erik el Rojo. Y de éstas debemos extraer la máxima información posible, para responder a una cuestión simple: ¿Que mueve a un hombre a abandonarlo todo en pos de un sueño?

De ellas se destila que Erik, fue un islandés nacido de padres noruegos, descendiente de los descubridores de Islandia y casado con Thjohild que pertenecía a la familia real noruega. Por lo tanto, Erik era   un tipo rico en un lugar pobre. Fue expulsado de Islandia durante tres años por venganza, algunos incluso dicen, que por miedo a que adquiriera demasiada fama. 

El código de honor noruego permitía la justicia propia y a Erik le habían agraviado. Mató a los hombres que cometieron afrenta contra el y el Thing local le mandó al exilio y fue el momento de recuperar la leyenda.Cualquier navegante en alta mar, podía distinguir la silueta de Groenlandia, era   vista desde las montañas del norte. Se narraban leyendas de que hombres habían llegado a una tierra nueva llena de pastos. Esos hombres habitaron la misma zona que Erik, algunos eran sus propios antepasados y éste joven conocía bien los rumores que hablaban de tierras verdes, y nuevas. Vendió sus propiedades y se dispuso a pasar el exilio. Reclutó una tripulación y compró barcos.

Con un título nobiliar bajo el brazo y un sueño que perseguir viajó, y la fortuna debió sonreírle, porque llegaron a Groenlandia y la exploraron en su mitad sur-occidental.  Volvió tras 3 años a Islandia, porque todo señor necesita sus súbditos y Erik había conocido la Gundland, la tierra verde. Este título de tierra verde, no es más que un reclamo publicitario para atraer moradores a la isla. Lo cierto es que en Groenlandia nada era verde. No existían yacimientos metalíferos ni tampoco zonas de sal, lo que obligaba a los groenlandeses a conservar sus alimentos en leche agria o ahumados. El ganado moría en invierno y no había pasto suficiente, por lo que había que mezclarlo con harinas de pescado y diversas sobras de cocina. Tampoco había madera lo que era esencial para realizar barcos con los que remontar los fiordos y acceder a los territorios de caza del norte. Los pocos humanos que convivían en la isla eran los esquimales, con los que mantenían un contacto meramente comercial. En fin un desierto.

  Aun así, Erik se asienta en Batrahlid fortaleza inconquistable protegida por la desembocadura de dos fiordos y elevada a las alturas por un enorme promontorio.  Desde ese momento un trasiego de hombres comenzó, noruegos que huían de la tiranía del rey noruego, e incluso islandeses que pretendían escapar de la cristianización que avanzaba implacable.

Y así, surge algo inesperado, cuando todos creían estar en la tierra del Oeste, se vive la increíble historia de Bjarni, que buscando la tierra de su padre, que se acaba de establecer en Groenlandia se desvía, tras casi dos semanas de navegación avista cuatro tierras diferentes, dos muy ricas y una muy pobre. No desembarca en ninguna, pero admite, que  tampoco le son conocidas, es decir, son tierras nuevas. Llegado por fin a Groenlandia lo cuenta todo, infundiendo en Erik y su hijo una nueva ilusión: la posibilidad de llegar a la verdadera tierra verde, más allá de los glaciares inhóspitos de la isla.

Era lógico, los islandeses, noruegos, suecos, daneses, eran pueblos agrícolas, sedentarios, ajenos a la dramática realidad de la tierra groenlandesa, llena de muerte, frio, ganado escaso y nada de madera. Aun así tuvo seguidores, hombres que necesitaban una nueva oportunidad, que huían a una nueva vida, de hecho, más de lo que su isla podía acoger, amén de 4 hijos, que algo habían de heredar en algo debían ocupar sus vidas y como bien sabemos ser vikingo era la mejor de las profesiones.

Pero para ser vikingo hacía falta madera para fabricar barcos y un lugar que saquear. Por aquél entonces Inglaterra y Francia ya se encontraban saturadas de la plaga nórdica y de una fruta podrida poco se puede sacar. Los suecos dominaban las rutas comerciales y de saqueo del este, desde Rusia hasta Bizancio y a los groenlandeses no les quedaba más que las posibilidades del mar Occidental.

Y así llegó el momento en que se consolidaron las colonias en Groenlandia, y todos se decidieron a explorar la ruta de Bjarni, el que no desembarcó. Leif, hijo de Erik, decidió comprarle el barco al comerciante. Erik que iba a comandar la expedición cayó de su caballo el día de la partida, símbolo de mal augurio, quizás para él, quizás para el destino de su linaje en Vinlandia, trágicamente abatido, pues aunque su hijo sobreviviría al viaje, al Rojo, le quedó claro antes de morir en el invierno del año 1003 que lo más Oeste que su pueblo llegaría sería a Groenlandia, su paraíso de hielo...


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Selvadelolvido (41 noticias)
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selvadelolvido.blogspot.com
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