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"The Eraser" de Thom York y la frialdad antártica

31/01/2010 06:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El lider de Radiohead se toma un tiempo individual para grabar su brillante disco solista, The Eraser, continuando una línea musical ya inaugurada con su banda principal y que llevará en esta oportunidad hasta al extremo

Hace unas semanas leía una nota en el periódico en la que el músico David Sylvian decía que la clase de gente que enciende el televisor cuando se encuentra sola, no podría disfrutar de su música porque lo haría sentir incómodo. Desconozco si cuando hablaba pensaba en el total de su obra discográfica o sólo en Blemish, disco del 2003 en el que siento que más se encarna el sentido que Sylvian refería en sus palabras. Lo que dijera aquella noche a la televisión europea, no sólo iluminó mi comprensión del trabajo musical que prefiero del músico, su citado Blemish, sino también el que Thom Yorke publicara hace 10 días.

El sorpresivo disco solista The Eraser, continúa, en cierto modo, su trabajo de los últimos años con Radiohead. A primera vista parecerá un álbum extraído del cuerpo de Kid A o Amnesiac. Sólo unas audiciones posteriores harán más preciso el detalle de The Eraser y reflejarán lo distintas que son estas canciones a las que dejó realizadas con su banda. De hecho, son piezas muy distintas a todo lo grabado en la historia del rock.

La diferencia entre Radiohead y el Thom Yorke de The Eraser es sutil en el resultado de la música, pero claramente sustantiva en su ingeniería creadora: en Kid A se hace presente el sonido de una banda de cuatro miembros, que suenan muy parecido a uno sólo en The Eraser. A partir de 2000, Radiohead comenzó a editar trabajos tras los cuales la presencia de un conjunto variado de miembros parecía redundante. Kid A, Amnesiac, son álbumes cuya música no necesita invariablemente de una banda para ser posible. Utilizan la guitarra y el resto de los instrumentos de una manera tan poco usual en el rock, que sus notas se confunden con elementos electrónicos y pueden ser fácilmente sustituidos por éstos. Por eso Thom Yorke parece acompañado, cuando no lo está más que de su propia ingeniería electrónica.

The Eraser es, sin embargo, más desnudo que los discos de Radiohead. Si en éstos había un trabajo sobreabundante de instrumentistas, en The Eraser hay un esfuerzo sobreabundante de un único hombre reducido a su laptop. The Eraser es el álbum que cualquier hombre podría grabar en su casa si en una de sus habitaciones dispusiese de un Pentium IV o superior. A esto Yorke añade lo que el común de los mortales falta: una voz capaz de cantar y un talento natural para la melodía.

El tipo de música incluida en el disco será una base para lo que se creará en lo venidero. Al finalizar el 2009 este género de creaciones del tipo de The Eraser podrá ser identificado a la primera década del siglo XX, en la medida en que asociamos el rock alternativo a los noventa o la new wave a los ochenta. Es muy posible que Radiohead y Thom Yorke junto Velvet Underground y Lou Reed, sean nombres que puedan igualarse.

Con anterioridad yo había comentado aquí un álbum de Tom Verlaine, Around. Siento que The Eraser, como no Around, asienta o termina por asentar una concepción musical exclusivamente contemporánea. Around es un disco fresco, pero sus logros artísticos pertenecen al pasado; el disco se limita a continuar un patrón establecido cincuenta años atrás -como volver a escribir los relatos de Edgar Allan Poe. En el sentido que doy a estas palabras, McCartney, Dylan o Young correrán con desventaja con respecto a Yorke, Björk, Peter Gabriel o Eno: aunque sus logros hayan sido valiosos en otro tiempo y hoy día no dejen de editar discos que no podríamos sino halagar (en algunos casos), lo que ofrecen ya fue ofrecido en otro tiempo. La diferencia única entre lo que graban ahora y grabaron antes, es la cronológica.

Los años noventa sobrepasan a muchas leyendas del rock, los avejentan. Algunos álbumes de McCartney, Dylan o Eric Clapton (por nombrar algunos) sonarán algo más primitivos con relación a los discos de Tricky o Richie Hawtin. En cambio, no Thom Yorke. The Eraser es un álbum que se coloca en la punta delantera del tiempo.

El sorpresivo disco solista The Eraser, continúa, en cierto modo, su trabajo de los últimos años con Radiohead. A primera vista parecerá un álbum extraído del cuerpo de Kid A o Amnesiac

La canción que da nombre al álbum abrirá una serie de nueve. Sorprenderá el minimalismo electrónico que dejará entreverse detrás de la voz de Yorke. Una pequeña dosis de amateurismo para un loop casero, arcaico. La canción, como lo enseña su título, sería correcto asociarla a un borrador, un bloc de notas en el que un hombre deja escritos pensamientos sueltos en una hoja, sin correcciones. Un piano al principio y al final de la canción. Como sus otras ocho canciones que la acompañan, este instrumento será la única excepción a los sonidos puramente electrónicos. La canción empieza y termina casi sin que uno repare en su transcurso.

La segunda y tercera canción se confundirán entre sí y se mezclarán con la tonalidad de la primera: partes de una misma secuencia. Una audición más meditada (o hipnotizada o enajenada) determinará claroscuros más evidentes entre las distintas piezas, y descubrirán sutilezas.

Su voz menos quebrada y trémula, más optimista, dará a la cuarta canción, "Black Swan", un tono ameno. Thom Yorke parece no ocultar nada aquí y abandonará el dejo misterioso que envuelve el álbum. El modo en como no se percibe asimetría entre las tres precedentes y ésta, dejará intacto el concepto equilibrado que distingue al álbum. Con distintos métodos e igual eficacia, The Cure dejó colar la pop y acústica "Lovesong" entre las oscuras composiciones de Desintegration.

"Skip Divided" exhibe una voz agravada. Obviará los tonos delgados y evitará los finos falsetes con que Yorke suele terminar sus oraciones. Quien lo haya visto cantar, sabrá que fuerza aún más los músculos de sus pupilas cuando hace esto.

Exceptuando el piano, Yorke prescindirá de todo instrumento acústico en este disco. La ausencia de la guitarra o cualquier otro instrumento de cuerdas (que no sean las de la voz) será algo que se recibirá gratamente en The Eraser. Oyéndolo enteramente, se torna comprensible el hecho de que las presencias de los instrumentos le hubieran quitado la mayor de sus fortalezas. Supongo que a muchos de quienes realizan un objeto de arte, descubren al término que la ausencia de ciertos elementos en el resultado del trabajo se han convertido en parte de los elementos que componen su belleza.

Por ejemplo la falta del color celeste en el cielo de una fotografía, la ausencia de un vocalista en un disco o la escasez de recursos para la dirección de una película. The Eraser acentúa su frialdad antártica con la carencia de instrumentos, y agrega al frío el desierto y la sensación de vacío.


Sobre esta noticia

Autor:
Leonardo Pittamiglio (55 noticias)
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Tipo:
Opinión
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