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Érase una vez un lunático

27/07/2009 09:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el cine una cosa es el personaje, claro; otra cosa es el actor, por supuesto; pero otra cosa distinta también es el director. Aquí, lo que asumo como el principio de la caracterización

Afiche de la película Man on the Moon

Los directores de cine no son raros, no, qué van a ser raros. Ellos simplemente son individuos que deben estar siempre pendientes de que su película salga bien; porque si no es así no les pagan, o si les pagan no los vuelven a contratar y por eso no se les debe tratar como neuróticos lunáticos que joden todo el día, no, se les debe tratar sólo como gente que necesita comer, como todo el mundo.

Los que quieren, queremos, quisimos o trabajamos en audiovisuales deberíamos entender que para directores y actores ni la vida ni el trabajo son fáciles y es por eso que hoy quiero dedicarle un poco de mi tiempo a las diferencias que hay entre los ellos, aquellos y los personajes; ¿por qué?, sencillo. Primero porque quiero, tal vez puedo y no me da miedo, y segundo, porque creo que es necesario entender que los actores solitos no son los personajes, que los personajes solitos no son la historia y que los directores solitos no son el cine. Sin embargo, que quede claro lo siguiente: sin ellos no habría cine de ficción.

Para tal efecto apúntemos algunas cosillas.

1. Los personajes cinematográficos son producto de la ficción, por ende, son el fruto de una construcción abstracta que pretende simular emociones, afecciones, disgustos, acciones, historia y todo lo que podría hacer que una persona aparente ser otra durante un determinado tiempo.

2. Los actores de cine son sólo seres humanos que tienen habilidades para aparentar ser otros (tan simple ¿no?). Los actores pueden ser: (1) Naturales; no profesionales y que se representan a sí mismos o a individuos de sus mismas características en diferentes situaciones, (2) Profesionales; que tienen experiencia y están adiestrados en el arte de aparentar y parecer, esto significa que pueden (o al menos deberían poder) interpretar cualquier papel sin estar necesariamente conectado con las características del personaje, y, (3) las Estrellas, que son los que cobran duro y que hacen cualquier papel, así no siempre les quede bien.

3. Los Directores, por último, son aquellos que visualizan -antes que el actor- las características y los atributos físicos y psicológicos que deberían tener los personajes que desean en sus películas. Además, estos son los encargados de guiar a aquellos hacia la interpretación que necesitan y que quieren en su personaje. En resumen los directores son padres que incuban, traen al mundo, educan y guían a sus personajes por la vida fílmica.

El lunático es un personaje perfectamente caracterizado, encontrado en los anáqueles de la historia americana y construido especialmente para el actor que lo representó

Ahora, entrando en materia. ¿A qué viene todo esto?, pues digamos que es una especie de reivindicación para uno de esos actores que, aunque no pareciera, pueden hacer buenos papeles. ¿Qué pasa con el personaje de Jim Carrey en “The Man of the Moon”.

El lunático es un personaje perfectamente caracterizado, encontrado en los anáqueles de la historia americana y construido especialmente para el actor que lo representó y que demuestra que el director y su actor no están perdiendo ni su dinero ni su tiempo.

Jim Carrey y el director de la película lograron un personaje que con sus acciones cuenta la historia de una película sencilla y enganchadora. The man of the moon (película biográfica de un famosísimo comediante gringo) es un personaje que se contonea entre todos los arquetipos: es protagónico pero luego deja de serlo, se convierte en antagónico de sí mismo y al final, combina el protagónico con el agónico para estremecer al espectador de manera tal que quien ve la película no sabe si reir o llorar, si odiarlo o quererlo. Esto porque el ser humano no es un ser de extremos, no es blanco o negro. El ser humano tiene niveles de gris, de bondad y de maldad y aquél que logre simular la humanidad de tal manera no será simplemente inolvidable, será también aquel que cuente la historia con un solo gesto.

Pero ¿de quién es la culpa de los personajes de este tipo, del actor, del director? No es responsabilidad de ninguno de los dos. Es un asunto de alianza y compenetración. Si los dos hacen bien su trabajo y son talentosos, están en capacidad de simular la humanidad de forma coherente (Ja, cómo si la humanidad fuera coherente) y convertir los perfiles físicos, sicológicos e históricos en un ser que vive en el espíritu de los que lo ven; entonces ahí se encontrará un personaje inolvidable.

Así, creería yo que el principio de la caracterización no está en ninguno por separado, está en una construcción conjunta que simula humanos que viven en la conciencia de quienes los vieron en las salas y los recuerdan como un conocido más, un vecino más.


Sobre esta noticia

Autor:
Richitelli (18 noticias)
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Opinión
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