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Engavillan al presidente Maduro bajo premisas falsas de una verdad, no existencial

04/08/2019 21:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los discursos presidenciales dejan un vacío al pueblo

La Tecla Fértil

 La falta de talento discursivo como conocimiento del lenguaje y literario no es ninguna deshonra. Es algo que les sucede a muchas personas inteligentes, ilustradas, nobles y extraordinariamente dotadas en otros campos.  Incluso a los jóvenes políticos de nuestra Venezuela que desconocen la verdad sobre el Socialismo Democrático, ya puesto en práctica en Rusia por su presidente Vladimir Putin y el de China, Xi Jinping. Cuando decimos que los textos manejados son malos, no pretendo ofender a nadie ni quitarle la fe en el sentido de la existencia.  Aunque es cierto que no siempre emitimos nuestro juicio con la proverbial amabilidad china. ¡Ay, los chinos! Ellos sí que sabían, tiempo atrás, antes de la Revolución Cultural, responder a poetas y dirigentes no demasiado talentosos. La respuesta era algo así: “Sus poemas como discursos superan todo lo escrito hasta ahora y, todo lo que queda aún por escribir. Si se publicaran, su deslumbrante luz haría palidecer toda la literatura y otros autores que la cultivan se darían dolorosa cuenta de su nulidad…”.

 Suponemos que ya han tenido la oportunidad de recitar esos simpáticos pareados en alguna celebración local o para adular a nuestro presidente Nicolás Maduro Moros, después de la parte oficial, claro está, una vez finalizados los grandes discursos y la polonesa de algún cantautor, interpretada por una chiquilla mofletuda con unos lazos de color rosa. El público se retuerce en sus asientos sin saber qué sigue después o si ya es hora de ir a tomar algo. ¡Y de repente esos poemas, cantos y voces aduladoras sobre nuestro pequeño pueblo! El autor o moderador del acto menciona por su nombre a todos, y ¡qué educación, qué amabilidad! La sala estalla en risas y aplausos. Justo después de todo eso llega un momento desafortunado. Alguien le comenta al mismo coordinador o representante del gobierno: “Tendría usted que mandarlo a algún sitio para que lo publiquen, sería una pena que no quedara ninguna huella”. Ay, ay, ay, no es un buen consejo. El discurso sí que ha dejado huella, claro que sí, ha emocionado a todos los interesados, así que ha conseguido su objetivo. Cuando sí que se va a echar a perder, es cuando acabe sobre el escritorio de alguna redacción y empiecen a analizarlo con criterios literarios. Y al final digan que eso no es político, con lo que causarán al autor de la nota un enorme disgusto. Disgusto que se podría haber evitado.

Deberían preocuparse por saber si tienen algo que decir. Desde ese punto de vista sus discursos son un desierto y eso nada lo puede ocultar»

 ¿Quién sabe?, es posible que algunas fuerzas poéticas dormiten en el fondo de su alma; el hecho, sin embargo, es que todavía no logran aflorar. Pone usted a su paso obstáculos hechos de montones de metáforas, tantas que resulta imposible percibir el mundo más allá de ellas. Más sin son falsas para engañar al presidente y manipularlo con cifras económica o de encuestas cifradas. Los esfuerzos por ser cada vez más poéticos son la inseguridad más frecuente de los políticos primerizos que desconocen quienes fueron Lenin, Stalin, Marx, Mariátegui y Marta Hanneker. Temen la más sencilla de las frases e intentan enmarañarla, y complicarse la vida ellos mismos y complicársela a los demás. De diez, uno consigue sobreponerse a ese amaneramiento y llega a convertirse en un buen comunicador, cinco dejan de escribir, uno se pasa a la prosa (¡ojalá que sea con un mejor resultado!), y los otros cuatro siguen escribiendo y extrañándose cada vez más de que sus discursos no impresionen a nadie. Si uno hace cálculos, aquellos diez se han convertido de repente en once. Está claro que mientras estaban escribiendo el texto, alguien más se ha sumado al grupo.

Lo cierto es que, todos se olvidaron de aquel muchacho graduado de subteniente en la Escuela Militar y recibió el sable de manos de Carlos Andrés Pérez, que por cierto le agradaba la campaña del joven dirigente Jorge Rodríguez en el Táchira, Y fue su mentor cuando era militante del Partido del Pueblo, me refiero a Jorge Rodríguez, padre, luego hizo incursión en las filas de la izquierda hasta llegar a la Liga Socialista.

En la izquierda, siempre habrá esa traición y sobre Hugo Chávez Frías y Jorge Rodríguez, aún más. Fueron capaces de organizar esa desbandada que el urredista José Vicente Rangel y Michelena no pudieron estructurar en un pensamiento de vanguardia.

 y eso, sin ningún truco formal lo pueden ocultar. “Quiero ser político”. Ja, de nuevo empezamos por el final. Preferimos a los que simplemente “quieren escribir”. Lo que pasa es que eso es algo muy serio. Allí está el fracaso de Henrique Capriles y Leopoldo López, en vez de dedicarse a los negocios de sus padres.

¿Qué separa a las personas? Un muro invisible. ¿Con qué se puede comparar una gran ciudad? Con una colmena o con la jungla. ¿Cómo es el vacío? El vacío es estéril. ¿Qué hace una cuerda que se tensa? Se rompe, claro. ¿Qué ha decepcionado a este redactor? Todo eso. Una mala política y la burla continuada al presidente Nicolás Maduro Moros.

Primero, deberían preocuparse por saber si tienen algo que decir. Desde ese punto de vista, sus discursos son un desierto

 Muchos discursos deben quedarse en un cajón. Ya ha habido lunas como broches de plata. Ya ha habido madonas en un tiovivo. Una memoria tan prodigiosa como la suya y obvia los antecedentes históricos, en casos, estorban cuando uno se pone a trabajar en lo suyo. Que paso con los ferris a Margarita, lo dejaron hundir por no hacerle mantenimiento y, que pasa con el submarino de la Armada que tiene varios años haciéndole mantenimiento y no lo terminan, el Sábalo, presupuesto va y viene. Ahora vienen con ser constructores navales, cuando los armadores calificados están en Perú y Chile. Venezolanos a carta cabal en el campo metalúrgico y especializados en la marina

Camps cita a Spinoza: «Todas las nociones por las cuales el vulgo suele explicar la naturaleza son solo modos de imaginar y no indican la naturaleza de cosa alguna, sino solo la contextura de la imaginación.» La contextura de la imaginación, esquemas, prejuicios, ídolos baconianos,  frames of mind, que construyen el pensamiento. También la carne, porque tal vez todo acaba en la materia cerebral, y el universo y las ficciones se acaban y habitan en los aneurismas y las sinapsis, y racionalismo, idealismo, las religiones, no serían más que formas del materialismo y la fisiología.

El presidente es engañado, le manejan cifras. Quizás le de den ideas no preparadas con la verdad, los discursos raspan la mentira, Quienes nos prepararon en el campo de la izquierda eran muy exigentes, me acuerdo de Oscar Carvallo Gorg, siendo yo, un mozalbete, íbamos a entrar a la universidad de Carabobo y en la Facultad de Derecho, la izquierda cristiana era un grillete difícil de roer, eran preparados por Abdón Vivas Terán. Hoy la democracia cristiana y militares pulsan el gobierno de Nicolás Maduro Moros y son los organizadores de las guarimbas, ¿Quién le cree a quién?

Como escritor que se ha dedicado a la autobiografía rescato una idea que Camps, a su vez, traslada de Montaigne: el autoconocimiento como forma de aprender a vivir y como conciencia de la propia vulnerabilidad que, por una parte, da sentido a la democracia y, por otra, coloca los relatos autobiográficos en las antípodas de la vanidad. Cuanto más introspectivos somos más profundizamos en el conocimiento de los otros. Con esta iluminación, sospecho que todo el pensamiento es hipocondriaco y que el cosmos cabe en un lunar de mi cuerpo. Vivimos aprisionados entre dos conceptos que se relacionan con respeto y democracia. Con ese juego entre la contención y la sinceridad de la víscera -a veces incluso de la inteligencia-, que bascula entre los amortiguadores de la civilización y la necesidad de quitarnos las mordazas de la boca. Se producen contradicciones entre corrección política y libertad de expresión.Inhibidos por la corrección política no podemos quitarle a nuestro hijo los pantalones en público, ni expresar nuestros temores sobre el hecho de que en las aulas funcione la oposición ganadora/perdedor, las niñas estén hipersexualizadas y todos -niños y niñas- seamos depredadores económicos y sexuales en potencia. Da igual lo que escribamos en los manuales. Es una cuestión de ambiente, de caldo de cultivo, de reflejo de este mundo tan pulcro y tan sucio.

Por “corrección”, no podemos llamar por su nombre a ciertas cosas ni tomárnoslas a risa. No podemos decir ciertas verdades sin recurrir al eufemismo o a las palabras en inglés. A veces incluso estamos incapacitados para entender el sarcasmo, los filtros interpuestos de la literatura y el campo ideológico. O no detectamos la brutalidad de los discursos elegantes: los que hablan de reajustes económicos o violencia de género, en lugar de hablar de despidos y machismo. No podemos decir ciertas verdades porque somos incorrectos, malos, traidores: herimos la sensibilidad y la felicidad ajena. Carecemos de buena fe y el exoesqueleto de una corrección política, identificada con el lugar común de la ideología dominante, coarta nuestra indefensa libertad de expresión.

Sin embargo, existe otra libertad de expresión reducida a exabrupto: la de los perros que nos muerden las tripas y escupen, sin pensarlo dos veces, lo que les sale del alma. O de otros huecos del cuerpo. La de los matones que han aprendido que el derramamiento de sangre es muy comercial.

 La palabra política a menudo se origina en el miedo, la venganza, el egoísmo, la urgencia de escuchar la propia voz. La demagogia que coloca sobre una línea horizontal todos los discursos nos transforma en seres eternamente parlantes. Sin disposición para aprender, con la hiperactividad inútil de ciertos párvulos. Cuando escribo, ofrezco lo mejor, pero también lo peor de mí: mis deseos de reconocimiento, vanidades, los tics nerviosos de mi escritura. Solo la conciencia autocrítica puede remediar las intemperies. Pero hay una verdad, la estructura del gobierno hay que cambiarla, la impunidad es presente, el caso eléctrico es un ejemplo. Cuando papá fue jefe de planta de CADAFE jamás se le fue la luz y en mantenimiento era muy estricto, aprendió mecánica Diésel con los rusos e inglés, caminaba las plantas con sus motores a todo dar y un galpón con repuestos. Todo eso, lo regalaron y donde funcionaban quedaron cascarones vacíos. La termoeléctrica de La Fría, Las plantas del Tigre y Guanare. Papá le llevó luz a Apure y Choroni con ayuda de norteamericanos y cubanos, no había esa manipulación de la propaganda. Todo en silencio absoluto, nadie traicionaba a nadie, los ingenieros hacían su trabajo. Los militares acabaron con el país en su administración pública y engañan al presidente Maduro de una manera abierta, quien no palpa el verdadero sentir de los venezolanos.

¿Quién sabe?, es posible que algunas fuerzas poéticas dormiten en el fondo de su alma;

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1182 noticias)
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