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El engancharse a la droga no depende del vicio en determinados medios sino de la química cerebral de la Dopamina

06/10/2015 10:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lo opuesto a la adicción no es la sobriedad sino las conexiones humanas. En Estados Unidos y también en España el consumo de drogas está subiendo como la espuma. En EEUU es la heroína, en Europa en general, en Inglaterra, Francia la cocaína

Una reciente información de la Sociedad Americana de Química explica que la adicción a las drogas, alcohol o cualquier otro hábito destructivo no es resultado de ningún "defecto personal" o las malas compañías, sino consecuencia natural de la química cerebral. Numerosos experimentos han mostrado en repetidas ocasiones que en realidad lo que provoca la adicción es la necesidad de dopamina, químico responsable del 'nivel de felicidad' de la persona.

De acuerdo con el reciente informe de la Administración para el Control de Drogas norteamericana (DEA), en los últimos años el consumo de heroína está aumentando a una tasa alarmante en muchos sectores de la sociedad americana. Según el documento, este ya alcanza el nivel de "epidemia".

Las drogas son procesadas por una parte del cerebro llamada 'área tegmental ventral', comúnmente conocida como el 'centro de recompensa'. Es precisamente aquí donde el cerebro procesa todo lo que hace que una persona se encuentra bien y donde se produce la dopamina, el neurotransmisor que causa la sensación de placer, publica el diario 'The Washington Post'.

Esa sustancia no te hace exactamente sentir bien por sí misma, sino que proporciona señales a tu cerebro y resto del cuerpo de que se debe prestar atención a la acción que estás haciendo (tomando drogas, abrazando a un familiar o jugando un videojuego) y asociarla a los buenos sentimientos que produce. Algunas drogas pueden elevar los niveles de dopamina hasta diez veces por encima de lo normal.

De esta forma, el cerebro se adapta a la sobrecarga de dopamina mediante la reducción de su número de receptores de la sustancia química, lo que significa que un adicto puede terminar necesitando cada vez más estimulantes para mantener el mismo nivel de aquella.

Lo opuesto a la adicción no es la sobriedad, sino la conexión humana

Por otra parte, el escritor británico Johann Hari recopiló una serie de evidencias de que las personas que "viven en un entorno feliz", es decir, cuando su cerebro genera las cantidades de dopamina suficiente en su vida diaria, no son tan propensas a desarrollar adicción a las drogas. Hari cita al profesor de psicología de una universidad con sede en Vancouver Bruce Alexander, que sostiene que "la adicción es una adaptación" al entorno correspondiente y es parecida a una "jaula".

El comercio del opio mueve sumas de billones de dólares. Es con el tráfico de armas el delito más corriente

Hari considera que todo lo que sabemos de la adicción "es falso", y en realidad debe llamarse no "adicción", sino "apego". "Un adicto a la heroína se adhiere a ella porque no ha podido vincularse a otra cosa hasta ese punto. Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana", explica el escritor.

De acuerdo con el último informe de la Administración para el Control de Drogas norteamericana (DEA), México produce la mitad de la heroína que se incauta en EE.UU. La producción de opio en México se incrementó casi en un 40% sólo en 2014, ya que los agricultores intentaban satisfacer el creciente nivel de consumo de esta droga pasando al país vecino.

El centro principal de producción de opio en México que alimenta una creciente adicción en EE.UU. es el estado de Guerrero, que actualmente está a la par de Afganistán o Marruecos en términos de producción de heroína, según declaraciones del gobernador del estado, Rogelio Ortega Martínez, a quien cita 'The Independent'.

El comercio de opio es una industria de billones de dólares al año, pero los campesinos que siembran amapola en los flancos de cañadas y barrancos remotos en las sierras de Filo Mayor en el estado de Guerrero son tan pobres que viven en txabolas de madera, con techos de hojalata y sin servicio de agua o luz. Según la publicación en 'The New York Times', los niños participan activamente en el cultivo de amapola y la producción de opio, y muchos de ellos dejan la escuela para trabajar en la producción de droga.

De acuerdo con el reciente informe de la DEA, en los últimos años el consumo de heroína está aumentando a una tasa alarmante en muchos sectores de la sociedad norteamericana y alcanza el nivel de "epidemia".

"El consumo de heroína ha aumentado en EE.UU. entre hombres, mujeres, en la mayoría de los grupos de edades y en todos los grupos de ingresos. El mayor incremento se produjo en los grupos demográficos con tasas históricamente bajas de consumo: mujeres y personas con ingresos altos", afirma el informe. Del mismo modo, las muertes por sobredosis de heroína aumentaron en el país norteamericano en un 17, 5% entre 2010 y 2014.

 

 

 

 

 

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