Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

Enfermedades desaparecidas y nuevos síndromes: de la esposa maltratada al mitómano

31/03/2010 20:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

He aquí dos facetas del mundo moderno: la de no olvidar por si tenemos que enfrentarnos a las enfermedades de nuestros bisabuelos y la amenaza de síndromes nuevos para mañana

Ante todo hay que distinguir entre enfermedades realmente desaparecidas y las que no han sido clasificadas como ya existentes antaño, porque los conceptos médicos y la sensibilidad social han cambiado. De forma que lo que en otro tiempo estaba considerado como enfermedad, no lo está hoy o viceversa.

Así que el tema se limita a casos reconocidos y clínicamente descritos hoy. También conviene distinguir entre una desaparición global y una local, entre una desaparición definitiva y una desaparición temporal.

Todas las enfermedades están ligadas a cierta forma de modo de vida, que desaparecida la enfermedad se ha ido con él. La clorosis, una forma de anemia

En los últimos años aparece un desencanto frente a la idea de progreso. En las nuevas definiciones de salud, ésta es considerada como un estado de equilibrio. Puede parecer que volvemos a aquella Physis griega, pero el hombre actual no se halla en las mismas condiciones que antaño frente a la naturaleza y la enfermedad, ahora es depositario de una tecnología que le confiere un gran poder. Aparecen las primeras voces reclamando responsabilidad, moderación y prudencia; la tecnología y el avance médico conseguido, no han erradicado la enfermedad, pero se ha producido un desarrollo autónomo de la tecnología y la ciencia médica que ha ocasionado que el propio hombre se vea incluido entre los objetos de su propia técnica. Esta culminación del poder humano, puede muy bien llegar a significar el sometimiento del hombre a su propia obra.

La política actual ha asumido la prestación de la asistencia sanitaria como uno de los pilares básicos del bienestar de sus ciudadanos. Los actuales sistemas de asistencia sanitaria nos plantean dilemas relacionados con la equidad y la justicia distributiva. Ante ello, se ha planteado el nacimiento de una nueva disciplina, la bioética, con el fin de intentar reflexionar y avanzar en la resolución de los problemas cada vez más complejos de una sociedad donde la diversidad de opiniones, religiones, vivencias y situaciones, obliga a un debate continuado e ininterrumpido en una búsqueda de eso que demasiado ambiguamente venimos denominando "bien común", y que también podríamos denominar como salud, entendiéndose ésta como un estado de equilibrio con el tecnificado medio físico y social.

Debida a la carencia de hierro muy frecuente en el siglo XVIII y a principios del XIX que afectaba a las damiselas de la buena sociedad, está hoy totalmente olvidada. Sin duda se debía a la moda de corsés muy apretados y a las costumbres alimenticias de la época. Se podría igualmente invocar la "railway spine" o la debilidad espinal ferroviaria, que eran dolores a la columna debidos a los viajes en tren largos y en pésimas condiciones, enfermedad más psíquica que somática a medida que esos viajes se fueron haciendo más cofortables.

También es preciso citar el escorbuto, caracterizado el primero por la falta absoluta de vitamina C, que entrañaba hemorragias, la caída de los dientes y alteraciones en las articulaciones y el segundo, la carencia de vitamina B1, que producía molestias digestivas y nerviosas. Estas enfermedades han desaparecido en occidente debido a dietas mejor balanceadas. Pero no se descarta que puedan resurgir en caso de una guerra, que entrañe una gran hambruna.

Por el contrario ciertas indicaciones como el ergotismo o "el fuego de San Antonio", provocado por un hongo parasitario del centeno contenido en el pan, hizo estragos en la Edad Media, que ha desaparecido, con excepción de una breve epidemia en 1953, por descuidos de los panaderos durante una crisis.

En el capítulo de las eliminaciones citemos el noma, una especie de gangrena en el maxilar especialmente dolorosa y mutilante, probablemente desaparecido porque la flora de la boca y las condiciones inmunológicas de la misma han cambiado. Esta enfermedad que ha aparecido esporádicamente unida a hambrunas del Tercer Mundo.

Por el contrario existen hoy nuevas formas de intoxicación alimenticias, debidas a nuevos ingredientes químicos. Algunos aditivos utilizados para conservar los productos, utilizados para su conservación o darles un aspecto atractivo, pueden tener consecuencias patógenas. Pero la química no es la única causa de otras afecciones de origen alimenticio identificadas. Otras pueden proceder del consumo de animales que hayan comido hongos tóxicos y otras substancias.

Las enfermedades infecciosas desaparecidas

Sólo la viruela se puede decir que sido totalmente erradicada. Pero siempre subsiste el riesgo de verla reaparecer porque, por regla general, todo virus puede vivir una vida latente y eventualmente resucitar: Hace algunos años sobre una momia del Renacimiento italiano, se encontraron virus de la viruela y se pudo analizar el genoma. Y se puede imaginar que podrían utilizarse como arma bacteriológica porque como se ve las antiguas cepas no han sido definitivamente descartadas por líderes histéricos. Y es este temor es el que lleva a un verdadero espionaje que explica que ha habido ciertos países que anunciaron una vacunación general y los servicios secretos de alguna organización extranjera se libraron a un verdadero espionaje para determinar si ese país se dedicaba una vacunación de cierto tipo con vistas a inmunizar a la población para prevenir una guerra bacteriológica o para luchar contra una infección rara que sus nacionales contrajeron, como consecuencia de un posible ataque bacteriológico que luego les falló.

Si se exceptúa la viruela, con las particularidades citadas, ninguna otra enfermedad infecciosa ha sido totalmente vencida. Es cierto que la malaria y la lepra no existen ya en Europa o en América de Norte, la primera gracias a la intervención humana (ahora con el cambio climático y la subida de las temperaturas ni eso se puede decir, porque hay brotes en España); la segunda no totalmente gracias a un proceso biológico no totalmente elucidado.

Pero nada nos dice que un día volverán porque la peste progresa en los Estados Unidos y el cólera en algunos países de América Latina y en cuanto al tifus y las tifoideas siguen su curso normal.

Hay que aclarar aquí un concepto que nos será útil como es el del "Genio epidémico" (el "genio" en el sentido de disposición clara o de participación distintiva) expresión demodée pero que responde a una realidad permanente. Se sabe que dos epidemias de una misma enfermedad no se parecen. La virulencia de los gérmenes no es la misma, ni las defensas inmunitarias son tampoco igualmente atacadas. Si algunas enfermedades infecciosas son más dañinas en África que en Europa, por ejemplo, es que el continente negro sufre de carencias alimenticias, especialmente en proteínas y en ciertas vitaminas, que debilitan más el organismo ante la misma enfermedad. El "genio epidémico" varía pues en función del germen, de los hombres, de la forma de vida pero las condiciones de transmisión evolucionan de acuerdo a esos factores.

Hay otras enfermedades infecciosas, como el sarampión y la rubeola, que no han sido objeto de campañas de erradicación porque no se les consideraba suficientemente graves para hacerlo y había otras opciones prioritarias. La poliomelitis podría también desaparecer pero se considera suficiente el controlarla con una vacuna segura. Hay otras enfermedades que sido reducidas a afecciones anodinas o por lo menos estratégicamente insignificantes, gracias al seguimiento sanitario perfeccionado. En los años 20, en los hospitales pululaban la endocarditis de estreptococos y fiebres reumáticas agudas. Hoy apenas se oye hablar de ellas. Y la tracoma que llevaba a la ceguera es casi una rareza.

Respecto a la desaparición espontánea, hay casos históricos dudosos como la famosa peste de Atenas descrita por Tucidides. Fue la primera gran epidemia en occidente sobre la que se disponen testimonios detallados. Según la información pormenorizada del mismo historiador y examinadas todas las clases de peste contemporáneas, la peste de Atenas no corresponde a ninguna enfermedad de nuestro siglo. Hay diversas hipótesis sobre el tema, pero la más plausible es que se trataba de un germen particular que no ha reaparecido nunca, pero hay otros historiadores que creen que era la combinación de dos o tres enfermedades (el tifus, por ejemplo, acompañadas de un afección viral agravadas por carencias de la dieta o por intoxicaciones alimenticias.

El caso es que se le llamó peste, cosa común en esos y otros tiempos pudiera ser que esa peste fuera tifus exantemático, pero de una forma particular debida al carácter "virgen" de la población afectada (que conocía un primer encuentro con el germen patógeno en cuestión). La dificultad del diagnóstico se debe en parte a la misma evolución de las enfermedades infecciosas en la historia. Es cierto que la sífilis que azotó Europa en siglo XVI fue tan virulenta como las plagas posteriores.

Pero es cierto que ciertas enfermedades infecciosas han desaparecido espontáneamente. Citaremos dos casos. La sweating sickness, la sudoración patológica, que asoló Inglaterra en el siglo XVI, consistente en una subida de fiebre repentina, acompañada de un sudoración fría, que causaba la muerte en pocas horas. Se fue sin dejar rastro. Se ha querido ver su sucesor en el síndrome de las fiebres hemorrágicas de África o en una gripe aguda acompañada de sudoración, pero las diferencias son obvias-. El otro caso es el de la encefalitis letárgica que apareció en plena guerra europea (1914-1918), descrita con todo detalle por el neurólogo austriaco Constantin von Ecom. Este mal, procedente de China, siguiendo las huellas de la gripe española, con la cual muchos confundieron, pues fueron simultáneas. Esta encefalitis causó unas 400.000 muertes y la gripe española, el doble o el triple.

Las condiciones para que una epidemia no cause daños humanos es que no toque al hombre. Luego hay que contar con un medio de prevención, una vacuna. La viruela cumplía por lo menos la segunda y pudo ser vencida. La malaria (paludismo) de la que hemos hablado ampliamente en otro reportaje de Diáspora, ha sido objeto de una defensa más o menos continúa, pero no se ha conseguido la ansiada vacuna, aunque se sabe todo de ella desde 1945. Ahora hay la esperanza de la vacuna de la Fundación Bill Gates. No se ha conseguido llegar al protozoaire responsable de la enfermedad aunque se conoce todo del mosquito anófeles que es el vector del mal. Se ha hecho todo para matar a ese mosquito, pero tiene una resistencia que se había subestimado. La OMS ha privilegiado el tratamiento más caro y las autoridades sanitarias han seguido el objetivo inicial aunque a medias: cierto control del paludismo pero no la erradicación al menos en el Tercer Mundo.

En cuanto a la lepra parece un tanto olvidada por Occidente ya que no le causa ningún daño y se conforma con controlarla en su ámbito. La quimioterapia combinada es el mejor método, pero es muy caro. También está a mano, el tratamiento con sulfona-madre un producto muy al alcance, pero tóxico. Claro que si los países ricos se preocuparan de verdad sería otra cosa. Un intento generoso de erradicación mundial valdría la pena.

Nadie se libra. No se puede hablar de zonas completamente libres de enfermedades de todo tipo. En los Estados Unidos están alarmados por el recrudecimiento de enfermedades tales como el sarampión, la tuberculosis y en algunas zonas (Luisiana por ejemplo la fiebre amarilla). En Francia ha reaparecido el tifus exantemático, germen que continua vivo "clandestinamente" bajo formas benignas, pero supongamos que estallara una guerra. Con todas las privaciones y las degradaciones, las fatales condiciones de higiene que acompañan, la enfermedad reaparecería de inmediato. Un ejemplo claro: la enfermedad de Lyme, transmitida por una garrapata, que vive normalmente e los matorrales de alta montaña y en los brezos de los alrededores de algunas playas, alcanzó sin embargo a millares de personas. Este rebrote se vio favorecido por a la misma naturaleza de los turistas que se descuidaban en las playas de protegerse la piel.

Para muchos es inexplicable el renacimiento de la tuberculosis de una forma tan agresiva como hace dos o tres años. Digamos a guisa de explicación que bastante antes de la aparición del SIDA, se había observado la resistencia a los antibióticos de las nuevas cepas de la tuberculosis y más en las clases pobres de ciertas sociedades. Pues la recrudescencia de la tuberculosis coincidió con la aparición del SIDA: las dos enfermedades han actuado en sinergia. O sea un tuberculoso moría más fácilmente del SIDA que alguien que no padecía la enfermedad. Paradójicamente, más allá de cierta endemicidad la tuberculosis podía frenar la progresión del SIDA.

Desde la Edad Media hasta la aparición del SIDA con el progreso de la medicina no ha variado tanto como cabía esperar el comportamiento del hombre frente a la s enfermedades, pero la diferencia de racionalidad sí ha sido enorme a lo que han contribuido los progresos científicos. No obstante esa racionalidad no preside siempre los comportamientos humanos coherentes, si nuestros deseos van en dirección opuesta. Las reacciones hostiles a las aplicaciones de las leyes sobre el tabaco, son un buen ejemplo. Y las reacciones frente al SIDA se ven rodeadas todavía de mitos y leyendas. El exceso de la vulgarización de la medicina hace que para combatir las enfermedades valga mucho más la educación que la información médica superficial.

***

Los nuevos síndromes del siglo XXI

Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica

A pesar de que en la actualidad las cifras de incidencia en lo relativo a la violencia contra la mujer ejercida por esposos o compañeros sentimentales, o en el marco de relaciones afectivas de otro tipo, están ganando en publicidad progresivamente con respecto a épocas anteriores, lo cierto es que aún queda mucha realidad oculta por conocer.

Al tiempo que varios son los factores que han contribuido a que los contornos del fenómeno se expongan a la luz pública denunciados por la mujer, diversos son también los elementos que ayudan a que el silencio de la víctima sea un obstáculo en la búsqueda de vías de solución para numerosos casos de violencia contra las mujeres. Entre estos últimos, entre los elementos que mantienen a la mujer en silencio sobre el maltrato que está sufriendo, se pueden contar diversos procesos paralizantes

relacionados y generados por el miedo, la percepción de una ausencia de vías de escape o salida por parte de la víctima, y la carencia de recursos alternativos, sobre todo en el caso de mujeres con hijos que no vislumbran, por causas variadas, un apoyo externo viable.

Sin embargo, quienes trabajan buscando explicaciones y líneas de actuación para sofocar el fenómeno de la violencia y atajar sus consecuencias, conocen que en no pocas ocasiones mujeres a las que se supone una independencia personal o económica y una posibilidad de acceso a recursos alternativos continúan en relaciones donde sufren violencia. Estas mujeres, que desarrollan actividades que hacen pensar que no están sometidas a una parálisis o retracción por miedo y que incluso llegan a emprender con éxito iniciativas en varios ámbitos de sus vidas, parecen sin embargo incapaces de denunciar a sus agresores, con quienes siguen conviviendo, y mucho menos de abandonar la relación. Por otra parte, este tipo de mujeres, de perfil social considerado más independiente, y aquellas otras de dependencia más ligada a un núcleo familiar del tipo que sea, comparten la reacción paradójica de desarrollar un vínculo afectivo todavía más fuerte con sus agresores, defendiendo sus razones, retirando denuncias policiales cuando han tenido un momento de lucidez y las han presentado, o deteniendo procesos judiciales en marcha al declarar a favor de sus agresores antes de que sean condenados. Estos efectos paradójicos se producen y quizás sea tiempo de ir buscando sus mecanismos y líneas de intervención.

Algunos teóricos han tratado de arrojar luz sobre la ocurrencia de estos vínculos paradójicos entre víctima y agresor, fundamentalmente apelando a claves afectivas o emocionales que aparecen en el contexto del entorno traumático. Dutton y Painter (1981) han descrito un escenario en el que dos factores, el desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno-malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de docilidad. Según Dutton y Painter, el abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia debido a su efecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático producido por la alternancia de refuerzos y castigos. Sin embargo, esta teoría descansa aparentemente sobre la base del condicionamiento instrumental que, desde nuestra perspectiva, es válido para dar cuenta de algunos aspectos del repertorio de victimitación (principalmente de aquellos referidos a la indefensión aprendida), pero falla en cubrir el complejo aparato psicológico asociado con este tipo de vínculos paradójicos. Según nuestro entendimiento, la incertidumbre asociada a la violencia repetida e intermitente es un elemento clave en el camino hacia el desarrollo del vínculo, pero no su causa única. Además, la teoría no toma en consideración que alguna esfera de desequilibrio de poder es en cierta medida inherente a muchas relaciones humanas: en las parejas traumáticas no parece ser una consecuencia sino un antecedente al abuso.

Otro modelo que busca una explicación para el comportamiento paradójico de las mujeres maltratadas es el tratamiento factorial de Graham sobre reacciones tipo síndrome de Estocolmo en mujeres jóvenes que mantienen relaciones de noviazgo (Graham, Rawlings, Ihms, Latimer, Foliano, Thompson, Suttman, Farrington y Hacker, 1995). Su modelo factorial toma la forma de una escala de evaluación de 49 ítems alrededor de un núcleo caracterizado por distorsiones cognitivas y estrategias de coping, y dos dimensiones secundarias denominadas ‘daño psicológico’ y una más ambigua ‘amor-dependencia’.

La teoría de Graham, de propósitos evaluativos, perfil topográfico y metodología correlacional, fue diseñada para detectar la aparición de síntomas del síndrome de Estocolmo en mujeres jóvenes sometidas a abuso por parte de sus compañeros sentimentales, y está basada en la idea de que el síndrome es el producto de un tipo de estado disociativo que lleva a la víctima a negar la parte violenta del comportamiento del agresor mientras desarrolla un vínculo con el lado que percibe más positivo, ignorando así sus propias

necesidades y volviéndose hipervigilante ante las de su agresor (Graham y Rawlings, 1991). Sin embargo, mientras esta explicación puede ser válida para describir alguno de los procesos globales implicados en el síndrome, no proporciona una hipótesis teórica sobre la naturaleza del proceso traumático más allá de algunos de sus elementos constituyentes.

En los últimos años aparece un desencanto frente a la idea de progreso. En las nuevas definiciones de salud, ésta es considerada como un estado de equilibrio. Puede parecer que volvemos a aquella Physis griega, pero el hombre actual no se halla en las mismas condiciones que antaño frente a la naturaleza y la enfermedad, ahora es depositario de una tecnología que le confiere un gran poder. Aparecen las primeras voces reclamando responsabilidad, moderación y prudencia; la tecnología y el avance médico conseguido, no han erradicado la enfermedad, pero se ha producido un desarrollo autónomo de la tecnología y la ciencia médica que ha ocasionado que el propio hombre se vea incluido entre los objetos de su propia técnica. Esta culminación del poder humano, puede muy bien llegar a significar el sometimiento del hombre a su propia obra.

La política actual ha asumido la prestación de la asistencia sanitaria como uno de los pilares básicos del bienestar de sus ciudadanos. Los actuales sistemas de asistencia sanitaria nos plantean dilemas relacionados con la equidad y la justicia distributiva. Ante ello, se ha planteado el nacimiento de una nueva disciplina, la bioética, con el fin de intentar reflexionar y avanzar en la resolución de los problemas cada vez más complejos de una sociedad donde la diversidad de opiniones, religiones, vivencias y situaciones, obliga a un debate continuado e ininterrumpido en una búsqueda de eso que demasiado ambiguamente venimos denominando "bien común", y que también podríamos denominar como salud, entendiéndose ésta como un estado de equilibrio con el tecnificado medio físico y social.

El mal o síndrome de Capgras es un trastorno de delirio mental, en el cual un paciente tiene la profunda creencia de que alguien relacionado a su entorno – familiar, amigo, compañero de trabajo – ha sido cambiado por un actor o un impostor idéntico a esa persona.

El sujeto doble, o impostor, adquiere para el paciente los mismos rasgos físicos que la persona “original”, pero su mente o su personalidad no pertenecen a ella, sino a un impostor. Esta distinción es crucial, pues evidencia la persecución psíquica por parte del paciente de creer que hay dos personas físicamente iguales, pero distintas en aspectos mentales.

Así, dentro de la mente de quien padece el trastorno, existen dos mundos: el original, el que dentro de su mente siempre fue reconocido, y un aparente impostor que lleva las mismas características pero que se diferencia del supuesto original en cuestiones psíquicas.

El síndrome de Estocolmo

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía.

Según la corriente psicoanalítica el síndrome de Estocolmo sería entonces una suerte de mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional. Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía, de agrado por su secuestrador.

Aún antes de el caso del atraco al banco de Estocolmo queremos recordar el caso de Patricia Hearts, hija del banquero y dueño de periódicos Randolph Hearts que fuer capturada por el ejército simbiótico de liberación que exigía un rescate millonario por liberarla. Pasó el tiempo y una fotografía de ella vestida de guerrillera tal como aparece en nuestra foto apareció primero en un periódico y luego fue portada de un DVD. La aristócrata joven de la sociedad Patty se había convertido en guerrillera precisamente por el síndrome de Estocolmo.

Las fotografías de este trabajo son el reflejo de los dos mundos del título. El de ayer remoto y el de mañana que es hoy separados en el tiempo pero juntos en la actualidad

Este síndrome ha sido llamado de este modo desde el robo del banco Kreditbanken en Norrmalms (Estocolmo), Suecia, que transcurrió desde el 23 al 28 de agosto de 1973. En este caso, las víctimas - tres mujeres y un hombre - defendieron a sus captores incluso después de terminado su secuestro, que duró seis días. Mostraron también una conducta reticente ante los procedimientos legales. Se dice incluso que una de las mujeres secuestrada se habría comprometido con uno de los captores. El término fue acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de la policía durante el robo, al referirse al síndrome en una emisión de noticias. Fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo.

Tanto la víctima como el autor del delito persiguen la meta de salir ilesos del incidente, por ello cooperan.

Los rehenes tratan de protegerse, en el contexto de situaciones incontrolables, en donde tratan de cumplir los deseos de sus captores.

La pérdida total del control que sufre el rehén durante un secuestro, es difícil de digerir. Se hace soportable en el momento en que la víctima se identifica con los motivos del autor del delito.

Los trastornos mentales afectan a millones de personas en todo el mundo y pueden conducir a años de psicoterapia (y farmacoterapia). En algunos casos, el problema psicológico que se sufre es extremadamente raro o extraño. Esta es una lista de los 10 trastornos mentales más extraños.

El 'síndrome de Ulises' afecta a la mayoría de los inmigrantes

Los psiquiatras han detectado un nuevo trastorno mental que afecta a la mayoría de los inmigrantes 'sin papeles'. Se trata del denominado 'Síndrome de Ulises', que se caracteriza por el estrés crónico y múltiple que padece el inmigrante al afincarse en su nuevo país.

En concreto, según el doctor Joseba Achotegui, psiquiatra de la Universitat de Barcelona que participa estos días en Palma en el VII Congreso Nacional de Psiquiatría, "es una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad, al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y sentimiento de lucha por sobrevivir".

Este trastorno afecta en España a 600.000 inmigrantes 'sin papeles' y a otros 200.000 en situación de temporalidad, que no saben si continuarán en el país, según los datos recogidos por Achotegui, que ha alertado de que se trata de un trastorno sumergido. "Nosotros sólo conocemos la punta del iceberg".

Según este experto, los síntomas del 'síndrome de Ulises' son depresivos (tristeza y llanto), pensamientos de muerte y obsesivos por los "gravísimos problemas que tiene" ansiedad, irritabilidad con menores, problemas somáticos (cefaleas y fatigas por su dolor psíquico) o síntomas confusionales (pérdida de memoria).

Paramnesia Reduplicativa

La paramnesia reduplicativa es una ideación delirante en la que la persona cree que un lugar o zona ha sido duplicado, existiendo en dos o más lugares simultáneamente, o que ha sido “recolocado” en otro sitio. Por ejemplo, una persona podría creer que, de hecho, que no están en el hospital en el que había sido admitido, sino un hospital idéntico en apariencia en una zona diferente del país, aunque esto sea obviamente falso, como comentaba un informe de un caso:

"Unos pocos días después de la admisión en el Centro de Neurocomportamiento, la orientación estaba intacta, podía dar detalles del accidente, podía recordar los nombres de los médicos y podía aprender nueva información y retenerla indefinidamente. Sin embargo, mostraba una anormalidad característica en la orientación del lugar. Mientras aprendía rápidamente y recordaba que estaba en el Hospital de Veteranos de Jamaica Plain (también conocido como el Hospital Administrativo de Veteranos de Boston), insistía que el hospital estaba localizado en Taunton, Massachusetts, su pueblo natal. Tras un interrogatorio a conciencia, reconocía que Jamaica Plain era parte de Boston y admitió que sería extraño que hubiera dos Hospitales de Veteranos de Jamaica Plain localizados en Taunton. Una vez, mencionó que el hospital estaba situado en una habitación libre de su casa.

El término “paramnesia reduplicativa” fue usado por primera vez en 1903 por el neurólogo checoslovaco Arnold Pick para describir un trastorno en un paciente del cual sospechaba que se trataba de la enfermedad de Alzheimer y que insistía que le habían sacado de la ciudad en la que estaba la clínica de Pick a otra que parecía idéntica pero que estaba en un suburbio familiar. Para explicar esta discrepancia, incluso afirmó que Pick y el personal médico trabajaban en ambos lugares.

Síndrome de Cotard

El síndrome de Cotard es una rara patología psiquiátrica en la que la persona cree que está muerta, no existe, se está pudriendo o que incluso ha perdido su sangre y órganos internos. Más raramente, puede incluir ideas delirantes de inmortalidad.

En un caso se comentaba lo siguiente:

"Los síntomas del paciente ocurrieron en el contexto de más sentimientos generales de irrealidad y de estar muerto. En enero de 1990, después de ser dado de alta en el hospital de Edimburgo, su madre lo llevó a Sudáfrica. Estaba convencido de que le habían llevado al infierno (por el calor) y que había muerto de una septicemia o infección generalizada (que había sido uno de los riesgos en su recuperación) o quizás de SIDA (había leído una historia de un periódico llamado “The Scotsman” sobre alguien con SIDA que había muerto por septicemia) o de fiebre amarilla. Pensaba que había “tomado prestado el espíritu de mi madre para mostrarme el infierno”, y que estaba durmiendo en Escocia.

Jules Cotard, un neurólogo francés, le dio nombre a este trastorno que fue descrito por primera vez por él y que nombró como “le délire de négation” (”el delirio de negación”) en una conferencia en París en 1880.

Síndrome de Fregoli

El síndrome inverso al síndrome de Capgras. El síndrome de Fregoli es un raro trastorno en la cual la persona cree firmemente que personas diferentes se tratan en realidad de una única persona que cambia de apariencia o está disfrazada.

El nombre está basado en el actor italiano Leopoldo Fregoli que fue famoso por su habilidad para hacer cambios rápidos de apariencia durante sus actuaciones.

Se documentó por primera vez en 1927 por dos psiquiatras que mostraban el caso de una mujer de 27 años que estaba totalmente convencida de que estaba siendo perseguida por dos actores con los que solía ir al teatro. Pensaba que esa gente “la perseguía de cerca, tomando la forma de gente que conocía”.

Algunos trastornos neurológicos y psiquiátricos son tan extraños que uno llega a sospechar de un engaño porque son muy auténticos. F. Scott Fitzgerald acuñó el fenómeno de rejuvenecimiento en “El curioso caso de Benjamin Button”, pero hay muchas enfermedades raras y extrañas, son muy reales. Estos son algunos ejemplos.

El Síndrome del acento extranjero

El síndrome del acento extranjero Personas con esta enfermedad empiezan de repente a hablar con un acento extranjero - a menudo un país donde nunca han puesto un pie. Uno de los caso más notorio es el de una mujer noruega que tomó un acento alemán después de ser herida por la metralla en 1941, y sus vecinos sospecharon de que era una espía. Decenas de otros casos se notificaron en todo el mundo.

Los pacientes a menudo son acusados de simular la enfermedad, pero el síndrome generalmente ocurre después de un accidente cerebrovascular o traumatismo craneal y puede ser debido a una lesión en el centro de la planta que cambia la velocidad de entrega, el acento y la pronunciación de las palabras.

Por supuesto, como una ciencia materialista era encontrar una causa racional “lesión cerebral” y puede ser debido a una lesión en el centro de la planta que cambia la velocidad del habla, el acento y la pronunciación de las palabras. ¿Y qué hay quien se pone de lleno en medio de una partida a hablar en otro idioma, a veces en un dialecto extinto?. No se toma en cuenta en particular el caso de la reencarnación que podría explicar muchas cosas. Para los que crean en ella. De otra forma para todos el problema es incomprensible.

El síndrome de la mano ajena

El síndrome de la mano ajena el Dr. Strangelove de una película de Peter Sellers que los aficionados recordarán personaje que estaba incapacitado para controlar la mano derecha, que seguía siendo “mecánicamente nazi”. En la vida real, las personas que sufren de este síndrome (muchos cientos) perdieron el control consciente de una extremidad, a veces debido a una desconexión entre los dos hemisferios del cerebro. El principal, "extranjero" puede contrarrestar el movimiento por el lado contrario, por ejemplo, al desabrocharse la camisa por otra parte en el proceso de abotonarse o aplastan un cigarrillo que acaban de encender.

Para los que leen este tipo de comportamiento recuerda la declaración de “Greenbaum”. Como el alter ego en el mismo organismo ese tipo de comportamiento extraño.

El síndrome del impostor

El trastorno, que lleva el nombre del psiquiatra francés (Joseph Capgras, 1873-1950), quien lo describió en 1923, es la creencia delirante de que un amigo cercano o familiar es un impostor. Se atribuye a una desconexión entre las regiones cerebrales que reconocen las caras y registro emocional. Aproximadamente un tercio de las personas con demencia sufren de algún grado de este síndrome que no ha existido jamás. Hay también una forma de delirio síndrome de Cotard similares, donde el paciente cree que está muerto, en descomposición o ha existido alguna vez. El tratamiento con antidepresivos y la terapia electroconvulsiva puede producir resultados. El enfermo llega a creer que su novia o esposa es un impostor.

La disfonía espasmódica

Es la incapacidad de hablar que no ya en voz baja sino con un falsete. Puede parecer una broma digna de Gracita Morales “la chacha” más entrañable del cine español. Pero el protagonista de esta disfonía es Scott Adams, uno de los 30.000 norteamericanos que sufren de esta enfermedad, que distorsiona los espasmos en las cuerdas vocales. Las inyecciones de toxina botulínica en la región de la laringe puede reducir los espasmos temporalmente. Este problema tiende a desaparecer cuando el paciente canta, recita una poesía o cambia de registro de voz. Scott Adams, leyendo en voz alta todas las noches rimas, consiguió recuperar gran parte de su función vocal.

El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

La micropsia o síndrome de Alicia en el país de las maravillas, es un desorden neurológico que afecta la percepción visual.

Los sujetos perciben los objetos mucho más pequeños de lo que son en realidad. Generalmente los objetos aparecen lejanos al mismo tiempo.

Por ejemplo, un animal doméstico, como un perro, puede parecer del tamaño de un ratón, o un coche como un coche de juguete. Esto condujo a otra denominación del síndrome, visión o alucinación Lilliputense.

Se observa en afecciones de la porción central de la coroides y retina, en delirios febriles, epilepsia, psicosis esquizofrénicas agudas y en estados psicasténicos.

La enfermedad es una alteración de la percepción, la visión no esta afectada, sólo la interpretación cerebral de lo visto.

El síndrome puede estar asociado con la migraña. Ocasionalmente el síndrome es el primer síntoma de una mononucleosis infecciosa.

Otras causas de este desorden se debe al uso de substancias alucinógenas o drogas psicoactivas como LSD u hongos psilocibos o amanita muscaria.

La sinesteisa

Esta percepción difusa es reflejada por una extraña combinación de los sentidos que lleva al paciente a los números asociados con los colores, sonidos con sabor u otras sensaciones. Una persona de cada 200 podría estar sufriendo de este trastorno, a menudo sin su conocimiento. Para los científicos, este fenómeno puede resultar en la activación cruzada de diferentes regiones cerebrales especializadas para diferentes funciones. Una teoría es que los niños más pequeños tienen este tipo de conexiones cruzadas, pero las asociaciones desaparecen gradualmente a medida que crecen. La sinestesia es una condición general, benigna y, a menudo asociada con la creatividad.

Y este es el "trastorno", una cruz. “La activación de diferentes regiones del cerebro especializadas para diferentes funciones…” parece más cercana al desorden global! . Los números, colores, sonidos y sabores son muy estrechamente tejidos juntos. Todo es matemático y geométrico. Los brotes papilares tienen formas geométricas muy específicas y esto les permite capturar sólo los gustos.

Síndrome de fatiga crónica: ¿qué es?

La encefalomielitis miálgica, comúnmente conocida como el síndrome de fatiga crónica, es una enfermedad misteriosa: no se sabe con precisión cuáles son sus causas ni con qué podría ser curada. Considerada una enfermedad neurológica, que suele aparecer de forma aguda, que causa un deterioro rápido de salud.

La encefalomielitis de Fatiga o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) se puede decir que es una variante de la anterior pero al mismo tiempo se distingue de otros tipos de fatiga. Una de cada cinco personas que consultan a un médico dice que vive muy cansado. Sin embargo, el síndrome de fatiga crónica se caracteriza no sólo por la fatiga crónica, pero por una combinación de síntomas debilitantes, como el dolor, dolor muscular y articular, debilidad y malestar general reducir significativamente el personal y actividades profesionales. Todos estos síntomas se producen sin que el médico pueda conectarse a cualquier enfermedad. A veces, un evento de disparo se descubre: una infección viral, la inmunización, la anestesia, trauma físico, la exposición a contaminantes ambientales, etc.

Contrariamente a la sabiduría convencional se hace unos años, todas las edades (incluso niños), y todas las razas pueden ser afectadas por la enfermedad y no sólo las personas de origen caucásico. Sin embargo, las mujeres son de 2 a 4 veces más afectadas que los hombres.

Aunque no hay referencias al síndrome de fatiga crónica hasta la década de 1950, no fue hasta 1988 que fue reconocida oficialmente como una enfermedad. Más de 1.000 nombres ya han descrito este estado (algunos siguen siendo de actualidad), el síndrome neurasténico, síndrome postviral, o yuppies (por "jóvenes profesionales urbanos", sobre todo porque afecta a los de treinta años). La mayoría de los atacados por el síndrome de fatiga crónica llevó una vida saludable y activa antes de ser golpeado por la enfermedad.

La hipótesis de una causa viral es más y más segura, porque a menudo puede identificar una infección como un disparador. Existe una fuerte evidencia de un sistema de células inmunes cuyo mal funcionamiento deja de combatir la infección. La investigación ha demostrado una debilidad de las células asesinas naturales y la disfunción bioquímica de las células responsables de la absorción y la eliminación de materias extrañas que circulan en la sangre.

El síndrome de fatiga crónica evoluciona muy variable.

A menudo, la persona que sufre de fatiga extrema y las necesidades crónicas tiene que someterse a numerosas pruebas médicas… Esto se debe al hecho de que muchas enfermedades causan una reducción significativa de la energía. Estos incluyen, como ejemplos, la fibromialgia, la hipotensión, la mononucleosis infecciosa crónica, el hipotiroidismo y el síndrome de colon irritable. No debe confundirse con la depresión.

Síndrome del mitómano

Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciendo la realidad de lo que se dice.

Con frecuencia, el enfermo, de carácter más bien paranoide, desfigura mentirosamente la propia idea que tiene de sí mismo, magnificándola (delirio de grandeza) o simplemente disfrazando unos humildes orígenes con mentiras de todo tipo, de forma que llega realmente a creerse su propia historia y se establece una gran distancia entre la imagen que tiene la persona de sí mismo y la imagen real. Muchos famosos (cantantes de rock, celebridades de diez minutos, etc.) han padecido esta dicotomía.

Si bien la mentira puede ser útil y es un comportamiento social frecuente, el mitómano se caracteriza por recurrir a esta conducta continuamente sin valorar las consecuencias, con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable urdiendo todo tipo de sistemas delirantes. Esta característica está asociada a trastornos de personalidad graves y se puede relacionar con dos tipos de caracteres: por un lado, los necesitados de estimación, y por otro, los que sufren un trastorno de personalidad hipertímica, es decir, las personas que tienen un ánimo muy elevado (superficiales, frívolos, impacientes).

Algunos jovencitos padecen de este trastorno debido a su personalidad inestable. Es bueno señalar que esto mayormente se da en aquellos cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1230 noticias)
Visitas:
21502
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.