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El encanto de la perla del Caribe

11/06/2009 00:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Habana, corazón de Cuba, se ha convertido en uno de los destinos más atractivos del Caribe. Sus edificios coloniales, sus amplias avenidas o su historia plasmada en cada una de sus calles, convierten a la capital cubana en un lugar especial que no deja indiferente a nadie

La Habana es la ciudad que Alejo Carpentier llamó “de las columnas”, y es que es el conjunto colonial más rico de Latinoamérica con casi tres millones de personas esparcidas sobre unos quinientos kilómetros cuadrados. Entre sus barrios más importantes se encuentra la Habana Vieja. Es el más antiguo de la capital y alberga casi un millar de edificios, de los cuales algunos se remontan al siglo dieciséis. Se sitúa entre las calles Egido y Monserrate y la Bahía de La Habana. Resulta un sitio idóneo para perderse por sus calles y charlar con sus gentes. En Centro Habana no puede dejar de visitarse el colorido Barrio Chino, en el que se puede aprovechar para tomar un estupendo mojito o bailar salsa. En este barrio hay vendedores de frutas, verduras, carnes, y productos chinos, pero algo curioso son las Sociedades Chinas de Instrucción y Recreo, pequeños establecimientos en los que además de comer muy bien y muy barato, se puede tomar una cerveza, jugar una partida de billar o asistir a algún espectáculo los fines de semana. Cerca se halla la famosa Iglesia del Sagrado Corazón o el transitado Capitolio, paradas indispensables para el turismo. Para los amantes de los puros, es cita obligatoria la fábrica de puros Partagas, dónde se podrán encontrar las famosas “cigarreras” y conocer la historia de este bien tan preciado para los cubanos.

No resulta complicado ocupar el tiempo en la Habana, ya que existen numerosos bares y establecimientos. Entre ellos se encuentra la Bodeguita del Medio, restaurante-bar típico cubano donde se puede disfrutar de la mejor comida criolla, puros habanos, música cubana y un ambiente bohemio en el que han dejado huella cientos de artistas. Una opción para comer bien y conocer a fondo la gastronomía cubana es la de acudir a los famosos “paladares”, nombre con el que se conocen los restaurantes privados en la isla. Estos pequeños locales improvisados en la sala de cualquier casa, permiten a los turistas entrar en contacto con la verdadera cocina criolla.

Transporte y moneda

Para desplazarse por la Habana, existen servicios de alquiler de coches con o sin conductor, taxis y motocicletas, además del vaivén, un sistema de transporte colectivo de autobuses con itinerario fijo y a bajos precios. A pesar de que este medio sufre algunas incomodidades y retrasos, los “camellos”, camiones adaptados para el transporte público, siguen recorriendo las calles de la Habana y podría ser una experiencia interesante compartir uno de estos viajes con los habaneros. Una opción menos económica, son los taxis particulares, en muchas ocasiones difíciles de conocer por su deterioro estético, pero seguro que sus conductores serán unos guías estupendos para encontrar ese lugar que estás buscando.

Para pagar estos transportes o cualquier otro gasto, en Cuba se mueven tres tipos de monedas, que son el peso cubano, el peso convertible y el dólar. Normalmente el turista utilizará el peso convertible o el dólar, ya que el peso cubano tiene un valor mucho menor.

El visitante no puede perderse una noche en el Malecón observando las estrellas y mezclándose entre las muchas personas que aprovechan para disfrutar de una sosegada velada nocturna. Es el lugar de cita por excelencia de los habaneros que se encuentran allí a cualquier hora del día. Es imposible estar en La Habana y no pasear por el Malecón, es un punto ideal para orientarse. Tiene cinco kilómetros de longitud en los que se puede disfrutar de la brisa del mar, de la tranquilidad y de los músicos que amenizan el paseo. Desde el Malecón se observan los edificios descuidados durante más de treinta años y de este a oeste, se pasa por lugares emblemáticos como el monumento dedicado a Antonio Maceo o el elegante Hotel Nacional, el más hermoso de la Habana.

Un plan perfecto para pasar una tarde calurosa, es ir hasta la famosa heladería Coppelia en la que comienza la película Fresa y Chocolate, y disfrutar de un momento de descanso tras haber visitado el Vedado donde se sitúan la Plaza de la Revolución y el cementerio Cristóbal Colon. La Plaza de la Revolución es la plaza más antigua de La Habana. En el siglo dieciséis era el corazón de la ciudad. En el recorrido por los distintos sitios de la urbe en la que nació Compay Segundo, resulta indispensable dejarse perder entre sus viejos edificios, sus gastadas callejuelas y permitir a los pies que te lleven a cualquier rincón de la Habana, dónde poder disfrutar de la música, la cultura y las costumbres de los cubanos.

Para combatir el calor se puede acudir a las Playas de Este, a treinta kilómetros de La Habana. Son playas muy frecuentadas por los habaneros y perfectas para pasar un día alejado del bullicio de La Habana y refrescarse en sus aguas. Las playas de Trópico y Jibacoa cuentan con fondos coralinos que resultan muy atractivos para los amantes del buceo.

Si se quieren conocer los alrededores de La Habana, una buena elección es hacer un viaje en coche hasta Pinar del Río, que en su hermosura atesora dos de las seis reservas mundiales de la biosfera existentes en la isla. El escenario más famoso de Pinar del Río es el Valle de Viñales, declarado Paisaje Cultural de la Humanidad. Además por el camino se puede disfrutar de unas vistas inmejorables y es una forma muy interesante de visitar otros rincones de Cuba, conocer una casa de tabaco, o poder ver los impresionantes campos de cañaveral.

Imprescindible

Antes de viajar, es imprescindible saber que la aduana cubana exige a todo visitante estar provisto de un pasaporte vigente o documento de viaje equivalente, a su nombre, y con la correspondiente visa de entrada o una tarjeta de turista.

El país ha desarrollado una red de servicios médicos del más alto nivel, dedicados a atender a los turistas, pero es importante tener en cuenta que no es fácil conseguir medicamentos por lo que es conveniente llevárselo desde casa. En la maleta tampoco puede faltar una buena crema para el sol y un repelente de mosquitos para las noches más calurosas de esta mágica ciudad.

Parece que Cuba se hubiese estancado en el tiempo. Sus edificios deteriorados, coches de película, motocicletas con sidecar, nos evaden a una época anterior y hacen que el turista se olvide de la rutina. Resulta muy difícil perderse en La Habana, ya que siempre habrá un habanero o habanera dispuesta a guiarte o acompañarte allá donde quieras ir. Pero en caso de que esto no ocurra, seguro que no será mayor problema el no encontrar el sitio que buscabas, ya que en La Habana cualquier rincón puede convertirse en el mejor de los recuerdos.


Sobre esta noticia

Autor:
Noemi Llamosas (1 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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