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En que nos hemos convertido

03/05/2011 20:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los americanos festejan la muerte de Bin Landen

Cuanto daño habrá producido este señor, para que los ciudadanos americanos celebren la muerte de Bin laden como si fuese Año nuevo.

Es increíble como el ser humano pude llegar a alegrarse con las desgracias de otro ser humano. Tanto daño nos estamos haciendo los unos a los otros, que el único aliento que buscamos es que a nuestros enemigos, o vecinos o cualquier persona que nos haya producido algún daño sea el que ellos también sufran algún percance.

No valoramos la vida como tal, pero todo viene dado por como vivimos en esta sociedad, vivimos acelerados, estresados, agobiados, por el trabajo, los pagos, los hijos y demás condicionantes que podamos añadir a esta lista.

Me he dado cuenta ahora en la vacaciones de semana santa, que en los pueblos el ritmo de vida es totalmene distinto a cualquier ciudad o poblacion que supere los 1000 habitantes. Se respira mejor, vives sin los agobios, la calidad de los alimentos son infinitamente mejor, los niños se relacionan mejor, disfrutan de la vida, juegan, saltan sin las ataduras del trafico o cualquier peligro que les acecha en las ciudades.

Deberíamos de intentar entre todos mantener esos niveles de vida en nuestras ciudades. Sobre todo por el bien que podamos ofrecerles a nuestros hijos para un futuro mejor. Quisiera reflejar un antes y un después que nos ocurre a todos en la relación con nuestros hijos. El texto que voy a escribiros es un clásico del periodismo norteamericano, se titula < < Papa olvida> >

Papa Olvida

Escucha, hijo voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente húmeda. He entrado solo en tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía el diario en la biblioteca, he sentido una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, he venido junto a tu cama. Esto es lo que pensaba, hijo: me había enfadado contigo. Te regañe cuando te vestías para ir a la colegio, porque apenas te habías pasado la toalla mojada por la cara. Te reprendí por que no te habías limpiado los zapatos. Te chillé enfadado cuando tiraste tus cosas al suelo.

Durante el desayuno también encontré motivos de critica: derramabas la leche, engullías la comida, ponías los codos sobre la mesa, untabas demasiada mantequilla en el pan. Y cuando te ibas a jugar y yo me encaminaba a coger el tren, y agitando la mano me gritaste, < < ¡ Adiós papá!> > , y yo fruncí el entrecejo y te respondí: < < ¡Yergue los hombros!> > .

Y por la tarde todo se repitiio de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando a las canicas. Tenias agujeros en los calcetines. Te humillé ante tus amigos haciendote ir a casa delante de mi. Los calcetines eran caros, y si tuvieras que compralos tu, tendrias mas cuidado. Pensar, hijo que esto, lo diga tu padre.

Hagamos todos como el del relato de PAPA OLVIDA

¿ Recuerdas que, mas tarde, cuando yo estaba leyendo en la biblioteca, entraste tímidamente, con una expresión dolida en los ojos ? cuando te miré por encima del periódico, impaciente por la interrupción, vacilaste en puerta. Y yo te pregunte con brusquedad: ¿ Que quieres ahora ?.

No dijiste nada, pero cruzaste la habitación de un salto, y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni siquiera mi abandono podía marchitar. Y luego te ibas, y se oían tus pasos ligeros escalera arriba.

Bien hijo, fue poco después cuando el periódico me resbalo de entre las manos y un miedo terrible, angustioso, me inundo. ¿ Que estaba haciendo de mi la costumbre ? la costumbre de encontrar defectos, de reprender, esta era mi recompensa para ti por ser un niño. No era que yo no te quisiera, era que esperaba demasiado de ti. Y te media según la vara de mi propia edad.

He llegado a tu cama en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza. Es una débil reparación, se que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estés despierto. Pero mañana seré papa de verdad. Seré tu camarada, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando este por pronunciar las palabras impacientes. Repetiré una y otra vez, como si fuera un ritual < < No es mas que un niño > > .

Me temo que te he imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu cama, veo que eres un niño pequeño todavia. Te he pedido demasiado.

W.Livingston Larned

Por favor no caigamos esto, intentemos ofrecerlos lo mejor de nosotros, para que nuestros hijos tenga un futuro mejor, con valores, principios. y no vean como normal el festejo de otros por la muerte de un ser humano.


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Alc (9 noticias)
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