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En La Farola MÁgica ¡ya!

04/02/2011 14:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Eran las cinco de la tarde y el teléfono no había parado de sonar en todo el día. Para turbación de Cristina, volvió a sonar.-                  ¿Si, quién es?--                  En farola mágica ¡ya!- Cristina corrió desorbitadamente hacia la entrada, arrancó un abrigo de su percha dejando esta tirada en el suelo y salió de casa sin reparar en que seguía con las zapatillas puestas. Bajó los cuatro pisos hasta la calle saltando las escaleras de cuatro en cuatro y cuando llegó Teresa ya estaba allí.-                  Eres una lenta- Y se reía evidenciando la ranura que se abría paso entre sus dientes y en la que solía llevar metido el palo del chupachups.Tenía un aire travieso y desenfrenado. Su pelo rubio ensortijado siempre se manifestaba contra el encierro del coletero. Vestía un gracioso vestido de flores que no tardaría mucho en manchar. Bajo el zapato, apretaba su balón de futbol contra el suelo, nunca se separaba de él. Era un torbellino, un calvario, un caballo desbocado, una canción a punto de sonar.-                  ¿Qué es eso tan importante que tenías que decirme?-                  Vamos a mi casa y te lo cuento-Cruzaron hasta su casa, que se encontraba enfrente, pasando la casa del anciano y su burro y la poco transitada carretera de su calle. Teresa sacó de un cajón dos yogures vacíos.-                  Vamos a hacer nuestro propio teléfono, ¿Qué te parece? Así no tendremos que esperar a que todo el mundo deje de hablar en nuestra casa para hablar nosotras- -                  Que estás loca, ¿Cómo lo piensas hacer?--                  Con un hilo atado a cada envase de yogur vacío- -                  No funcionará-Pero funcionó. No sin antes formar una aventura en plena calle. Ataron un lado del hilo a la ventana de Teresa y tiraron la otra parte abajo. Salieron de casa con una raqueta de tenis, una pelota y un envase de yogur. Al cruzar la calle con el hilo un coche estuvo a punto de llevárselo por delante.-                  Por los pelos- Dijo Cristina.-                  Por los hilos querrás decir- Reía Teresa.Una vez bajo la ventana de Cristina, ataron el hilo a la pelota de tenis y la lanzaron para arriba con la raqueta. Se precisaron varios intentos pero al final lo consiguieron.-                  Corre, sube a tu casa y hablamos.--                  Yo sigo pensando que no va a funcionar-Cristina esperaba en casa con el yogur pegado a la oreja.-                  ¿Hola?- Escuchó al otro lado.-                  ¿Teresa?--                  ¡Sí!-Las dos se partían de risa ante semejante tecnología. Desde entonces, todos los días a la cinco se colocaban cada una a un lado del yogur.-                  ¿Bajamos a jugar al jardín?- Preguntó Teresa.-                  Vale.-                  En la farola mágica ¡ya!-Cristina corrió a la calle y cuando llegó Teresa ya estaba sentada en el jardín, frente a un árbol.-                  No entiendo como lo haces para llegar tan rápido siempre, yo bajo incluso en zapatillas y ni por esas consigo ganarte- -                  Es un truco- Contestó Teresa sonriente.-                  ¿Qué haces?- Preguntó Cristina.-                  Miro los árboles crecer.--                  Eso es imposible, solo crecen cuando no los miras--                  Pues no mires-Cristina se dio la vuelta.-                  ¡Acaba de crecer justo ahora!- Gritó Teresa.-                  Ya se acaban las vacaciones de verano- Dijo Cristina cambiando de tema.-                  Sí, menudo fastidio. Mi madre ha dicho que mientras haya colegio tenemos que quitar el teléfono, que perdemos el tiempo. Pero en navidades lo podemos volver a poner-Cuando llegaron las vacaciones de navidad el hilo volvió a la calle del ingenio. Y todas las tardes a las cinco las dos amigas charlaban tranquilamente. Al día siguiente de venir los reyes magos habían quedado en el yogur a las doce para contarse los regalos. Eran las doce menos cinco y Cristina ya esperaba impaciente junto al "teléfono".-                  En la farola mágica ¡Ya!-Corrió todo cuanto pudo pero Teresa ya había llegado.-                  Los reyes magos han traído un regalo para las dos en mi casa y no he querido abrirlo hasta que no estuviésemos juntas. - Sus rostros brillaron al ver aquellos walky talkys de última generación.-                  Echaremos de menos el yogur- Dijo Cristina pasando un brazo por encima del hombro de Teresa.El curso escolar se reanudó y hablaban con los walky talkys a escondidas.-                  ¿Has ido hoy al colegio?- Preguntó Teresa-                  No, mi madre ha dicho que hoy me quedara en casa a descansar--                  A mí también, sospecho que algo extraño está pasando. Investiga en tu casa, yo lo haré aquí, mañana hablamos.-

Cristina, después de comer con sus padres, subió corriendo a su habitación.- Es que tengo muchos deberes que hacer mamá-Su madre la miraba incrédula.Se metió bajo las arrugadas mantas de su cama y encendió el walky talky.- ¿Teresa estás ahí?-- Sí, aquí estoy-- ¿Te has enterado ya de por qué no quieren que vayamos al colegio?-- Sí, han secuestrado a dos niños por esta zona. -- Sí, mi madre me ha dicho lo mismo, debe ser verdad-De pronto la conexión se cortó.- ¿Teresa estás ahí?Solo se escuchaban ruidos.-Debe estar roto- Pensó Cristina. Pero de pronto una voz de hombre dijo claramente:- Los tengo aquí a los dos. En cuanto Rik vuelva con el coche nos juntaremos contigo, pero por favor no me llames aquí puede ser peligroso-Cristina observaba aquel cacharro ensimismada. De pronto escuchó la voz de Teresa al otro lado.- ¿Has oído lo mismo que yo?--Creo que sí--Hay que avisar a la policía. Díselo a  tus padres, corre.-

Pero cuando Cristina y sus padres llamaron a la policía Teresa ya lo había hecho antes. Cristina se reía en bajo, Teresa siempre conseguía ser la más rápida.

Al día siguiente las dos niñas aparecían sonrientes en la portada del periódico local  mostrando sus walki talkis  bajo el titular: "Dos niñas descubren una red de tráfico de niños gracias a sus walki talkis". Las dos miraban su foto a la luz de la farola.- Pues no salimos nada mal- decía Teresa.-¿Qué quieres ser de mayor?- Preguntó Cristina, que permanecía absorta en sus pensamientos.- No lo sé, puede que millonaria ¿tu?-- Espía secreta-


Sobre esta noticia

Autor:
Martina De La Vega (21 noticias)
Fuente:
historiadeunapluma.blogspot.com
Visitas:
2060
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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