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Emprendedores: La propia silla

27/05/2011 22:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Adrian Lebendiker

Un nuevo texto de Adrián Lebendiker, director del programa dinámica.SE, sobre los emprendedores y sus sueños:

La gran mayoría de los emprendedores que me han tocado asistir son soñadores... De otra manera sería muy difícil que pudiesen sobrellevar los primeros tiempos de incertidumbres, avances y retrocesos, frustraciones y vueltas a empezar, que cualquier actividad nueva requiere.

Es cierto que quienes vienen formados en carreras del mundo de la administración conservan un costado más pragmático que aquellos que emprenden a partir de un talento, un conocimiento específico, o una oportunidad que se les abre dentro de su campo profesional. Pero en todos los casos el sueño de construir el proyecto propio es un motor indispensable para avanzar y convencer a propios y ajenos.

La posibilidad de ver materializado un sueño, aunque este sea en definitiva una empresa, no se aleja demasiado de ese sublime momento que siente un artista cuando crea.

Para aquellos emprendedores que conciben su proyecto a través del desarrollo de un producto o servicio al que le han detectado alguna oportunidad en el mercado, el sueño va sufriendo transformaciones al mismo tiempo que ellos mismos cambian. No solo es el sueño el que muta sino el propio soñador. Existe en ese proceso un corrimiento del goce que va desde el placer que produce el desafío técnico y la resolución del problema que éste nos plantea, a la satisfacción que nos genera la construcción de un proyecto propio y si se quiere más colectivo. Pasar de ser "el artesano" del emprendimiento al "constructor" es un salto no exento de angustias y dudas, porque también implica cambios en la identidad del emprendedor que hasta ese momento se ha considerado más un profesional de lo suyo que un empresario.

Incorporar las herramientas que le permitan hacer viable y concreto al proyecto, puede ser una fuente de enriquecimiento y un gran desafío ya que para el emprendedor la concreción del sueño es una experiencia mucho más plena que el sueño en sí mismo.

El emprendedor es un entusiasta y necesariamente un motivador. Y la principal fuente de estímulo es compartir y hacer partícipe a sus socios y primeros empleados de sus sueños. El sueño de la "construcción" entonces de ese proyecto es el gran cohesionador de los primeros momentos del emprendimiento, y más tarde un factor determinante a la hora de sortear las crisis.

Poder llevar el sueño a la práctica es lo que diferencia a un emprendedor de un soñador. A lo largo de casi diez años de trabajo con emprendedores he podido estar en contacto con miles de grandes ideas y no más de algunas decenas de buenas concreciones.

Buenas ideas y grandes sueños todos tenemos, pero eso no garantiza ser emprendedor ni poder armar una empresa. Existen también grandes ideas que se desarrollan dentro de empresas maduras. La diferencia es que éstas cuentan con un capital institucional, recursos humanos y generalmente un presupuesto asignado para que quienes las motorizan hagan foco en la idea-proyecto.

En cambio, un emprendedor debe multiplicar sus esfuerzos hacia una infinidad de frentes que le permitan viabilizar el proyecto tanto desde el punto de vista productivo, como comercial, y al mismo tiempo ir creando la estructura de recursos humanos y financieros que lo pueda sostener en el tiempo.

Hace unos años compartí la mesa de una conferencia con un emprendedor y un gerente de empresa, ambos muy capaces y enérgicos. El emprendedor era un ilustrador muy reconocido que había optado por armar una empresa de ilustradores para servicios publicitarios. Mientras el gerente hablaba al público, el emprendedor me dijo al oído: "Hay gente que tiene muy claro cuál es la silla que quiere ocupar en su carrera, y trabaja denodadamente para ello. En cambio, a mí me tocó inventarme la silla en la que me voy a sentar y no me quejo: no podría hacerlo de otra manera y ser feliz".

Adrián Lebendiker

Director Ejecutivo

dinámica.SE

www.dinamica.org.ar

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