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"A un empleado se le debe juzgar por el producto, no por las horas trabajadas"

03/05/2011 17:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image"Somos víctimas de las prisas. En lugar de medir el tiempo, hemos terminado asumiendo que el tiempo nos domine a nosotros". Éste es el argumento con el que se presenta Carl Honoré, precursor del movimiento slow, cuyo libro El elogio de la lentitud ha sido traducido a más de 25 idiomas.

Honoré, que formó parte del panel de expertos del I Congreso de Mentes Brillantes, celebrado en Málaga, explica su propuesta de incentivar una jornada de trabajo sin horarios fijos.

"Llenamos nuestra agenda de cosas improductivas y confundimos lo urgente con lo importante. No podemos hacerlo todo a toda prisa", denuncia este gurú de la gestión y organización del tiempo, firme defensor de que, en el mundo de la empresa, "no nos hemos dado cuenta de que para ser más competitivos hay que premiar la creatividad, y para eso no hay que imponer horarios".

El movimiento 'slow' propone ralentizar nuestra manera de afrontar el trabajo. ¿Esto no es una contradicción en un mundo donde cada vez hay que tomar más decisiones en menos tiempo? El movimiento slow no es hacer las cosas a paso de caracol, sino a una velocidad equilibrada. La cultura dominante de correcaminos nos está provocando daños en todos los sectores de la vida: la salud, el ocio, el medio ambiente... En los mercados financieros hemos visto que las ganancias rápidas han llevado casi al borde de un colapso económico apocalíptico. La aceleración constante de todo ha fracasado y se necesita un cambio. 

¿Lo que propone no significa volvernos menos productivos? No es improductivo. Ése es el tabú que hay contra la lentitud, que se asocia a la pereza. Las cosas no hay que hacerlas lo más rápido posible, sino lo mejor posible, y para eso debes tomarte tu tiempo, no ir siempre acelerado.

¿A qué se refiere con eso de "ir siempre acelerado"? A que si buscas hacerlo todo de la manera más rápida, cometes errores. El futuro de la productividad no está en trabajar más horas, sino en ser más creativos, y para eso no puedes tener el estrés de querer ir a toda prisa.

Pues en España el anterior presidente de la patronal afirmaba que para salir de la crisis hay que "trabajar más y cobrar menos". Eso de ganar competitividad a través de las horas trabajadas es una batalla perdida. Los chinos están dispuestos a trabajar 25 horas al día. ¿Cómo puedes competir con eso en Occidente? Ahí entra en juego ser más creativos que ellos.

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Todo esto suena a teoría maravillosa. ¿Pero cómo se aplica en una empresa que necesita mejorar sus resultados para no quebrar? Cualquiera que pase tiempo en una empresa se da cuenta de que muchas de las cosas que se hacen son improductivas: reuniones sin sentido, correos electrónicos que no valen para nada... Confundimos la actividad con la productividad y tenemos pánico a encontrarnos un hueco donde no tengamos nada que hacer, por eso inconscientemente rellenamos ese hueco sobrecargando la agenda. Convertimos en urgente cosas que no son nada importantes.

¿Entonces todo se reduce a aprender a gestionar el tiempo?    Hay toda una industria de libros de autoayuda sobre gestión del tiempo, pero sólo es un elemento más. Lo que hay que hacer es revolucionar nuestra relación con el tiempo. En una empresa no basta con que un ejecutivo aprenda técnicas de gestión del tiempo. De lo que hablo es de aplicar soluciones a largo plazo, de un cambio cultural más profundo.

¿Y por dónde debe empezar ese cambio? Por un cambio colectivo liderado por la gente de arriba. El jefe debe demostrar que él está a favor de este cambio cultural. Si deja la oficina a las cuatro de la tarde para ir a ver un partido de su hijo, que no lo haga de forma clandestina. 

¿Eso no es incentivar que los empleados se ausenten dejando cosas por hacer? No, porque puedes organizar tu trabajo para poder dejarlo a esa hora. Seguro que no te has enterado de que tu hijo juega el mismo día, sino que lo sabías con días o semanas de antelación. El movimiento slow reivindica la idea de sacar del pedestal el concepto de la hiperactividad. No se trata de hacer las cosas lentas, sino de hacerlas a la velocidad adecuada. Por ejemplo, la primera decisión de David Cameron (primer ministro inglés) nada más llegar al poder fue prohibir el uso de móviles en las reuniones de su gabinete para que fueran más eficientes.

Vale, pero a efectos prácticos insisto en que habrá algún punto por donde empezar... Un buen punto es aceptar que todos los empleados tengan una autonomía temporal. Hemos heredado un sistema de trabajo del siglo XIX, cuando el jefe de la fábrica controlaba a los operarios. Eso era un mundo donde la creatividad no existía, pero hoy la creatividad es lo que hace que las empresas crezcan o mueran, lo que diferencia a unas de otras, y ese control ya no es efectivo.

Dales el proyecto y el plazo de entrega a los empleados y que ellos gestionen el tiempo como crean más práctico. Hay que juzgar a la gente por el producto final, no por el tiempo que pase en la oficina. Si un empleado trabaja más cómodo yendo a la oficina un sábado a las once de la noche, en lugar de un lunes a las ocho de la mañana, ¿por qué se lo vas a impedir? Lo que pasa es que en las empresas hay mucho ego y los directivos necesitan tener la sensación de que controlan a los empleados.

fuente:Eleconomista

 
 

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