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Elecciones en Haití

17/08/2010 00:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jean Félix Benoît*

En los últimos días la situación ha evolucionado en un sentido positivo, con la inscripción de algunas figuras para las elecciones en el país. Sinceramente, no se puede tener mucha fe ni apostar mucho sobre estas candidaturas sin el apoyo de un movimiento popular. Por ejemplo, Lesly Voltaire tiene una trayectoria más o menos decente. A pesar de su cercanía con Préval, podría hacer un buen trabajo. Es un hombre con una capacidad de trabajo que muy pocos de la clase política poseen, es conciliador y no conflictivo. Además sabe trabajar en equipo y no es un fanático, nunca ha traicionado la causa popular. Reúne muchas características para ser el hombre del momento. Pero el reflujo político y la desorganización de las masas podrían dificultar mucho un gobierno bajo la presidencia de este compatriota.

Arquitecto de formación, siempre dedicado a proyectos alentadores, Lesly Voltaire se distingue por ser una persona con criterio amplio. Siempre ha colaborado con gente de horizonte político diferente y no es una persona que acostumbre dar golpes bajos. Una alianza política con una persona así al frente podría dar al país el arranque que necesita. Porque muchos cuadros competentes tendrían la posibilidad de ofrecer su talento a la nación, sin servilismos al gobierno de Préval; de lo contrario no es posible.

Pero hay muchos puntos que hay que tomar en cuenta:

1. La constitución de 1987 bloquea cualquier proceso de cambio en el país. Tiene demasiados puntos controvertidos con base en falsos argumentos para usar la fuerza.

2. El reflujo político y la ausencia de muchos militantes en el país durante este periodo electoral. Así cualquier movimiento o alianza electoral terminaría a favor de la reacción.

3. Sólo la participación activa, un acuerdo claro en alianza con las bases del movimiento Lavalas, de presencia popular podría garantizar una posible victoria de Lesly y permitirle gobernar sin ser saboteado.

4. La cuestión de las fuerzas armadas tendría que abordarse con mucho pragmatismo, dejar resuelto de una vez por todas, los debates constitucionales; si necesitamos ejército o no, mientras el país sigue bajo la ocupación de ejércitos extranjeros que sólo arreglan asuntos de intereses obscuros.

5. Mientras se resuelve la cuestión del ejército, habría que legalizar e institucionalizar brigadas de vigilancia, para sacar de una vez por todas, los ejércitos extranjeros del país y poder garantizar la seguridad de la población.

6. También, poner énfasis en la cuestión del empleo, para que políticos inútiles no ocupen puestos en la administración. Evitar caer en los errores del movimiento Lavalas versión 1 y 2.

Es posible realizar algo semejante. Pero el candidato Voltaire tendría que distanciarse del poder de René Préval, crear brigadas para vigilar las casillas y garantizar el voto popular. En caso de fraude constituir un gobierno en rebeldía y convocar un movimiento popular a la desobediencia cívica hasta la abdicación de los usurpadores. De otra forma, no hay posibilidad de participación en esta contienda.

Militares americanos del 82° Airborne patrullan las calles del centro de Puerto Príncipe (Valérian Matazaud/ La Grande Époque)

Ahora es importante abordar la cuestión del ejército sin demagogia para tener una posición de común acuerdo, tema que ha causado derramamiento de sangre en el país.

Si nos damos cuenta, empezamos a degradarnos como pueblo, cuando el ejército empezó a implicarse en actos de bandidismo. Recordémoslo muy bien. Los primeros golpes de inseguridad se iniciaron días después del 7 de febrero del 86, los autores, Cador Derezil y compañía fueron aprehendidos por la policía de manera instantánea, después de agredir a la comerciante madame Ulrick St Hilaire. Pero hasta entonces el ejército haitiano no participaba en estas pandillas.

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Ahora es claro que no podemos pensar un ejército semejante al que teníamos antes, donde todo el estado mayor era empleado de la CIA. Obviamente los oportunistas haitianos van a decir que se está soñando. Pero ha llegado la hora de decidir si vamos hacer un país o no. Dejémonos de comedias. Hoy en día tenemos un chavo banda que quiere ser presidente de la república y es el más popular. Sin embargo, todo el mundo sabe que el canal 5 de Haití perdió toda su capacidad cuando este marginado lo adquirió. Corrió a todos los cuadros competentes para dar acceso a marginados y chavos sin cultura a dirigirlo. Este muchacho debe más de 2 millones de dólares en Estados Unidos, más de 500 mil dólares de los fondos de apoyo a Haití que recibió, los invirtió en sus cosas personales y quiere la presidencia de la república para reponerse. ¡Que comedia, no!

Haití necesita de un ejército y de una policía. El sismo nos demostró que con un ejército tendríamos una mínima capacidad de intervención en las primeras horas. Aunque la ayuda internacional haría falta. Pero no nos veríamos tan ridículos frente al mundo con un gobierno ausente, un presidente zombi y corrupto.

Ahora, ¿que respuesta dar a los que dicen que Haití no necesita ejercito?

Un ejército no es solamente lo que teníamos en Haití. Hay que crear una nueva ley para el Ministerio de la Defensa e instituir el Servicio Militar Nacional. Carreras como ingeniería, medicina y la Escuela Nacional de Reforestación podrían ser instituciones a cargo de las Fuerzas Armadas Nacionales.

Tengo toda la certeza de que el país tiene dentro y en el extranjero, muchos cuadros que podrían articular mejor este tema, de una forma más detallada.

¿Qué podemos esperar de los demás candidatos?

Muchos de ellos son cuadros competentes. Pero carecen de capacidad de concesión y objetividad para entender que no tienen la confianza del electorado haitiano, sobre todo de la juventud.

Afortunadamente, el proceso va pasar por una fase de depuración, muchos de estos candidatos se quedarán sin calificar. También el pueblo tiene que estar muy a las vivas para detectar y no minimizar los impactos que la elección de otro agente antinacional nos puede causar. Es la fase importante y determinante. La unidad de la población debe ser prioridad, el trabajo cívico y la participación activa de los jóvenes en los debates de los problemas de la nación es importantísima. La juventud es el futuro del país.

La juventud debe entender, que muchos líderes políticos son gente que nunca ha disfrutado el gusto de echarse un chapuzón en las playas haitianas. No saben lo que nuestro país tiene de bueno. La mayoría ha pasado su vida en el extranjero, estudiando o tramando complots contra los gobiernos. Por eso fracasan. No tienen base popular, sólo están buscando la aprobación de las embajadas extranjeras en vez de oír las necesidades del pueblo ¿Cómo una persona así podrá tener una visión clara para sacar adelante a su país? Necesitan el poder para resolver sus apuros económicos y sus ambiciones. No saben trabajar, ni pueden enseñar en las escuelas o las universidades. Por eso pasan todo su tiempo diciendo que Haití no es un país, es un lugar.

También vale tomar en cuenta a los que andan con un discurso chauvinista, que sólo los que conocen el terreno podrán dirigir. Eso es mas falso que una nota equivocada en música. No se necesita ser ni genio ni erudito para ver que nuestro país está padeciendo de un liderazgo competente. Sólo hay que abordar la cuestión con humildad y buscar la vía adecuada en discusiones abiertas sin clichés o ideas preconcebidas.

Las elecciones podrán resultar en algo más o menos diferente. Dependerá de la movilización popular y la determinación de los militantes de base. Por ahora es prematuro afirmar cuál será el resultado. Falta que pasemos la fase de confirmación de las candidaturas. Pero seria interesante que el candidato Lesly Voltaire pensara las posibles alianzas con algunos sectores y sobre todo acercarse más a las masas. Solo así podría salir algo mejor para nuestro pueblo.

*Jean Félix Benoît es haitiano, Presidente de Topos Haití y Miembro del Grupo de Amistad México-Haití


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (981 noticias)
Fuente:
deorienteaoccidente.wordpress.com
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Tipo:
Reportaje
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