Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Pensativo escriba una noticia?

El torrente del Cedrón

21/04/2011 11:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Muchas veces Jesús pasó por este lugar. Este valle seguramente fue testigo de algunos episodios narrados en la biblia, la más importante fue cuando Jesús llegó al monte de los olivos en la víspera de su pasión y muerte

El torrente del Cedrón también conocido como valle o arroyo, separa la parte vieja de Jerusalén del Monte de los Olivos; se caracteriza por su paisaje áspero y singular, al que da su típico aspecto una pedregosa y áspera colina punteada sólo por unos pocos olivos y uno que otro matojo de hierbas. En ese lugar existen hasta hoy numerosas tumbas rupestres, como la tumba de Absalón, la de Josafat y Zacarías, las cuales se remontan al sigo II a.c. y son consideradas más a la tradición que a la certeza de su origen. Este valle seguramente fue testigo de episodios tales como la revuelta de Absalón, narrada en 2ª. De Samuel o la reconstrucción y esplendor de Jerusalén, vista en Jeremías 31; 38. La más señalada, como mencionamos al inicio, fue la vivida por Jesús ante la traición de Judas Iscariote, narrada en el evangelio de Juan 18; 1-11 y dice; Cuando Jesús terminó de orar, salió con sus discípulos y cruzó el arroyo de Cedrón. Al otro lado había un huerto en el que entró con sus discípulos. También Judas, el que lo traicionaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. Así que Judas llegó al huerto, a la cabeza de un destacamento de soldados y guardias de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Llevaban antorchas, lámparas y armas. Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, les salió al encuentro. A quien buscan? –les pregunto. A Jesús de Nazaret, le contestaron. Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo ¡yo soy!, dieron un paso atrás y se desplomaron. ¿A quien buscan?, volvió a preguntarles Jesús. A Jesús de Nazaret, repitieron. Ya les dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan. Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho De los que me diste, ninguno se perdió. Simón Pedro, que tenía una espada la desenfundó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. ¡Vuelve esa espada a su funda!, le ordenó Jesús a Pedro. ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el padre me da a beber?

Jesús había llegado hasta el Monte de los Olivos para poder orar a su padre. Jesús sabia que estaba cerca el momento por el cual se había hecho hombre y pese al miedo que sentía le había suplicado a su padre; padre, si quieres no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya. Un Ángel del cielo se le apareció para fortalecerlo. Pero Jesús estaba angustiado por lo que le esperaba y se puso a orar con más fervor. La biblia dice que sudaba como gotas de sangre que caían a tierra. También Judas, el que lo traicionaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. Judas llegó al huerto, a la cabeza de un destacamento de soldados y guardias de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Llevaban antorchas, lámparas y armas. Jesús sabia que iban por el para arrestarlo, salió a su encuentro y les pregunto; ¿A quien buscan? A Jesús de Nazaret, contestaron. Jesús contesto; ¡yo soy! El apóstol Juan sigue narrando; Judas, el traidor, estaba con ellos cuando Jesús les dijo ¡yo soy!, entonces dieron un paso atrás y se desplomaron. Aquellos hombres, recios y armados, preparados al enfrentamiento, se habían desplomado en seguida de tan solo escuchar ¡yo soy! La figura de Jesús les imponía. Que fácil para Dios poder destruirlos en ese momento. Ninguna de aquellas persona reparó en la palabra de Jesús cuando dijo ¡yo soy!, porque estaban absortos por la orden recibida y lo único en que pensaban era en arrestarlo. Se habían desplomado ante la presencia del ¡yo soy! Como un tributo a su persona antes de hacerlo. Seguramente estos hombres desconocían completamente las escrituras o posiblemente la ignoraron a sabiendas del cumplimiento de la orden. O probablemente les resultaba una aberración. Para muchos judíos de aquella época, el mesías aun no llegaba y el que Jesús se llamara hijo de Dios les parecía una afrenta. Y sin embargo, aquellos hombres se habían desplomado ante el ¡yo soy! Esa noche Jesucristo afirmó ser, como otras veces, el ¡yo soy! Su gran poder se manifestaba y en aquel instante bien pudo acabar con todos estos hombres que querían detenerlo con tan solo mencionar una sola palabra. Pero Jesús tuvo que mostrar humildad y se rindió ante ellos. El mundo estaba atrapado en manos de su enemigo y si deseaba liberarlos tenía que entregarse a ellos y morir por su libertad. Los hombres estaban de pie nuevamente cuando Jesús hizo la misma pregunta; ¿a quien buscan? A Jesús de Nazaret, respondieron. Pues yo soy, dijo Jesús con valentía. Y luego ordenó; si es a mi a quien buscan, dejen que estos se vayan. Aquellos hombres no estaban repuestos de la caída, estaban aturdidos, asombrados y desconcertados ante un hombre que les imponía, que les mostraba humildad y también valentía ¿Quién era este hombre - Se preguntaban- que deseaba proteger a sus discípulos?

Pero; ¿Quién es el ¡YO SOY!?

¡Yo Soy! Es el nombre personal del Dios del antiguo testamento. Recordemos la historia de la zarza ardiendo y del momento en que Moisés llegó frente a ella luego de escuchar el llamado de Dios. Dios le había dado una tarea, liberar a su pueblo Israel de la esclavitud de los Egipcios. Pero Moisés se mostraba incrédulo ante tal orden y le dijo a Dios. Voy a presentarme ante tu pueblo para decirles; el Dios de sus antepasados me envía a liberarlos de la esclavitud de los Egipcios, ¿Qué les respondo si me preguntan; y como se llama el que te envió? Dios le dijo a Moisés; ¡YO SOY EL QUE SOY! Y esto es lo que tienes que decirles a los Israelitas; Yo Soy me ha enviado a ustedes. En varias ocasiones está registrado que Jesús usó el ¡YO SOY! Como concepto de la fe de su deidad. El afirmó ser el Señor Dios, Jehová, Yahvé. El mayor de todos los nombres para el Señor Jesucristo es el ¡YO SOY! Por esta razón el apóstol Pablo escribió; Dios le exalto hasta lo sumo, y le otorgó el nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo y en la tierra y bajo la tierra, y que toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios padre. Jesús es el Señor. El nombre que está por encima de todos los demás nombres es “Señor” y es equivalente a “Jehová” o “Yahvé” Este es el equivalente exacto de las palabras “YO SOY”.

Jesucristo es Dios. El demanda ser el Gran ¡Yo Soy!

El apóstol Pablo nos dice que Jesús es el Señor, sobre todo, de manera que todos los otros seres que están en el cielo y la tierra se doblarán y le adorarán. Él es Dios. Él no es uno de los muchos dioses, sino el único. Jesús usó el concepto del ¡yo soy! Muchas veces durante su predicación en la tierra. Una de esas veces fue cuando dijo; Antes que Abraham naciera, Yo Soy. Los líderes Judíos se reunieron en torno para escuchar a Jesús sabiendo exactamente lo que El quería decir, porque recogieron piedras para matarlo. El demandó ser el Gran Yo Soy y ellos entendieron eso. En el evangelio de Juan, Jesús usa siete veces ser el Gran Yo Soy. Yo Soy el pan de vida. Yo Soy la luz del mundo. Yo Soy la puerta. Yo Soy el buen pastor. Yo Soy la resurrección y la vida. Yo Soy la vid verdadera. Yo Soy el camino, la verdad y la vida. En cada uno de estos conceptos, el YO SOY mantiene reforzado la deidad de Jesús. Está afirmando su derecho a ser Dios.

Aquellos hombres estaban impactados ante la presencia de Jesús. El apóstol Juan narra; en ese momento Simón Pedro desenfundo su espada e hirió al siervo del sumo sacerdote, un hombre llamado Malco. Sin embargo, Jesús estaba decidido a cumplir al pie de la letra las órdenes de su padre, así que con toda dignidad llamó la atención a su discípulo mientras decía con firmeza; ¿acaso no he de beber el trago amargo que el padre me da a beber?

Jesucristo es Dios. Jesús murió por ti para liberarte de la esclavitud del pecado. Dios utilizó a Moisés para liberar a su pueblo de los egipcios, y luego se hizo hombre para liberar del pecado no solo al pueblo Judío, sino a todo el mundo. En estos días de semana santa, es necesario recordar cual fue el motivo de la muerte de nuestro Señor Jesucristo y enaltecerlo en todo momento por lo que hizo por nosotros. Dios sacrifico a su hijo Jesucristo para que todo el que en él creé no se pierda, sino que tenga una vida eterna. Recuerda cuando veas una cruz, que Cristo está vivo y que él es el Gran YO SOY.

Aquellos hombres estaban impactados ante la presencia de Jesús. Yo soy, les decía


Sobre esta noticia

Autor:
Pensativo (56 noticias)
Visitas:
10070
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares
Personaje

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.