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El Tesoro De La Abuela

13/10/2011 21:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Cierto día, un hombre cansado de situaciones que lo atormentaban durante mucho tiempo decide impulsivamente que quiere acabar con su vida. Hasta ese momento lo único que acumulaba eran acreedores, conflictos familiares. Tenía en sus manosalgo que le había dejado su abuela al morir cuando aún era un adolescente.

Su abuela había sido una mujer muy emprendedora, a cierta edad se puso a separar lo que consideraba más valioso y lo fue repartiendo entre sus seres queridos. No había sido una mujer adinerada más poseía una riqueza grande en su sabiduría.

El hombre conocía poco de su abuela, ella había vivido muy independiente de sus hijos, sólo cuando llegó el momento de su muerte estos estuvieron más cerca de ella pero su proceso fue rápido y de la forma como lo asumió pareció que nadie le dio mayor importancia a la desaparición física de ella.

Cuando adolescente, el hombre recibió la caja que albergaba un pequeño cuaderno empastado, su cara fue de desánimo porque tal vez esperaba una especie de joya valiosa, así que la caja quedó olvidada en la casa y por esas extrañas casualidades cuando su padre murió dentro de las cosas que guardó se encontraba esta pequeña caja. Quién sabe si por descuido nunca fue a parar a un bote de basura.

Ese día en cuestión, el hombre que había llegado a amasar una gran fortuna, ostentando orgullosamente de lo que tenía y sobre todo según él, sus habilidades para hacer dinero, empieza a sacar cosas viejas de un estante y da con la vieja caja recibida por herencia de su abuela.

La abre, ve con asombro el viejo cuaderno empastado, aún conservaba el olor característico de la abuela, una mezcla de almizcle y rosas, según ella para la suerte. Desamarra el lazo que lo envolvía y al abrirlo encuentra una breve introducción de su puño y letra.

"este cuaderno es para atesorar las memorias de las lecciones que vine a experimentar en esta vida"

La fecha de sesenta décadas atrás hacía pensar a quien lo leyera que la abuela no debió tener mayores preocupaciones.

Con curiosidad comienza a leer sus páginas y queda maravillado de lo experimentada que era la abuela, no imaginó que pudiera haber tenido más experiencias a parte de la que tuvo con su abuelo, sin que su tiempo la limitara, podía decirse que era una mujer moderna.

El libro contenía fechas, relataba situaciones por las que había pasado hasta llegar a un punto donde conoce al abuelo y su vida se vuelve cotidiana, tranquila, predecible.

La última vez que lo escribió fue el año anterior a su muerte y parecía que se había anticipado a ella y también al futuro porque escribió algo para cada pariente que según el hombre coincidía con lo que habían vivido después de su muerte.

Pensó que no encontraría nada sobre él porque en esa época aún era un adolescente, pero casi al final de sus últimas líneas le dedica un pequeño mensaje.

"querido mío, lamento que hayas llegado tarde a esta cita, pero agradezco también que hayas podido llegar, este es el momento preciso para que sepas lo que voy a decirte. Si estás leyendo este diario es probable que las cosas no te hayan salido como esperabas, que te encuentres atrapado y sin salida dentro del mundo que tú creaste para ti. Déjame decirte que este es tu mejor momento, tienes la oportunidad de darte cuenta que todo lo que habías creído hasta ahora no ha sido cierto, pero espera, eso no es malo, es muy bueno, te explico, es el momento de empezar a crear una realidad de hechos sustentables en el tiempo, donde la satisfacción sea tu logro sin importar lo que pueda representar cuantitativamente. Seguro estarás preguntándote por qué creo esto. Cierta vez, cuando aún era joven, más que tú, me fui detrás de un espejismo, me enriquecí de muchísimas emociones pero estaban en un rango de felicidad a infelicidad, hasta que llegó un punto en donde no podía identificar lo uno de lo otro porque era igual, fue ahí cuando enfrenté el dolor de la perdida, perdí la comodidad de tener todo bajo control, entonces recupere un estado que todos tenemos escondido debajo de toda esa cantidad de máscaras que nos ponemos, la quietud interior, al poco tiempo conocí al abuelo y supe que sería para siempre, pero no siempre estar feliz, sino siempre estar en mi centro.

No temas dejar ir lo que crees tener porque si estas donde estas es porque nunca lo tuviste."

Luego de leer esto, el hombre empezó a llorar, no sabía por qué exactamente, si era por la abuela, porque tenía razón, por todo lo que estaba perdiendo.

Ese día no pudo seguir leyendo más, guardó el pequeño cuaderno como un tesoro y se durmió. Tenía mucho tiempo sin poder descansar, levantándose con dolores musculares muy fuerte. Al otro día fue afrontar su situación pero de la forma distinta como lo había decidido.

Pasado un año de eso, había logrado cierto grado de equilibrio. Estaba mudándose y nuevamente se topa con el cuaderno dejado por la abuela, los lazos recuerdan la última página leída, cuando creyó que no había más nada por leer, en la tapa al final del cuaderno había una hoja cuidadosamente doblada, contenía unos números y el nombre de una entidad financiera. Detrás de la hoja decía, " por si necesitas más que mis palabras para cambiar tus circunstancias, este número es un fideicomiso que guardé para ti, espero que sepas ser juicioso en su uso."

Todo cuento tiene una moraleja, esta se la pone cada quien.


Sobre esta noticia

Autor:
Marthamartinez (125 noticias)
Fuente:
marthamartinezfacilitadora.blogspot.com
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Reportaje
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