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El Socialismo es necesario

04/05/2011 17:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A toda costa intentan convencernos de que las esperanzas de transformación social son inútiles

Desde que cayó la Unión Soviética, los amos del mundo no han parado de hablarnos del fracaso del socialismo. Naturalmente no nos han aclarado que una gran parte de aquella derrota se debió a la traición que el autoritarismo ruso ejerció sobre el auténtico socialismo, es decir, se debió a las similitudes que el estado de la URSS tenía con los estados burgueses occidentales: jerarquía, burocracia y opresión; todas ellas, actitudes radicalmente contrarias al auténtico espíritu del socialismo, ese que aún no ha sido llevado a cabo en ninguna parte, entre otras cosas por la traición de la socialdemocracia, y que hunde sus raíces en la más íntima naturaleza del ser humano, en la autogestión, la colectividad, la cooperación, el apoyo mutuo, la solidaridad, la horizontalidad y la justicia, o sea, en la ausencia de Estado como instrumento de dominación, en los valores que han regido nuestras tribus hasta que, en el neolítico, con la domesticación de animales y la propiedad de la tierra para cultivos, se implantó una organización jerarquizada, con un grupo armado que defendiera las propiedades. Aún así, la tierra continuó siendo propiedad colectiva durante mucho tiempo, hasta la aparición del segundo gran enemigo: el dinero, que podía comprar propiedades antes comunes y, por tanto, privatizarlas. Hasta hace muy poco, las tribus de indios americanos, sobre todo los algonquinos e iroqueses, han sido ejemplo de la supervivencia de aquellas primitivas formas de vida que ya usaban el comunismo libertario desde hace miles de años.

Argumentos estúpidos y mezquinos intereses

Los argumentos que usan los defensores del capitalismo, es decir, los privilegiados, son de lo más variopinto. Entre ellos, aparte del ya reseñado y tan manido sobre el fracaso de la URSS, destaca el histórico. Según este razonamiento, el capitalismo es una relación social más avanzada simplemente porque su fundación es posterior, pues nace con los avances científicos y tecnológicos que desembocaron en la invención de la máquina de vapor y en la revolución industrial del siglo XIX, que liberó al hombre de la esclavitud de la tierra y revolucionó la producción y el consumo de los bienes, mientras que el socialismo nace de utópicas y trasnochadas doctrinas fundadas sobre las reflexiones de filósofos de los siglos XVII y XVIII.

Esto es radicalmente falso. El capitalismo inicia su andadura en el siglo XII, cuando en las ciudades-estado de la Europa medieval, la clase burguesa, organizada en gremios, comienza a liberarse del yugo feudal de la nobleza y a explotar, a su vez, a aquellos que estaban por debajo de ellos, los oficiales y los aprendices, a los que ya comenzaba a pagar mucho menos de lo que producían, es decir a robarles la plusvalía de su trabajo.

Otro de los argumentos se basa en la competencia. Según las clases privilegiadas, la competencia perfecciona el trabajo, pues sólo realizándolo mejor que otro podrá ser líder en los mercados, venderse mejor y, por tanto, obtener mayores beneficios. No dicen, por supuesto, que esos beneficios nunca serán destinados a paliar las necesidades de quienes han producido los bienes, sino a engrosar los bolsillos de los propietarios, ingentes cantidades de dinero que, a partir de ahí, se dedicaran, mediante inversiones, a producir más dinero y no más riqueza real, dando lugar así a lo que hoy conocemos como capitalismo financiero, el mismo que provoca las crisis que padecemos para seguir inflando sus bolsillos.

¿Para qué los queremos?

Dicho todo lo anterior, la conclusión es fácil y rápida: los capitalistas y su sistema no nos hacen falta para nada. La sociedad puede y debe organizarse de forma socialista y libertaria a través de colectividades de producción, gestión y administración, distribución y consumo, regidas a partir de los principios de la autogestión, la solidaridad y el apoyo mutuo. El liberarnos de la necesidad de generar beneficios para otro repercutirá en una menor jornada de trabajo y en un mayor tiempo para las relaciones sociales, el ocio y la cultura, a la vez que en una mayor calidad de los bienes manufacturados y de los productos del campo, pues sabremos que aquello que sale de nuestro esfuerzo, ya sea material o intelectual, va a repercutir directamente sobre nosotros mismos y nuestra colectividad. Volveremos al trabajo hecho con satisfacción y como realización personal, al trabajo como algo inherente al ser humano, algo que le hace feliz y que es mucho más que una simple mercancía que se compra y se vende para enriquecer a otro que no trabaja y al que no necesitamos

La avaricia desmedida de los capitalistas nos ha llevado muchas veces en la historia, y nos sigue llevando, a la guerra, disfrazando sus auténticos intereses bastardos con palabras como patria, honor, gloria y otras sandeces por el estilo. Su espíritu depredador está llevando al rápido deterioro del planeta Tierra, el hogar de todos nosotros. Es necesario pararlos, es urgente por el bien de la humanidad actual y las humanidades futuras.

Hoy, más que nunca, el Socialismo Libertario es necesario.


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Autor:
José Javier González De La Paz (30 noticias)
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