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El retrato de un rey

30/06/2009 05:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En nuestro mundo hay diversos reyes. Los hay en política, deportes, literatura y otras disciplinas o artes en que se ordena el ser humano. En la música murió uno de ellos ayer

En nuestro mundo hay diversos reyes. Los hay en política, deportes, literatura y otras disciplinas o artes en que se ordena el ser humano. En la música murió uno de ellos ayer. Lo más extraño es que desde el primer anuncio de su defunción, toda su vida, su creación, pareció revivir en tan sólo segundos. De inmediato, la última imagen que de él sobrevivía, sobrevino a la mente de cuantos sintonizaban la noticia. Para algunos pudo ser la de su última aparición pública, y seguro en buena parte de Londres, del otro lado de donde se producía el hecho, así fue.

A pesar que hacía un rato el corazón del ídolo había parado, aún cuando el tiempo había deslucido su estrella, el sentimiento de cuantos alguna vez lo escucharon apenas renacía e iba en una carrera más vertiginosa de lo que pudo coleccionar en vida a medida que ciertos canales daban a entrever su partida. Éste atravesó calles de misterio y se introdujo en rincones de nostalgia al recorrer los aires de Liverpool, allí donde diez lustros atrás se conformó la base de una banda que a la década siguiente partió la cultura del siglo y marcó un camino de revolución artística para las generaciones venideras, el cual, paso a paso y con la incredulidad del entorno, en ese momento ante la grandeza que tal grupo ostentaba junto a otro artista convertido en icono de la música popular, un pequeño niño de Indiana se encargaría de ensanchar.

Desde entonces, ventas de 750 millones de discos que lo convierten en el artista musical más exitoso de todos los tiempos según el libro Guiness Records, 13 premios Grammy antes de cumplir los 20 años, y tras el impacto de su álbum Thriller en 1.982, el disco más vendido de la historia, la proclamación como el nuevo rey del rock. Esto sin mencionar su auténtico estilo, el sello personal en cada presentación, en cada letra que compuso y entonó, su inigualable forma de bailar, su vestimenta peculiar y la preparación, coordinación y actuación de toda coreografía proyectada por su mente, que hasta hoy hacen de él el rey del entretenimiento (Oprah Winfrey), el rey del pop, rock y soul (Elizabeth Taylor), pero en esencia el Rey del Pop para toda una generación.

Es increíble, las múltiples formas de un mismo sentimiento. Incredulidad, eso fue lo que todos volvieron a experimentar de manera conjunta y que cada uno reveló en sus ojos al conocer el titular de prensa: “Michael Jackson ha muerto”. Hay algunos que todavía niegan su reacción, otros la realidad de la información. Mientras tanto, los medios iban a la “caza” de esa última imagen que pudieran mostrar a sus insaciables lectores. No importó que fuera una grabación sin editar o una toma de un ser humano en estado de coma con un tubo para respirar. Nunca importó, ni en ese ni en otros cientos de casos. A pesar de los mil y un debates sobre ética periodística, el afán de tener algo para alimentar el morbo de un público enseñado a elegir por entretenimiento y la oferta de más fácil consumo, pudo más que los principios de toda persona a pasar en privacidad sus últimos minutos, más de alguien que siempre buscó por todos los medios, de manera infructuosa, cuidar su intimidad. Pero ese es otro debate, para otras columnas aparte, con un sinnúmero de aristas, tal como plantea este solo personaje.

Por su parte, distintos medios ofrecieron un mismo debate: “¿Cuál es el legado de Jackson? ¿Qué papel jugó en la historia del pop? ¿Sus escándalos eclipsan su aporte musical?”, preguntas absurdas para todo fan y que ellos mismos respondían en sus notas.

…Aunque la verdad, viéndolo desde otro punto de vista, era un cubrimiento difícil por lo que representaba la información suministrada, la cantidad y diversidad de público que atrae, y el corte repentino de la agenda informativa. Discúlpenme, no quiero sonar ni mucho menos ser uno de esos supuestos críticos con alegatos a la distancia sin empaparse del papel que otro asume. Al contrario, el hecho de no ser es lo que me consterna. Me altera no haberme formado en el arte de expresarse como tantos grandes lo habrán hecho antes. Me irrita no haber adquirido un carácter seguro en años anteriores, sin escrúpulos y con suficiente voz para hacer sentir mi sentido común y dar por sentada mi verdadera posición. Siento impotencia y resignación al saber del efecto de los mass media y los posibles atropellos que habrán cometido desde su propio sistema. Me siento precavido por lo sucedido con miles de personas propulsadas al estrellato en un día, y estrelladas por éstos mismos al segundo.

Es desalentador pensar que las demandas sobre abuso sexual a menores en contra de Michael Jackson hayan sido infundadas y su único fundamento haya sido el dinero, que a raíz de ello varios irresponsables hayan voceado rumores y que el cine y la televisión, así como lo exaltaron, en menor tiempo lo hayan humillado a través de diferentes series y películas. Que a partir de ahí hayan aplacado su luz creativa hasta ocultarlo de los escenarios, limitar su mente activa en 1.993 al introducir su vida íntima en la agenda pública e inducirlo al consumo de drogas para anestesiar los dolores provocados por exhaustivos entrenamientos, originados por falta de confianza, desatención y la misma pesadez de los años, que con el tiempo le traerían una profunda nostalgia, la cual lo sumiría en la mayor soledad sin tan siquiera cumplir los 50 años.

Puede que me equivoque y haya sido todo lo contrario. Que los medios en su misión de fiscalizar el poder, como apuntarían tantos periodistas políticos del medio, o más bien, de manera más generalizada, en su cuidado de no dejar caer ningún acto inhumano en la impunidad, cumplieron su labor y revelaron con exactitud las pruebas en su contra, tras una seria indagación, y sin que el verbo “se presume”, de tanto uso en estos días, haya llevado la parada. No podría aseverar si hubo plena consciencia de los reportes que de allí surgieron, si en su juicio no se cayó en cierto amarillismo como en el caso seguido de O. J. Simpson. No sabemos la verdad tras el hecho, si los cambios físicos de Jackson fueron a cuenta de un accidente en la grabación de un comercial y a una enfermedad hereditaria producida por la tensión nerviosa, o si todo fue producto de un capricho propio. Incluso, aún se desconoce, con cierta extrañeza por su demora, la autopsia del cantante. Lo único revelador es la magia de cada presentación.

Siempre será desconcertante ver una faceta diferente del rey sin su corona, la metamorfosis de una personalidad desprovista de su traje de gala, la actuación fuera del escenario y qué más frustrante ver que sus actos cotidianos contraríen los principios por los cuales fue erigida su figura. Sucede con gobernantes (políticos y religiosos), científicos y toda clase de artistas. ¿Será una ley del ser poderoso, esa de corromperse indefectiblemente y que sea impensable cambiar dicha cultura? ¿Será inevitable un destino trágico? John Lennon a cuenta de un fanático, Freddie Mercury a manos del SIDA, Elvis Preasley y ahora Michael Jackson por su dependencia a las drogas. Esto sin mencionar la polvareda que ha envuelto a sus sucesores contemporáneos, por ejemplo a la llamada reina, príncipe y princesa del pop (Madonna, Justin Timberlake y Britney Spears) en la actualidad.

No obstante, éste era uno de los últimos símbolos aún presentes que cobijó a tres o más generaciones. Ahora que miro a la ventana me resulta conmovedor ver a los niños de mis vecinos practicar la coreografía de “la de los esqueletos”, como le grita uno de ellos a su hermanito y sus dos amigas, mientras se coloca adelante y les indica mover las manos a un lado para luego balancearse al otro. Me resulta increíble que esto sea verdad y no una nota de oficio del noticiero. Que sean los taxistas que parquean al lado, todos de 30 años en adelante, quienes declaren con mirada seria, a pesar de la forma ligera en que tocase el asunto, haber sido afectados por la muerte de un “genio que no volverá a existir”, y que, incluso, uno de ellos, confesara haber llorado al llegar a su casa. Era insospechado que mis tías, mis padres, mi hermano, más allá de la influencia de los medios de comunicación, no dejaran de replicar el tema con impresiones tan arraigadas que advertían cierta pesadez por lo ocurrido a miles de kilómetros de distancia.

Es impresionante saber que antier a esta misma hora y ante mi propia perplejidad por lo que hacía, decidí buscar la canción de la película Free Willy. En ese momento me conformé por escuchar de nuevo la melodía cuya letra apenas identificaba, mientras veía algunas imágenes de la ballena Keiko, cuya ausencia era lo que motivaba la mayoría de comentarios. Es impresionante como en apenas 24 horas habían pasado los mensajes, y ya no se sucedían entre horas, semanas o hasta meses, los más viejos, sino por minutos y ahora aludían a la ida de la persona que cantaba.

Mi intención era revivir algunos momentos de mi infancia, ya lo había empezado a hacer al repetir algunas escenas de Back to the Future (en cuya tercera entrega aparece por instantes algunos movimientos del astro musical). Quería refrescar mi memoria, retomar las bases de mi vida. Esta semana me mostré un poco nostálgico ante mis padres, a mi mamá le di cuenta de la tragedia de mi mente, la cual tenía anclada a los 90s sin todavía pasar el duelo de crecer, de mediar con el tiempo y aceptar de verdad el mundo real. Es por eso que me pesa la ida de alguien que como yo creyó en la magia. Para ello se arriesgó a vivir con pasión en un mundo tan racional que a veces te hace ver anormal, cuando el dictamen de la vida es que ésta es una sola y nada más, y tus sueños, si de verdad no los sientes, pueden estar cerca y muy lejos a la vez.

Digo que murió un idealista más, la esperanza de muchos que se resisten a quedar impunes ante la Historia y salir de la impotencia diaria para transformar el mundo. Tal vez no logró acabar con ninguno de los problemas que persisten en la humanidad desde varias décadas atrás, pero sí que lo movió:

“Will you be there (Free Willy Soundtrack)-Michael Jackson

Text comments:

“RIP Michael Jackson from Texas

R.I.P from Germany. Legends are never die!!!

R.I.P. Michael..from Greece

Siempre serás mi ídolo Michael Jackson . R.I.P from PERU.

He always will be the king R.I.P. from Costa Rica

R.İ .P.  from Azerbaijan..........

BIG STARS CAN NEVER DIE!!

JACKO LIVES FOREVER IN HIS MUSIC!

R.I.P. from Hungary

Rip from Morocco el jadida we love you

Rest In peace Michael from Sri Lanka “

Debe pesar que la película se acaba y llega la hora de afrontar tu impredecible, y si se puede decir, maniatada realidad. Que debes seguir la rutina, el ciclo natural, para sobrevivir. Que las guerras no paran, el hambre y la desigualdad social aumenta, la corrupción al igual que la discriminación persiste, que el medio ambiente se acaba mientras el calentamiento global se exacerba, la contaminación de ríos y tala indiscriminada de árboles continúa, la máquina le quita lugar a las relaciones sociales, los niños siguen siendo víctimas de balas perdidas y de la falta de atención de sus padres, y que el fondo no deja de ser el aspecto económico sin darle cabida en forma sincera al amor.

“Los amo. De verdad lo hago, ustedes tiene que saberlo, los amo mucho. De verdad, desde el fondo de mi corazón…”, fueron las últimas declaraciones públicas realizadas por Michael Jackson entre el clamor de sus fans en Londres, quienes admirados por su presencia parecían no escucharlo. A pesar del espacio común de sus palabras, la seriedad de su rostro al pronunciarlas denotaba un apego al sentido de cada una de ellas. Puede ser el efecto del hombre masa descrito por Ortega y Gasset o la evidencia de los postulados de Lazarsfeld, expuestos alguna vez por mi profesor de Teoría de la Comunicación, sin embargo, desde esta posición de tiempo sólo se ve el reflejo de un hombre pálido, cansado y desencantado.

De ahí que los medios rescataran la imagen del Jackson de niño, ese que sólo pudo ser en el escenario bajo el rigor de su padre afuera. De ahí, según los propios medios, el síndrome de Peter Pan que éste acaeció, ese que a todos atrapa en pequeños espacios de intimidad. Ese que guarda consigo el deseo de nunca crecer, de mantener el retrato de la juventud en el espejo por toda la eternidad, lo cual, ni el mismo Dorian Gray pudo alcanzar.

A continuación sigue el noticiero del mediodía con un nuevo informe sobre la vida del nuevo mito del pop. Seguro introducirán y finalizarán con más canciones del artista, mostrarán más homenajes para el ídolo musical, puede que continúen con más notas sobre las reacciones de alguna parte de la farándula internacional y nacional, de quienes estuvieron cerca o lo vieron, seguidores e imitadores criollos, o las declaraciones de algún familiar, entre otras, sobre el sepelio a organizar. Tal vez haya un avance sobre el paradero del médico asistente que en últimas, hasta ahora, sólo sería una versión con más detalles de lo que sucedió para certificar la ironía: alguien que por su necesidad eminente de volver a actuar para el pago de cuantiosas deudas, de ejercitarse al máximo para no decepcionar a su amplio público (alrededor de 750.000 boletas vendidas), luego de revisar los shows de antaño, y marcar su definitivo acto final; no alcanzó a volver hacer historia (era un desafío completo a su edad cumplir con 50 presentaciones continuas), y por todo ese afán de revivir en escena, murió sin que siquiera el telón se abriera.

Esta primera columna sólo la publicaré cuando perciba que el efecto de los medios masivos ha transcurrido. Cuando la música de las notas periodísticas se agote y sólo quede información fresca. Cuando ya no haya espacio ni siquiera en la sección del entretenimiento y se terminen la mayoría de especiales que los grandes canales de noticias e industria del entretenimiento puedan publicar al instante. Cuando E True Hollywood Story haya rebobinado todo y lo vuelva a contar de manera anacrónica. Todo justo, después de su muerte. No tardarán en llegar noticias del otro ámbito, de la situación en Irán, la tensión en Honduras o los numerosos casos de intolerancia en nuestro entorno, y con ello la lucha de comentarios, algunos politizados, la mayoría polarizados. A Michael tampoco le tocó un mundo en completa armonía para componer y no salir incomprendido. ¿Le tocará a mi generación? ¿Cuánto tiempo el destino se seguirá riendo mientras observa nuestro absurdo comportamiento y nos vemos enfrentados en un juego de roles? ¿Será posible ese diálogo nacional e internacional del que tantos gobernantes se desgastan en hablar sin de verdad actuar? Por ahora, sólo queda la canción de la tierra como un recuadro más de lo que sucede, y estas frases como un pasaje de nuestra incipiente historia para transformar. Todos hechos pasarán, pero en el fondo qué cambiará. ¿Cuántos sucesos para hablar de paz? Al menos el lenguaje de la música permite franquear barreras de tiempo para hacerlo, ojalá éste también penetrara nuestra consciencia acerca del modo en que nos relacionamos. Al final sólo esto queda, y junto con un cuadro o las letras, te hace inmortal. Sólo cuando el lapso de tiempo entre los comentarios publicados del video referido en esta nota vuelva a ser, en su mayoría, de horas y no minutos, saldrá esta publicación. Después de todo, eso es lo que perdura en la mente: sus canciones y realizaciones. Eso es todo.


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