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El privilegio de crear

18/01/2011 22:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mi madre era agente de aduanas y mi padre regentaba un videoclub. Ahora ambos están jubilados. En mi niñez y adolescencia asistí a dos crisis sectoriales, una detrás de otra: la apertura de las fronteras mercantiles europeas (que afectaba directamente al sector aduanero) y el declive del video. No fueron crisis pasajeras; ni volverían a Europa las rígidas aduanas del pasado ni volvería el esplendor del VHS. Así que mis padres tuvieron que reinventarse. 

Yo tengo la suerte de trabajar en eso que llaman industria cultural. Y soy socio de SGAE. Cuando empecé a trabajar como guionista, hace unos diez años, alguien me dijo que debía asociarme, que todos los guionistas estaban asociados. Desde entonces, de cuando en cuando, recibo un ingreso por alguna de las obras que escribo para las grandes productoras de este país. Sin embargo, con el paso del tiempo, lo de SGAE me ha ido pareciendo cada vez más extraño. 

Veréis, cuando uno escribe un guión, acuerda un pago con la productora en un proceso idéntico al que sigue cualquier proveedor en cualquier industria. Y cuando el trabajo se entrega, se cobra. Punto. 

¿Punto? Pues no. Porque los trabajadores de la cultura tenemos ciertos privilegios. Por ejemplo, cobramos por la difusión de nuestra obra. ¿Y eso por qué? Porque somos creadores. Somos seres sensibles que ponemos nuestra sangre y nuestro sudor sobre el papel, sobre las tablas, quemamos con nuestra alma el celuloide (o el disco duro, depende de cómo ruedes). Los creadores tenemos un universo moral que el resto no puede comprender, y eso nos hace merecedores de esas monedas de plata que recauda SGAE en nuestro nombre cuando se vende un disco o un libro, cuando una tele exhibe una película o cuando veinte jubiladas representan La Casa de Bernarda Alba en la sala de cultura de su pueblo. 

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Cuando La 2 me encargó Ciudad K me puse en contacto con Enrique Dans. Quería que la serie fuese creative commons, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo. Dans tuvo la amabilidad de guiarme en ese terreno y yo intenté convencer a la gente de TVE. No fue posible por diversas circunstancias (que no vienen al caso), aunque conseguí que en TVE tuvieran constancia de mi deseo y, al menos, se interesaran por eso tan raro del creative commons. Desconozco si fui el primer autor de una serie que puso esa idea sobre la mesa, pero estoy convencido de que no seré el último. 

No me siento cómodo con la etiqueta de creador ni con la de internauta. Buena parte de mis trabajos los he conseguido gracias a la red. Muchos han sido por este blog, cuyo contenido es creative commons. Escépticos, por ejemplo, ha tenido más espectadores en Internet que en televisión, y gracias a esa difusión, me han ofrecido nuevos trabajos. 

Dice la ministra de Cultura y muchos otros que sin los derechos de autor habría menos creadores. Lo que supongo que quiere decir es que habría menos creadores ricos. Y, francamente, eso no me parece un problema. 

Ser un creador no es un privilegio. El privilegio es crear.


Sobre esta noticia

Autor:
mimesacojea.com (469 noticias)
Fuente:
mimesacojea.com
Visitas:
2668
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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