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El oso y la zorra

06/03/2013 15:36

0 Comparando esta fábula de Esopo con los sentimientos que destruyen nuestras relaciones

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En esta recién soleada tarde, después de grises y lluviosos días os comentare una nueva fábula de Esopo. El oso y la zorra.

Se jactaba un oso de amar a los hombres vivos por la razón de que no le gustaban los cadáveres.

La zorra le replicó:

-- ¡Quisieran los dioses que destrozaras a los muertos y no a los vivos!

Nunca pienses en destruir lo que es útil.

Si quieres mejorar algo que funciona, tómalo como base inicial, sin dañarlo, y no como material de desecho.

Que mejor ejemplo que por el interés te quiero…

Cuantas veces destrozamos los sentimientos de los demás para no conseguir nada, solo con el propósito voluntario o involuntario de hacer daño por hacerlo.

Es a lo que me refiero en muchas ocasiones escribiendo sobre el comportamiento humano que con sentimientos como pueden ser la ira, la envidia, la rabia, el odio, etc.

Con estos sentimientos tan sólo conseguimos amplificarlos y desarrollarlos con las personas con las cuales nos rodeamos, la cuales han de ser mayoritariamente responsables de nuestra felicidad o infelicidad.

La mejor forma de desarrollar nuestra felicidad y la de los que nos rodean, es desarrollando antes nuestro cerebro y saberlo controlar para que este pueda dominar todos estos sentimientos negativos.

Normalmente con los sentimientos negativos, nada conseguimos, a parte de alguna úlcera…

Con los sentimientos negativos generamos mal estar a los que nos rodean (a pesar de que algunos se lo puedan merecer) pero si nosotros no conseguimos nada desarrollando estos sentimientos… ¿para qué desarrollarlos y alimentar nuestra incipiente úlcera así como nuestro grado de infelicidad?

De la misma forma, el sentimiento de rabia, en ocasiones, nos hace golpear o arrojar cosas, por la simple razón que no funcionan o la razón de que estamos alterados nosotros por algo.

¿Qué conseguimos con ello? Posiblemente romper la “cosa” que golpeamos o arrojamos, hacernos daño al golpear la “cosa” y quedarnos con el motivo de nuestra rabieta.

Ciertamente, ante un problema o una disputa se ha de hablar y solucionar el problema.

En ocasiones, es mejor dejar pasar un rato hasta que la parte o las partes alteradas se tranquilicen y ambas partes dominen su cerebro sin que les afecten los sentimientos negativos, pero acto seguido se ha de razonar el problema intentando acercar puntos de vista si esto es posible, en caso negativo, defender nuestra posición sin olvidar respetar la opinión del otro, aunque puede que el otro no tenga razón o también puede que al rato o a los pocos días descubramos que el que no tenía razón éramos nosotros.

Como decía la enseñanza de la fábula…

Nunca pienses en destruir a los que te rodean.

Si quieres que algo funcione, simplemente, cuídalo, toma lo bueno de ello y no destruyas ni lo que te rodea, ni quien te rodea.

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