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El mundo inclusivo

11/09/2009 22:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El debate sobre una reforma constitucional para hacer del costarricense un estado laico ha movilizado a las fuerzas más retrógradas en un desesperado intento de detener lo incontenible

La iglesia católica ha demostrado por mucho, una consistente incapacidad para adaptarse a las condiciones históricas que se articulan gracias a los movimientos culturales generales. Un estado laico no tiene nada en común con una moda estacionaria: es una necesidad derivada de la incorporación y coexistencia de culturas no tradicionales. Pero hasta esto es una falacia, porque las culturas tradicionales no son necesariamente fundacionales.

Costa Rica es un estado católico por condiciones impuestas por una metrópolis colonialista que ya no es siquiera una sombra. Es católico a costa de Costa Rica, un pais compuesto por varios paises. Aún en su pequeñez espacial este territorio tiene una diversidad cultural sólo comparable con su diversidad biológica.

En Costa Rica, distribuido en veinticuatro territorios, coexisten ocho etnias diferenciadas por estructuras culturales e idiomas. No dialectos: idiomas. Esto tiene implicaciones de todo tipo entre ellas las de convertir a este pais en una suerte de laboratorio antropológico.

A estas ocho etnias habría que sumar la europea procedente fundamentalmente de España como una capa cultural sobre el conjunto de las culturas primigenia y sobre estas italianos, jamaicanos, haitianos, chinos (por su puesto), árabes de diversas procedencias, estadounidenses, dominicanos, colombianos, cubanos y los nunca bien poderados nicaragüenses.

En Costa Rica coexisten ocho etnias diferenciadas por estructuras culturales e idiomas

Todo ello suma produce un entramado complejo y diverso, sin mucho o ningún sincretismo, de manera que no puede hablarse de un catolicismo adaptado al estilo, por citar un caso bien estudiado, de la cosmología catolíco-yorubá de Cuba.

Un estado declarado católico ha de ser por consecuencia un estado excluyente e hipócrita como resulta mayoritariamente cualquier ideología nombrada e instituida. Implica que cada juramento (cada compromiso político, cada responsabilidad adquirida) se hace a nombre de uno sólo de los dioses con que cuenta la criatura humana: el Dios Católico, excluyendo de esa ecuación al Dios Evangélico, al Dios Musulman, al Dios Judío, etc.: una consecuencia de la consuetudinaria tendencia a establecer divisiones y nomenclaturas.

En un estado católico, ¿donde quedan los indígenas con Sibú, Tocu y el resto de los dioses principales de los grupos primigenios de Costa Rica? La suplantación de un dios por otro ha degenerado en un desarraigo de estas culturas que eran esencialmente apegadas a la tierra y que han hecho de Costa Rica el mero cascajo político del discurso de la conservación.

Una consecuencia de la consuetudinaria tendencia a establecer divisiones y nomenclaturas

Laico significa integración, una necesidad imperativa para un pais que se despedaza bajo la presión de los intereses individuales de un grupo de caciques no indígenas.


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Colector (5 noticias)
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