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Enrique Cabrera
Publicada el 25-10-2009 20:15 0 2

El macho Alfa

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Hay hombres irresistibles. Difíciles de olvidar. Dice la sociología moderna que estos varones son los “machos Alfa”. Líderes en su comunidad, poderosos, deseados; capaces de admitir que solo quieren a las mujeres para una cosa

Hay hombres irresistibles. Difíciles de olvidar. Dice la sociología moderna que estos varones son los “machos Alfa”. Líderes en su comunidad, poderosos, deseados; capaces de admitir que solo quieren a las mujeres para una cosa, o a lo sumo para dos. Y a pesar de esa confesión, tener a decenas de chicas pugnando por ser las elegidas. Dispuestas, incluso, a guardarlos en su historial sentimental de “grandes amores”.

No se trata de que un "macho Alfa" haga cien por ciento felices a sus mujeres. Es más, es probable que al dejarlas les confiese que “solo fueron un amor de verano” y les rompa el corazón. Pero por alguna extraña razón, las mujeres que los cruzan, quedan ancladas a esa historia por años. Hasta llegan a hacer sufrir a otros hombres que las amarán, pero a los que siempre les verán “el defecto” de no ser como el "macho Alfa" que conocieron. ¿Qué nos embruja de estos hombres? ¿Podemos crear anticuerpos contra ellos o vale la pena disfrutarlos aunque al final nos hagan sufrir un poquito?

María P. había estado con un "macho Alfa" hacía más de diez años. Fue un amor intenso, cargado de sexo y aventura. Cuando rompieron lo sufrió también intensamente, y vivió al borde de la depresión por años. Hacía algunos meses que estaba mejor, y hasta había podido por fin comprometerse con una relación amorosa, cuando su mejor amiga fijó fecha de casamiento y puso en marcha el armado de la fiesta de bodas. El anuncio tuvo para María P. la fuerza de un latigazo, ya que sabía que a esa celebración iría su "macho Alfa" en calidad de amigo del novio.

Un tipo de hombre irresistible, inolvidable y, sobre todo, rompecorazones

Bastó confirmarlo para que todo su andamiaje temblara. Interrumpió la relación que había iniciado porque su atención tenía un solo destinatario. Presa de un ataque de pánico, se martirizó pensando cómo sería volverlo a ver. Ensayó reacciones frente a la posibilidad de que fuera acompañado a la fiesta, pero también analizó la posibilidad de que no lo estuviera y se dedicara a seducirla. ¿Qué haría al tenerlo mirándola fijo otra vez? ¿Caería en sus brazos? ¿Se vengaría por lo que la hizo sufrir?

Tan distraída estuvo con todos estos tejes y manejes, que hasta le prestó poca atención a su amiga, que en definitiva era la verdadera protagonista del casamiento.

Cuando llegó el gran día, y lo vio a la distancia, notó que al gran "macho Alfa" se le habían caído los años encima. Menos pelo, más kilos, y una mansedumbre para nada embriagadora. Se la pasó toda la fiesta tratando de eludirlo. Y hasta le mandó un mensaje de texto a su última conquista, tratando que le diera otra oportunidad.

El Macho Alfa / Shutterstock

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Autor: Enrique Cabrera (641 noticias)

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