Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Alejandro Holmes Heins escriba una noticia?

El Génesis De Una Gran Película

21/10/2010 00:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"No pierdas el tiempo, Louis; ninguna película sobre la guerra de secesión ha dejado jamás un centavo"

¿Cuántas veces ocurre en la vida de las personas que a partir de un hecho o circunstancia imprevista se manifieste la oportunidad de cristalizar un anhelo pospuesto o simplemente descubrir o desarrollar inquietudes que de otro modo hubieran quedado rezagadas por la espiral del diario acontecer? Una experiencia de similares características se cruzó en la vida de Margaret Mitchell, autora norteamericana del libro "Lo Que El Viento Se Llevó", quien tras sufrir la dislocación de un tobillo debió guardar reposo para su recuperación, período que aprovechó para dar inicio de manera insegura, lugar a su vocación literaria. Motivada a escribir una novela cuya estructura narrativa estuviese ambientada bajo la guerra de secesión norteamericana, le demandó entre 1926 y 1930, cuatro años de intenso y silencioso trabajo en su casa de Atlanta.

Aunque el proceso de su escritura había concluido hace cinco años y muy pocos sabían de ello, no fue hasta el mes de Abril de 1935 cuando se empezó a gestar la posibilidad de su publicación a raíz de la visita efectuada a Atlanta por Harold Latham, director de la casa editorial Macmillan. La aproximación entre ambos se produjo durante un encuentro literario, oportunidad aprovechada por el visitante quien en antecedentes de que había escrito una novela, le preguntó acerca de ella. Margaret no estaba segura de sí misma ni de lo que había escrito, por tanto solo se limitó a responder: "¿Novela? No tengo ninguna". Ese fugaz diálogo había sido presenciado por el marido de Mitchell, quien veía alejarse la oportunidad de que su mujer entregara el manuscrito al editor y frustrando una eventual publicación. No obstante lo ocurrido en ese breve intercambio de palabras, la situación se revertería horas más tarde luego que su marido la persuadiera de entregar las páginas de su libro a Latham. Impulsada por el apoyo de su esposo, Mitchell tomó el teléfono y le dijo que lo aguardaba en el vestíbulo ya que deseaba comunicarle algo. Cuando se encontraron, Latham se percató de inmediato que Mitchell traía un voluminoso legajo de hojas, era el manuscrito de la novela. Tras un breve período de días empleado en su lectura, Latham con su olfato editorial tenía la certeza que entre sus manos reposaba un éxito de librería, lo que se vio reflejado de inmediato al momento de su publicación en el mes de Junio de 1936, alcanzando cifras que superaban los 300.000 ejemplares en las primeras semanas. Mientras las prensas trabajaban a toda máquina en la impresión de la novela, la representante literaria de Mitchell, la neoyorkina Annie Laurie Williams, trabajaba sin tregua en su propósito de lograr ser recibida por el hombre más importante de la industria cinematográfica de Hollywood, Louis Mayer, a quien quería mostrarle el argumento del libro que estaba próximo a aparecer publicado. Fue así como instalado en sus dependencias de la Metro-Goldwyn-Mayer, se hizo acompañar por Irving Thalberg, estrecho colaborador suyo, sometiéndose ambos a escuchar la historia relatada en la novela. Terminada la descripción, la opinión entregada por Thalberg inclinó decisivamente la balanza para que la Metro no adquiriera los derechos de filmación, quien dirigiéndose a Mayer, le sentenció: "No pierdas el tiempo, Louis; ninguna película sobre la guerra de secesión ha dejado jamás un centavo". Ante la negativa y el desinterés expresado por la Metro, Annie Laurie Williams inició un periplo con un tesón a toda prueba por las restantes compañías de la industria fílmica, tratativas que resultaron infructuosas. Cualesquiera hubiesen desertado en su empeño, pero ella no. Optó por una estrategia dirigida a las compañías independientes de cine y remitió el libro a Kay Brown, gerente de la oficina de Nueva York de la Selznick-International Pictures. Sobrecogida con la lectura, la ejecutiva no demoró un minuto en hacerle llegar un ejemplar a David Selznick, acompañando el envío con las siguientes palabras: "Le suplico, le ruego, le insto, le apremio a que les este libro sin tardanza. Estoy segura de que querrá comprarlo". Al llegar una mañana a su oficina, Kay encontró encima de su escritorio un telegrama de Selznick, en el cual le expresaba su agrado y no obstante aquello, advertía una ausencia de componentes cinematográficos, particularmente referidos al perfil que se requería para asignar el protagónico femenino a una actriz que cumpliera a cabalidad las exigencias que demandaba el rol de Scarlett O'Hara, lo que no se armonizaba con la tipología de las estrellas más bellas y sobresalientes de Hollywood en esa época. Pese a haberle gustado el libro, su falta de entusiasmo por rodar la película respondían a los razonamientos consignados en el telegrama. Las argumentaciones de Selznick no lograron desplomarla e insistió escribiéndole a John Hay Whitney, presidente del directorio de Selznick-International. Su perseverancia fue premiada con la respuesta que ansiaba recibir por parte del máximo ejecutivo de la compañía, quien le señalaba en su contestación: "Si David no adquiere los derechos lo haré yo". Impelido por esta nueva circunstancia, Selznick tomó contacto con Annie Laurie Williams, quien como representante literaria de Margaret Mitchell aceptó los US$ 50.000 ofrecidos por los derechos fílmicos de "Lo Que El Viento Se Llevó".

A partir de ese momento Selznick estaba consciente que se le avecinaban complejidades que demandarían un rol más activo de parte suya. Por lo pronto, acertar con la selección de un escritor que se hiciese cargo del guión y que no desdibujara el relato contenido en el libro. De igual modo, se mostraba intranquilo frente a la tipología femenina que requería el papel de Scarlett, inquietud que se le acrecentaba al no visualizar a una actriz cuya fisonomía fuese acorde a la descripción hecha por su autora. Esto se hacía más imperativo luego del resonante éxito alcanzado por el libro y, entre sus lectores, mayoritariamente se fue asentando la idea de que el papel de Rhett Butler calzaba a la perfección con la apariencia del actor Clark Gable. Esta predilección del público lector de la novela, adicionó nuevos dolores de cabeza para Selznick ya que el actor pertenecía a los registros de la Metro-Goldwyn-Mayer. Enfrentado una vez más a navegar en aguas procelosas y como resultaba indispensable la participación de Gable, a Selznick no le quedó más alternativa que negociar con la Metro, quienes para resarcirse del prestigio que habían perdido al no comprar los derechos, aceptaron facilitar al actor, conjuntamente con una inversión de US$ 1.250.000, todo a cambio de un porcentaje en las utilidades y los derechos de distribución.

Ese fugaz diálogo había sido presenciado por el marido de Mitchell, quien veía alejarse la oportunidad de que su mujer entregara el manuscrito al editor y frustrando una eventual publicación

Al quedar resuelto el tema de quien encarnaría el protagónico masculino, seguía siendo un acertijo a resolver la contraparte femenina. El insoluble problema de dar con una actriz que tuviese los aspectos y cualidades de las que estaba dotado el personaje, era un constante martilleo en la cabeza de Selznick, quién se allanó a las sugerencias de sus asesores publicitarios que le elaboraron una estrategia que conciliaba por una parte mantener vivo el interés del público a través de efectuar pruebas de cámaras para buscar a la protagonista y, por otra, explorar un mecanismo que eventualmente les ayudara a cumplir su propósito. Millares de chicas se apersonaron en los estudios reclamando una oportunidad, las centrales telefónicas sobrepasadas y las oficinas atestadas de cartas con antecedentes y fotografías de las aspirantes. Fue tan rotunda la campaña, que antes de que apareciera Vivien Leigh para el papel, se habían entrevistado a 1.400 mujeres con o sin experiencia actuante, en un esfuerzo desesperado por dar con Scarlett O'Hara, acopiándose además 90 "pruebas de cámara" con un costo para la compañía de US$ 90.000.

No obstante esta contrariedad, Selznick resolvió iniciar el rodaje de la película filmando la escena del saqueo de la ciudad de Atlanta efectuada por las tropas del general de la Unión, William Tecumseh. La locación utilizada ese 10 de diciembre de 1938 fue en los propios estudios Selznick y se aprovecharon las vetustas fachadas para ambientar una ciudad en llamas por donde huyen Scarlett y Rhett, que fueron personificados por dobles. El plan de filmación se estructuró con una modalidad simultánea y que contempló la participación de tres parejas para maximizar las tomas, lo que se pudo hacer sin mayor dificultad debido a la complementariedad de cámaras y por tratarse de puros planos generales. Tras esa primera jornada que daba el punto de partida al proyecto fílmico, apareció en el foro el hermano de David, Myron Selznick, quien le dijo: "Te presento a Scarlett O'Hara". David confesaría tiempo después: "Al verla, con solo mirarla, comprendí que era la figura ideal". El 18 de diciembre de 1938, esta actriz inglesa se sometió al escrutinio de prueba ante la cámara e impresionando de inmediato a los componentes de la producción por sus dotes histriónicas y de carácter. Era la heroína que habían estado aguardando. El lapso que mediaría entre la prueba de cámara y su incorporación al elenco fue cosa de días, de modo que Vivien Leigh tenía contrato suscrito cuando el 26 de enero de 1939, se dio inicio al rodaje de la película.

Peripecias de diversa índole surgieron entre el proceso de filmación y su estreno oficial al término de ese mismo año, pero de eso nos ocuparemos en otra oportunidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Alejandro Holmes Heins (19 noticias)
Visitas:
5079
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.