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El anuncio del posible cierre de Garoña es una buena noticia para el medio ambiente y la salud de la población de Euskal Herria

17/04/2016 17:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Su escasa producción eléctrica durante años no supone falta de suministro en el sistema eléctrico español. Pero con la excusa de la demanda energética, el Partido Popular, Endesa e Iberdrola ponen en riesgo a miles de personas y a grandes zonas del país

En el pasado hubo planes para construir en España hasta 39 centrales nucleares, pero los factores políticos y económicos frenaron esta expansión. A pesar de que en 1984 el Gobierno implantó una moratoria nuclear, en España se llegaron finalmente a construir solo diez reactores. Aún así la moratoria terminó con la Ley del Sector Eléctrico 54/1997 de 1997 y no se ha construido ninguno desde entonces.

 

Las centrales nucleares que hay hoy en España son:

 

José Cabrera, más conocida como Zorita. Guadalajara, 1968. Clausurada en 2006 por sus numerosos problemas técnicos.

Santa María de Garoña. Burgos, 1971. Parada desde 2012.

Vandellós I. Tarragona, 1972. Cerrada en 1990 tras un accidente.

Almaraz I y II. Cáceres, 1981 y 1983.

Ascó I y II. Tarragona, 1983 y 1985.

Cofrentes. Valencia, 1984.

Vandellós II. Tarragona, 1987.

Trillo. Guadalajara. 1988.

La energía nuclear supone un grave peligro para la seguridad de grandes áreas, como han demostrado los accidentes de Chernóbil o Fukushima. Además, genera residuos nucleares cuya radioactividad se prolonga cientos de años o más y supone un importante problema ambiental y de salud pública que la industria atómica tampoco ha sido capaz de resolver. Por otra parte, la energía nuclear necesita continuamente enormes ayudas y subsidios estatales para poder sobrevivir. Greenpeace ha brindado abundante información sobre los riesgos de la energía nuclear y Diasporaweb ha reproducido y añadido aún más

La central nuclear de Santa María de Garoña, inaugurada en 1971, es la más vieja de la Unión Europea. Desde diciembre de 2012 se encuentra parada, después de que el Gobierno del PSOE fijará 2013 como fecha de cese definitivo de su explotación. Sin embargo Nuclenor, empresa propietaria de la central participada a partes iguales por Iberdrola y Endesa, solicitó en 2014 la ampliación de la vida útil de la central hasta 2031, tras varias reformas legales impulsadas por el gobierno del Partido Popular. El Consejo de Seguridad Nuclear está acelerando la publicación de un informe condicionado, sobre la licencia hasta 2031 de la central nuclear para que el Ministerio de Industria del Partido Popular pueda dar, en los últimos días de su gobierno en funciones, la autorización a Nuclenor para volver a abrir la central.

 para favorecer unos intereses económicos y políticos particulares que nada tienen que ver con el suministro de energía o el interés general de España

 Greenpeace ha realizado numerosas acciones pacíficas en las que ha puesto de manifiesto la falta de seguridad de las centrales nucleares, y ha publicado numerosos informes  que recogen los peligros de la energía nuclear y la viabilidad de un sistema basado en las renovables.Hay que colaborar con Greenpeace y luchar por un modelo energético 100% renovable que prescinda de la energía nuclear. https://colabora.greenpeace.es/unete/

 Se puede decir que el anuncio del posible cierre de una instalación supone una buena noticia para el medio ambiente y la salud de la población que vive alrededor de la central (como hemos visto no está en las mejores condiciones para seguir trabajando y un accidente de una central nuclear, por mucho que nos quieran vender, no es baladí). Sin embargo también supone la pérdida de puestos de trabajo, que dado el actual estado del mercado laboral no es fácil absorber. Aunque si realmente se cierra una planta -hasta su completo desmantelamiento- quedarán varios años. Por ejemplo, Vandellós I cesó su actividad en 1989 y terminará de ser desmantelada en el año 2028, tras 25 de latencia. Es decir, aún queda bastante trabajo, pero no para todo el mundo. Por ello se han creado expectativas de nuevos puestos de trabajo mediante un plan de reactivación de la zona, pero -como todo- “estará sujeto a la disponibilidad de recursos y ésta estará en función del cumplimiento del objetivo del déficit público del Estado”, es decir, que  no fácil que se lleve a cabo y, aunque se lleve a cabo, ¿servirá para algo? Lo que sí habría que preguntarse es si viendo la situación por la que atraviesan las centrales nosusle haber tiempo para prever el cierre y  se debería haber hecho este plan, ahora anunciado, antes de llevarlo a cabo. Lo anterior se puede referir a Garoña o a cualquiera de las que debían haber cerrado hace tiempo.

En torno a la central, acechan diversos tipos de cáncer

Profesionales sanitarios de Álava y Trabajadores Osakidetza han reclamado varias veces el cierre definitivo de la central nuclear burgalesa de Garoña ya que distintos estudios han demostrado que en localidades del entorno a esta instalación se ha producido un aumento de distintos tipos de cáncer. Los científicos y medicos vascos ya habían difundido un informe en el que recuerdan que informes de 1999 y 2001 de la Unidad del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III detectaron la existencia de una tasa más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central nuclear de Garoña,   a unos 40 kilómetros de Vitoria. Asimismo, se ha constatado que ha habido un incremento de la mortalidad por cáncer de pulmón en municipios situados a 30 kilómetros alrededor de las centrales de Garoña, Zorita y Vandellós I, estas dos últimas ya cerradas.

 

Según estos estudios, Garoña es la central nuclear en cuyo entorno se ha detectado una mayor tasa de mortalidad por leucemia en la población de 0 a 24 años. Además, han puesto de relieve que un informe del propio Consejo de Seguridad Nuclear admitía que las dosis por radiación acumuladas en los municipios cercanos a las instalaciones de Garoña, Vandellós I y José Cabrera se sitúan "en la parte más alta del rango". Los sanitarios destacan que en más de 40 años de contínua actividad,   Garoña no ha sido clausurada, aunque lleve parada desde diciembre de 2012, pero ahora se intentó reabrir hasta 2031, pero no se hizo, 60 años después de su puesta en funcionamiento en 1971. Al mismo tiempo que Fukushima.

Subrayan que "la radiactividad es acumulativa" y que por tanto el riesgo para la salud "es cada vez mayor", por lo que invocan el "Principio de Precaución" y piden cerrar definitivamente esta central pues supone "un peligro creciente para la salud humana, animal, vegetal y biológica" Recalcan que accidentes de centrales nucleares como la de Chernobyl (Ucrania 1986) causó 9.000 víctimas por cáncer, según un informe de la OMS, y en Fukushima los médicos detectaron un incremento exponencial de los casos de cáncer de tiroides entre los niños de la zona cercana.

También mencionan que la revista Biomedicine International publicó un estudio que mostraba  que el cierre de centrales nucleares, -que elimina las emisiones radiactivas y reduce las toxinas en el medio ambiente y en la cadena alimentaria-, está relacionado con descensos significativos a corto plazo de casos de cáncer y de muertes infantiles en el entorno local.

Los profesionales de la salud alaveses señalan que en caso de accidente en Garoña, habría un efecto de radiaciones emitidas a la atmósfera que se dispersarían en función de los vientos, lo que pondría en riesgo a "la práctica totalidad de municipios alaveses y parte de otra regiones del entorno. La radiactividad no conoce fronteras"

Las amenazas contra la salud global de la zona de la central, es la cuenta atrás para su cierre inmediato. Sobre la mesa, variados argumentos; uno, que se ha probado hasta la saciedad que Garoña es nefasta para niños y mayores de Euskal Herria.Los gestores de Garoña también han echado mano de otros datos, como un estudio elaborado en 1995 por el Departamento de Sanidad de Lakua, que concluía que “el análisis epidemiológico efectuado por expertos concluye que no se habían encontrado evidencias de un aumento de cáncer en 12 años en las zonas alavesas próximas a Garoña“.

Tambien se ha probado que la central nuclear de Garoña es una de las causas fundamentales del alto grado de mortalidad observado a causa de tumores en sus proximidades Así de determinante, sin ambigüedades, se pronuncia el colectivo ecologista Eguzki en su actualizado informe sobre los más de 40 años de vida de la planta burgalesa y contra las diversas amenazas del ministro Soria las calles céntricas de la capital alavesa han contemplado tantas y tantas protestas. Las espadas entre detractores y defensores de ese alargamiento de la vida útil de la central están en  alto. Mariano Rajoy y el gobierno del PP no ceden. Claro que en fecha próxima el llamado Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)  decidirá si prolonga o no su actividad. Entre los argumentos de quienes se oponen está el de la incidencia negativa de estas instalaciones sobre la salud de las poblaciones de su entorno.

 

Un asunto controvertido, polémico, que genera estudios, que sirven de excusa. El colectivo Eguzki ha hecho una recopilación de aquellos datos que avalan la acusación que, sin paliativos, encabezaba estas líneas. En base a ellos, asegura que «la mortalidad causada por tumores en las comarcas del sur de Araba en los últimos años es superior a la media de Euskadi,   en algunos casos superior hasta en cinco puntos». Así, detalla que comarcas como la de Valles Alaveses -que engloba a los municipios de Gaubea, Lantaron, Zanbrana, Beranteuri, Armiñon, Gesaltza, Zuhatzu Koartango, Erribera Goitia y Erribera Beitia- encabezan el ránking con porcentajes de mortalidad causada por cáncer, “que en ocasiones han superado el 33%, lo que significa que en esas comarcas uno de cada tres fallecimientos se debe a tumores de distinto tipo“. Otro tanto sucedería con la también comarca de Rioja Alavesa.

Los porcentajes de tumores que maneja Eguzki son los basados en datos del Instituto de Estadística Eustat. Entre 1987 y 1995 las dos comarcas del sur de Araba encabezaron, junto a las también comarcas alavesas de Lautada y Montaña Alavesa, la lista anual de mortandad por esta causa.“Cuarenta años de funcionamiento de Garoña dejan huella, y así, mientras la media de muertos por cáncer de Euskadi es del 28%, la de Valles Alaveses y Rioja Alavesa es del 33%. Con estos datos -prosiguen los ecologistas-, ¿sigue sin estar justificada la reiterada petición de un estudio epidemiológico para la zona, que nunca se ha realizado? ¿Cuál es el motivo? Sin duda se tienen miedo a los nefastos resultados, sabidos de antemano“.

En su día, en 2004, la iniciativa Araba sin Garoña planteó al Parlamento de Gasteiz la necesidad de que Sanidad de Lakua llevara a cabo un estudio de estas características en la zona alavesa cercana a la central. ¿Qué fue de aquéllo? La respuesta nos la dio Alberto Frías, portavoz entonces de aquella plataforma: “El Parlamento adujo problemas competenciales y nunca hizo el estudio, así que nuestros datos están sacados del Eustat, como  indica el informe, que a su vez provienen de Osakidetza. Pero de llevarlo a cabo ellos, ni hablar”.

Lo que el portavoz de Eguzki sí recuerda es que “por aquellos años vino un médico de Bilbao, que trabajaba en Urgencias en Miranda, y  localizó a los responsables ecologistas para contar que estaba alucinado con el altísimo porcentaje de gente que llegaba a Urgencias con cáncer en esa ciudad algo nada habitual en ese servicio“.

Lo cierto es que los estudios sobre el potencial daño de la actividad de estas centrales nucleares en la salud de la población no son abundantes, pero los hayen varios sitios. En 1997, la Asociación Española contra el Cáncer publicó un informe que decía que Araba tenía una mortalidad por tumores malignos superior a la media estatal. ¿La razón? Es una buena pregunta que es el ministro  quien debiera responder.Si hay una institución en el Estado español a la que siempre se alude en este debate por sus informes sobre la materia, ése es el Instituto de Salud Carlos III. En uno de ellos constató entre 1999 y 2001 -repite Eguzki- la tasa más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central de Garoña. También se comprobó que la mortalidad por cáncer de pulmón aumentaba en los alrededores de la planta.

Hay otros estudios que se han centrado en las instalaciones de Trillo o Zorita, y que también alude el colectivo ecologista para reforzar sus acusaciones de que existe una íntima relación- de causa a efecto- entre esa actividad y las tasas de cáncer en su entorno.

Pero será cinismo pero las empresas que gestionan las centrales también se defienden con informes. Nuclenor por ejemplo, propietaria de la central de Garoña, respondió en su día que “ciudades tan distantes entre sí como Santander, Huelva, San Sebastián o Salamanca soportan niveles de radiación natural mayores que la zona donde se halla ubicada la central de Santa María de Garoña“.En 2004, Nuclenor contestaba a las acusaciones basadas en los mencionados informes del Instituto Carlos III y lo hacía asegurando que dichos estudios concluyen todo lo contrario, es decir, que “descartan un aumento de cánceres en la zona de influencia de la central nuclear de Garoña“.Ni Alberto Frías ni vasco alguno comparten tal interpretación. “Lo que no han podido rebatir, y sí tratar de ocultar, es que el informe del Carlos III, es lo más parecido a un estudio epidemiológico que nunca se ha conseguido que se haga“, responde el portavoz. Recuerda, como anécdota un tanto macabra, que cuando «se detectaron isótopos radiactivos de Cesio-137 y Cobalto-60 y el portavoz de Nuclenor admitió que esos isótopos se hallaron en el Ebro aguas abajo de la central, pero que procedían ¡de la nube radiactiva de Chernobyl!”.

Necesitamos un modelo de energía 100% renovable sin energías sucias y peligrosas como la nuclear

Negativa a hacer estudios epidemiológicos 

 Quienes residen en las zonas más próximas a centrales como ésta y Colectivos como Eguzki insisten en que son necesarios estudios epidemiológicos como el que en su día se reclamaron a Osakidetza. “Si no tienen nada que ocultar, ¿por qué no lo hacen?”, es la pregunta. El Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad español, y el Consejo de Seguridad Nuclear acordaron en 2006 realizar un estudio que investigue los posibles efectos de la exposición a las radiaciones ionizantes sobre la salud de la población. Se trataba de actualizar los datos de estudios anteriores, como el realizado por el Centro Nacional de Epidemiología en 1996, y que indicaban la posibilidad de un aumento de riesgo de algunos tumores en estas zonas. En 2006 se dijo que vería la luz en poco tiempo.Pero nunca llegaron a Garoña

Greenpeace solicitó al Ministerio de Sanidad y Consumo y al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la realización de nuevos estudios epidemiológicos en el entorno de las centrales nucleares y otras instalaciones del ciclo nuclear, ya que los informes científicos publicados indican la existencia de tasas de incidencia anormalmente altas de diversas enfermedades.En pasados meses publicó la revista Occupational & Environmental Medicine un estudio epidemiológico realizado por científicos de la Universidad de Alcalá de Henares y el Hospital de Guadalajara en el cual se concluye que el riesgo de sufrir cáncer se incrementa linealmente con la proximidad a la central nuclear de Trillo, y que el riesgo de padecer un tumor es 1, 71% veces superior en el entorno más cercano a la central nuclear (en un radio de 10 kms. alrededor de ésta) que en un radio de 30 kms.

En julio de 2001 Environmental Health Perspectives publicó un estudio de la Unidad de Epidemiología del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III que establecía la existencia de un incremento de la mortalidad por leucemia en el entorno de las instalaciones del combustible nuclear (minería de uranio y fabricación de combustible de uranio) Dos años antes, en 1999, otro estudio del Instituto de Salud Carlos III concluyó que existía una tasa de incidencia de mieloma múltiple mayor de lo normal en el entorno de la central nuclear de Zorita, en Guadalajara. Este estudio se publicó en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. En esta misma zona, ya en 1987 el Insalud determinó que la tasa de muertes por tumores de tubo digestivo era entre 3 y 4 veces superior que la media del Estado español.

Ante esta situación, Greenpeace considera que es urgente que el Ministerio de Sanidad y el CSN den prioridad a la realización de una investigación en profundidad de estos hechos, los cuales son exponentes de los peligros ambientales y sanitarios a los que puede estar viéndose sometida la población del entorno de estas instalaciones.

Además de estos datos concluyentes, los estudios de 1999 y 2001 del Instituto de Salud Carlos III detectaron también la existencia de una tasa inesperadamente más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos en el entorno de la central nuclear de Garoña. Este incremento, ligado a la proximidad a esta instalación, se produjo en el periodo posterior al inicio de actividad de la central nuclear, tras comparar con la situación anterior a su entrada en funcionamiento.Asimismo, se constató que la mortalidad por cáncer de pulmón mostró un mayor incremento en las áreas en el entorno de 30 kms alrededor de las centrales de Garoña, Zorita y Vandellós-I en comparación con las cifras nacionales. La misma situación se dio con respecto al cáncer de riñón en La Haba (Badajoz), zona de minería de uranio.

Según estos estudios, Garoña es la central nuclear en cuyo entorno (en un radio de 30 kms) se ha encontrado una tasa más alta de mortalidad por leucemia en la población de 0 a 24 años, en un ratio superior que en las poblaciones control más allá de ese radio. En el entorno de otras centrales nucleares e instalaciones de minería del uranio se ha detectado un exceso de mortalidad por diversos tipos de cáncer.

Para Greenpeace es evidente que esos datos son muy preocupantes. "Las escasas investigaciones hasta ahora publicadas recomiendan que se hagan estudios epidemiológicos en mayor profundidad en el entorno de todas las instalaciones nucleares y radiactivas" -ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de nuclear de Greenpeace- "Confiamos en que las autoridades sanitarias y el CSN sean de la misma opinión, en beneficio de la salud pública".Las investigaciones de Greenpeace, en otros accidentes nucleares, por su parte, arrojaron otros resultados : los científicos contratados por la organización ecologista consideraron que todo aumento en la tasa de tumores se debía a la radiación, sin descontar otros factores como los cambios de hábitos. Ningún enfoque es completo porque existen numerosos factores —conocidos o no; relacionados con la radiación o no— que pueden incidir en distintos tipos de cáncer, pero las agencias internacionales recuerdan que los métodos de detección de este grupo de enfermedades han mejorado y que, en todo caso, no se deben obviar las otras causas que pueden contribuir al aumento. Empezando por el tabaco, que ya es en sí mismo más peligroso que la propia radiación. La OMS considera que la exposición a altas dosis de radiación, aumenta entre un 3% y un 4% la incidencia normal del cáncer en las zonas afectadas. En contraste, se calcula en España el tabaquismo causa un 30% de todos los cánceres.

Sigue la tendencia a atribuir los aumentos en las tasas de todos los tumores a lo largo del tiempo al accidente de Chernóbil, como lo han hecho desde el Ministerio de Sanidad pero debería apreciarse que también se habían observado estos incrementos en las áreas afectadas antes del accidente. advierte el Comité Científico de Naciones Unidas para los Efectos de la Radiación Atómica. A principios de la década de 1970, se realizó la cobertura de un debate altamente contencioso sobre el desempeño de los sistemas de emergencia para la refrigeración del núcleo en las centrales nucleares- debilidad que comparte Garoña- para prevenir una fusión del mismo lo que podría llevar a un evento conocido como Síndrome de China, en revistas técnicas y en medios de comunicación de masas.

Incluso para los técnicos sinceros o que tienen puesto asegurado fuera de lo nuclear, las centrales son muy peligrosas. En 1976, cuatro ingenieros nucleares -- tres de General Electric y uno de la Comisión Reguladora Nuclear -- renunciaron a sus puestos, diciendo que la energía nuclear no era tan segura como su superiores  declaraban. Estos técnicos eran ingenieros que habían pasado la mayor parte de su vida laboral construyendo reactores, y  declararon ante el Joint Committee on Atomic Energy (Comité Conjunto sobre la Energía Atómica) que el efecto acumulativo de todos los defectos y deficiencias en el diseño, construcción y operaciones de las centrales nucleares hacen que un accidente en un central nuclear, en nuestra opinión, sea un suceso seguro. Las únicas preguntas son cuándo y dónde.

La Central Nuclear de Garoña debe cerrarse, ya que no es imprescindible para el abastecimiento eléctrico ni de España, ni del Valle del Ebro, ni del País Vasco

Garoña está situada en la Comunidad de Castilla León, y tanto ésta Comunidad como Aragón y Navarra, sin necesidad de nucleares, son excedentarias, amplísimamente excedentarias en producción eléctrica. Esto quiere decir que la central nuclear de Garoña se pudo haber cerrado tranquilamente a finales de 2013 sin que sufriera la garantía de potencia ni el abastecimiento eléctrico de Castilla León y el Valle del Ebro que son excedentarios en producción de energía eléctrica.

En el sistema eléctrico español gestionado por Red Eléctrica de España (REE, operadora y transportista de alta tensión), es bien conocido que la mayor parte de la producción eléctrica de Garoña se dirige al País Vasco. Lo mismo con los 1.200 MW de los tres ciclos combinados de gas en Castejón, en Navaterra (Navarra envía a la Comunidad Autónoma Vasca aproximadamente el 40% de su energía eléctrica excedentaria). Todo lo anterior significa que hay capacidad de generación eléctrica y garantía de potencia para abastecer desde el operador eléctrico REE en el País Vasco y en el resto del sistema eléctrico español. Es poco conocido que España tenía

ya en el año 2012 unos 96.000 MW de potencia eléctrica instalada, aproximadamente el doble de la potencia instalada necesaria para abastecer las puntas de consumo de julio o enero-febrero, que están en unos 46.000 MW h. Así pues, ni a nivel del Valle del Ebro ni de Castilla León, Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y Aragón ni en el conjunto de todo el Estado Español tendría ningún efecto eléctrico el cierre de la Central Nuclear de Garoña.

A una crisis financiera o a la crisis del Estado del Bienestar Europeo no se les puede someter al riesgo de una catástrofe nuclear y energética, que hundiría a Europa y a España en una situación límite … sin posibilidades de endeudarse más para financiarla …

 

 El cierre de Garoña se justifica por la responsabilidad ética del riesgo evitable.

Es poco conocida que desde la firma de la Convención de París de 1960 ninguna compañía eléctrica ni consorcio nacional o internacional de seguros cubre todos los riesgos de la catástrofe de una central nuclear. El Consorcio de Seguros Español, que es probablemente el más antiguo y de los mejores del mundo, nació en los años 50 del siglo XX, del Régimen Anterior, y cubre ciertos riesgos de catástrofes naturales, pero no cubre todo el riesgo catastrófico de una central nuclear. Este es el razonamiento que debe aplicarse al cierre de la central nuclear de Garoña y a el resto de las centrales nucleares existentes en España, cuando llegue la fecha legal.

El sistema eléctrico alemán y el sistema español son probablemente los dos mejores del mundo en países de más de 46 millones de habitantes y tienen bastantes analogías. Tienen una alta garantía de potencia instalada en cuanto a las puntas máximas y pueden hacer la transición al 100% renovable con gas: España con gas de Argelia, Libia, Emiratos Árabes, etc. y Alemania con ciclos combinados a partir del gas ruso y con carbón polaco y alemán. La transición costará unos 30 o 40 años tanto en Alemania como en España, que se asemejan también al ser líderes mundiales en energías renovables, eólica, solar fotovoltaica y termoeléctrica. Alemania tiene también un porcentaje de energía hidroeléctrica similar al de España, y un porcentaje de energía eléctrica nuclear que ahora va a cerrar parecido al de España (un 20%).

El paso inmediato no lo haría el Gobierno Español en la dirección del modelo energético desnuclearizado alemán, pero si desde el Valle del Ebro, especialmente desde Navarra, Aragón y La Rioja, se podría abrir un debate, coordinar una estrategia, incluso convocar un referéndum, para el cierre de Garoña al final ya. En términos geopolíticos y geoestratégicos no deja de ser paradójico que Europa y España estén siguiendo las directrices económicas de austeridad, ahorro, supresión del déficit público propuesto por Alemania, mientras que en la política energética está actuando de manera contraria: se suprimen las primas y el desarrollo a las energías renovables, y alarga la vida de las centrales nucleares. Navarra, y especialmente Zaragoza en el Valle del Ebro, están liderando con Alemania y Dinamarca las energías renovables, y además disponen de un liderazgo en el sector agroalimentario. El Valle del Ebro produce alimentos para sus 3.2 millones de habitantes y para otros 7 millones más. Lo mismo se puede conseguir no con energía nuclear, sino con energías renovables. Tenemos derecho a disfrutar tranquilos del capital público y de nuestro trabajo acumulado en los últimos 100 años

Cerremos de una vez Garoña y miremos hacia otras fuentes de energía

El Valle del Ebro puede liberarse de la dependencia y el riesgo nuclear y dedicar todo su esfuerzo a la producción de alimentos y electricidad renovable, sostenible, descarbonizada. Reunimos todas las bases para lograrlo: baja densidad de población; 12.000 hectómetros cúbicos de agua al año; unas 2.300 horas de sol al año; unas 2.300 horas de viento al año. Somos excedentarios en electricidad y alimentos, y podemos crecer en la economía verde. Queremos salvar del riesgo nuclear a nuestro valle estable, seguro, con buena vida y buena gente. Con mucho trabajo y buena gestión pública y privada hemos acumulado todas las más modernas, mejores y recientes infraestructuras en agua, energía, transportes, comunicaciones, etc. (Excepto en Ascó y Garoña). Tenemos a Zaragoza, Pamplona o Vitoria-Gasteiz entre las 12 mejores ciudades del mundo en sus respectivas medidas. Disponemos de edificios y equipamientos sociales, educativos, sanitarios, culturales, deportivos, recreativos, de ocio, de los más completos del mundo. Vivir en paz es nuestro gozo merecido. No debemos aceptar el riesgo de una catástrofe nuclear que echaría a la basura nuestro capital público y social acumulado. Garoña Stop!!

 En definitiva parece que el cierre de la central (si realmente se produce de forma definitiva)sería una muy buena noticia debido a la edad del reactor y su estado. La salud del medio ambiente y de las personas debe estar por encima de los intereses económicos. Todos queremos una electricidad barata, claro, pero por mucho que nos vendan que la nuclear es limpia, segura y barata y que las renovables no pueden satisfacer nuestras necesidades al ser poco eficientes (la historia de que la eólica sólo produce energía durante 1/3 del tiempo, mientras que la nuclear –salvo cuando se cambian las barras- puede genera electricidad siempre, 24 horas al día 365 días al año) los problemas que pueden surgir por ella deben pesar mucho más que estos supuestos beneficios.Por ello lo valiente por ahora es invertir en mejorar la eficiencia de las renovables y, sobre todo, favorecer el autoconsumo (minieólica o fotovoltáica) aunque eso le cueste algunos millones a las grandes eléctricas. Y, por otra parte, buscar mejores (o al menos alguna) alternativas a las comarcas que actualmente viven en parte de estas nucleares e ir pensando, en serio, en cerrarlas.

La alternativa pasa por una revolución energética en la forma de producir, transportar y usar la energía, que permita prescindir de los combustibles fósiles y la energía nuclear gracias al ahorro, la eficiencia y las fuentes renovables. Actualmente, la energía nuclear solo representa alrededor del 20% de la electricidad producida en nuestro país, mientras que las renovables están aportando el 35-40% de la electricidad en los últimos años. España puede disponer de un sistema eléctrico 100% renovable en las próximas décadas, si existe voluntad política para ello.

En Greenpeace quiere conseguir un modelo de energía 100% renovable que prescinda de las energías sucias y peligrosas como la nuclear. Con este objetivo nos movilizamos junto a otros colectivos para reclamar al Gobierno que apueste por renovables, reclamando un calendario de cierre progresivo de las centrales nucleares en España antes de 2025

No se trata de un sueño:  Greenpeace ha presentado varios informes en los que se demuestra la viabilidad técnica y económica de construir un futuro para nuestro país 100% renovable en 2050.

 

 

 

 

 

 

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