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El elefante del Rey y yo

17/04/2012 09:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En mis 50 años de vida, si alguna cosa tengo ya muy clara es la de que ‘recoges lo que siembras y al buen entendedor pocas palabras bastan’ . Como humano imperfecto y cargado de manías, tengo, he tenido y tendré muchas dudas con respecto a todo o casi todo y sería inútil negar que pocas cosas son las que entiendo de una manera consciente. El tema que, de una forma casi inverosimil, nos ha llevado a conocer que el Rey de España, Don Juan Carlos I, estaba cazando elefantes hace unos dias en un safari que, según he leído, le ha costado 48.000 euros, me ha dejado abiertas muchas más dudas y mucho más desconcertantes de lo que hubiera imaginado que existieran hace tan sólo un año. El haber tenido un accidente, durante su cacería de elefantes, nos ha dado a conocer que el Rey estaba en un safari cuando los españoles el safari lo tenemos en subsistir cada día y donde la primera gran duda que me surge es la de saber si hubieramos sabido ese hecho de no haber sufrido un percance del que deseo se recupere cuanto antes y vuelva a sus obligaciones, ya que cobra para eso, nos representa para eso y se debe a su pueblo por eso: es el Rey de España.

Resulta evidente que como tema delicado de alcance indeterminado, las críticas surgidas ante la situación son excesivamente prudentes dentro del cabreo general que ya existe debido a todo en general. Nadie puede negar que ha sido un acto poco honesto irse a cazar elefantes cuando España está que arde sabiendo, porque el Rey también piensa….creo yo….., que con sus 48.000 euros comerían muchas familias que ahora mismo tienen que recurrir a beneficiencia. Que esos 48.000 euros se los facilita la democracia a cargo del pueblo español. Un pueblo que tiene 5 millones de parados; más de 1 millón de familias en situación de ’0″ ingresos; familias día sí y día también que son embargadas y dejadas en plena calle por no poder afrontar sus cuotas y obligaciones adquiridas. Teniendo consciencia de que cada día sí y día casi sí, muere una mujer en manos de su expareja; conociendo, como Rey que es, que su país necesita la ayuda de todos. De todos con todo. Permítame usted Majestad, con todos los respetos, que me queje como ciudadano de un país que es el mío y al que le deseo lo mejor para todos. Para todos y en todo.

El gobierno…. los políticos en general, ya nos han ilustrado de forma clara en estos más de 35 años de democracia, hasta donde son capaces de llegar para sus intereses y los de su partido y nos han dejado claro mucho más sus puntos de vista en las situaciones según les conviene. Ellos que vienen a solucionarnos los problemas a cambio de un sueldo y una estabilidad para toda la vida que para mi la quisiera si no tuviera la responsabilidad de cumplir lo prometido y pudiera, de alguna forma, dormir mi conciencia humana. Ellos, de los que un hombre como yo jamás podrá formar parte porque mi corazón me lo prohibe, son los únicos causantes de la realidad actual en todos los sentidos. Aquí, en Europa y en el mundo. Ellos y sus partidos que prometieron el oro y el moro cuando se instauró la nueva democracia son los auténticos responsables de la situación a todos los niveles. Ellos, sus partidos y sus excargos jubilados ya, a cargo de todos los españoles y muchos de los cuales van dando conferencias por el mundo. No, no voy a hablar de que tipo de conferencias puede dar alguién que ha dejado un país como el mío en la situación que está, después de más de 35 años de trabajo, elecciones, circunstancias, promesas, negociaciones, acuerdos, porque no tengo ni idea, y de lo que no tengo ni idea prefiero no hablar.

Recuerdo, con cierta incredulidad y más dudas, que cuando tenía 8 - 9 años, incluso 12 o 13, no podía llegar a imaginar que la vida y las personas con las que iba a compartir mis futuros años me enseñaran tanto de todo y, en cambio, no me dieran soluciones de como afrontarlo de una manera no agresiva, paciente y mucho más comprensible a la que llego cada vez que me da por abrir un periódico, escuchar una notícia en una radio o observar al guapo/a de turno comentar lo que le dictan desde dirección en un aparato de televisión. Me gustaría entender más y mejor. Recuerdo aquellos años del blanco y negro donde salía de casa dejando la puerta abierta y donde nunca le hubieran robado la bicicleta a mi hija por mucho que la dejara en plena calle. A mi nunca me la robaron y la había dejado noches enteras.

No se, pero creo que los últimos acontecimientos dentro del entorno de la Casa Real han roto en mi interior el último peldaño de esperanza que me quedaba para seguir creyendo en los dirigentes, altos cargos, directivos y responsables últimos de este país. Diría que de este país y de cualquier país del mundo. Y estoy convencido que debe haber excepciones, seguro que sí, pero ¿dónde? ¿por qué no se las nota?

Dentro de todas las cosas que me ha enseñado la vida existen un par que me han servido de mucho; hacer el bien y hacer el mal. De las dos he aprendido mucho y desde hace ya bastantes años intento por todos los medios hacer el bien ya que sus resultados son más satisfactorios en todos los sentidos. Me encuentro con respuestas de todo tipo y las que más me fastidian son las que no esperas de quién no esperas y que además pueden dañar el alma de por vida. Por ese motivo he comprobado con bastante certeza que se recoge lo que se siembra, unas veces con mejor calidad que otras, y que la vida te situa y tu actuas. A partir de ahí los resultados vienen solos y que únicamente la conciencia, el corazón y la mente son la base de tu éxito y tu fracaso que sólo tu conoces de forma veraz a la llegada de tu hora final.

Con todo lo dicho y manteniendo como columna vertebral de la presente reflexión las recientes circunstancias de nuestro Monarca y familia, sólo me queda una cuestión nueva en el tintero que me gustaría saber y no sabré nunca: ¿por qué se fué a cazar elefantes curiosamente? ¿por qué no fué a cazar ranas que seguramente es más barato y más complicado? En fín, creo que por hoy, y gracias a este espacio que me ofrece Criterio Liberal sin condiciones, he conseguido, nuevamente, controlar mis impulsos animales y seguir luchando de forma ordenada y con los pies en el suelo por un mundo mejor para mi hija. Y no por nada sino por todo.

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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