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El efecto Jackman

06/05/2009 17:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El actor australiano Hugh Jackman, de moda en los últimos tiempos por su atractivo y sus papeles en cine,sintetiza la perfecta combinación entre belleza, madurez, discrección, profesionalidad y respeto por los demás. Ahora encarna a Lobezno en las carteleras.

Cuando en el mes de enero, en plena vorágine navideña, acudíamos unos familiares y yo a unos cines de estreno en Las Palmas, no imaginé que aquella película plana, larga, estereotipada y sin chicha, me fuese a propinar un descubrimiento para los restos. Australia no pasará a la historia del cine, pero su intérprete masculino, Hugh Jackman, quizá estaba poniendo la piedra definitiva para labrarse el camino de actor de moda en Hollywood. Porque algo tan a priori tosco y poco edificante como que un cubo de agua se derrame sobre tu cuerpo, si ves que ocurre en piel ajena, y sobre todo en la de este señor, propinaba la primera señal de que el suyo no es un cuerpo cualquiera. El cine parece volver a recuperar el gusto por hombres de pelo en pecho, de arruga en el contorno de los ojos, que lucen como nadie un esmoquin como resultan despampanantes en sandalias. Eso ocurre con Hugh Jackman, actor australiano, casado y con dos hijas, y que de un tiempo a esta parte encarna unos valores que parecían condenados al olvido. Es un hombre atractivo, con una manera de fruncir el ceño como pocas veces hemos visto. Es un actor correcto, por momentos notable, a pesar de que las películas en las que interviene no sean del gusto de quien les habla. Es un señor discreto, al que no parecen gustarle en exceso los flashes y la pompa que rodean a la meca del cine. Y además se ha desvelado como un perfecto showman, capacidad que quedó demostrada en su sobresaliente conducción de la gala de los Oscar, la más escueta en presupuesto de los últimos años y que sin embargo ganó cientos de miles de espectadores, encantados por la economización de gestos para la galería de otros presentadores y embaucados por el estilo fresco, socarrón y dinámico de este artista que se faja también en el musical, de un modo elegante, sobrio y sin demasiado aspaviento. Jackman tendrá admiradores y detractores, de más está que lo digamos, pero desde luego comienza a no pasar indiferente para el gran público y también para las supuestas minorías sociales, que han asisitido a múltiples muestras de tolerancia y respeto que ha demostrado el galán australiano al argumentar que si estuviera desmintiéndolo sería como si tuviese algo que esconder y fuese una anomalía, preguntado por su supuesta homosexualidad. Este es un dato que para muchos quizá no signifique mucho, pero que para otros completa ese perfil de hombre clásico y que a la vez sabe manejarse en los tiempos que corren. Ya se sabe que lo bueno, antes y ahora, no entiende de profesiones, edades, condición social y sexo.

Australia no pasará a la historia del cine, pero su intérprete masculino, Hugh Jackman, quizá estaba poniendo la piedra definitiva para labrarse el camino de actor de moda en Hollywood.


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Autor:
Iván Rodríguez (1 noticias)
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