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El dilema del Transportador

06/05/2009 20:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Por qué Frank Martin siempre tiene que incumplir sus propias normas? Brevemente, analizaremos los motivos por los que este punto de partida se repite a lo largo de la saga "Transporter".

 

Hace un tiempo salí encantado de ver Transporter 3. Después de las inmensas flipadas CG de su segunda parte, que esta tercera retomara algo de sobriedad fue una grata sorpresa. Es más, el halo artesanal de la película, porque siempre es una gozada ver las virguerías que se pueden hacer con cables, le hizo subir puntos en mi molómetro personal.

No todo iba a ser alegría. En los típicos blogs de crítica de películas, o en comentarios de gente que la ha visto, hay algo que me amarga (y no sé por qué sigo leyéndolos, pero lo hago; sigh). Con tono intelectual, estas personas se sujetan la barbilla, miran al cielo y dicen, ¿Por qué Frank Martin, protagonista de la saga e interpretado por Jason Statham, tiene reglas si siempre las incumple?. Entiendo a la gente que no le gusten este tipo de productos, aunque no entienda como pueden ser felices y seguir vivos, pero ese tipo de pullas no hacen más que desequilibrarme la flora intestinal.

Así que me propuse analizar la saga del transportador, y demostrar que la respuesta a dicha pregunta es el verdadero motor de las tres películas.

Un detalle revelador sobre "Transporter"

Vamos a explorar la película desde un punto de vista estríctamente narrativo. En los manuales de guión de toda la vida, una de las cosas que más te repiten es: la película cuenta un momento definitorio de la vida de un protagonista, pues condensa toda su existencia en hora y media. A través del argumento, de los bretes que sufre el protagonista, se perfila su carácter.  Ahora tomemos Transporter: son películas donde un conductor profesional, Frank Martin, se encuentra en una situación de la que tiene que salir corriendo y parar sólo para dar hostias. Y de vez en cuando, dar las hostias con el coche. Uno de los principales rasgos de Frank es que tiene una serie de normas para realizar su trabajo y evitarse problemas.

Jason Statham tiene presencia y talento para emocionar al espectador mientras se lía a guantazos contra ocho pandilleros.

En las tres entregas, Frank tiene que romper sus normas. Si somos más concretos, en "Transporter 2" las ha roto por completo para intentar llevar una vida más o menos normal que, por supuesto, no tardará en derrumbarse.

Y ése es el quiz. De Frank sabemos que ha hecho muchos encargos, con un 100% de efectividad, pero ¿son importantes? NO. Porque en ellos, tanto él como sus clientes cumplen las normas. Da igual que Frank salte por encima de la torre Eiffel con su coche o entregue una bomba nuclear: si cumple las reglas, es un trabajo normal. Es sólo cuando se ve obligado a quebrar su código profesional cuando el encargo adquiere un matiz especial, definitorio, es decir, digno de salir en una película.

Por mí, que Luc Besson y Robert Mark Kamen hagan todas las que entregas que quieran. Después de la decadencia de los mostrencos de los 80 y 90 (con Chuache, Sly y Van Damme), el cine de acción necesita una saga como esta, honesta y con un actor carismático al frente,  Jason Statham, que tiene presencia y talento para emocionar al espectador mientras se lía a guantazos contra ocho pandilleros.

Algunas personas preguntan por qué Frank Martin incumple constantemente sus normas, sin saber que la respuesta es, precisamente, el motor de la serie.


Sobre esta noticia

Autor:
Seth Fortuyn (7 noticias)
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Tipo:
Opinión
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