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El cuento de los Cangrejos

13/12/2010 21:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos.

El pasado 27 de febrero un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter azotó Chile. Muchísimas familias resultaron afectadas. Ante la situación, unos amigos chilenos decidieron iniciar una colecta para enviarla posteriormente a la organización un techo para Chile. El lugar elegido para dicha actividad fue un edificio localizado en el Upper West Side de Manhattan, en donde pude ayudarlos por algunas horas.

Cuando llegué al puesto de acción estaba un poco nerviosa porque como soy una pésima vendedora y cobradora, no sabía que iba a tener que hacer para atraer donantes. Gracias a Dios no fue necesario que cantara o atosigara a nadie, las personas se acercaban de manera fluida a depositar sus dólares, yo sólo daba las gracias y sonreía. Alrededor del escritorio donde me encontraba, estaba una señora de mantenimiento barriendo muy concentradamente. Una vez que me quede sola se acercó a mí, se sacó un billete del uniforme y me lo dio en la mano. Cuando me di cuenta que me estaba dando 20 dólares, me le quede viendo con cara de cuanto cambio quiere, pero ella me dijo que así estaba bien. Luego me dijo acuérdese que en el 85 a nosotros todos nos ayudaron. Era mexicana. Después agregó: ¿No has oído el cuento de los cangrejos?, yo le contesté que probablemente sí, pero que no me acordaba. Entonces me contó:

Estaba un señor vendiendo cangrejos en la calle. Su puesto ambulante tenía dos ollas metálicas gigantes, una con tapadera y otra sin. Un día el señor tuvo que hacer unos pendientes y le encargó su puesto a un amigo; el amigo al tomar el cargo le dijo: oye Juan, ¿pero por qué tienes una olla sin tapa?, a lo que Juan respondió: lo que pasa es que tengo cangrejos gringos y cangrejos latinos. La que tiene los gringos tiene que estar tapada porque se salen todos y los pierdo, la de los latinos está abierta porque si uno intenta salirse los demás no lo van a dejar, lo van a detener. La señora terminó su historia, me giño el ojo y siguió barriendo. Yo me quedé pensando que seguramente alguien ya me la había contado con anterioridad.

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Quizás muchos de ustedes no se sientan aludidos con la historia que acabo de contarles y de inmediato e inconscientemente hayan activado sus argumentos de porqué no son cangrejos latinos, sin embargo habría que preguntarnos: Si a mi alrededor hay alguien que destaca, no lo detengo, pero ¿lo empujo para que se salga de la olla?

Cada vez que tengamos la oportunidad de jugar el papel de amigo, hijo, padre, primo, hermano, empleado, esposo, jefe, aprovechémosla para "empujar" a alguien. Les comparto algo que leí en un libro de John C. Maxwell: Si un supervisor desea levantar líderes tiene que: 1) apreciarlos por lo que son, 2) Creer que darán lo mejor de sí mismos, 3) elogiar sus logros y 4) aceptar la responsabilidad que tiene con ellos como su líder.

Feliz lunes.


Sobre esta noticia

Autor:
Elmundodeanita (16 noticias)
Fuente:
elmundodeanita.wordpress.com
Visitas:
4683
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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