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El Arca De NoÉ

04/02/2011 14:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando somos niños nos creemos todo a pies juntillas: si somos malos  los reyes magos traen  carbón (para esto no solíamos tener en cuenta todo el año, si no los días cercanos al 5 de Enero),   si no te duermes te come el coco, tienes un ángel de la guarda que te protege las 24 horas, si no te lo comes todo no creces, hay que rezar antes de dormir, y mil historias más que nos meten en la cabeza. Llega una etapa de nuestra vida, en la que no somos tan pequeños y nos empezamos a volver locos con todas esas cosas que nos han hecho creer pero que empezamos a poner en duda. Es una etapa confusa porque crees que aquellas cosas son mentira pero no quieres decirlo por si acaso y cuando vas y te animas, los mayores se ríen de ti.

Tras un tiempo de sospecha y tras encontrar una hucha enorme en el lugar que dejé mi diente pregunté:- Mamá, ¿Cómo un ratón tan pequeño ha traído una hucha tan grande?-Mi madre se reía sin parar.-Mamá no te rías. ¿Es que no existe?¿y papá Noel? ¿Y los reyes magos? ¿Y Dios?-Más se reía ella. Esto es una tomadura de pelo, pensaba yo.Y claro, a Dios lo metí en el mismo saco de decepciones. Si me habían mentido con una cosa, suponía que también con la otra.¡Qué manía estos mayores de complicarnos la vida!

Otra cosa bien distinta era lo de rezar antes de dormir. Te metías en la cama y cuando estabas más a gusto y calentita y el sueño empezaba  a vencerte entraba tu madre.-¿Has rezado?-- Claro, pero por dentro.-En esa sí que no me pillaban. Como los pensamientos no se oyen.... Y eso que entonces era bien cortito: Jesusito de mi vida eres niño como yo por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Tómalo tuyo es y mío no. 

En la última etapa de la vida es cuando nos reímos de todo aquello. Pero es que la etapa intermedia en la que vas descubriendo las cosas es fatídica.

Recuerdo mis años de catequesis antes de la comunión. Dábamos las clases en un aula muy pequeña y sin ventanas, así que lloraba porque no quería ir. Me daba claustrofobia pero no lo decía, eso ya no sé por qué. Por suerte me decidí a contárselo a mi madre, que habló con la catequista y dejaba todos los días la puerta abierta. Yo pensaba que como se cerrara con todos dentro y nunca más la pudiésemos abrir, iba a ser un infierno.

Pero lo que más recuerdo de aquellos días de catequesis es la aventura que nos contaban sobre  el arca de Noé. ¡Qué divertida! Pero a la vez que confusa.

A Dios resulta que no le gustaba el mundo, estaba corrompido, los hombres se habían vuelto malos y había guerras.  Así que decidió mandar un diluvio a la tierra para ahogar a todos menos a Noé y su familia, que construyeron un arca donde tenían que meter dos animales de cada especie (macho y hembra).

De esta forma, la familia de Noé repoblaría la tierra cuando el diluvio acabase. ¡Pues si que van a tener hijos! pensaba yo. Además, son todos familia, luego van a salir retrasaditos, a ver cómo lo hacen. Y si todos son de una misma familia, digo yo que se parecen, pongamos que son Europeos, ¿De dónde salieron los chinos y los negros? ¿Alguna embarazada comió mucho chocolate? ¿No le sería más fácil a Dios volver a todo el mundo bueno? ¿No se supone que es mágico y hace lo que le da la gana? Menudo lío.

Olvidaremos este percance a ver si entiendo el resto.

Una vez construido el arca, Noé tenía que buscar una pareja de cada animal. Desde el enorme rinoceronte hasta la mísera pulga pasando por perros, lagartijas, caballos, pájaros... Y no nos olvidemos de los microorganismos, que también son personas. ¿Los pájaros no saldrían volando? ¿El agua es dulce o salada? Porque no todos los peces necesitan lo mismo y los que no estén en su agua a ver qué hacen.

Bueno no vamos a distraernos.

Yo creo que ahí fue cuando desapareció el unicornio, que seguramente Noé no había oído hablar de la unicornia y se le olvidó llevarla.

Olvidando cómo consiguió Noé cada animal, que es difícil, aunque creo que le ayudaron los ángeles, mi pregunta es: ¿Y si algún animal era estéril? ¡Adiós! Esa especie ya estaba extinguida, porque no había más que una pareja. ¿Allí dentro no continuaba la cadena alimenticia? ¿El tigre y la Gacela dormían acurrucados? ¡Porque menudas peleas! Y si se comían a uno esa especie se acababa...

¡Qué lío! Pero bueno, Noé había conseguido a todos los animales, que no es poco. Entonces comenzaba el diluvio. ¿Cómo había previsto aquello Dios? ¿Se habría acordado de poner desagües para que cuando terminase con el mundo Noé y su familia pudiesen volver a la normalidad? ¿Qué tipo de sistema hidráulico utilizó Dios para inundar todo aquello? ¿Quedaría todo lleno de cadáveres flotando? ¿Qué harían con ellos?

 

Así tenemos que pasar la infancia, de mentira en mentira, y luego ir descifrándolas con no poca dificultad. Porque a mí nadie me dijo entonces que el arca de Noé era una parábola o una metáfora o lo que sea eso, si es que así es. Así hemos tenido que ir aprendiendo cosas que no eran ciertas para luego descubrirlo por nosotros mismos, llevándonos un buen disgusto y teniendo que reconstruir todo aquello que sabemos y que no. Llega un punto de la vida en que uno no sabe en qué creer. ¿Y si llegamos a ancianos y entonces nos dicen que todo era una broma?


Sobre esta noticia

Autor:
Martina De La Vega (21 noticias)
Fuente:
historiadeunapluma.blogspot.com
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3047
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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