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El AH1N1 de la sociedad

04/09/2009 21:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La sociedad también padece de un terrible virus, comparable con la influenza AH1N1, cuyo efecto es más devastador

Por José Alberto Ordóñez

josalor97@yahoo.com

La mayoría de países de nuestro continente, han sido golpeados, unos en forma más dura que otros, por la terrible influenza AH1N1 o “Gripe Porcina” como le dicen, aunque prefiero la primera denominación, porque es mucho más exacta.

En el caso de Perú, el gobierno ha tenido que suspender las labores escolares por tres semanas, para evitar más contagios, y de alguna forma, se ha controlado esta enfermedad, declarada como Pandemia, por la Organización Mundial de la Salud.

Los laboratorios vienen trabajando con ritmo acelerado, para poder encontrar una vacuna que ponga fin a esta terrible gripe, es sólo cuestión de tiempo, antes de que salga a la venta.

Pero… hay lamentablemente, una influenza peor, que afecta de manera más letal no a un individuo, sino a toda la sociedad. Este virus, es mucho más difícil detectar, porque a diferencia del AH1N1, no presenta ningún signo externo, y recién se nota su presencia cuando ya ha causado devastadores efectos, esta influenza de la sociedad se llama CORRUPCION, entendida generalmente, como la acción o acciones ilícitas realizadas por funcionarios o empleados públicos, con el objeto de obtener un beneficio, que casi siempre es económico.

Mientras la influenza afecta a una persona y a las que estén en su entorno, el AH1N1 de la sociedad, daña a toda una colectividad, que puede ser un distrito, una ciudad, una región o un país entero.

Las personas que se contagian con la influenza, después de recibir la medicación adecuada, quedan completamente sanas, el proceso no dura más de una semana; en el caso de las personas o instituciones que se infectan con la corrupción, casi nunca llegar a sanar, porque las esporas malignas que reparte este virus, viajan rápidamente, instalándose en las conciencias y los corazones de las personas.

Con la corrupción rara vez se puede llegar a conocer la magnitud que tuvo, y la profundidad a la que llegó

Otra diferencia, es que mientras se puede conocer y cuantificar la gravedad de una pandemia, como la AH1N1, con la corrupción rara vez se puede llegar a conocer la magnitud que tuvo, y la profundidad a la que llegó.

En anteriores columnas, mencioné la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación, a la que tuve la oportunidad de asistir. Prácticamente, el 100% de los trabajos presentados por los mejores periodistas del continente, tuvieron un factor común: Todos habían destapado casos de corrupción de funcionarios, en sus respectivos países, sin importar que se trate de alcaldes o gobernadores de pequeñas ciudades, hasta contratos secretos firmados entre dos gobiernos, como el caso de Costa Rica y China para que el primero rompa relaciones con Taiwan, a cambio de la compra de US$ 400 millones de bonos de la deuda pública, por parte de China.

Recientemente, el gobierno peruano ha creado la Comisión Anticorrupción, presidida por el ex Contralor General de la República, Genaro Matute, con un intento un poco desesperado de hacer frente y erradicar este mal que infecta igual que el cáncer, los pilares básicos de la sociedad.

No hay una vacuna que dé el resultado buscado por todos, hay varios intentos, a nivel de los gobiernos de la mayoría de países, para erradicar este grave mal.

Creo que es el momento de volver la mirada sobre esa célula básica de la sociedad: La Familia, herida de gravedad por todos los condicionamientos y dictados de la vida moderna. Es precisamente, en esa célula básica, donde se fraguan los ladrillos que luego serán utilizados para la gran construcción llamada sociedad y país. Si estos ladrillos están mal elaborados, es casi imposible que la construcción resulte de calidad, lo más probable es que se desmorone. Esto es precisamente lo que está pasando. Por eso, es el momento de volver los ojos al hogar, ver como vienen siendo formados esos niños y niñas, con una maestra común: La Televisión. Estoy convencido que en ellos tenemos la esperanza de cambiar a toda la sociedad. Manos a la obra.


Sobre esta noticia

Autor:
Jose Alberto Ordóñez (13 noticias)
Visitas:
9264
Tipo:
Opinión
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