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Egipto: El ejército sigue en el poder y la transición a la democracia sólo es un anhelo

18/02/2011 08:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageViñeta capturada enJ·R:MoraSegún la mayoría de los medios de información convencionales, el dictador egipcio Hosni Mubarak ha abandonado el poder debido a una movilización popular impulsada por jóvenes que se han coordinado vía SMS e internet, y que han contado con el apoyo de las clases medias...¿? Mubarak ha abandonado el poder obligado por el ejército, que era uno de sus dos pilares básicos; el otro estaba constituido por los gobiernos de Occidente y por los grandes consorcios económicos de ámbito transnacional. No en vano hay dos factores que marcan la necesidad de un Egipto estable y fuerte, siquiera aparentemente: el canal de Suez, que es una infraestructura de altísimo valor económico y geopolítico, y el conflictoárabe-israelí --en el que Egipto y Arabia Saudí juegan un papel pacificador o amortiguador de primer orden. Mubarak, pues, ha caído porque era lo más conveniente para el ejército, para Occidente y para la propia estabilidad del país. Pero junto a esos motivos, hay otro: Desde hace ya más de un lustro en Egipto se vive un fenómeno que ha sido mucho más determinante que los jóvenes, que los SMS, que internet y que esas hipotéticas y poderosas clases medias: la deteriorada situación socio-económica y la creciente conflictividad laboral. Hay detalles reveladores, pero curiosamente soslayados: durante elúltimo trienio (2008-2010) las convocatorias de huelga han ido en aumento. El año pasado la cifra de llamamientos al paro exitosos en centros de trabajo de todo tipo superó el medio millar pese a que todos eran no autorizados y de que casi siempre fueron reprimidos con violencia, con un saldo global de decenas de heridos, entre 70 y 125 muertos (según las fuentes), cientos de detenidos y ¡decenas de miles! de trabajadores despedidos. Tan generalizado y poderoso es el movimiento huelguístico, que durante el último medio año se han convocado paros en centros de trabajo controlados por el ejército, en la Administración, en el transporte público e incluso en el canal de Suez. En todos los sectores productivos, sin excepción, se han registrado conflictos, no solo porque la legislación laboral y las condiciones de trabajo son draconianas, sino porque la capacidad de compra media de un asalariado egipcio es equiparable a la que tenían los españoles de los años cincuenta o, como mucho, los sesenta. Los trabajadores no están hartos, están desesperados y poco tienen que perder.

La sociedad egipcia es un polvorín y se han producido estallidos locales o sectoriales cada semana desde hace varios años. Para colmo, desde hace tres meses los precios de las materias primas, incluidos los alimentos, aumentan casi a diario. Protagonistas mediáticosNi la juventud egipcia que dispone de los artilugios propios de las nuevas tecnologías es tan numerosa ni poderosa como algunos dan a entender, ni existe una clase media suficientemente desarrollada como para provocar la renuncia de Mubarak.Sin duda, las movilizaciones de los jóvenes y la concentración de varias decenas de miles de acampados en la plaza Tahrir han jugado un papel multiplicador --sobre todo en el extranjero--, pero Mubarak no ha sido invitado a dejar el poder por la movilización de las últimas dos semanas. Quienes afirman esto faltan a la verdad, carecen de información o simplemente difunden o reproducen una falacia para ocultar --ellos sabrán porqué-- las causas y razones que han desembocado en la dimisión de Mubarak. Dos datos indican que la revolución basada en las nuevas tecnologías y en las clases mediases un invento mediático: El 48% de egipcios son analfabetos y sólo disponen de acceso a internet 1 de cada 5 ciudadanos; amén de que el teléfono móvil no es, ni mucho menos, un aparato de uso común como en el Occidente europeo. Pero con ser chocante, la versión europea de lo que ocurre en Egipto no es lo más llamativo del asunto. Lo más sorprendente es la proliferación de observadores y analistas que con argumentos más o menos creíbles insisten en que el ejército facilitará la transición a una democracia parlamentaria equiparable o parecida a las de Occidente. Durante decenios, los ciudadanos europeos han sido sistemáticamente engañados respecto de la realidad económica y social de Egipto, así como las de otros países de la región, y ahora nos intentan convencer de que allí las brujas también son las únicas malas, todos los príncipes tienen los ojos azules y los piratas son fácilmente identificables porque calzan una pata de palo... La hiperrealidad que tan bien describió Baudrillard reina en Occidente. CON ANTERIORIDAD: "Egipto, otroéxito del periodismo que convierte la realidad en espectáculo".


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Autor:
Impulso (645 noticias)
Fuente:
im-pulso.blogspot.com
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Reportaje
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