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La efímera euforia de las banderitas

12/07/2010 15:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si España, si los políticos españoles no entran en razón, habrá bulla en la calle

Ayer fuimos concluyentes en nuestro editorial dominical, pero no concluimos todas las ideas que deseábamos expresar sobre lo más importante que tienen los canarios por delante: su independencia. Hoy concluimos con que es posible, por lo que ve- nimos diciendo acerca de que España no soltará así como así las tetas de oro que le supone su colonia canaria, que no cumpla la resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas antes de la fecha prevista; es decir, antes de que finalice 2010. No creemos que el Gobierno de Madrid esté dispuesto a concederles la libertad a los "salvajes" de las Islas Canarias. Lo más probable es que los políticos de la Metrópoli que nos esclaviza dejen pasar el tiempo para que se enfríe la cosa (cuanto más de noche se haga, mejor) y puedan, de esa forma, seguir explotándonos en beneficio de los peninsulares y, lo que es peor, de los godos. Porque las riquezas que genera esta tierra gracias al trabajo de los canarios no enriquecen a los habitantes de nuestras Islas, sino a los que las invadieron hace casi seis siglos y las ocupan tenazmente desde entonces. Son los españoles, y no nosotros, quienes se benefician de la posición geoestratégica de Canarias en el Atlántico. La posición de este Archipiélago entre tres continentes es muy rentable en cuanto a derechos económicos, políticos y tácticos, que son inmensos. Lo suficiente para afirmar que España, lo reiteramos, no va a soltar estas Islas. Por emplear una expresión popular, los españoles no salen de aquí ni con agua caliente. No obstante, Canarias se liberará de los españoles, incluso contra la voluntad de los españoles, por la vía pacífica. Es una pura cuestión lógica entre los países civilizados que los pueblos recuperen su libertad, pues la esclavitud, incluso la administrativa, pertenece al pasado.

Si España, si los políticos españoles no entran en razón, habrá bulla en la calle. Movimientos pacíficos -la violencia, jamás- de rebeldía ante el cumplimiento de las leyes y las órdenes emanadas de Madrid; una capital que está a 2.000 kilómetros de distancia de aquellos a los que pretende gobernar. Qué disparate. No pasará mucho tiempo antes de que llegue la independencia, porque las ansias del pueblo canario para recuperar su libertad, su dignidad y su identidad también son inmensas. Allá los catalanes, los vascos y los gallegos con sus mismos afanes de independencia. Ellos están integrados en un territorio continental; nosotros, no. Al final Canarias será lo que era, lo que tiene que ser y lo que quiere ser porque nuestros vecinos también lo son: una nación soberana con representación en los más altos foros internacionales. Todo ello pese a los españolistas y a los amantes de la españolidad.

Decimos esto porque la euforia de las banderas españolas durante estos días también se producía en tiempos del general Franco con los éxitos futbolísticos de algún que otro equipo español. Esta explosión de pretendido patriotismo rojo y gualda en Canarias no significa nada. Es una niñería pasajera, pero no un sentimiento profundo. Se trata de un remedo de lo que hace la juventud de todas las naciones europeas y de todo el mundo. Es absurdo que en Canarias ondee una bandera española porque Canarias no es España y, además, tiene su propia bandera. Y nos referimos a la enseña de las siete estrellas verdes, no a la de los perros lamiendo la corona española. La única bandera española que existirá en estas Islas en un futuro muy próximo será la que ondee en la Embajada de ese país, suponiendo que las autoridades de Madrid sean suficientemente sensatas para, en primer lugar, propiciar un proceso de independencia pacífico y razonable y, a continuación, para establecer relaciones comerciales, culturales y de toda índole con su antigua colonia, como han hecho los países civilizados con sus antiguas posesiones de ultramar.

En definitiva, que nadie se lleve a engaño. Que no se engañen, de forma especial, los partidos estatalistas PP y PSOE, que obedecen a Madrid y tienen su sede en Las Palmas. Con banderas de fiestas o sin ellas, esto no es España porque nunca lo ha sido. Esto es Canarias: una colonia burdamente disfrazada de comunidad autónoma española.

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Autor:
Deadmencey (129 noticias)
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Nota de prensa
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