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Ecologismo de opereta

21/10/2009 13:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Muchas personas creen aliviar su conciencia con pequeños gestos que enmascaran la realidad

Diálogo entablado entre una clienta abanderada del ecologismo y Pedro Rudo, un conserje cara al público en un centro comercial, cuya labor consiste en embolsar las pertenencias de los clientes adquiridas en los locales de la galería comercial, controlar la entrada y salida de los productos y de las devoluciones y la propia orientación a los visitantes.

La señora se acerca a su mostrador con dos bolsas de compras de una zapatería. En el puesto hay una máquina selladora y tiene intención de que le cierre ambas bolsas. Esto es imposible, porque el plástico de las mismas es demasiado grueso como para que la operación resulte fructífera, así que Pedro Rudo se presta a introducirlas en las suyas, más finas y preparadas para ser selladas.

- Prefiero que me cierre éstas mismas - insiste la señora, mirando con desdén a las del conserje.

- Lo siento mucho, señora, pero hay que hacerlo con éstas.

- Es que me da no se qué derrochar tanta bolsa. Me parece que contribuimos así poco con el medio ambiente. Tanto consumo inútil de plástico no favorece el ecologismo.

- Ya. Pero insisto en que mi labor consiste en cerrar sus bolsas dentro de estas otras. No es un puro capricho.

- Pues me parece muy mal ejemplo el que usted predica.

Pedro Rudo cierra la primera bolsa. Cuando inicia la segunda, mira de reojo a la clienta.

Diálogo entablado entre una clienta abanderada del ecologismo y Pedro Rudo, un conserje de un hípermercado

- Me imagino que usted habrá venido hasta aquí en coche - le dijo, sonriendo.

La mujer se vio sorprendida por esta suposición.

- Cuando no me queda más remedio, he de recurrir a su uso - dijo, irritada.

Pedro cerró ambos ojos, entregándole la bolsa.

- Yo tengo ya casi cincuenta años, y en mi vida he utilizado un automóvil. Eso si es ser razonable con el medio ambiente. Lo demás es un brindis al sol.

"Además, por dos simples bolsas que quiera usted ahorrarse, no creo que se solucione el eterno problema del hambre en el tercer mundo.

La mujer lo miró con los ojos estupefactos, recogió sus dos bolsas precintadas y se aventuró por la sala de ventas a grandes zancadas.

Pedro Rudo hizo honor a su apellido.

Aunque tenía razón en que mucha gente se quiere cubrir la conciencia practicando un ecologismo de opereta.


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Autor:
Robertelyankee (80 noticias)
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