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ECHELON: la Red Mundial del espionaje de la CIA y la NSA

17/08/2010 12:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Echelon es un sistema de vigilancia global de las telecomunicaciones en pro de la "seguridad nacional" de los Estados Unidos. Se ha convertido en una gran oreja que nos escucha a todos

El Imperio americano adora los secretos, pero sobre todo los de los otros. Su estatus de primera superpotencia económica y militar mundial le permite reivindicar el derecho de interceptar, controlar, descifrar, saber todo lo que pasa en el planeta Tierra. Se cree con el derecho de disponer para lograr este objetivo de un fantástico aparato de información y de servicios secretos que le cuestan billones de dólares al año. De ahí, que el presupuesto de Defensa sea superior al de Sanidad.

La tercera parte de esas sumas las emplea en imágenes y eso está comprobado que en su mayor parte corre a cargo de la NASA, con la organización IMINT (Inteligencia de Imágenes), o sea el espionaje por satélites fotográficos y satélites radar que controlan el conjunto de las superficies del globo. La distribución de las imágenes a los servicios encargados de explotarlos, está a cargo sobre todo la CIA y del Pentágono, las fuerzas armadas.

Con sus 21.000 empleados y sus billones (ya que la cifra exacta o en miles de millones está fuera de nuestro alcance), la National Security Agency (NSA), es el más alto órgano en la jerarquía de los servicios secretos norteamericanos. Dispone del más formidable aparato técnico que se pueda imaginar, y se encarga siguiendo ordenes del Gobierno, de todas las intercepciones de comunicaciones internacionales y de señales radioeléctricas emitidas en todo el mundo.

Su título oficial NSA/CSS indica que es el jefe de fila técnico y ‘ político’ es decir que tiene prioridad sobre todas las otras fuerzas norteamericanas en cualquier parte incluido Afganistán, Alaska o el Congo.

Todo empezó al final de la Segunda Guerra Mundial

Debió terminar con ésta pero siguió durante la guerra fría y la NSA que se encargaba de la vigilancia del mundo soviético y sus aliados debió cambiar su fusil de hombro de forma que hoy su dispositivo contra Stalin lo emplea incluso contra países que no son enemigos de los Estados Unidos pero tampoco aliados. Pero sobre todo enfilan a los que están en cabeza en la carrera comercial o industrial internacional.

Es decir, la NSA practica por sistema lo que se llama espionaje industrial y también se da a la tarea, a veces, de interceptar a los propios ciudadanos americanos sus conversaciones en el caso de que sean ‘ sospechosos’ lo cual prohíbe la Ley Federal; pero la NSA trabaja sobre las leyes porque es su oficio la vigilancia de la seguridad y defensa nacionales.

Sus aviones llevan las siglas de la Air Force y están activos en todos los cielos. Sus navíos pintados con los colores de la US NAVY recorren los océanos en todas las direcciones. Sus estaciones terrestres, muchas veces instaladas en terrenos de sus embajadas en el exterior y acogidas por gobiernos aliados o ‘ amigos’ aunque éstos no pueden inmiscuirse en sus tarea, ni ejercer el menor control. Interceptan las ondas herzianas, las redes telefónicas y a veces como en Gran Bretaña la totalidad de las comunicaciones telefónicas.

Es también a partir de las estaciones terrestres a las que se llama ‘ la gran Oreja americana’ desde donde intercepta los satélites comerciales de comunicación cuyas conexiones no están protegidas por la Ley y cuyos emisores están en todos los rincones de la tierra.

La ‘ Oreja’ y los cerebros

Pero detrás de esa inmensa ‘ Oreja’ tiene otros cerebros. Captar un flujo tan masivo de informaciones plantea un problema de tratamiento de las mismas. Y ese es el papel principal del sistema Echelon, término que apareció por primera vez en un artículo de agosto 1988 escrito por el periodista escocés Duncan Campbell que se titulaba ‘ Alguien nos está escuchando’ , que causó furia en la NSA.

Pero enseguida llegó una disidente de la NSA, Margaret Newsham, ingeniera de la firma Lockheed, encargada de la colocación de muchos subsistemas en la estación británica de Menwith Hill. Esta ingeniera reveló en una entrevista al periódico ‘ Journal de Ohio’ que la NSA se dedicaba a actividades poco transparentes y no propias de un servicio de información de un país que se autocalifica de democrático.

Pero se necesitaron todavía 10 años para que un pacifista ‘ loco’ de Nueva Zelanda que formaba parte de una asociación de su país contraria a la NSA, denunciara a ésta.

Y lo hizo en un libro titulado ‘ El poder secreto’ que relataba el papel de Nueva Zelanda como espía internacional de la red Echelon. Nicky Hager que era pacifista y periodista dijo que para las intercepciones la Red tenía un diccionario especial que consultaban miles de técnicos.

Solamente algunos periodistas de investigación tenían acceso al diccionario y desde entonces se ha sabido que el lenguaje de Echelon era un paso avanzado, en materia técnica... Entonces se supo que la NSA utilizaba medios de intercepción para combatir a industriales europeos que trataban en torno a grandes contratos con suministradores norteamericanos. Como para demostrarlo, mencionó el contrato ‘ Sivam’ que protegió al Gobierno Militar de Brasil encargándole la vigilancia aérea de La Amazonia. Había juego sucio en esto de los contratos porque las firmas francesas Thomson y Alcatel habían sido desechadas por su homóloga norteamericana Raytheon para un gran contrato con la NSA.

Los acuerdos secretos y la detención en Rusia del piloto Gary Powers

El origen de Echelon fue un pacto secreto entre los Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que se firmó en mayo 1943. Se basó la idea en el esfuerzo y técnicas punta que desplegaron los británicos en plena guerra mundial para penetrar la máquina alemana ‘ Enigma’ que volvió locos a los espías ingleses, de todos los Servicios Secretos, que empezaban por M...

Reagrupados en Bletchey Park todos los técnicos anglófonos bajo el mando del matemático Alan Turing consiguieron un éxito trascendental como fue el romper el secreto de guerra básico para el poderío del mundo del III Reich alemán. Rota la información y las comunicaciones el resto de los ejércitos alemanes fue defenderse sin tener la iniciativa, ni capacidad para generar secretos y guardarlos. La Alemania nazi era un libro abierto...

Terminada la guerra todos estos técnicos y superespías anglófonos estaban no sólo entrenados sino perfectamente coordinados y naturalmente como la gente dice se trataban además de ‘ buscar’ otro enemigo, porque ciertamente en las guerras, siempre los hay. Esta vez era cuestión de supremacía. Todos habían desarrollado armas y cerebros para la guerra. No sabían adaptarse a la paz. ¿pero quién mandaba a quién?.

El Departamento de Estado norteamericano a la caída del nazismo organizó la ‘ Mesa de Comunicaciones de Inteligencia’ (US-CIB) que se dedicó a vigilar y a atacar a la Unión Soviética, que era la que estorbaba en la lucha por el supremo liderato del mundo. Los países pobres, la miseria, las enfermedades, no existían en esa carrera de los mejores.

Los británicos estaban de acuerdo, bien orientados y con aliados importantes para contener y controlar al mundo soviético desde lejos-pondremos dos ejemplos sólo- como Agios Nikolaos, que desde sus bases en Chipre, controlaba el sur asiático y a Sai Wan en Hong Kong, que garantizaba la observación de lo que pasaba en China. Tenían decenas. Hombres grises, pero poderosísimos. Todo iba muy bien, como comienzo.

La NSA con la CIA y el SAC (Strategic Air Command) dominaban el cielo con los aviones-espía U2, unos cuervos negros gigantescos de alas alargadas llenos de aparatos técnicos sofisticados, laboratorios volantes. Desde 25.000 pies de altura o más, sobrevolaban la geografía ‘ enemiga’ tomando miles de fotos al día, y enviándolos a sus laboratorios en USA. Conocían el territorio de la URSS palmo a palmo, instalaciones secretas incluidas.

Todo iba a la perfección. Pero un día, uno de estos aviones de alas gigantescas cayó a tierra, abatido por un misil o un obús antiaéreo... Unos dicen que lo fue por un misil soviético, otros, que, por error, la culpa fue de los poderosos cañones antiaéreos del crucero norteamericano Liberty. Nunca se sabrá. El caso es que el piloto del avión-espía, el capitán Gary Powers, de la US-Air Force fue capturado por los soviéticos. Una gran humillación para Washington.

La detención del piloto y el subsiguiente juicio por espionaje a que fue sometido en Moscú, con gran despliegue de los medios, exhibición de los restos-amasijo de hierros- del avión-espía, todos los complicados aparatos para el trabajo de espionaje del avión, etc. Un prototipo de glorioso misil que había logrado una victoria importante en una batalla en la paz (?), con la estrella roja en la punta. Un montaje perfecto ante los ojos de los moscovitas. Propaganda gantesca para la URSS de Nikita Khrushov, víctima del sucio juego del imperialismo capitalista norteamericano. Y lo consabido en esos casos en dos bando antagónicos.

La débil defensa del piloto, bajo la implacable acusación del fiscal soviético, fueron un golpe no bajo para la moral del NSA. El general-presidente de los Estados Unidos, ‘ Ike’ Eisenhower, exjefe supremo de las Fuerzas Aliadas durante la II Guerra Mundial, condenó la operación sobre todo porque había salido mal.

Ordenó el cese inmediato de los vuelos U2 y garantizó a sus amigos soviéticos que tal cosa no volvería a ocurrir, alegando que Gary Powers había perdido el rumbo y se había extraviado por culpa del tiempo reinante. No sabía donde estaba.

Inmediatamente y en el mayor de los secretos el general Eisenhower ordenó la puesta en órbita del primer satélite espía electromagnético con carácter urgente. Un mes después se lanzaba el Grab (Galactic Radiation and Background) que se anunció como una nueva arma del NSA con ayuda de la asociación de rádars e interconexión con los satélites. Se convocó a los ingenieros y técnicos especializados salidos de la fuerza aérea, la marina, la CIA y el FBI, y se les puso bajo mando común. Pronto fueron lanzados sucesivamente, como en rácimo, una docena de SSF subsatélites Ferrets entre 1963 y 1986 y luego otros con nombres raros que no correspondían a nada de la realidad.

Actualmente, hay muchos tipos de satélites Sigint (Signal Intelligent) que están en órbita. Representan una amenaza incluso para los aliados de Estados Unidos. En cuanto a los rusos después del éxito del derribo del U2, en los años 70, lanzaron satélites de la familia Tselina. Sin duda inferiores y muy pesados.

Los franceses por su parte, tardaron 20 años en poner en órbita el Zenon. Los británicos estaban furiosos con sus aliados porque durante la guerra de las Maldivas en 1982, les habían abandonado. Y lanzaron su propio satélite nacional el Zircon.

La NSA observó que no podría realizar las escuchas terrestres con los satélites que tenía e inventó una navette que evolucionaba en órbita muy baja (78 km de perigeo y 226 km de apogeo), estaba especializado en interceptar las señales emitidas por los radioteléfonos GSM y captaba e interceptaba las de las redes herzianas de las grandes antenas que se veían en el monte en los años 50.

La creación de toda esta maquinaria de espionaje que quería el presidente Truman

La llegada de la señora Thatcher al poder en Gran Bretaña cambió un poco las cosas porque utilizó todo el sistema de la UKUSA sobre todo en provecho propio, cosa que ya desde 1975 denunció el periodista Frost. La persecución de la Thatcher contra Margaret Trudeau, la esposa del primer Ministro canadiense Pierre Trudeau, sirviéndose de información de la Policía Montada de Canadá (RCMP) fue de antología. Afirmaba que la Primera Ministra canadiense adquiría cantidades de marihuana. Fumaba lo que podía y distribuía el resto.

Se siguieron pesquisas de toda clase tipo James Bond, que no dieron el menor fruto. Se llegó a la conclusión de que era una mentira calumniosa contra la canadiense por motivos personales o políticos ya que su esposo Pierre Trudeau hacía campaña por la autonomía de Canadá en relación a Londres y eso no agradaba a la señora Thatcher.

El ‘ Observer’ británico cayó también en las redes de los enemigos de la Thatcher quien ordenó la intercepción de las comunicaciones de Lonrho que era la proveedora del ‘ Observer‘ . La causa fue al parecer que se había sabido por el periódico que el hijo de Margaret Thatcher, Mark, estaba entrampado en la venta de armas por millares de libras esterlinas con traficantes de Arabia Saudí. Pero lo que desagradó a muchos británicos fue que se emplearan los grandes servicios secretos del mundo en operaciones de vaudeville en plena guerra fría.

No trascendía demasiado a no ser que terminara en tragedia porque el jefe de varias cadenas de periódicos sensacionalistas Robert Maxwell, fue también víctima de la caza de brujas de la Primera Ministra. Por razones que se ignoran, ya cansado, el señor Maxwell se embarcó en su yate en plan de vacaciones y cerca de las Islas Canarias desapareció misteriosamente.¿Secuestrado en alta mar?¿ahogado?. Los buceadores estuvieron tiempo buscando sus restos pero no los encontraron. Y fue una de las últimas aventuras de la Primera Ministra por esos medios de espionaje tan importantes.

Echelon entre en la gran industria, busca objetivos

El término ‘ seguridad nacional’ servía y sirvió durante décadas a empresas comerciales para favorecer a las grandes firmas norteamericanas en su competencia con las extranjeras. Este capítulo ha motivado libros enteros y apenas se puede reducir a unas líneas. De ahí el boom de las grandes firmas y lo que aportaron al tesoro del Tío Sam. ¿Seguridad?

UKUSA estaba a la búsqueda de informaciones económicas y comerciales de los países que competían en el mundo con firmas anglófonas.

Los miembros de la cadena Echelon que recordamos eran los anglos (Estados Unidos, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Australia y Canadá), con todas sus redes se habían dedicado a espiar a los países del Este. Estaban perfectamente entrenados para esa labor industrial y comercial. Y desde que se dio la consigna del espionaje industrial, como arma para combatir en ese mundo, las cosas cambiaron.

Gerald Burke que era director ejecutivo del Comité Consultivo de Informaciones extranjeras del presidente Nixon solía recordar que el espionaje comercial había sido aprobado por el Congreso de los estados Unidos en 1970. También acostumbraba a recordar que ‘ las informaciones económicas son parte de las seguridad nacional y que se benefician de una prioridad respecto a las informaciones diplomáticas militares y tecnológicas’ .

Pero quien se aprovechó realmente a través de una oficina de esas ‘ medio fantasma’ la llamada ‘ Oficina de Inteligencia y Enlaces’ , creada al efecto, fue Clinton. Ya a partir del día en que fue investido como presidente elaboró una lista de ‘ Sociedades Privilegiadas’ que iban a barrer con la competencia del extranjero. Las aptitudes de Echelon demostraron su competencia en ese arte de descubrir los secretos comerciales ajenos. Ya en 1990 la revista alemana ‘ Der Spiegel’ denunció que la NSA había interceptado mensajes relativos a una transacción inminente de 400 millones de dólares entre Indonesia y los fabricantes de satélites japoneses NF Corporation. Después -decía el periódico- la intromisión en las negociaciones de agentes norteamericanos cambió por completo la trayectoria del negocio y el contrato terminó siendo filmado por los japoneses y la empresa amiga AT& T.

En septiembre de 1993 el presidente Clinton pidió a la NSA y a la CIA que espiara a los constructores japoneses de automóviles porque se había enterado que tenían planes para el lanzamiento de coches ‘ verdes’ que no polucionaban el ambiente. Una vez conseguida la técnica, la envió a los fabricantes de coches Ford, General Motors y Chrysler.

Los escándalos comerciales siguieron. El ‘ New York Times’ reveló que las agencias en Tokio de la NSA y la CIA suministraban detalles a la oficina de Mickey Kantor, representante del Ministerio de Comercio norteamericano en Ginebra, el cual se encargaba de tratar con los constructores de coches japoneses.

El periódico japonés ‘ Mainichi’ acusó a la NSA de interceptar las comunicaciones de todas las sociedades japonesas con las firmas comerciales de todo el mundo. El presidente Clinton no dejó de lado esa labor de espionaje porque en 1997 realizó una labor de espionaje masivo infiltrando sus agentes en la conferencia de APEC (Cooperativa Económica Asia-Pacífico). Se supo además que las 300 habitaciones del hotel en que se hospedaban los asiáticos tenían micrófonos escondidos por la CIA.

No publicamos el intenso espionaje norteamericano en la guerra del Vietnam porque sería muy largo y además eso se ha tratado en novelas no de ficción.

Muchas veces los entusiastas de Echelon cayeron en sus propias redes y les fue mal. Un ejemplo lo da el Presidente Richard Nixon-en sus días peores- quien estaba siendo atacado por el Secretario de Estado Henry Kissinger. Este se servía de la CIA para interceptar los mensajes de William P. Rogers y demostrar que Nixon tenía que dimitir por incompetencia.

Prensa, televisión, protestas, Congreso, organizaciones pacifistas, nada puede con Echelon, omnipresente, silencioso, invisible el Gran Hermano está ahí

Kissinger hizo uso de la red mundial de la NSA para demostrar que el Gobierno de Nixon mantenía relaciones diplomáticas con Gobiernos extranjeros hostiles a Estados Unidos. Pero resultó que el repetido Secretario de Estado quedó como un cerdo cuando William Colby exdirector de la NSA descubrió toda la trama para destronar a Nixon lo cual en realidad era un golpe de estado. Esto demuestra que los que habían servido a Echelon, en cuanto se salían de su control se daban mucha prisa en denunciar sus actividades mundiales que eran delictivas.

Así ocurrió con Margaret Newsham -ya nombrada-a la cual su empresa Lockhead le despidió del trabajo. Ella demandó a esa sociedad por muchos millones de dólares pero la cosa no llegó ni a juicio porque nadie podía poner en duda la honorabilidad de Echelon.

Todos los presidentes norteamericanos de la época en que funcionó Echelon a tope se sirvieron de ella para todo. Así por ejemplo Ronald Reagan interceptó las conversaciones de Michael Barnes, representante de Maryland, el cual trataba con el Ministro de Asuntos Extranjeros de Nicaragua en relación con la Ley Marcial que se había impuesto en ese país. Barnes se incolerizó cuando se dio cuenta que la NSA y la CIA interceptaban sus escuchas.

Eso fue denunciado por William Casey, director de la CIA, quien resultó implicado en el affaire Iran-Contra que fue muy sonado por esos días. Los esfuerzos del Presidente Ronald Reagan para combatir el Comunismo en todo el mundo y de forma especial en América Latina hizo que se encontrara con el problema de Nicaragua en que los bandos en disputa eran el de Daniel Ortega, exjefe de la guerrilla marxista y el otro la familia Sandino que había gobernado el país desde los días del jefe del clan Anastasio Somoza durante décadas desde la dictadura. Medio territorio de Nicaragua estaba a su nombre.

Reagan, la CIA y sus aliados estaban del lado de los Somoza, pero en noviembre de 1982, el Congreso aprobó la enmienda Boland y restringió los fondos para esa lucha. El jefe de la Seguridad Nacional Robert McFarlane dijo "Quiero que hagan lo que tengan que hacer para ayudar a estas personas mantener el cuerpo y el alma."

La gente se pregunta de donde salió aquello del Iran-Gate. En 1985, mientras que Irán e Irak estaban en mortífera guerra, Irán presentó una solicitud para comprar armas secretas de los Estados Unidos. En ese momento el conflicto entre Irán e Irak estaba en su apogeo pero Estados Unidos apoyaba a Irán (a Saddam Hussein!!) contra el exaltado Ayatolah Jomeini y le vendía armas, municiones y equipo por millones de dólares, aunque había embargo internacional. El tema de los rehenes en poder del Ayatolah lo enturbiaba todo.

Con la aprobación de McFarlane y el director de la CIA William Casey, gran parte de los fondos para armas fueron desviados a Nicaragua, a manos de los ‘ Contra‘ de Somoza... El periódico libanés "Al-Shiraa" denunció el hecho en noviembre de 1986, pero Reagan se presentó en la televisión y lo negó categóricamente. Aunque un mínimo de norteamericanos se lo creyó salió a la palestra, el entonces desconocido teniente coronel Oliver North, del Consejo de Seguridad Nacional, que explicó la discrepancia: él había estado desviando fondos de la venta de armas a los Contras, con el pleno conocimiento del Consejero de Seguridad Nacional almirante John Poindexter. Éste dimitió y salvó a Reagan. El Teniente Coronel North fue despedido y Reagan dejó la Casa Blanca al terminar su mandato sin ningún deshonor. Esa es una de tantas operaciones de Echelon.

Volviendo otra vez al principio, en plena Guerra Mundial

Un reportaje de estos requeriría mucho espacio y tiempo que la web a veces no concede, pero volviendo la página a 1945 cuando Echelon estaba verde y la NSA no había sido fundada todavía. Eran días de desconcierto. Sin embargo, Echelon funcionaba y al primer ‘ proyecto’ de todos ser le llamó Shamrock que significa Trebol, la famosa planta de la suerte irlandesa.

Este proyecto consistía en conseguir las copias de todos los mensajes telegráficos que entraban y salían de los Estados Unidos. Así con la entera cooperación de la RCA, ITT y Western Union todo el tráfico de Estados Unidos estaba completo.

Luego pasaron a los ordenadores, operación que se llamó con toda justicia ‘ Harvest’ (cosecha) y era una cosecha de primera porque luego la NSA imprimió y analizó al año 250.000 mensajes pero el director de la NSA, el almirante Lew Allen mató el proyecto en cuanto el senador Frank Church desde el Comité de Inteligencia del Senado le echó el perro.

Entonces Echelon se dedicó a la creación de una ‘ lista’ de vigilancia en que figuraban todas las ovejas negras de los Estados Unidos tales como Joan Baez, Jane Fonda, Ernest Hemingway, Malcom X, Martin Luther King, naturalmente y el Dr. pediatra Benjamin Spock. Lo llevaba personalmente el jefe del FBI, Edgar J. Hoover. El proyecto tuvo consecuencias a veces fatales que no vamos a desentrañar. Hasta que el Ministro de Justicia Elliot Petersen puso fin al ‘ entretenimiento’ . Habían pasado por las listas 75.000 americanos ‘ sospechosos’ entre 1952 y 1974.

La NSA inició después la operación CHAOS. El presidente Lyndon B. Johnson autorizó la creación de la Organización DOD (División de Operaciones Internas) para coordinar actividades clandestinas llevadas a cabo en territorio americano. Tenía por objeto analizar las protestas in crescendo contra la guerra del Vietnam tanto de estudiantes como de veteranos que habían vuelto a casa muchos de ellos enfermos o mutilados, otros enganchados a la droga.

La punta de lanza contra ellos era el proyecto ‘ Resistance’ y la CIA visitó todos los campus de las Universidades, todas las manifestaciones llevadas a cabo ante la Casa Blanca y en Washington y esta vez la ‘ cosecha’ fue para las fichas de las policías locales, que trataban a los veteranos a raya, como vulgares delincuentes... A su llegada al poder el Presidente Nixon reagrupó los expedientes en la operación CHAOS.

Con la operación ‘ Watergate’ (sede del Comité Nacional Democrático en junio de 1972), la atención del público la centró la penetración ilegal por desconocidos en la sede Watergate lo que llevó a la dimisión de Nixon el primer Presidente norteamericano expulsado de su cargo por tan burdo complot. El Presidente Ford, sucesor de Nixon lo primero que hizo fue indultar a este.

Latinoamérica la víctima más propiciatoria de la Red

Hemos visto lo ocurrido en varias partes del mundo pero lo sucedido en América del Sur y lo que está sucediendo hoy no tiene parangón. Por ejemplo, lo mexicanos en 1992 y 1993 se quejaron de las intercepciones de comunicaciones de suministro de asuntos comerciales e industriales por parte de la red o de quien fuera durante las negociaciones del negocio NAFTA y lo mismo los chilenos en todo lo que precedió y siguió con la llegada al poder de Pinochet.

El affaire de Chile comenzó con la muerte del Che Guevara en que estaba muy implicada la CIA y el Gobierno del general boliviano Barrientos. El exministro del interior boliviano Antonio Arguedas se escapó a Chile llevando consigo el original testamento del Che, pensando que el refugio era bueno... Pero resultó que quien le interrogó sobre la novela no de ficción de la muerte del guerrillero argentino, no fue nadie del Gobierno Chileno sino la CIA que controlaba el área Chile-Perú-Bolivia. Eso hizo sospechar a muchos latinoamericanos conscientes que el continente estaba en manos de la CIA.

Los periódicos ‘ The Washington Post’ y ‘ Le Monde Diplomatique’ plantearon los grandes problemas que Henry Kissinger estaba creando en América Latina y el Gobierno norteamericano encargó al Senador Frank Church una investigación respecto a Chile. El senador por Idaho con una Comisión seleccionada con el Congreso siguió objetivamente el curso de los acontecimientos alarmantes que estaban ocurriendo en Chile tales como el importante papel de las corporaciones multinacionales (sobre todo si eran norteamericanas), las acciones encubiertas de los militares y la CIA, las seguridades de no intervención del Gobierno de Estados Unidos, la oposición de la gente a un golpe de estado encabezadas por el general chileno René Schneider, etc...

Por el contrario testificó sobre el entusiasmo por el golpe por parte del general norteamericano Alexander M. Haig asistente de Kissinger para asuntos militares, la obsesión de las compañías mineras norteamericanas por el cobre chileno, los encarcelamientos de líderes sindicales. A esos factores se añadían la presión de compañías importantes norteamericanas como la Standard Electric SA, el lanzamiento de slogans en realidad golpistas como ‘ Patria y Libertad’ . Todo lo reseñado eran síntomas de que algo grave iba a suceder.

Pero la protección de los golpistas por parte de Echelon y de los servicios de inteligencia de la marina y de los carabineros y la presencia de agentes de la CIA que había intervenido en golpes de Guatemala, Panamá, todo centroamérica y el Caribe, y otros países sureños, hacía que las probabilidades de la defensa del Gobierno Constitucional de Salvador Allende fueran pocas. El golpe, la muerte de Allende y sus consecuencias fueron una parte de las victorias del conglomerado de la red y sus representantes en Latinoamérica.

Echelon estilo español ¿hasta que punto Defensa estaba implicada?

Según revela el libro de España: ‘ Libertad vigilada’ , cuyo documentado autor es Nacho García Mostazo, la ‘ Estación de Seguimiento de Satélites Fresnedillas-Navalagamella’ cuenta con diez grandes parabólicas que sirven, presuntamente, para ‘ pinchar’ las comunicaciones vía satélite de los países de nuestro entorno. La base pertenece al Ministerio de Defensa, pero fuentes oficiales afirman que sus actividades allí son ‘ un misterio’ .

Ya hemos dicho que Estados Unidos y el Reino Unido, junto con otros países Canadá, Nueva Zelanda y Australia están totalmente entregadas a Echelon. A mediados de 2001, el Parlamento Europeo denunció la existencia de esta red de espionaje. Como demostró la Eurocámara, hay al menos veinte bases similares que captan todas las comunicaciones y las derivan a grandes ordenadores de filtrado que extractan aquellas que, supuestamente, pudieran afectar a los intereses de seguridad nacional de EEUU, Reino Unido y el resto de países integrantes de la red.

Por los datos que se conocen, España no forma parte oficialmente de esta trama de espionaje global, aunque Estados Unidos colabora con las autoridades españolas para facilitar información sensible, obtenida por este u otros métodos, que presuntamente estaría orientada a mejorar la lucha antiterrorista.

Sin embargo, aunque España no esté implicada oficialmente en dicha red, eso no impide que haya desarrollado sus propios sistemas para espiar masivamente las comunicaciones. No en vano, la nueva ley del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), institución sucesora del CESID, fue aprobada a primeros de 2002 y autoriza a los espías españoles a ‘ obtener, evaluar e interpretar el tráfico de señales estratégico’ .

Los países implicados en ‘ Echelon’ han reconocido oficialmente su existencia pero, aunque parezca increíble, dicha actividad no es ilegal. La Constitución española, como las aprobadas en todos los países democráticos, declara que las comunicaciones son invulnerables y, de hecho, tanto en España como en cualquier país de nuestro entorno, las leyes impiden a los servicios de inteligencia espiar a sus propios ciudadanos, salvo que medie una autorización judicial. Pero no se contempla.

En 1965, Estados Unidos construyó una estación de seguimiento espacial en la localidad de Robledo de Chavela, en la Sierra de Madrid, para dar servicio a la National Aeronautic and Space Administration (NASA). Hoy, dicha base sigue siendo uno de sus puestos estratégicos para la investigación espacial, aunque para dar apoyo a Robledo, la NASA también hizo otras dos estaciones, la primera en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) y la segunda en Cebreros (Ávila).

Sin embargo, Cebreros y Fresnedillas dejaron de ser útiles para la NASA a mediados de los años ochenta, y Estados Unidos se las devolvió al Estado español. El Ministerio de Defensa, que asumió su gestión, cerró la primera en 1983, pero mantuvo abierta la segunda, donde en los últimos años el Ejército ha instalado cinco parabólicas de más de 18 metros de diámetro y otras cinco de unos 14 metros, además de otras seis menores. Las demás dibujan un abanico que abarca desde el Suroeste hasta el Sureste, con una inclinación de 45 grados, lo que significaría que presuntamente están orientadas hacia los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones, que orbitan a unos 36.000 kilómetros de altitud sobre el Ecuador.

En 1986, el Gobierno aprobó la puesta en marcha de un proyecto militar clasificado como secreto y que está previsiblemente operativo desde 2008. Se trata del ‘ Programa Santiago’ , cuyo objetivo principal es, según fuentes de Defensa, la ‘ captación de emisiones electromagnéticas y de imágenes en las zonas definidas como de interés estratégico para la ‘ seguridad nacional’ . Para ello, afirman las mismas fuentes, el Ejército está desplegando ‘ una red de sensores’ con capacidad de ‘ inteligencia de las comunicaciones, electrónica y óptica’ . Dicho en otras palabras, España cuenta con una red de espionaje militar compuesta por aviones de vigilancia (Centro de Inteligencia Aérea de Torrejón de Ardoz), satélites de observación (Helios y otros que se lanzarán próximamente) y bases terrestres, aunque el sistema está por completarse.

Presuntamente, la Estación de Seguimiento de Satélites Fresnedillas-Navalagamella, sería uno de los enclaves estratégicos del ‘ Programa Santiago’ . al tratarse de un programa clasificado, Defensa no lo puede reconocer oficialmente. Pero se asegura que las actividades que se desarrollan allí son ‘ un misterio’ .

El especialista Xavier Caño a la vista de todo lo que hemos dicho y más, comenta: ‘ Una de las pruebas más patentes del retroceso democrático que nos está tocando vivir en este inicio del tercer milenio es la existencia y funcionamiento de Echelon, y otros sistemas que puedan existir para registrar comunicaciones por satélite, diseñado y construido de forma similar a los buscadores de Internet para detectar y capturar los mensajes a partir de una serie de palabras clave. Echelon sería la más refinada combinación de censura’

El origen de Echelon hay que buscarlo en 1948, en el inicio de la guerra fría; Estados Unidos y Gran Bretaña crearon un sistema de interceptación de mensajes y comunicaciones de los países integrantes del Pacto de Varsovia; el sistema se desarrolló a lo largo de los setenta y para entonces ya se habían incorporado al mismo Canadá, Nueva Zelanda y Australia.

Finalizada la guerra fría, Echelon ya había incorporado todos los avances que permitían el rastreo del espacio radioeléctrico para interceptar todas las telecomunicaciones, y la paranoia anticomunista que lo justificaba fue sustituida por la paranoia antiterrorista y antinarcotráfico: era necesario continuar espiando las comunicaciones en todo el mundo.

Sólo el Gobierno de Australia reconoció en 1999 la existencia de Echelon y se sabe que ni los políticos norteamericanos están a salvo de su propio espionaje. Poco tiempo después, un investigador de la NASA, Richardson, reconoció que también ellos estaban implicados. Más datos ha aportado el ex-agente canadiense Mike Frost quien denunció que el sistema Echelon ficha a gentes inocentes cuando en sus comunicaciones utilizan palabras clave de búsqueda. Frost citó el caso de una mujer que en conversación con una amiga por teléfono explicó la intervención de su hijo en una obra de teatro del colegio y utilizó una expresión inglesa similar a ‘ poner un bomba’ , lo que en español sería parecido a la frase ‘ dar el bombazo’ , como expresión de éxito. Según Frost, el agente oficial que analizó este mensaje, prefirió curarse en salud y metió en la base de datos de posibles terroristas el nombre de la inocente mujer.

El periodista escocés antes citado dice que la red se ha utilizado y se utiliza para espiar la economía, la industria y el comercio de la Unión Europea y aporta datos.

El Parlamento europeo formó una comisión presidida por el alemán Gerhard Schmid para averiguar cuánto había de cierto sobre Echelon. Para él está meridianamente clara la convivencia de otros gobiernos que, en tiempos de Franco tuvieron en suelo español aquellas emisoras poderosísimas, las ‘ Liberty’ , dirigidas hacia países del Este, contra el comunismo internacional. Franco y otros gobiernos totalitarios estaban muy interesados sobre todo en el ‘ billete verde’ que hacía furia en Europa. El anticomunismo era rentable. ‘ Pero Europa-termina Xavier Calcaño no está capacitada hoy para proteger sus comunicaciones privadas, empresariales o públicas, ni para ponerle al Pentágono y todos sus tentáculos contra la pared.

Pero no sólo empresas europeas son objetivo de Echelon porque, según publicó el diario Clarín de Buenos Aires, el ingeniero de telecomunicaciones Abel Garbarz denunció haber detectado en enero de 2000 veintiún líneas telefónicas del ministerio de Economía argentino que estaban intervenidas vía satélite con la misma tecnología utilizada por Echelon.

Lo cierto es que Echelon tiene fácil su cometido porque la mayoría de las comunicaciones de Internet, por ejemplo, pasan por Estados Unidos y, según Duncan Campbell, también por nueve puntos de interceptación controlados sólo por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

En las actuaciones policiales de los estados democráticos, las fuerzas de seguridad necesitan la autorización del juez para intervenir un teléfono, incluso cuando hay serias sospechas de que puede ser instrumento de comunicación para la comisión de un delito; ahora cualquier gobierno puede captar y grabar lo que se le antoja. Echelon se convierte así en un ejemplo impune que tantos imitan para amenazar la libertad y el ejercicio de los derechos humanos en todo el mundo. Nadie está a salvo de que sus comunicaciones sean interceptadas, grabadas y archivadas. Nadie. Y las consecuencias de esa intromisión en nuestras comunicaciones quizás no podamos imaginarlas ahora, pero sí sabemos que la obsesión antiterrorista o antinarcotráfico como justificante de la utilización de Echelon nos recuerda que al calor de otras doctrinas paranoicas, como la de la seguridad nacional, en América Latina-Somoza-Pinochet-Fidel Castro-Perón etc... se proclamaron en la década de los sesenta y setenta varias dictaduras que atropellaron los derechos humanos hasta el infinito, causaron inmensidad de sufrimientos, cárcel, tortura, muerte y millares de desaparecidos.

Y no es que estemos sólo contra Echelon porque no haya que luchar contra el terrorismo y cualquier otra actividad delictiva, claro que hay que luchar, pero los métodos de esa red tan imitados no son el camino; cuando en nombre de la máxima eficacia en cuestiones de seguridad se justifican los atropellos a los derechos humanos se está abriendo la vía al autoritarismo, a algún tipo de dictadura, por maquillada que esté.

Echelon, además, es una prueba patente de la endeblez moral del nuevo mundo económico que nos proporcionan el pensamiento único y la globalización; una muestra de las evidentes contradicciones entre lo que se proclama y lo que existe en realidad. Proclaman el valor intocable y regulador del mercado, fundan la Organización Mundial del Comercio para vigilar que el mercado funcione según sus principios y dogmas neoliberales y, a la primera de cambio, se saltan las reglas, se espían entre países aliados, se arrebatan secretos económicos y se pisan contratos con malas artes.

A la vista de cuestiones así, a uno le asalta la frase de Cicerón en el Senado de Roma dirigiéndose a un conspirador ambicioso y mediocre: ‘ ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?’


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