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Ciencialimada
Publicada el 26-01-2012 07:40 0 3

La dulce agonía de un blog de ciencia: un recorrido íntimo por las entrañas mentales del autor

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image Advertencia: este no es un artículo científico, no contiene ninguna noticia sobre ciencia, y no estoy haciendo divulgación científica ni nada parecido. Este artículo es puro egocentrismo condensado, nada más. Es algo que necesitaba escribir para sacarlo de adentro mío y de alguna manera quitarme un peso de encima. Y es que cuando se llega al nivel de sentir una extraña sensación de "culpa" por dejar de actualizar el blog para cumplir con otras obligaciones, es sin duda un buen momento para escribir acerca de ello.

Realizada la advertencia, si en este momento les apetece leer noticias o artículos sobre ciencia, pueden salir de este blog sin ningún remordimiento (o curiosear entre los artículos anteriores, los cuales sí contienen contenido original sobre ciencia) . Si en cambio les interesa conocer los motivos personales por los cuales comencé a escribir este blog, las razones por las cuales continué escribiendo y los obstáculos que están llevando a este mismo blog hacia una dulce agonía, entonces los invito a quedarse. Como les dije antes, puro egocentrismo concentrado, pero seamos honestos ¿qué escrito no refleja el propio ego personal del escritor?

Este espacio tiene su origen en una necesidad bastante simple y básica: escribir. El proceso general que termina derivando en dicha necesidad se origina con la absorción de ideas y conocimientos de diversas fuentes: un libro, una película, una noticia, incluso una situación cotidiana o una conversación con algún ser humano. Esas ideas empiezan a ser analizadas y procesadas, lo que deriva en una incesante ramificación mental que puede (o no) derivar en nuevas ideas personales. Pero en cierto punto, las diferentes ideas que pululan sin destino dentro de mi mente no se agradan mutuamente. Empiezan a colisionar las unas con las otras, chocan contra las paredes interiores de mi cráneo y en ciertas ocasiones, como si de materia y antimateria se tratase, el simple contacto entre ellas puede ocasionar la eliminación de ambas. Es entonces cuando una corriente eléctrica se extiende desde la parte posterior de mi cabeza, a través de mis brazos, hacia mis manos y produce un agradable cosquilleo en la punta de mis dedos: es el momento de descargar esos pensamientos a través de la escritura.

Desde hace muchos años, supongo que desde que aprendí a hacerlo, que vengo utilizando la escritura como método principal para hacer catarsis. Los recuerdos más remotos que tengo de este proceso se ubican en los primeros años de mi escuela primaria, incluso antes de haber cumplido los diez años de edad. De las cuatros materias básicas que debían ser cursadas (matemáticas, lengua, ciencias naturales y ciencias sociales) , existía una tarea particular que me provocaba una alegría excesiva cada vez que me era asignada: la escritura de un cuento o relato libre en lengua. Ninguna de las otras tareas para el hogar me entusiasmaba tanto como aquella. Mi mente empezaba a elucubrar complejas tramas novelescas y realmente no podía esperar a llegar a mi hogar para plasmarlas sobre el papel (si, que bonitos aquellos tiempos donde solamente se escribía sobre papel) . Por supuesto que lo que hoy en día llamo "complejas tramas" eran unos bastante rudimentarios cuentos de terror, inspirados principalmente por los libros de historias de terror infantiles de Elsa Borneman y R.L. Stine. Pero recuerdo con mucho cariño aquellos momentos donde dedicaba horas y horas de imberbe escritura, para finalmente terminar entregando una narración de más de quince páginas, escritas con una letra cursiva excesivamente pequeña, mientras que en comparación los trabajos de mis compañeros no superaban en promedio las cinco páginas, que generalmente era la extensión aconsejada por el profesor. Supongo incluso que el "10" que solía obtener como nota en dichas tareas era producto de un profesor que reconocía el entusiasmo y se negaba a leer concienzudamente las quince aberrantes páginas. En fin, estoy divagando...

De ahí en adelante mis narraciones fueron mutando y evolucionando, de acuerdo al tipo de lectura que me cautivaba en cada época. Mis escritos fueron atravesando los diferentes géneros literarios, comenzando con las historias de terror, pasando luego a la poesía y los poemas, cruzando ocasionalmente con el misterio y las historias de detectives (hasta ese momento, es necesario aclarar la profunda y notable influencia de Edgar Allan Poe) , saltando luego hacia la ciencia ficción, pequeñas incursiones en la sátira y la comedia, pasando luego a los ensayos, los aforismos, diversos planteamientos filosóficos, y finalmente, artículos de divulgación científica. Muchos cuentos sin terminar, muchas historias sin desenlace, muchos capítulos sin continuidad, muchos artículos sin publicar.

¿Cómo es que se va de toda esa ansia por plasmar ideas y pensamientos en un medio externo, hacia la creación de este blog sobre divulgación científica? Sucede que en una época donde mi interés por el conocimiento científico alcanzó un pico (tras atravesar una fugaz etapa donde mi interés se centró en el pensamiento filosófico ) [1] me vi en la necesidad propia de darle una continuidad a mi proceso de escritura. Anteriormente me había ingeniado un método para no perder dicha continuidad: la idea consistía en que todas las noches, después de la cena, dedicaría una hora exclusiva de lectura y otra de escritura. Si he de ser sincero, puedo contar con los dedos de mis manos las noches en las que realmente cumplí el auto-impuesto cronograma. Fue entonces cuando se me ocurrió el que parecía ser un buen método para no "perder el ritmo" en la escritura: iniciar un blog. En un principio el blog no estaba exclusivamente dedicado a la ciencia, incluso tenía otro nombre diferente, bastante más provocador que el actual. Pero como ya expresé, en un momento de intenso interés por el ámbito científico, donde además se sumó la inexplicable necesidad de puntualizar mi escritura en una temática específica , finalmente tomé la decisión de centrar el blog y convertirlo en un ámbito de divulgación científica. Así nació Ciencia Limada. [2]

Una vez nacido el blog, lo principal era la busqueda de un estilo propio , tratando de imitar lo menos posible al resto de los bloggers divulgadores de ciencia. Según me pareció, existían dos posibles caminos por tomar. El camino fácil estaba representado por la escritura de artículos cortos, principalmente noticias y actualidad sobre ciencia, redactados brevemente, usando muchas imágenes y sin diferencia de lo que se puede encontrar en otros cientos de miles de blogs en la red. Y en la cara opuesta, el camino difícil estaba representado por la escritura de artículos largos, donde se profundizara en el contenido, tratando en cada uno de ellos un tema particular sobre ciencia (sea o no novedad) desde un punto de vista diferente, propio, personal, tratando de llevar al razonamiento, y al mismo tiempo, haciendo todo eso ameno a la lectura y fácil de entender. No necesito aclarar que mi objetivo al momento de escribir cada uno de mis artículos fue recorrer el camino difícil y salir victorioso en el intento. En algunos casos creo haberlo conseguido, viendo la repercusión y el número de visitas que han obtenido algunos de mis artículos, lo cual me da mucho gusto; también viendo la cantidad de veces que son copiados mis artículos a los largo y ancho de la red, incluso muchas veces sin citarme como autor, lo cual no me da tanto gusto.

Llegado a este punto, hay algo que me gustaría remarcar por sobre todas las cosas. Generalmente se podría pensar que el motivo principal por el cual una persona escribe un blog sobre ciencia es porque quiere transmitir sus conocimientos sobre un tema, o dar a conocer cuánto sabe sobre esto o aquello. Curiosamente, en el camino descubrí que uno de los motivos principales por los cuales escribía no era para enseñar, sino todo lo contrario [3] : para aprender. El proceso de escritura de un artículo medianamente serio y hecho a conciencia requiere un trabajo de investigación impensado; muchas veces he dedicado semanas enteras a la investigación de un tema que finalmente dio forma a un artículo que se puede leer en no más de cinco minutos. Lo importante es que llegué a descubrir que en dicho proceso aprendía muchísimo, y que cada conocimiento nuevo obtenido echaba raíces y se ramificaba hacia nuevas preguntas, llevando a más curiosidad y más aprendizaje. En definitiva, siento decirlo de esta forma, pero en cada uno de mis artículos aprendí yo mismo muchísimo más de lo que seguramente logré enseñar a aquellos que los han leído. Y este fue uno de los puntos fuertes que me mantuvo firme y empeñado en continuar escribiendo el blog.

Perdón si este ego-artículo se me está yendo un poco de las manos, en estos momentos tengo la sensación de que está cobrando vida propia. Resumiendo entonces, ya he mencionado los puntos claves que propiciaron la creación de este blog: un autentico interés por las diversas disciplinas físico-naturales y la imperiosa necesidad de darle continuidad a ese proceso interno de catarsis a través de la escritura, siempre presente en mí. También he comentado las razones por la cuales continúe escribiendo el blog: por un lado, querer hacer divulgación científica usando una óptica diferente, personal, fresca, brindando contenido original sobre diferentes temáticas científicas, siempre haciendo énfasis en la calidad y cantidad de contenido, usando fuentes confiables (principalmente libros y papers) pero siempre dándoles mi propio toque personal; y por otro lado, el descubrimiento de lo mucho que puede aprenderse sobre un tema cuando se trata de explicar o enseñar sobre eso mismo. Sólo resta entonces brindar, como creo que es necesario, los motivos por los cuales este blog de ciencia se encuentra en una dulce agonía, aunque no esté muerto todavía.

El primer motivo por el cual el blog ha comenzado a agonizar es una descomunal falta de tiempo. O mejor dicho, falta de tiempo para dedicar a la escritura de los artículos, el cual debe (si, debe!) ser dedicado a otras ocupaciones que en este momento considero más importantes. En primer lugar está el trabajo : he estado experimentando muchos cambios en el ámbito laboral, posiblemente aún queden más por venir, y la constante capacitación que demanda la profesión en la que me desempeño ocupa una parte importante de mí tiempo. En segundo lugar, está la universidad : del mismo modo que la física es la madre de todas las ciencias naturales, también es la más exigente y rigurosa de todas las carreras (si no es la más demandante, por lo menos estoy seguro que se encuentra entre los primeros puestos del podio) . Materias tales como cálculo numérico no son ningún chiste, exigen muchísima dedicación mental y capacidad de abstracción, en ciertas ocasiones incluso más de la que parecería que un ser humano podría tener. En tercer lugar, están las relaciones sociales y el contacto humano ... ¿Qué cosa? Sí, bueno, para alguien que trabaja nueve horas diarias y cursa una carrera universitaria eso de "relaciones sociales" suena como un eco lejano, distante, como algo que alguna vez existió, y quizás siga existiendo, pero que ya no se recuerda; un déjà vu de una vida pasada o un sueño que uno ya no puede recordar. Pero aun así, familia se sigue teniendo, amigos se siguen teniendo, y aunque sea algunos minutos de tiempo hay que brindarles.

El segundo motivo por el cual este blog agoniza tiene que ver con una maldita palabra denominada "encasillamiento". Siempre me ha gustado mantenerme lo más versátil posible en mi escritura, debido también a que las fuentes de influencia e inspiración suelen ser sumamente variadas. Ha habido niños pidiéndome monedas en medios de transporte públicos que han derivado en relatos dramáticos; ha habido ojos de mujeres que han servido de inspiración de poesías y poemas; ha habido conversaciones que han resultado en narraciones de ciencia ficción; del mismo modo, ha habido libros y documentales sobre ciencia que me han influenciado para escribir los artículos científicos del blog. Pero desde que empecé a dedicarme a la escritura de este blog y sus artículos, siento que todo lo demás se ha desvanecido un poco; a veces tengo la horrible sensación de que hay incontables fuentes de inspiración a mi alrededor y sin embargo se me escabullen por tener la cabeza centrada únicamente en la ciencia. Odio esa sensación, odio sentir que existen ojos, cielos, montañas, piedras, playas, flores, caminos, nubes, estrellas, paisajes, personas, cuerpos, mentiras, conversaciones y matices que estaban allí, dispuestos a ser la más intensa fuente de inspiración, y yo sencillamente no los vi. Del mismo modo, tampoco quiero ser encasillado como "aquel que escribe o sabe únicamente sobre ciencia" (muchos incluso deben creer que soy una especie de robot programado únicamente para lo empírico) , siendo que mis intereses, entre los cuales se incluye la ciencia, van mucho más allá. Por momentos me da la sensación de que este simple blog me está empezando a encasillar la escritura, el estilo, el pensamiento y la vida misma; y ese jamás fue el objetivo del mismo. En ciertas ocasiones, cuando la bestial creación escapa de las manos del creador, es mejor dejarla agonizar.

El tercer y último motivo para explicar esta cruel agonía es el más simple de todos: es un blog. Es solamente un blog. No es un libro, no es una revista, no es un diario; es simplemente un blog. La gente no presta atención (o la atención que uno quisiera) a los blogs; hay cientos de millones de chiflados ahí afuera, cada uno con su propio blog, propagando sus ideas y pensamientos por la red. Por más rigurosidad y personalidad que uno quiera instalarle a su propio blog, excepto que algo mágico suceda, es muy probable que nunca deje de ser "un blog". Quizás en algunos ámbitos o en algunos lugares un blog sirva de puerta para conseguir algo más, no lo sé. Sin duda yo he conseguido muchas cosas escribiendo aquí que de otro modo probablemente no las habría obtenido. Pero no deja de ser un blog, y para una persona que considera a la escritura como un aspecto sumamente importante de su vida, eso no es suficiente. Quizás algún día pueda llegar a escribir en una publicación seria, quizás algún día pueda llegar a escribir un libro, eso no puedo saberlo en este momento. Pero gran parte del tiempo que hasta el momento usaba en el proceso de escritura de este blog pienso invertirlo en un trabajo más serio y profundo, en el perfeccionamiento de una narrativa más versátil , con el objetivo de que a futuro, quizás...

En conclusión, y para ir finalizando con esta agonía (y ahora no me refiero a la del blog, sino a la suya, querido lector, que ha soportado todo esto) , me resta solamente aclarar que esta no es la muerte definitiva de este blog. Ciencia Limada seguirá existiendo, los artículos seguirán estando disponibles para ser leídos en cualquier momento, e incluso es probable que cada tanto me acerque con bata blanca hacia el adormecido blog, con el desfibrilador a mano, y le de uno que otro choque de corriente eléctrica en forma de artículo, para que vuelva a abrir los ojos una vez más. Espero que haya sido ameno este recorrido privado por las entrañas mentales del autor de un blog y a través del inmenso egocentrismo insoportable de otro ser humano. Gracias a todos los que me han seguido hasta el momento, gracias a todos los que han disfrutado leyéndome (a los que no también) y gracias por acompañarme en esta etapa de aprendizaje. Y antes de que me ponga estúpidamente melancólico y ridículamente cursi... hasta pronto.

image So Long, and Thanks for All the Fish...

Notas:

[1] No existen otros pensadores que hayan moldeado tan tangiblemente mi forma de pensar como lo hicieron Nietzsche, Descartes y Bertrand Russell, por lo menos hasta ahora.

[2] Aclaración innecesaria: para todos aquellos que todavía no lo han captado, el nombre del blog es un juego de palabras entre la expresión "limada" (utilizada como sinónimo de "loca", por lo menos aquí en Argentina) y la unión de mi apellido y nombre, Lima-Da(mian).

[3] Bueno, no estoy tan seguro de que sea "todo lo contrario". Es muy probable que todos los caminos de enseñanza lleven a un aprendizaje en cierto nivel. Deben existir incontables situaciones donde aquel que se empeña en enseñar, finalmente termina aprendiendo algo a cambio.

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Autor: Ciencialimada (5 noticias)

Fuente: ciencialimada.com.ar

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