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Douarnenez, el bello Finisterre francés

18/09/2009 21:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entre 900 y 1.200 chalupas abarrotaban en el siglo XIX el Puerto de Douarnenez, situado en el Finisterre francés, dedicadas a la pesca de la sardina

El color de las velas de esas embarcaciones contribuyó a que fuera llamado "el puerto rojo", hoy en cambio sólo quedan unos 15 barcos dedicados a esa pesquería, pero sus aguas delimitadas por la Punta del Raz y la península de Crozon en una hermosa bahía son un excelente reclamo para el turismo en este rincón de la Bretaña francesa.

Douarnenez siempre fue uno de los principales puertos pesqueros en el Atlántico francés, de ahí que numerosas fábricas conserveras -unas 30 en 1850- se instalaran en el puerto viejo unido hoy al más moderno, inaugurado en 1959.

Es ahora en este puerto donde se siguen pescando alrededor de dieciséis mil toneladas de pescado, entre sardinas, caballas y atún, e incluso los pesqueros españoles que faenan en las costas de Irlanda descargan aquí para ahorrar combustible sus capturas en los camiones que finalmente llegan a los mercados centrales de nuestro país.

Los romanos ya descubrieron este emplazamiento en el barrio que hoy lleva el nombre de Plomarch y que cuenta con las casas más antiguas de Douarnenez. El Imperio creó aquí varias fábricas de garum, un alimento afrodisíaco para sus habitantes que consistía en una salsa que, mezclada con vino, vinagre, aceite e incluso con agua, servía para aliñar los pescados de este santuario marino.

La leyenda también asegura que en esta bahía del Finisterre francés existió una poderosa ciudad llamada Ys, hoy sumergida, que dominaba toda la Galia siendo gobernada por Gradlon, el Rey de Cornualles. Protegida del mar por un dique con compuertas, cuyas llaves sólo tenía el rey, quedó inundada cuando su hija Dahut, convertida en amante del diablo, robó las llaves causando el desastre de la ciudad.

La bahía de Douarnenez, que tiene 21 kilómetros de largo y 15 kilómetros en su parte más ancha, vivió su esplendor en el siglo XIX, aunque su poderío económico hizo que se produjeran las primeras revueltas sociales. Las mujeres "contratadas" en las fábricas conserveras protestaban por un salario digno ya que trabajaban más de 80 horas durante la semana y sólo tenían derecho a cobrar cuando alcanzaban el número de mil sardinas preparadas para la conserva.

Este hecho culminó con la fundación del partido comunista en 1921 -Douarnenez fue la primera ciudad comunista de Bretaña- y cuatro años después en la consecución del derecho a la percepción de un salario mensual. Si embargo, el declive económico fue creciendo a lo largo del siglo XX -ya sólo quedan tres conserveras activas en 2009- y hoy por hoy la zona vive fundamentalmente del turismo.

Los interesados en la antigua actividad pesquera y conservera de Douarnenez pueden pasar por el Museo del Puerto. En su interior se habla de la historia de estas industrias, pero también se disfruta de una magnífica colección de barcos. Algunos de ellos están expuestos en los muelles y pueden ser visitados más detenidamente. Otra opción es acercarse a la Isla de Tristán, casi unida a la tierra, que guarda numerosas leyendas como la del propio Tristán e Isolda o la de un popular ermitaño llamado Tu Tuarn.

Desde Douarnenez es imprescindible realizar una excursión a la costa norte del Cabo Sizun, una de las más silvestres de Bretaña, que ofrece una vista maravillosa sobre toda la bahía. Una gran parte de esta joya del litoral fue adquirida por el Departamento de Finisterre para preservar su estado natural. Algunos mercadillos y varias construcciones fueron retirados y hoy aparece ante el turista como un lugar privilegiado donde algunas raras especies, como la gaviota tridáctila, la chova piquiroja o el arao común han conseguido reproducirse. Un paseo entre los brezos salvajes y las brillantes aulagas en esta tierra del fin del mundo que se lanza sin remedio al océano no defrauda ante la presencia de la estatua de Nuestra Señora de los Náufragos.

El destino más visitado de la península es la Punta del Raz, el único lugar de Bretaña que tiene la denominación de Gran Site de France, loada por Flaubert y Victor Hugo en sus obras. Desde este peñón granítico las vistas hacia los faros, como el de Armen, y la isla de Sein son toda una delicia. Y es que este misterioso islote, que reúne una población de 120 habitantes, emerge del océano para mostrar sus estrechos callejones y sus legendarios megalitos. Se puede acceder a la isla desde Audierne, otro importante enclave bretón en la pesca de bajura.

Guía práctica

Para llegar: La compañía Air Nostrum dispone de dos conexiones a Nantes desde Madrid y Barcelona. Madrid-Nantes (9.40 y 21.15 h diario) y Barcelona-Nantes (16 h. diario).

Para dormir: Hotel Ty MadPlace Saint Jean Tréboul à Douarnenez Tel.: 00 33 298 74 00 53

Para comer: Le Clos de Vallombreuse7, Rue d'Estienne d'Orves. Www.closvallombreuse.com

Visita a la Punta del Raz: www.pointeduraz.com


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Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Nota de prensa
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