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¿Donde va Podemos?

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23/07/2020 14:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El desplome de Podemos no tendrá reversión en tanto se mantenga el anacronismo bolchevique como estrategia de afianzamiento en el poder, y no se opte por la reconciliación con la democracia participativa haciendo que las decisiones se tomen de abajo hacia arriba y no al revés

El mismo día de los comicios cuando las encuestas a pie de urna avanzaban una caída abrupta para su formación, el coordinador de campaña de Galicia en Común- Podemos, Borja San Ramón manifestaba que su formación sería clave para propiciar un cambio de gobierno.

Su optimismo indicaba que en esta primera cita electoral de Unidas Podemos desde que entró en el Ejecutivo central con el PSOE, todo iba a ir sobre ruedas, pues a tenor de sus expectativas había asumido que el “efecto Gobierno” favorecería sus resultados por entender que su pertenencia al mismo actuaría como acicate electoral.

Pero lo cierto es que más que un revés autonómico la pérdida de votos de la formación morada es una constante que se viene repitiendo desde su concurrencia a las primeras generales del 2015, como indican los resultados de los comicios celebrados en noviembre de 2019, donde Podemos marcó el hito más negativo de su histórico electoral, pero que aun así, a pesar de la notoria pérdida de apoyos vendió como una victoria al lograr su incorporación al ejecutivo en coalición con el PSOE, al que intentó además sin éxito «desgastar» y sacar rédito partidista.

 Incapaz de detener la sangría electoral, todo indica que la formación morada continuará perdiendo adeptos hacia su proyecto político sin que a pesar de la gravedad de la situación Pablo iglesias valorara la posibilidad de dimitir, y dejar el liderazgo del partido en otras manos, como única manera de evitar que su formación siga perdiendo votos en toda elección en la que se presenta, y eso, a pesar de decir en el 2014 que “en política no se pide perdón, en política se dimite”

 La complejidad del asunto va mucho más allá, pues aquellos partidos que cómo Podemos no cuenten con una estructura estable para mantener conexión directa con la ciudadanía, ante un revés electoral como el presente arriesgan la continuidad de su propia supervivencia, toda vez que no solo pierden las elecciones sino también toda posibilidad de rescatar a sus electores.

Aun cuando estatutariamente tiene en los círculos la herramienta para promover la participación, el debate y la relación activa de la organización con la sociedad, la realidad dista mucho de la teoría, toda vez que lejos de cumplir la finalidad de empoderar a la gente y dar protagonismo a los ciudadanos, lo cierto es que desde Vistalegre II la descapitalización funcional de los círculos es ostensible.

La caída a plomo del partido de Pablo Iglesias para nada debe entenderse como una eventualidad, sino como un viaje sin retorno de consecuencias catastróficas para su futuro como organización

Si en su manifiesto fundacional, en enero de 2014, los promotores de PODEMOS establecían como objetivo «convertir la indignación en cambio político»; y aprovechando la coyuntura del momento activar una nueva oferta política «al servicio de la gente», se equivocaron de plano quien pensó que para alcanzar esa meta bastaba con unir a ciudadanos «indignados», en candidaturas instrumentales para ganar las elecciones y ocupar el poder, pues no era suficiente con utilizar el relato sobre la corrupción y la crisis cuando faltaba estructura organizativa acorde a la finalidad del proyecto.

Carencia que lejos de resolverse se vino a complicar en mayor medida cuando en la primera Asamblea de Vistalegre se establecieron las pautas de jerarquía y control interno de la organización en el contexto de un proceso de verticalización donde los círculos, perdían la condición de distintivos del hacer político para convertirse en un mero referente testimonial.

Es por eso que la caída a plomo del partido de Pablo Iglesias para nada debe entenderse como una eventualidad sino como un viaje sin retorno de consecuencias catastróficas para el futuro de la organización, hasta el extremo que el primer efecto podría alterar el complejo equilibrio de poder en el seno del gabinete de Sánchez, y afectar a la continuidad de la coalición

Queda visto que formar parte del Gobierno no pasó de ser una argucia del núcleo duro de Podemos para mantener su continuidad al frente del aparato del partido sin que su incorporación frenara su “caída libre”, pues más allá de los nefastos resultados de las elecciones autonómicas fuentes demoscópicas solventes indican que de celebrarse ahora elecciones se situaría por debajo de los 20 escaños en el Congreso, lo que viene a indicar que frente al mayor poder que tuvo nunca en Madrid, no son capaces de lograr que su gestión del “escudo social” produzca efecto en los electores

Sucesivos y complejos avatares que hicieron crecer la decepción de quien comprobó como la idea original de Podemos se desvanecía; una frustración que se acentuó al evidenciarse que electoralmente a consecuencia de sus efectos no solo estancó su crecimiento en las urnas sino que acentuó su desplome como organización


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Galdo Fonte (434 noticias)
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