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Una disyuntiva sin mucho sentido

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30/05/2019 18:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para escribir estas líneas intenté apartarme del contexto que nos agobia, si lo logré el lector lo concluirá al final. A menudo en la vida cotidiana resulta complicado diferenciar entre lo importante y lo urgente, por lo que es conveniente advertir cómo se debería razonar ante esta “disyuntiva”

Para escribir estas líneas intenté apartarme del contexto que nos agobia, si lo logré el lector lo concluirá al final. A menudo en la vida cotidiana resulta complicado diferenciar entre lo importante y lo urgente, por lo que es conveniente advertir cómo se debería razonar ante esta “disyuntiva”.

Primero es necesario conocer bien los dos conceptos. La urgencia es una cualidad asociada inversamente al tiempo, por lo tanto aumenta en la medida que nos queda menos tiempo para la fecha límite.Es más, si lo que tenemos que hacer resulta ser más largo de lo que esperabamos, se convertirá en lo más urgente.

Por otro lado, la importancia es muy subjetiva, depende absolutamente de cada persona. No existe una medida objetiva. En el mejor de los casos, le damos importancia a algo porque es conveniente o porque interesa para satisfacer nuestros objetivos y fines

Si asumimos metas por alcanzar y no lo hacemos organizadamente, lo más seguro es que habrá que atenderlas de manera obligatoria quizás por no resolverlas a tiempo. Es como todo lo pendiente que tenemos para satisfacer las múltiples necesidades del país, el asunto es que si dejamos cosas importantes sin hacer, llegará el momento que se convertirán en “urgencias”. Por lo tanto, para decidir debemos tener claras cuáles son nuestras prioridades.

En cambio, si al planificar correctamente, tenemoss claras nuestras metas, seguramente se realizarán esas actividades o encargos importantes con la suficiente antelación para que no se conviertan en apremiantes.

Además, si tenemos nuestros objetivos bien definidos, intentar decidir si una actividad es urgente, importante o ambas cosas, tiene poco sentido, lo primordial es haberlo concebido adecuadamente. Considero como cierto que: quien tiene prioridades tiene motivos, quien tiene motivos se interesa, y quien se interesa hace las cosas y por ende avanza. Si tan solo esto fuera entendido por muchas personas en nuestro país no llegaríamos a muchas crisis.

Casi siempre creemos que al solucionar lo urgente depuramos la agenda para continuar con lo más importante, pero si lo pensamos bien, ésta es precisamente la estrategia incorrecta. Deberíamos abordar primero las tareas importantes y llegar a lo urgente siendo conscientes que algunas actividades no agregan valor a nuestras organizaciones ni a nuestra vida personal y al final no son ni urgentes ni importantes.

Por lo tanto, la diferencia entre éstos dos conceptos es clave para mejorar el manejo de nuestro tiempo y fundamental para crecer institucionalmente. No debemos permitir que lo urgente sobrepase a lo importante, a excepción de un problema como el terremoto que recientemente sufrió nuestro país.

Sin duda, las accioness “importantes” son críticas para el éxito de nuestro trabajo, de la vida o del país, pero son fáciles de posponer porque no hay premura de completarlas; tratemos siempre de asegurarnos de no caer en este engaño.

Si hemos entendido bien lo anterior, el dilema plantedo no tiene mucho significado. La importancia y la urgencia son atributos, igual que una persona puede ser bajita e inteligente a la vez, una actividad puede ser urgente e importante simultáneamente.

 La situación no está como para deternos a discutir sobre lo menos trascendental, porque ello nos impide impide atender lo importante. Quizás deberiamos entender que las cosas urgentes no son de por sí importantes, pero que se vuelven prioritarias sino las resolvemos.

Como persona y en especial como país enfóquemonos en lo más importante para nosotros, no solo en las tareas rutinarias que hay que cumplir para que todo funcione mejor en nuestra vida. Tan importante como deducir qué hacer, es saber lo que debemos hacer.

Sé que esta conclusión puede sonar poco fascinante pero en realidad es todo lo contrario, es necesario guardar el control de lo que consideramos o no importante, porque ello implicará que haremos o dejaremos de hacer.

Sí otorgamos énfasis a los asuntos importantes, estos nunca se harán urgentes y entonces, al no tener que estar apagando constantemente incendios, se dispondrá de más tiempo para delegar y hacer seguimiento de los asuntos no importantes.

Que los problemas actuales no nos hagan perder de vista que el nuevo reto que se nos presenta por delante, porque más allá de la coyuntura, requerimos de un mejor entendimiento de las actividades que nos preparen para un futuro mejor. Es urgente enfocarnos siempre en lo más importante.

 

Autor: Eco. JOSÉ SOTO LAZO

jsoto2503@gmail.com


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