Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Iskander Jr. escriba una noticia?

El disparate... del Senado de España

11/02/2011 22:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si buscásemos un ejemplo donde la clase política española se califica por sí sola, ese sería sin lugar a dudas el disparate de la Torre de Babel del Senado del Reino de España

2011 comenzó enfermo por la grave crisis económica que golpea con dureza a varios millones de españoles que no tienen para pagar el alquiler, la hipoteca, los créditos y hasta ni para comer; para miles de españoles que tienen que ir a los comedores sociales para poder tomar una sopa caliente; para miles de españoles que tienen que pedir ropa porque no tienen con qué vestir a sus hijos; para miles de españoles que se ven en la calle, desahuciados, porque el sistema permite que la (in)Justicia autorice a los Bancos a embargarles sus hogares... Y así hasta un largo, larguísimo, listado de problemas sociales; pero, eso sí, reales, concretos, verdaderos, no inventados ni creados de la nada por nuestros preclaros e insignes políticos.

Si la casta política española destaca en algo es por su permanente y continuo distanciamiento de la sociedad, por su aislamiento y, por ende, por su progresiva inutilidad. El Senado del Reino de España (que, por cierto, en la práctica no sirve para nada, salvo para aumentar la tropa de chupópteros que viven a costa del resto que sí trabaja, cotiza y contribuye al erario público) ha comenzado este año 2011 con un claro ejemplo: como al parecer sus señorías no saben hablar español, se ha creado un sistema de traductores para el mejor entendimiento y comprensión de sus señorías. Sistema que no pagarán ellos ¡faltaría más!, no, lo pagaremos todos nosotros, porque ya saben que el dinero público no es de nadie y, como no es de nadie, se puede malgastar, tirar, cambiar de manos... aunque muchos españoles pasen hambre y no tengan un techo donde dormir.

Hoy me ha llegado por correo electrónico un artículo de Alfonso Ussía, un correo de esos que se mandan para que se propaguen por la red. Por su texto pensé que se trataba del disparate del Senado por el que a partir de enero de este año, en el Salón de Plenos donde nuestros senadores discuten sobre nuestro futuro, ya se podrá hablar en catalán, gallego, vascuence, etc..., gracias a traductores que les harán asequible el idioma de Cervantes, el segundo más importante del mundo occidental y hablado por más de 400 millones de personas ¡ahí es nada! Y todo por la módica cifra de unos 150.000 euros al año, es decir, unos 25 millones de nuestras antiguas pesetas. Pero resulta que investigando descubrí que dicho artículo de Ussía era del 26 de mayo de 2010, publicado en el diario La Razón bajo el título "El disparate" (http://www.larazon.es/noticia/7106-el-disparate), donde el entonces Presidente de la Generalidad de Cataluña, el actual destronado Montilla, andaluz para más inri, habló en el Senado y dió un claro ejemplo de lo que vale un político español.

Si la casta política española destaca en algo es por su permanente y continuo distanciamiento de la sociedad, por su aislamiento y, por ende, por su progresiva inutilidad

Y aunque mucho se ha hablado del tema últimamente, por su interés actual, por la maestría y claridad con que escribe D. Alfonso Ussía, transcribo dicho artículo, dado que sigue tan vigente como el primer día. Señores políticos, piensen más en los ciudadanos y menos en ustedes, gobiernen más para el bien de los ciudadanos y no para sus propios bolsillos. Que aquello en lo que creen (si creen en algo que no sea el dinero o el poder) les ilumine en la razón, en la concordia, en la unión y en el bienestar de todos los españoles.

Más de cuatrocientos millones de seres humanos hablan el español en el mundo. Un californiano y un argentino se entienden en el mismo idioma. Eso es la cultura. Un español sea vasco, catalán, castellano, gallego o andaluz, encuentra su idioma común en los labios de los indígenas de la isla de Pascua, ese pedazo de Chile desprendido que navega en la inmensa soledad del Pacífico. Colombia discute –con la razón– con Venezuela –la sinrazón– en español. Los presos de Cuba lloran en español por lo que España no hace por ellos. No hay lugar en el mundo, por escondido que se halle, en el que no pueda oírse una palabra en español. Y en España, con esta clase política rotundamente gilipolla que tenemos, nos gastamos el dinero en traductores para que, en el Senado, un andaluz le hable en catalán a otro andaluz, y un vasco en vascuence a un castellano, y un gallego en gallego a un montañés, cuando todos hablan y entienden a la perfección el español. No somos un desastre. Somos un disparate. Lo preocupante es que los políticos no anunciaron a los ciudadanos, los emisores de los votos, sus ridículas intenciones. Y la ruptura entre la sociedad y una amplia mayoría de sus representantes es absoluta. No por mentirosos, no por corruptos, no por meramente inútiles, sino por imbéciles. Las cámaras autonómicas están para hablar en la lengua local y la común. En el Congreso y el Senado no puede usarse otro idioma que el español. Imbéciles los que pidieron el uso de las lenguas autonómicas en el Senado, y más imbéciles aún los que tragaron con la petición. No cabe en cabeza humana tamaña majadería. Todos se entienden y se traducen. En España, cuna del español, no se habla español. Pongámonos en la piel de los nacionalistas e independentistas más radicales. ¿Qué idioma usan para viajar fuera de España? ¿Qué idioma usan para hacer sus negocios fuera de España? ¿Qué idioma usan para viajar y hacer sus negocios por España? El catalán es un idioma vivo, formidable y local. Es práctico tan sólo en Cataluña. El vascuence es la unión de distintos dialectos enfrentados por las montañas, y cuyo dominio está fuera del alcance de muchos dirigentes nacionalistas. Es relativamente práctico sólo en Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y la zona vascohablante de Navarra. No se puede añadir el País vasco-francés porque no existe. Los franceses nunca han reconocido un departamento vasco. Y el gallego, como el valenciano, como el murciano, como el bable, como el guanche, y como el mallorquín, entra en el saco de las lenguas locales. Todos ellos, los que hablan el idioma de sus raíces maternas y mantienen la tradición y la riqueza cultural de sus palabras, hablan también el español. Son españoles y es lógico que se entiendan. Y sólo en España, los políticos menosprecian el idioma común, no común solamente con los españoles, sino con cuatrocientos millones de personas esparcidas por el mundo, América principalmente. Y ese disparate, es consecuencia directa de la necedad imperante en la clase política española, que siente complejo hasta de su idioma, el español. Como si Franco lo hubiera inventado, que algunos lo creen así, porque además de la estupidez colectiva, el mayor defecto de España es la ignorancia, la incultura y la brutalidad mental.

Lo que ha protagonizado Montilla en el Senado no merece otro calificativo que el de gilipollez compartida. Nación de locos.

Javier Millán


Sobre esta noticia

Autor:
Iskander Jr. (27 noticias)
Visitas:
8391
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.