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Los dirigibles: nacimiento e historia (I). Del Montgolfier al coloso Hindenburg. En 1914, Francia los militarizó

06/09/2010 12:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hombre siempre soñó en volar como los pájaros. Fue Leonardo da Vinci quien nos dejó el testimonio de ese deseo. Luego vinieron las realizaciones humanas para cumplir ese ansia. La historia está desde entonces llena de ejemplos

¿Que es un dirigible? La definición oficial es que se trata de un «objeto volador», identificable naturalmente, (aunque para ser más específico se puede decir que es un aerostato) que tiene su propio medio de propulsión y se puede maniobrar. Es decir, un ingenio volador que flota en el cielo gracias a un gas más ligero que el aire, controlado a voluntad por el piloto en cuanto a dirección y altitud. Así de fácil.

No lo veía tan fácil el científico que en el siglo XVIII había dicho: ‘ Puede haber algo más ridículo para el hombre que pretender volar y flotar en el aire’ , al contemplar los diseños que en el Renacimiento había hecho Leonardo da Vinci, que sólo se conocieron en el siglo XVIII. Leonardo al intentar resolver el problema de por qué y cómo volaban las aves, dibujó modelos de máquinas voladoras con alas móviles y fijas y de hecho inventó el helicóptero y el paracaídas y despertó la inteligencia de muchos científicos como Francisco de Lana, jesuita de Brescia, quien desarrolló en 1670 una especie de máquina voladora. Otro clérigo portugués Lorenzo de Guzmán le imitó en 1709 inventando ‘ un aparato para viajar por el aire’ . Tenía el apoyo de la Corte portuguesa pero cuando lo perdió tuvo que comparecer ante un tribunal de la Inquisición, acusado de brujería. Logró huir.

Medio siglo después el químico inglés Henry Cavendish (1766) inventó el globo de ‘ aire caliente’ . Pronto los hermanos Montgolfier lograron que un globo lleno de hidrógeno se elevara hacia el cielo. Antes de ser respaldados por el gobierno de Paris hicieron ascender un globo a una gran altura de 1.800 metros, ante de los habitantes asombrados de su pueblo, Annonay (Francia). La Academia de Ciencias formó una comisión que dictaminó que ‘ si era cierto que había globos que podían volar, tenían que volar en Paris’ . Lavoisier, el célebre químico y el profesor Saint Font reunieron 10.000 libras para un ensayo del globo en París.

Pero como los Montgolfier se hacían de rogar, viendo la expectativa y ansiedad de pueblo de Paris por ver la prueba de los Montgolfier el profesor Jacques Alexander Charles, científico muy popular, con ayuda de los hermanos Robert, fabricaron un globo de seda de tres metros de diámetro, barnizado con caucho, lo llenaron de hidrógeno y en la noche del 20 agosto 1783, a la luz de miles de antorchas, el improvisado artefacto se elevó a las alturas y desapareció a unos 900 m, perdiéndose de vista. La prueba se hizo en el Campo de Marte, donde se alza hoy la Torre Eiffel-ante 300.00 personas, medio Paris-asombradas y llenas de entusiasmo y estupor. Algunos se arrodillaban y se santiguaban, otros gritaban histéricos.

Los entendidos se dividieron en dos bandos los ‘ charliers’ (partidarios del profesor Charles y los ‘ montgolfiers’ de los hermanos Montgolfier. Se entabló un pugilato con éxitos arriesgados pero crecientes de ambos e intervención del rey. José Montgolfier construyó otro de 16 metros de diámetro, que llevó a bordo a al joven aventurero Pilatre de Rozier con el conde de Arlandes. Fue todo un éxito, aunque luego el profesor Charles lograra construir otro más operativo, que estuvo en uso un siglo. Una oleada de entusiasmo recorrió Europa. La navegación aérea había triunfado. Fue su hora de gloria... y de los Montgolfier. El profesor Charles cayó en el olvido.

El primer cruce tripulado del Canal de la Mancha (Dover-Calais), lo lograron Jean Pierre Blanchard y el Dr. Jeffries en 1785, con un globo provisto de alas batientes como propulsores, y un timón con forma de cola de ave. Aunque el artefacto naufragó cerca de la costa, los dos tripulantes consiguieron salvarse llegando ateridos de frío a la orilla francesa de Calais y pasaron también a la historia. Hay imágenes en el museo de la aviación de Hendon.

Transcurrió medio siglo de inventos, aventuras insensatas, alegrías y tragedias. Los globos, se incendiaban. El mismo Rozier y su compañero resultaron muertos en un experimento de vuelo. Pero también de estudios serios y mecenas generosos: el globo dirigible de Giffard, de 75 m en forma de cigarro puro (1852) era genial y eficaz. En 1863, Solomon Andrews inventó el primer dirigible totalmente gobernable, aunque no tenía motor. La llegada del motor de gasolina, desechada la electricidad, costó muchas vidas.

La posibilidad de utilizar dirigibles como bombarderos la concibió el famoso escritor de ficción H.G. Wells mucho antes de que tal cosa fuera imaginable. Wells describe la destrucción de ejércitos y ciudades enteras por ataques de dirigibles en "La guerra del aire" (1908), y otros escritores británicos no tan famosos sostenían que el dirigible alteraría para siempre el escenario de los conflictos mundiales.

A juicio de muchos, la hora de luto llegó el día en que el hombre empezó a preparar un globo para la guerra. La navegación aérea se militarizó en Francia en 1790. Cuatro años después, 1794, los militares galos empleado los globos cautivos, para observar los movimientos del enemigo. Los bombardeos eran imposibles...

Medio siglo después, en 1849, el Alto Mando francés concibió el primer bombardeo masivo de la historia, al enviar 200 globos de aire caliente no pilotados cargados de bombas con temporizador sobre las líneas austriacas en Venecia. Nadie sabe exactamente lo que pasó, pero, desde luego, la intención sembrar el terror causando una masacre indiscriminada al enemigo, estaba clara. El viento vino en ayuda de las víctimas potenciales, desviando la flota de su objetivo. Pero el terrorismo de Estado estaba ya ahí. En los libros, incluido el ‘ Guinness’ , se echa la culpa a los austriacos, pero tal cosa es virtualmente imposible, porque, los atacados carecían de técnica y equipo.

La guerra siempre ha agudizado el ingenio del hombre para aniquilar al contrario y expiar sus movimientos. Bombardearle seguía siendo difícil.

En 1872 el arquitecto naval militar francés Dupuy de Lome desarrolló el primer globo gobernable, movido por un gran propulsor y la fuerza de ocho personas. Se utilizó en la guerra franco-prusiana durante el Sitio de París, que consiguieron romper algunos militares franceses en globo, entre los que estaba el célebre general Gambetta.

Y en la segunda guerra mundial los británicos usaron los globos cautivos como barrera contra aviones alemanes que volaban bajo machacando Londres (1940-1941).

Luego llegaron muchos dirigibles no militares, muy imaginativos y caros como los rígidos y unipersonales de Charles F. Ritchel (1878) y Paul Haenlein, éste con un motor de combustión interna. Dos años después, Karl Wölfert y Ernst Georg August Baumgarten intentaron mejorarlo y volar en cielo abierto, pero se estrellaron en Tempelhof (Berlín) y se mataron.

El primer dirigible totalmente operativo a cielo abierto fue construido para el ejército francés por Charles Renard y Arthur Krebs en 1884. El vehículo, denominado "La France" tenía 51, 85 m de longitud y 1372 m³ de volumen. Recorrió 8 km en 23 minutos.

El ingeniero croata David Schwarz hizo un aterrizaje dramático en el campo de Tempelhof (Berlín), con una aeronave de armazón metálica, propulsada por un motor Daimler de 18 CV en 1897. Después de su muerte, su viuda Melanie puso en venta la patente, y el teniente general conde Ferdinand von Zeppelin (que había contemplado el vuelo de Swarz y admirado su aeronave), la compró por 13.000 marcos, incluida toda la información técnica sobre el artefacto. Y este dio las claves para el diseño del primer zeppelin de 130 m de longitud (1895). Este pronto batió marcas y encendió la imaginación de los círculos políticos y militares. Era el símbolo del prestigio nacional y primer peón del pangermanismo.

Un admirador de Zeppelin, a fines de siglo el extrovertido brasileño Alberto Santos-Dumont (hijo de un magnate del café), construyó en París en 1898 su primera aeronave, recubierta de seda, de 24 m, que llenó de hidrógeno. Estalló en la primera prueba lo mismo que las diez siguientes. Se hizo muy popular en Paris. En 1901 ganó el premio ‘ Deutsch de la Meurthe’ de 100.000 francos por volar ida y vuelta del Parque Saint Cloud a la torre Eiffel en menos de treinta minutos.

Los Montgolfier fueron los pioneros. Tras muchos esfuerzos aventuras y tragedias el globo se fue por mal camino al militarizarlo el ejército francés en 1914

El norteamericano Thomas Scott Baldwin financiaba sus investigaciones llevando en sus globos pasajeros. Otros, como Walter Wellman y Melvin Vaniman intentaron vuelos polares en 1907 y 1909, y dos vuelos transatlánticos en 1910 y 1912. Desgraciadamente el hombre había conquistado los cielos, pero había tocado con su fuego los infiernos. Pero no aprendió porque en la guerra del Vietnam fueron catastróficos los bombardeos norteamericanos sobre poblaciones civiles pero tuvieron que tragarse la lección defensiva de Hanoi a pesar de la superioridad aérea norteamericana.

El comienzo de la "edad de oro" está marcado por el bautismo del Luftschiff Zeppelin (LZ1) en julio de 1900, uno de los dirigibles más famosos de todos los tiempos. El Conde Ferdinand von Zeppelin, empezó a experimentar con diseños de dirigibles rígidos en la década de 1890. Al comienzo de la primera Guerra Mundial los zeppelin tenían una estructura cilíndrica de aleación de aluminio y un casco cobertor de tela que contenía celdas de gas separadas. En 1910 lo había perfeccionado como vehículo de transporte aéreo, de gran tamaño, desproporcionado para su capacidad real.

En 1914 al estallar la guerra europea, las fábricas Zeppelin fueron puestas bajo mando militar como portabombas, en lugar de pasajeros. Los militaristas alemanes creyeron que el Reich había encontrado el arma absoluta para imponer su superioridad naval a los británicos, y poder desembarcar un día en suelo inglés. Sueño que también había tenido Napoleón.

Pero en los cuatro años de guerra (1914-1918), los dirigibles fracasaron como bombarderos, estallando en el aire el 80% de ellos, bajo el fuego de los primeros antiaéreos aliados, con pérdidas humanas y materiales tremendas. En 1917 en la última salida masiva contra líneas enemigas de once zeppelines sólo volvieron tres. Murieron en la campaña aérea Zeppelin (1914-1917), 480 aeronautas alemanes. El zeppelin se mostró ineficaz como instrumento bélico y peligroso en su manejo.

Era un arma destructiva pero muy inexacta. Fueron las poblaciones civiles las que empezaron a pagarlo, hasta Hiroshima, Hanoi, Bagdad, Afganistán. La navegación, selección de blancos y el bombardeo eran difíciles aún en las mejores condiciones climáticas. Retrospectivamente, los partidarios de utilizarlos sólo para exploración demostraron estar en lo cierto.

El conde Zeppelin murió en 1917 y su discípulo y sucesor, el doctor Hugo Eckener, él mismo gran piloto, siguió su labor produciendo 116 zeppelines entre 1916 y 1926.

Los zeppelin fueron un libro abierto para ingleses y norteamericanos: copiar y pegar

Los dirigibles que usaban la ‘ Tecnología Zeppelin’ , como antes se habían llamado ‘ Montgolfiers’ , así genéricamente aún sin tener conexión con la fábrica Zeppelin o los Montgolfier. Varios vehículos de este tipo se construyeron en Estados Unidos y el Reino Unido en las décadas de 1920 y 1930, la mayoría imitando el diseño Zeppelin original a partir de unidades alemanas estrelladas o capturadas durante la guerra.

Los modelos británicos R33 y R34, por ejemplo, eran copia idéntica del Zeppelin modelo L-33, que se estrelló prácticamente intacto en Yorkshire el 24 de septiembre de 1916. A pesar de construirse tal cual, con un retraso de tres años (terminados en 1919) y estos modelos germanos fueron dos mejores de los dirigibles británicos en servicio. El R-34 bajo el mando del comandante G.H. Scott saliendo de East Fortune (Escocia) cruzó el Atlántico y se plantó en Long Island, en 108 horas. Los británicos se dieron cuenta de que Alemania les llevaba años desventaja en la carrera aeronáutica.

El LZ 129 Hindenburg y su gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles jamás construidos. Y así fue su trayectoria. En Alemania, la expansión de la flota de dirigibles y el exceso, de la confianza de los diseñadores, muchos de los cuales se sentían ya superiores incluso racialmente, alcanzó gradualmente los límites del sistema, y el éxito inicial había de dar paso a una serie de trágicos accidentes.

Es cierto que inicialmente los dirigibles alemanes lograron gran éxito y un impresionante récord de seguridad. Los numerosos logros de su predecesor, Graf Zeppelin, que ya para entonces había volado un millón de millas (1.609.344 km). Fueron nefastos.

El Hindenburg, bautizado así en honor del Presidente de Alemania Paul von Hindenburg, era un nuevo diseño, completamente hecho de duraluminio: 245 m de largo, 41 m de diámetro, 16 bolsas (14 de hidrógeno y 2 balones de aire) con una capacidad de 200.000 m³ de gas, con un empuje útil de 112, 1 TN, gracias a cuatro motores diésel Daimler-Benz DB 602 de 1.200 CV. Alcanzaba una velocidad máxima de 135 km/h.

El Hindenburg era más largo que tres Boeing 747 juntos. Originalmente, tenía capacidad para 50 pasajeros siendo aumentada hasta 97 en 1937, incluida la tripulación de 61 personas. Por razones aerodinámicas, las dependencias de los pasajeros estaban dentro del propio cuerpo del dirigible, no en góndolas. Fue construido con algodón, barnizado con óxido de hierro y acetato-butirato de celulosa impregnado de polvo de aluminio. (El polvo de aluminio y el óxido de hierro forman una mezcla llamada "termita" que es muy inflamable). El dirigible utilizaba aletas multiplanas para el control y la estabilidad, y propulsores adheridos a ambos lados. La cabina de pasajeros había servido como depósito de bombas, en la primera Guerra Mundial. Ahora era confortable y lujosa.

Fabricado por Luftschiffbau Zeppelin en 1935, bajo la dirección de Eckener, a un costo de 500.000 libras. Hizo su primer vuelo el 4 de marzo de 1936. Poco después sobrevoló el estadio de Berlín, durante las Olimpiadas, aunque Hitler aún no había llegado. El entusiasmo de las masas nazis era indescriptible.

En esos días de euforia racial, basado precisamente en su clara supremacía aérea, Hitler soñaba despierto con bombardear Londres y conquistar Inglaterra desde el aire y eso le había llevado a crear su nueva ‘ Luftwaffe’ , con el Mariscal Herman Goering a la cabeza... Cuatro años después, en pleno declive, con ayuda de los V-1 y V-2 (los primeros misiles), de Wernher von Braun, el Führer alemán contaba aún con atacar pronto Nueva York, después de destruir Londres. Pero las ‘ armas secretas’ no funcionaron como los nazis pensaban.

De los éxitos del Graf Zeppelin al Hindenburg

Durante 1936, en su primer año de uso comercial, el Hindenburg voló 308.323 kilómetros, transportando 2.798 pasajeros y 160 t de carga y correo. Cruzó 17 veces el Océano Atlántico, 10 de las cuales a EE.UU. y las siete restantes a Brasil. En julio del mismo año, batió un record al cruzar dos veces el océano en 5 días, 19 h y 51 min, con el boxeador Max Schmeling como pasajero, después de ganar a Joe Louis.

Este reportaje continúa en Dirigibles (II)


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