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Mi Señor, no quites de delante de mi esa montaña..

15/10/2009 17:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El ascender a la cima de una montaña, sin duda es uno de los esfuerzos más grandes que el ser humano puede realizar; pero uno de los más gratificantes y aleccionadores en la vida

Escuche hace algunos años en la radio un Gospel de esos antiguos y llenos de sentimiento. Cantado por una voz femenina impresionante, profunda; que penetraba hasta el espíritu del hombre. El coro decía: "Mi Señor, no quites de delante de mi esa montaña, te pido, dame la fuerza para subir hasta ella." La vida es una constante ascensión a la montaña. Los seres humanos fuimos hechos no para los valles, sino para vivir en las alturas. A veces, como en este gospel; debemos pedir a Dios que nos de la fuerza para coronarla; pero de seguro, si esa montaña está frente a ti, es por que el Padre Dios sabe que tú la puedes subir!

El montañismo es un deporte, pero quienes lo realizan están convencidos de que es mucho más que eso, es una forma de vida y de ver el mundo que los rodea. He aqui un par de comentarios muy valiosos:

"Ascender una montaña, es sin duda una lección de humildad, ya que al enfrentarte a ella van cambiando las perspectivas. Se comienza enfocando la escalada como un desafío y la cumbre como una meta... ¿seré capaz de llegar allá? ¿seré capaz de escalar? Es la etapa de la adrenalina, de la agresividad, es la prueba de las capacidades y habilidades aprendidas en tantas ocasiones similares. Es la reafirmación de la experiencia a cada paso. Al poco andar, la misma montaña nos va enseñando. Los primeros jadeos revelan su sabiduría. *Anda tranquilo, no viniste a competir con nadie más que contigo mismo. No estás compitiendo conmigo, te estás integrando a mí. Tómalo con calma y disfruta de mis bellezas. No somos diferentes, somos la misma esencia, mostrada de maneras diferentes. Somos la naturaleza*. No queda más que dejarse llevar". - dice Carlos Duarte M.

Así mismo la vida que Dios nos da; va cambiando nuestras perspectivas a medida que escalamos por ella. Se entiende entonces que Dios trae desafíos y que alcanzar la cumbre debe ser sin duda nuestra meta. Pero de igual manera, en el ascenso hacia ella, el Espíritu Santo nos va enseñando; Su sabiduría nos revela la belleza de cada reto y el ritmo al que cada uno de nosotros deberá subir.

Carlos Duarte continúa en su artículo: "A partir de ahí, el ascenso se transforma en un placentero caminar por senderos de olvidada belleza que uno mismo va forjando. El equipo pesa menos, el aire se ve mas transparente, el músculo se llena de energía y el espíritu de plácida tranquilidad. Arriba, muy alto, planea un cóndor. Abajo, muy abajo, nos espera el día a día."

Es entonces seguro que a partir del momento en el que nos cedemos a los planes del Creador, el resto del camino se transformará en un viaje placentero, en "senderos de olvidada belleza que vamos forjando". Nuestra carga se torna ligera y es el espíritu dentro de sí quien toma el control del resto de la travesía.

"Dios nos hizo para la gloria. Pero hemos de pagar el precio que la merece. El precio de la gloria ha de ser el esfuerzo y el sacrificio, simbolizado en la cruz. Muchos quieren ascender de manera rápida, subir a la montaña por un atajo fácil, ofreciendo para ello su dinero, su sexo, la presión de una influencia. Si logran su propósito, lo hicieron por el camino equivocado. Incluso en su triunfo fácil y rápido parecen burlarse de los demás y tildarlos de tontos. Más tarde o más temprano les saldrá caro su atrevimiento y su error. A la montaña de la vida, la de los verdaderos y permanentes éxitos, no se sube en helicópteros ni montado en los hombros de otros. Hay que subir a pie, a base de las propias capacidades, y en solidaridad con los demás... ¡Cuánta alegría y felicidad interiores hay en aquel que supo tomar su cruz para hacer su camino, para ascender a la montaña!... La ascensión que se realiza paso a paso, caminando sin detenerse, como quien sube a una montaña, unido solidariamente a los demás, pagando el precio de la cruz, es la que lleva a la gloria!"- dice Mons. Ramón de la Rosa y Carpio

"Ascender una montaña, es sin duda una lección de humildad... Se comienza enfocando la escalada como un desafío y la cumbre como una meta... ¿seré capaz de llegar allá? ¿seré capaz de escalar?

CONSEJOS PARA SUBIR LA MONTAÑA:

1. Sobre todo llevar buen calzado. "Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz" (Efesios 6:15). ¿Qué es apresto? Es la traducción de lo que en griego sería “Presteza”, “Preparación” “Firmeza”. La firmeza y la rapidez que el evangelio da a aquellos que creen en él, como la firmeza que las botas fuertes le dan aquellos que las usan. El apresto era la solución líquida con que se trataban los hilos de la urdimbre. Solían ser soluciones a base de engrudos, materias grasas, humidificantes, con lo cual se lograba que el tejido tuviera suavidad y resistencia. Así, el apresto del Evangelio de la Paz es material bien curtido, pero suave de llevar; es permanente, pero no produce rozaduras ni llagas. El apresto del Evangelio de la Paz hace referencia a la "paz con Dios" y esa "Paz" alcanza al pasado, al presente y al futuro. Esa paz que recibimos solo del Padre y que debemos compartirla a lo largo de nuestra caminata por la vida, con todo aquel que encontramos en la jornada.

2. Llevar Frutos secos. "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio; contra tales cosas no hay ley." (Gálatas 5.22-23). Como podemos ir ascendiendo la montaña sin llevar fruto bueno para alimentar nuestra vida y mantener una salud espiritual adecuada. El fruto del Espíritu va formandose en nosotros en la medida en la que lo permitimos tomar control de nosotros. Menguar para que El crezca, esa es la clave!

3. Orejeras. "...con que puedas apagar los dardos de fuego del maligno." (Efesios 5:16). En el camino a la cima encontrarás toda clase de obstáculos. Ponte unas buenas orejeras espírituales y deja de escuchar todas esas voces que te dicen: No puedes! Nunca lo lograrás! Recuerda que la Palabra de Dios por el contrario te dice que TODO lo puedes en Cristo que te fortalece, que en tus alturas El te hace andar. Continúa hasta alcanzar la meta, nunca mires atrás!

4. Cantimplora de agua. " mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna."(Juan 4:14) Mientras en la travesía no te falte el agua de Su Palabra, con seguridad llegarás muy alto! Aprovisionate del agua de vida que será tu mejor sustento! Cada Palabra se sale de la boca de Dios es poder para el que cree y de igual manera, el aliento y la fuerza que necesitarás para llegar...

5. La Bandera. " Y su bandera sobre mi fue amor." (Cantares 2:4). Es lógico que quien llega a lo más alto de la montaña, la corone con su bandera. Lleva orgulloso hasta la cima la bandera de tu Señor. Que sea esta la que flamee en los aires como testimonio de que el Dios en el cual tú has creído, jamás te abandonará!

Sube la montaña! No hemos nacido para quedarnos en los valles. No somos gallina para vivir al ras del suelo. Puede haber temor en el hecho de tener que crecer y ascender por la montaña de la vida; pero se hace necesario vencer todo temor. Puedes rehusar hacer el esfuerzo y el precio que deberás pagar para escalar hasta la cima, incluso puedes huir! Pero recuerda que nunca será demasiado tarde para recomenzar el camino, porque fuimos hechos a Su imagen y semejanza, hechos para triunfar y subir todas las montañas que se presenten por delante. Para unos será más difícil y doloroso que para otros subir o alcanzar la cima, pero nunca imposible, porque el poder de Dios nos sustenta y nos empuja continuamente a superarnos y a ascender a las alturas!

Sube la montaña! No hemos nacido para quedarnos en los valles. No somos gallina para vivir al ras del suelo


Sobre esta noticia

Autor:
Susy De Gordon (25 noticias)
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