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"Es difícil dar respuestas sostenibles cuando estás en una sociedad tan poco sostenible"

17/06/2010 17:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entrevistamos a Núria Rosés, bióloga y especialista en sostenibilidad

Núria Rosés

(Barcelona, 1970) es licenciada en biología por la Universidad de Barcelona y Master en Sostenibilidad por la Cátedra UNESCO de la Universidad Politécnica de Cataluña. Trabajó durante tres años en el Departamento de Ecología de la UB haciendo investigación en ecotoxicologia, periodo de lo que salió la tesina "Efectos del herbicida atrazina en Physa y Ancyllus". Ya en aquella época, sin embargo, entra en contacto con el mundo de la educación ambiental y desde entonces se dedica a trabajar y a formarse en el mundo de la educación y la divulgación, desde diferentes perspectivas.

Dentro de este ámbito ha trabajado diversos años en diferentes periodos en la empresa Tarea, servicios de animación sociocultural, S.L., como educadora ambiental, primero y como gestora de programas después, en la Fundación Josep Carol, en el Aquarium, etc. Del 2004 al 06 participó en la gestión de proyectos de investigación como responsable del SED (Servicio de Educación y Divulgación) del Laboratorio de Investigación del Clima del Parque Científico de Barcelona (LRC-PCB), con el objetivo de desarrollar proyectos educativos a fin de que la sociedad en general, y los niños y jóvenes en particular, se hagan partícipes de la investigación en clima y cambio climático.

En septiembre del 2006, se inicia una nueva etapa en la cooperativa Mas Franch SCCL, un centro educativo en la Garrotxa que tiene por objetivo principal implementar y divulgar los principios de la Permacultura y la Educación en la acción a través del desarrollo local, la participación y el trabajo en red.

Estuviste mucho tiempo trabajando en el Parque Científico de Barcelona, ¿no es cierto?

Sí, me encargaba de la comunicación. La idea era que en un tema como el cambio climático, donde hay un elemento muy importante de estudio científico y de impacto social, tenía que haber alguien que tradujera los resultados a la sociedad, especialmente en las escuelas.

¿De qué modo?

A través del Laboratorio de Estudio del Clima, que dependía del Instituto Catalán de Cambio Climático. Empezamos con un proceso de divulgación, mediante unas charlas en diversas escuelas de secundaria.

¿Ya tenías experiencia en temas de divulgación?

Sí, una salida profesional para muchos biólogos es el tema de la educación medioambiental. Con el tiempo me fui dando cuenta que la divulgación se me daba bien, así como plantear programas pedagógicos.

¿Qué es el Instituto Catalán del Cambio Climático?

Es una entidad encargada del estudio y la investigación. Su director, Xavier Rodó, fue la persona encargada de demostrar a las administraciones que era necesario un centro específico dedicado al cambio climático, del mismo modo que existe el Instituto de Estudio Biomédico. Son temas que se consideran lo suficientemente importantes como para sacarlos del ámbito universitario y generar un espacio para el estudio de forma multidisciplinar. En el Instituto hay gente que es matemática y realiza modelos por ordenador, hay gente que estudia el impacto del CO2, etc.

¿De quién depende el Instituto?

De la Generalitat de Catalunya. Funciona a través de becas y ayudas tanto desde Catalunya, como de España y Europa, y también a través de ayudas de ámbito local como ayuntamientos y empresas.

Tú empezaste en temas de investigación y luego pasaste a la educación medioambiental ¿Cuál fue tu investigación?

Hice la investigación en ecotoxicología y se basaba en el modo en que afectaba un herbicida al ecosistema. Estudiamos el que entonces era el herbicida más universal, porque era poco tóxico para el ser humano, y el modo en que se filtraba a la tierra mediante la lluvia, cómo llegaba al río y afectaba al crecimiento de las algas y de los caracoles que se alimentaban de esas algas. Era una línea de investigación que a principios de los 90 en Europa tenía mucha prioridad. Químicos y biólogos trabajaban conjuntamente en este tema, sobre todo porque era un herbicida que en los años 60 y 70 se consideraba poco peligroso, pero que más adelante se pudo ver su peligrosidad.

Un estudio necesario.

El problema es que el estudio no avanzó en la cadena trófica, estudiando por ejemplo los peces o los cangrejos que se alimentaban de esos caracoles. Una de las cosas que demuestra la ecotoxicología es que cuánto más subes por la cadena trófica más acumulación tóxica tienes. La concentración tóxica aumenta exponencialmente. Existen estudios sobre concentración de tóxicos en mamíferos y otro tipo de depredadores.

Esta fue tu línea de investigación ¿cómo llegaste al mundo educativo?

Me pareció una evolución lógica, teniendo en cuenta que yo venía del mundo escolta. Lo que me parece curioso es el modo en que ha evolucionado el tema de la educación medioambiental.

¿Cómo ha evolucionado?

A finales de los 80 y principios de los 90 existían las aulas de naturaleza, que ofrecían conocimientos del medio natural dentro de la educación ambiental, justo después de las granjas-escuela de los años 70, donde los niños iban a ver ordeñar una vaca o ver criar a polluelos. En las aulas de naturaleza se planteaba un descubrimiento del ecosistema, como la vertiente ornitológica en la que se intentaba conocer algunos pájaros. Se intentaba salir del mundo rural y hacer unas clases de ciencias naturales en la misma naturaleza.

Y el tema te gustó.

Sí, por eso hice un tiempo de educadora medioambiental en diversas zonas de Catalunya.

¿Qué ha habido después de las aulas de naturaleza?

La educación en la sostenibilidad.

¿En qué se basa?

En que en el conocimiento científico conservacionista no tiene mucho sentido si no le añades el componente social. Es dar importancia a conservar el entorno natural, pero en relación con el medio social. Por ejemplo, el reciclaje tiene un impacto en el día a día por lo que es necesario cambiar tus costumbres para hacer recogida selectiva. También temas como la movilidad, la custodia del territorio…

¿Qué es la custodia del territorio?

Se basa en apadrinar un trozo de territorio. Generalmente son propietarios de una parte de bosque y lo dan a conocer a institutos y a instituciones como el Instituto de Custodia del Territorio o el Centro de Sostenibilidad Territorial.

En la educación medioambiental puedes hablar directamente a un niño y mostrarle los resultados de lo que has estudiado

¿Y la movilidad sostenible?

La parte más sencilla es aquélla que dice que hay que dejar de consumir combustibles fósiles o utilizar el transporte público. En las ciudades tiene un componente de movilidad segura, como el uso de la bicicleta. En ámbito rural tiene que ver con el uso de las infraestructuras de uso social, para dar a éstas un carácter más humanista y que minimice el impacto social.

¿Existe algún otro elemento a tener en cuenta?

El tema del consumo responsable, que también estaría dentro de la educación por la sostenibilidad. Depende un poco de quién lo oferta, pero estos tres temas están bastante generalizados. Dentro del consumo responsable está el tema del comercio justo, que se basa en saber quién produce y en qué condiciones. Se trata de reducir el impacto en el lugar de origen. También está el tema de la comida ecológica, el agua, las energías renovables, la contaminación lumínica y acústica. La sostenibilidad es como encontrar un sentido común que lo engloba todo.

¿Conoces el tema de los comedores escolares ecológicos?

Sí, a mí me parece bien que los niños coman menos química, por así decirlo. En principio es interesante que la comida de los niños esté englobada dentro del consumo responsable y el comercio justo, lo que pasa que hay que ver quién lo gestiona y cómo lo gestiona. Si se encarece el producto es algo que repercute en las familias, de todos modos la comida ecológica en principio no es más cara que la comida habitual. Lo que es caro son los productos de la típica tienda ecológica, porque son productos muy elaborados.

Y si vamos a temas más conceptuales ¿por qué la ecología y la sostenibilidad están tan relacionadas con un componente social?

Te pondré un ejemplo personal. En la investigación que te comentaba al principio, es muy difícil que los resultados lleguen a la sociedad en general. Eso te desengaña un poco en tu capacidad para hacer visible tu investigación. En cambio, en la educación medioambiental puedes hablar directamente a un niño y mostrarle los resultados de lo que has estudiado.

Es, por lo tanto, un proceso a largo plazo.

Sí, y además te das cuenta que gente como los ingenieros, que tienen un carácter más productivo porque diseñan máquinas e infraestructuras, tenían dudas y reflexiones sobre lo que estaban haciendo. Yo creo que es innato, que todo el mundo se siente parte de la humanidad o de la Tierra. También creo que la sostenibilidad tuvo el logro de poner una palabra común en algo que todos sentíamos, que si tú quieres estar bien mañana cuida lo que tienes hoy. El problema es que, como todo, es una palabra que ya empiece a pervertirse.

¿De qué modo?

Es como los conceptos de ecología o productos verdes. Cuando esos conceptos pasan a la esfera de la política comienzan a perder sentido. Es difícil dar respuestas sostenibles cuando estás en una sociedad tan poco sostenible.

¿Ecología es un concepto que se ha pervertido?

Yo creo que sí. Mira, te podré un ejemplo. El otro día vi por televisión un anuncio de un producto desengrasante, y entre las virtudes que enumeraban decían “respetuoso con el medio ambiente”, con la imagen de una cascada de agua en mitad de la selva. Quizás ese producto sea menos tóxico que otros, pero te dicen directamente que es ecológico. Es como los productos ecológicos de las grandes marcas, que te dicen que no tienen colorantes ni conservantes, aunque quizás sean transgénicos.

La misma sociedad de consumo se apropia de esos conceptos.

Sí, por ejemplo el tema de los jabones, que ahora todos dicen que son biodegradables. Eso significa que cuando los viertes al medio ambiente tarde o temprano se degradan, pero no te dicen en cuanto tiempo. Hay biodegradables de semanas y biodegradables de años.

¿Cuál es el límite, entonces, para considerar una cosa sostenible o no?

Yo diría que no hay un límite. Es una cuestión de responsabilidad personal. A nadie le gusta sentirse envenenado. Sin entrar en histerias, si la gente se va informando… La sostenibilidad es algo muy lógico, no podemos seguir con este ritmo. Ahora la palabra nos suena mucho, pero ya hace muchos años que se alerta del crecimiento demográfico, del abuso de los combustibles fósiles. Es algo que en algunos círculos ya se comentaba.

¿Cuándo se produjo la primera alerta al respecto?

En 1972, cuando se publicó un libro que se llamaba Los límites del crecimiento y que iba en esta línea. El crecimiento de la población es tan grande que la Tierra, como planeta, no puede asumirlo. Llegará un momento en que la Tierra no tendrá suficientes recursos.

¿Qué salidas se plantean?

Existen dos grandes líneas. Los que dicen que ya repoblaremos Marte y otros planetas, y los que piensan que hay que hacer algo aquí y ahora. Es la diferencia entre los que consideran que la naturaleza está a su servicio y los que se sienten parte de la naturaleza. De todos modos, la sostenibilidad es algo que hay que explicar bien, porque la gente de la calle puede pensar que la intención es recortar comodidades, como dejar de ir en coche, subir el precio de la gasolina. Creo que no se ha hecho un buen trabajo a la hora de informar ni de encontrar soluciones.

¿Qué es el decrecimiento?

Es una de las ideas que rondan. El concepto de ecología es de origen anglosajón, y el concepto de sostenibilidad nació en Latinoamérica. Hace pocos años surgió una plataforma social, que no es un partido político sino un grupo de gente que se une alrededor de una idea, que es el tema del decrecimiento. Nació en Francia y la idea principal es que la gente entiende sostenibilidad como crecimiento sostenido, pero no con crecimiento exponencial sino con tasa cero. Es decir que mañana seré mejor que ayer, pero con una tasa controlada. El decrecimiento dice que ya no es cuestión de crecer con tasa cero, sino decrecer. Quizás la vertiente más interesante del decrecimiento es la económica, que se basa en buscar otras formas de financiación ajenas al sistema bancario tradicional, para buscar formas de funcionar con mucho menos movimiento de dinero, porque el dinero es una de las bases de la falta de sostenibilidad del sistema. Ellos abogan por la autofinanciación, a través de comunidades en red, a través del voluntariado.

¿Crees que todos estos conceptos de los que hemos hablado es bien recibido por la gente joven?

En general sí, lo que pasa es que a los chavales sólo les llega lo que dice la escuela. En las escuelas trabajan mucho el tema de la recogida selectiva, pero trabajan muy poco el tema de la equidad social. Hay temas que las escuelas no trabajan, como de dónde viene el agua, cuál es su tratamiento químico.

¿Y los adolescentes?

Los adolescentes entran más en el tema de los movimientos sociales, y cada uno coge la parte que más le interesa. Por ejemplo, sostenibilidad es un concepto que ya no suena alternativo, ahora está de moda el decrecimiento; en cambio la sostenibilidad es un concepto lo suficientemente innovador, lo que pasa es que ya han pasado veinte años desde que se acuñó el concepto y ya no tiene la fuerza que tenía antes.


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Detective Salvaje (61 noticias)
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