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Diferencias entre ojos claros y oscuros en controles y tratamientos oftalmológicos

15/09/2009 23:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sensibilidad según el color, gotas que dilatan pupilas, pigmento, músculos del ojo más expuestos, luz intensa, retina

DIFERENCIAS ENTRE OJOS CLAROS Y OSCUROS EN CONTROLES Y TRATAMIENTOS OFTALMOLOGICOS

La cultura popular sostiene una afirmación poco concreta de que los ojos claros son más sensibles. Se cree que los ojos azules o verdes son más delicados y propensos a las enfermedades oculares, lo cual es un concepto exagerado aunque con una pequeña parte de verdad.

Los ojos claros no sufren más conjuntivitis, ni tienen mayor tendencia a llevar anteojos, ni sufren más desprendimientos de retina, ni ninguna enfermedad ocular común que no tengan los ojos oscuros.

Las diferencias se detectan en que las gotas que dilatan la pupila suelen tener, en los ojos claros, un efecto más rápido, intenso y duradero. El iris se compone básicamente de dos músculos (uno abre la pupila y otro la cierra), un tejido de sostén con vasos sanguíneos y una capa de pigmento que le da el color.

Un iris oscuro tiene más pigmento, más tejido de sostén y es más grueso. Las gotas de dilatación actúan sobre el iris, contraen el músculo que abre la pupila o bloquean el músculo que la cierra. El fármaco atraviesa la córnea, penetra en el ojo, llega hasta el iris, atraviesa sus capas y arriba al músculo. Un iris con un tejido de sostén más denso y grueso dificulta la llegada del medicamento.

En consecuencia, los iris más claros tienen los músculos más expuestos al fármaco, por lo que éste tiene más efecto.

Para los oftalmólogos hay diferencia entre ojos claros y oscuros a la hora de realizar ciertos tratamientos para el glaucoma, pero no es algo que afecte el resultado. La medicación prostaglandina, que reduce la presión ocular, puede incluir un cambio de color de ojos (aquellos de color avellano o verde).

A los ojos claros les suele molestar más la luz intensa, lo que se denomina fotofobia. No obstante, hay: personas con iris muy oscuros que apenas toleran la iluminación abundante, y ojos azules pálidos que no se deslumbran por muy intensa que se ponga la luz.

Una regla que en general se cumple medianamente bien (en especial en ojos muy claros, y en el contexto de piel muy blanca y pelo rubio o pelirrojo), reúne las siguientes características:

- los iris azules o verdes se cierran peor con la luz; así, con luz intensa la pupila se queda más grande y entra más luz al ojo y ocurre la fotofobia;

- la luz atraviesa mejor un iris claro, de forma que llega más luz al interior del ojo.

Salvo enfermedades oculares, un iris es opaco aunque sea claro y no pasa la luz por muy fuerte que sea. La única forma que tiene es a través de la pupila. Y ésta se cierra igual de bien en los ojos claros que en los oscuros (en personas mayores esta regla no siempre se cumple).

Entonces, los iris claros son tan eficaces como los oscuros en su tarea de regular la entrada de luz.

La diferencia reside en la parte posterior del ojo: la retina. Allí, el epitelio pigmentario, cuya función es alimentar a los fotorreceptores (las células sensibles a la luz que transforman la imagen en impulsos nerviosos), cumple otra función importante: tiene pigmento, que es una molécula con gran capacidad de absorber la luz.

El globo ocular tiene que ser fundamentalmente una cámara oscura, donde sólo entre la luz directa por un sitio y produzca una imagen nítida; nada de luces indirectas.

Y para eso está el epitelio pigmentario, que es la melanina, que está también en la piel y en el iris. No todos tenemos la misma cantidad de pigmento. Al igual que ocurre con el color de la piel o el del iris, unos genes dictaminan la cantidad de pigmento que tiene el epitelio.

Normalmente, la “dotación de pigmento” del ojo funciona de forma global. Es decir, que si hay mucho pigmento en el iris (ojos marrones), hay mucho pigmento en la retina. Y los ojos claros suelen tener poco pigmento en el fondo del ojo.

Con mucho pigmento, la luz que entra es bien absorbida y el ojo se mantiene como una cámara relativamente oscura. Con poco pigmento, hay más luz que se refleja dentro del ojo por lo que los receptores se saturan más. Por lo tanto, los ojos con iris claro son más sensibles a la luz porque generalmente (no siempre) se acompañan de poco pigmento en el fondo del ojo.

Fuente: Ocularis, Proyecto divulgativo sobre la visión, California, EE.UU.


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Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Nota de prensa
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