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Dietrich´s Ring

07/11/2010 09:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Metidos como estamos, con el fango hasta las rodillas, de órdenes de equipo, de motores usados con muchos y pocos kilómetros, de pilotos relegados a una obligatoria, asumida y voluntaria segunda fila, una noticia me ha llamado poderosamente la atención, y es la negativa del dueño de los dos equipos Red Bull a vender la escudería pequeña, Toro Rosso.

Como buen personaje escurridizo y ambiguo, el señor Dietrich Mateschitz ha basado su decisión de no vender la escudería pequeña en humo de distracción, es decir, contándonos un cuento de hadas y buenas voluntades, que hacen parecer a Dietrich y sus bebidas al borde de la ley (y fuera de la ley en algunos países) la madrina de cenicienta y una botella de la mejor agua mineral del mundo, respectivamente. Dice Dietrich que no venderán Toro Rosso porque así "Damos una oportunidad a nuestros mejores talentos jóvenes en este equipo de F1".

¡Y voy yo y me lo creo!

No nos engañemos. Este señor no es uno de esos antiguos caballeros que formaban su equipo de carreras por pura ambición y afición deportiva. Este Mateschitz en un empresario que ha visto en las carreras de coches una fórmula perfecta para vender su negocio de bebidas, metiendo su marca en toda clase de categorías, creando una fórmula para promocionar a los jóvenes pilotos, se ha hecho con el antiguo circuito A1-Ring, llamándolo ahora Red Bull Ring... todo un despliegue que ha inyectado una cantidad ingente de dinero en este demasiado monetizado y poco deportivo deporte. Muchos estómagos agradecidos deben rendirle pleitesía a Dietrich, estómagos que solo buscan en la F1 un negocio, al igual que el austriaco, pero para las personas, entidades, equipos, etc, que buscan en la F1 un componente deportivo, la superación de retos, en definitiva, el amor a la categoría, el señor Mateschitz debería serles indiferente, porque está usando (al igual que muchos) las competiciones deportivas para el lucro y enriquecimiento personal.

Para corroborar estos aspectos, ha salido a la luz un estudio de la empresa Margaux Matrix, donde se refleja que la empresa de bebidas energéticas Red Bull le saca muchísimo provecho a tener cuatro coches luciendo su logotipo, o sea, que han disfrutado hasta ahora casi de 268 minutos en televisión, mientras que en equipos como Ferrari, apenas han disfrutado de 52 minutos. Claramente, esto está tan diferenciado porque los coches de Red Bull (llamémosle "senior") son dos monoplazas punteros, que han estado luchando por ganar carreras ambos, mientras que en Ferrari han estado en cabeza solo con uno de los monoplazas... excepto en Alemania. Me gustaría ver los minutos de televisión de Toro Rosso para contrastar cual es el aporte de los hermanos menores.

Pero ¿qué ha aportado Dietrich Mateschitz al deporte del motor en general y a la F1 en particular? Mucho, y no es mi intención con esta entrada hacerle parecer el mismísimo Satán. Uno de los aspectos más loable de Mateschitz es el apoyo, a través del programa Red Bull Junior Team, a pilotos jóvenes para su formación en varias categorías, como la F3 Británica, las World Series de Renault y la Fómula BMW. Otra aportación de Dietrich a destacar ha sido rescatar de la ruina el A1-Ring, para convertirlo en un circuito vivo, eso sí, pasado por la paleta de Tilke. Nunca serán bastantes los buenos circuitos. Y para terminar con las alabanzas al austriaco, con mucho trabajo y sobre todo dinero ha creado algo que es realmente muy dificultoso de conseguir, un equipo de F1 puntero, con todas sus virtudes y miserias. Ahí están luchando por el título de 2010 y con el mejor coche de la parrilla por segundo año consecutivo (porque lo de Brawn del 2009 fue tomadura de pelo, de hecho, la segunda mitad de la temporada estaban parejitos con Red Bull).

Pero, y siempre hay un pero, el cuchillo en la garganta es raro que no aparezca, y en este caso sería una cosa muy simple: que la bebida Red Bull no termine siendo lo suficientemente rentable, es decir, que el deporte del motor termine no incrementando el consumo del líquido en cuestión. ¿Qué haría entonces el amigo Dietrich? O cierra su tinglado, o lo deja a su segundo al mando para que busque patrocinios en gobiernos y empresas privadas para mantenerlo a flote. Ambas opciones creo que serían desastrosas para el monstruo creado por Mateschitz y darían al traste con multitud de equipo de decenas de categorías. El deporte del motor en conjunto, se resentiría de forma cruel si Dietrich cerrase el grifo.

El anillo mágico de Dietrich, que funciona a las mil maravillas, pero que el día que deje de ser mágico, caerá a la basura como simple y vulgar bisutería.

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© Imágenes ? Lamsfuss, Red Bull

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Sobre esta noticia

Autor:
Zeptem (399 noticias)
Fuente:
zeptem.com
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5617
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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