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Los dictadores generan un submundo: los refugiados. "Acnur" hace lo que le dejan

02/03/2011 12:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La actualidad es tan cambiante que a veces Diaspora tiene que dejar atrás informaciones ya hechas. Hoy, sin embargo recogemos lo básico para el usuario. Las consecuencias de las dictaduras y quienes les apoyan

En 1950 se pronunció por primera vez la palabra ACNUR que significa “Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados”, en que se reconocía implícitamente que la guerra mundial que había costado 100 millones de muertos no había servido para nada.

Se estableció el 14 de diciembre de 1950 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque se suponía que la Segunda Guerra Mundial que terminó de hecho en 1946 tuvo por objeto el terminar con todas las guerras, llegó otra guerra que no aparece a penas en los tratados castrenses: la guerra del hombre desnudo que quiere tener ropa, una familia y un hogar. Dentro de un régimen de libertades básicas de derechos humanos, con derechos a ser persona. Eso no lo establecieron los generalotes que ganaron la guerra.

O sea que para resumir de 1945 a 1950 hubo las que se llaman guerras de la postguerra y allí no se debatían los límites de los Estados poderosos sino los derechos que hemos citado. África, Asia, América latina y muchos pueblos pequeños europeos.

La Agencia tiene el mandato de dirigir y co-coordinar la acción internacional para proteger y resolver los problemas de los refugiados en todo el mundo. Su objetivo principal es salvaguardar los derechos y el bienestar de los refugiados, se esfuerza por garantizar que todos puedan ejercer el derecho a solicitar asilo y encontrar refugio seguro en otro Estado, con la opción de regresar a sus hogares de forma voluntaria, integración local o el reasentamiento en un tercer país. También tiene el mandato de ayudar a las personas apátridas.

Durante el transcurso de la existencia humana muchas personas han sido forzadas a abandonar sus hogares y buscar protección contra los conflictos armados, la persecución y la violencia política. El problema del desplazamiento humano forzado tradicionalmente había dado lugar a una respuesta local y ad hoc (específica). La mayoría de las religiones, por ejemplo, compartían la noción de dar algún tipo de asilo, seguridad y protección a la gente en peligro pero no fue hasta después de la Primera Guerra Mundial, cuando la Liga de las Naciones fue formada, pero dominada por los grandes Estados y politizada por la presión de Mussolini y Hitler. El problema de los refugiados empezó a ser considerado pero nada más, como una cuestión por la cual la Comunidad Internacional tenía el deber moral de mirar con atención. Pero Mussolini en sus guerras africanas de Etiopía no miró demasiado por los abisinios y los gaseó. Ahí empezó todo.

La Liga de las Naciones designó a varios Altos Comisionados y representantes para lidiar con algunos grupos específicos de refugiados, como los rusos o los armenios, los cuales sufrieron en esa época el mayor genocidio de la historia a manos de los zares y las potencias germanas con el respaldo de Turquía. La respuesta a las verdaderas necesidades de los refugiados de países sin importancia estratégica fue negativa y nunca dio lugar a una labor a largo plazo. De igual manera, al término de la Segunda Guerra Mundial, como hemos dicho, varias entidades fueron establecidas para responder a las necesidades de los refugiados europeos, palestinos y coreanos.

El momento decisivo para la creación de un enfoque más cohesivo ocurrió con el establecimiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la adopción de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Por primera vez en la historia se creaba una estructura formal a nivel internacional para responder a las necesidades de los refugiados y para establecer estándares universales para la protección de los mismos bajo la ley internacional.

Este evento tuvo un gran significado ya que dio lugar al nacimiento de una definición general de un refugiado como una persona que “debido a temores fundados de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país…”.

Es importante mencionar que la definición excluye a aquellas personas que han sido desplazadas dentro de los límites de su propio país, lo cual crea problemas para la asistencia de Personas Desplazadas Internamente; la definición legal de un refugiado no se aplica en dicho caso. Por tanto, estas personas no están gobernadas por las mismas leyes internacionales de protección y ayuda, lo que tiene un gran significado si se toma en cuenta que el Representante Especial de la ONU para Personas Desplazadas Internamente calcula que existen entre veinte y veinticinco millones de esas personas en el mundo. El ACNUR en la actualidad ayuda a 5.3 de ellas y a unos 19 millones de refugiados en el mundo. La buena voluntad de ACNUR tiene como excepción general el poder de las grandes potencias que están sobre esa institución e incluso sobre las Naciones Unidas. Como ejemplo tenemos la Guerra de los Balcanes en que quedan todavía por liquidar el estatus de varios millones de islamistas y serbios que no saben a qué país pertenecen y que por lo tanto en muchas ocasiones siguen viviendo en campos de refugiados en el centro de Europa o andan de país en país en Europa. Rumanos, croatas, eslovenos, bosnios, montenegrinos, kosovares, exyugoslavos.

En más de cinco décadas, la Agencia ha ayudado a decenas de millones de personas a reiniciar sus vidas. Hoy en día, con un equipo de unas 6.600 personas en más de 110 países, sigue ayudando a alrededor de 34 millones de personas.

La situación de caos y violencia que está viviendo Libia en los últimos días ha tenido importantes consecuencias para las personas migrantes. Así, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), continúa aumentando considerablemente el flujo de migrantes provenientes de Libia que cruzan la frontera hacia Túnez para huir de la violencia en ese país.

El tercer mundo está en ebullición, guerras sin fronteras, hombres fuertes, corrupción, tráfico de armas siempre a la sombra de las multinacionales

La mayoría son tunecinos que buscan regresar a su país de origen. La OIM estimó que en el lapso de tres días cruzaron al menos 6.700 nacionales de Túnez. Sin embargo, después llegaron a la frontera un gran número de trabajadores migrantes chinos y egipcios.

La OIM indicó que ha acompañado al aeropuerto en Djerba a unos 850 egipcios que vivían en Libia. Además hay 830 trabajadores chinos que llegaron a la frontera en autobuses rentados por el consulado de ese país. La organización también indicó que la mayoría de las personas estaban residiendo en Trípoli. El grupo incluye personal y diplomáticos de varias embajadas que decidieron abandonar la capital Libia.

Por otro lado, el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, ha mostrado su preocupación por los trabajadores migrantes que se encuentran atrapados en medio de la crisis humanitaria, política y social que afecta al país magrebí.

Somavía consideró que la situación en Libia es una nueva evidencia de los graves riesgos de inestabilidad nacional e internacional que implican el desempleo, la pobreza y la falta de libertades. Además, señaló que el pueblo libio merece los beneficios de una estrategia de desarrollo con justicia social y trabajo decente.

Los equipos de ACNUR en la frontera entre Libia y Túnez informan que la situación está llegando a un punto crítico. Según las autoridades de Túnez, entre 70.000 y 75.000 personas han huido desde Libia a Túnez desde el 20 de febrero. 14.000 personas han cruzado la frontera, el mayor número desde la crisis y decenas de miles necesitan de manera urgente medios de transporte para proseguir su viaje y poder llegar a sus países de origen. Se espera que a lo largo de estos días lleguen entre 30.000 y 45.000 personas, por lo que es esencial disponer rápidamente de medios de transporte para evitar una crisis humanitaria.

ACNUR ha montado 500 tiendas de campaña que en una noche dieron cobijo de 6 a 8 personas por tienda. Durante la mañana se siguen montando otras 1.000 tiendas para que un total de 12.000 personas tengan un refugio para pasar esta noche. Además se han organizado dos puentes aéreos adicionales para el jueves con tiendas de campaña y material humanitario para unas 10.000 personas. Pero son peligrosos porque la artillería de Gadaffi tira a todo lo que se mueve en el aire. “La situación en cuanto al agua e higiene continúa siendo precaria” se dice oficialmente, lo que en lenguaje real quiere decir mala. ACNUR ha solicitado ayuda al Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) y a UNICEF para la mejora de estas instalaciones. La población civil de Túnez, la Media Luna Roja tunecina y el ejército de Túnez han estado ofreciendo lo que se ha descrito como “un apoyo sin precedentes”, pero se encuentran al límite de sus capacidades.

Entre Libia y Túnez se informa que miles de personas llevan hasta tres días esperando en el lado libio de la frontera para entrar. Estas personas se ven obligadas a pasar la noche a la intemperie, soportando un frío intenso y sin ningún tipo de cobijo. Preocupa seriamente que a un gran número de personas de África subsahariana no se les esté permitiendo la entrada en territorio tunecino por este paso fronterizo. ACNUR está negociando con personal voluntario de la comunidad local sobre monitoreo de la frontera.

Mientras tanto en la frontera con Egipto, el Gobierno ha informado de que unas 69.000 personas habrían abandonado Libia por el paso hacia Egipto desde el 19 de febrero. La mayoría de las personas que han atravesado la frontera son ciudadanos egipcios, habiéndose trasladado la mayor parte de ellos a otros pueblos y ciudades. Alrededor de 3.000 personas permanecen en el área de llegadas/salidas a la espera de poder acceder a un medio de transporte para poder proseguir la marcha. Se han distribuido materiales de primera necesidad y comida preparada por la Media Luna Roja egipcia.

El problema más grave es que los refugiados son familias con los niños y niñas a cuestas. Y estas migraciones poseen una característica psicológica exclusivas: el desarraigo, las perturbaciones y la inseguridad inherentes a las situaciones de refugiados pueden perjudicar el desarrollo físico, intelectual, psicológico, cultural y social de los niños.

Estos factores se agravan -y se han agravado en la frontera entre Libia y Túnez. Esto es lo más parecido a una batalla campal. “Los niños no deben sufrir o presenciar actos de violencia, abusos, torturas o la muerte de familiares” dice la letra de las convenciones internacionales. Pero todo esto es letra muerta…

En otros frentes de esta guerra no política sino humana y social, en total, ACNUR ha registrado hasta el momento a 38.257 refugiados en el condado de Nimba, en Liberia. Estas personas han huido de Costa de Marfil en el contexto de inestabilidad generado tras las elecciones presidenciales de noviembre. Seguimos viendo personas que cruzan la frontera, a un ritmo de 100 personas al día.

La mayoría de los refugiados transmiten su deseo de ser reubicados en el campo. Sin embargo, también hay otras personas que prefieren permanecer en las comunidades locales y se han identificado 15 localidades desde donde se empezará a trasladarles pronto. Muchos de estos últimos casos son mujeres refugiadas que cuentan que sus maridos se han quedado en Costa de Marfil. Y así está desestabilizada toda África pues el problema de Mohamed VI en Marruecos apoyado por EEUU sigue sin resolverse internamente y con respecto al problema eterno de su ocupación del Sáhara Occidental.

Nos quedan otros problemas de los mil sin resolver en materia de libertades y derechos humanos como por ejemplo el de los apátridas es decir los que no tienen patria.


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