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"El Gran Dictador" de Chaplin, el film que hizo temblar a Hitler, Mussolini, Franco y los "aislacionistas" norteamericanos

20/05/2010 11:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Charlie Chaplin es conocido por todos como Charlote pero no como actor comprometido con el antifascismo. Le retratamos aquí desde ese ángulo. "El Gran Dictador" le causó muchos disgustos pero tuvo un final feliz

Como se libró Chaplin del ‘ crack’ de Wall Street en 1928

Chaplin fue de las pocas personas adineradas en los Estados Unidos que se salvó del crack de la "gran depresión" porque, aunque siempre dijo que era un mal lector y muy lento, se enteraba bien de lo que leía y un año antes de rodar "Luces de la Ciudad" había leído la obra del Mayor H. Douglas que analizaba el sistema económico norteamericano con diagramas muy claros.

El autor pronosticaba una depresión económica cuya causa estaba en la distribución del dinero circulante en el país, que él llamaba "dividendo nacional", porque los beneficios provenían de los salarios, de tal forma que cuando Chaplin observó que el número de parados en los Estados unidos llegaba a los catorce millones, vendió las acciones de todas sus compañías y guardó el dinero en metálico.

Chaplin lo cuenta de forma bastante clara en su autobiografía, incluso el caso de los Irving, que habían especulado comprando acciones y Chaplin comentó que él no jugaba a la Bolsa, lo cual le sirvió para ser calificado como "poco patriota" y otras cosas.

Cuando la Bolsa bajó cincuenta enteros, los especuladores de Wall Street quebraron pero Chaplin se libró. Y es así como pudo terminar "Luces de la Ciudad", pero se ganó la fama de avaro y especulador cuando quizá era precisamente lo contrario, porque el film le había costado mucho más de lo previsto.

Su matrimonio con Paulette Goddard

En Los Angeles, en 1933, cuando ya Roosevelt había conseguido mediante medidas de emergencia de su New Deal superar lo peor de la Depresión, Charlie, gracias a su previsión, pudo casarse con Paulette Goddard en absoluto secreto.

Mientras otras cosas muy importante ocurrían en el mundo: los nazis se habían hecho con el poder en Alemania, lo cual coincidió con la apertura de más de veinte campos de concentración, plenos poderes para Hitler, quema pública de libros subversivos en toda Alemania, etc. sobre todo los libros de todos los premios Nóbel y exclusión o expulsión de los intelectuales judíos, entre los cuales estaba Einstein.

Chaplin había conocido a Einstein en Berlín, en 1926. Einstein escapó de casualidad de Alemania en 1933. Era amigo y pedía consejo a Chaplin con frecuencia sobre diferentes temas.

Pensando en la situación que los totalitarios estaban creando en Europa Chaplin concibió una película. Para esa nueva película manejaba una idea que le había dado Alexander Korda.

Se trataba de realizar un filme con la historia de Hitler basada en una falsa identidad, haciendo Chaplin ambos papeles, el de él mismo y el de Hitler, con caracterizaciones distintas. Y eso es lo que, más o menos, hizo en "El Gran Dictador", pero le dio forma de pantomima y ridículo para el Führer alemán y no de historia un tanto documental.

Se lo comunicó a su esposa Paulette Goddard, pero ella estaba disgustada porque él estaba tratando de finalizar un guión para ella que se le había estancado y no terminaba de encontrarle un final feliz. El buscó una reconciliación ofreciéndole el papel principal en "El Gran Dictador".

Supuso maquetas gigantescas y complicadas para "recrear la Cancillería de Berlín", etc. elección del personal. Antes del rodaje Chaplin se había gastado ya medio millón de dólares y la película estaba retrasada año y medio, lo cual fue una lástima.

Pero la teoría de que los grupos "aislacionistas" ganaba terreno, los pronazis inundaban el estudio de Chaplin con cartas y amenazas. Terminaron por influir en la Casa Blanca y consiguieron casi que el Presidente prohibiera la película en el país.

Incluso Harry Hopkins, consejero de Roosevelt, que la había visto en una sesión para la prensa, hizo a Chaplin una seria advertencia, aunque la disfrazó pronosticándole que "El Gran Dictador" le haría perder en publicidad todo su dinero y podía arruinarse, a lo que Chaplin contestó que lo daba por bien perdido si conseguía su objetivo de humillar a Hitler.

El mensaje final de Chaplin

La mayoría de los críticos tenían el mismo miedo que Lindbergh a comprometer a USA en una guerra. El mensaje de Chaplin hacia el final de la película, en contra de lo acostumbrado, decía entre otras cosas:

"Lo siento no quiero ser Emperador. No es lo mío. No quiero gobernar ni conquistar a nadie. Me gustaría si fuera posible ayudar a todo el mundo: judíos, gentiles, negros, blanco, amarillos. Todos debemos ayudarnos mutuamente. El camino de la vida puede ser libre y bello. Hay sitio para todos. Pero hemos perdido el camino porque la avaricia ha levantado en el mundo barricadas de odio, llevándonos a paso de oca hacia la miseria y la matanza. ¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud, luchad por la humanidad!"

Terminaba hablando en nombre de la democracia, insinuando que Hitler no iba a cumplir ninguna promesa de las que había hecho al "gentleman" Chamberlain e invocaba a Hanna, augurando un mundo nuevo en el que el hombre tenía alas y volaba hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza. Algo realmente hermoso para cualquiera, supiera o no que su madre se llamaba Hanna y él la nombraba.

Cuando "El Gran Dictador" salió en pantalla en USA, los Estados Unidos no estaban en guerra con Alemania aunque Hitler se había comido a media Europa. En los medios antinazis de los Estados Unidos el estreno fue un éxito total y puso sobre aviso del peligro alemán a mucha gente engañada.

Pero la noche del estreno a Chaplin le tocó cenar cerca de político francés Pierre Laval, luego gran amigo de los nazis. Este comenzó a hablarle en favor del mensaje de paz de Hitler y sobre el triste futuro de la película en Europa. Un joven pro-nazi que estaba en el mesa le atacó a Chaplin diciéndole: "Por supuesto, usted es judío, claro" y Chaplin le contesto: "Mire, jovenzuelo, no hace falta ser judío para ser antinazi. Y yo no soy judío, pero sí lo segundo."

Chaplin era amigo de Einstein, Churchill, Gandhi, de los "grandes" pero no pudo evitar que también otros "grandes", desde Hitler a Roosevelt rechazaran "El Gran Dictador"

No todos comprendieron el magnífico mensaje de paz del filme, digno de un gran hombre, porque el "Daily News" por ejemplo, llegó a afirmar que con esas palabras finales Chaplin anunciaban tormenta, también en los Estados Unidos.

El ex-presidente Hoover (Herbert) le llamó a la Casa Blanca para hacerle una crítica adversa respecto a su película y preguntarle si era judío, mientras el otro Hoover, Edgar, el poderoso jefe del FBI, todavía peor, le había vuelto a fichar y estaba entre "los artistas más peligrosos del país".

El único que parecía estar feliz era Churchill y su pueblo. Al fin y al cabo fueron ambos los primeros en catalogar a Hitler. Chaplin -se conocían desde 1929- el primero había dicho que la palabra del Führer no valía un penique.

Roosevelt al borde de vetar el nuevo filme

De forma que cuando "El Gran Dictador" pasó de Nueva York a Washington, Roosevelt llamó a Chaplin tras ver la película y no la alabó. Le dijo únicamente que "El Gran Dictador" le estaba creando graves problemas políticos y diplomáticos.

En la Casa Blanca por lo visto, en medio de su "neutralidad", nadie pensaba en los campos de concentración, etc... ni en las ruinas, ni en los muertos, ni en las viudas, como en los días de la guerra de España.

Hablando de España, por supuesto que "El Gran Dictador" estaba prohibido de antemano, ya que por decreto del generalísimo del 1 de marzo de 1937, estaban vetadas, por este orden, todas las películas de Chaplin, Clark Gable, Joan Crawford, Barbara Stanwyck y algunos otros y más tarde muchos más.

Al doblar las películas la censura solía cambiar los diálogos a su conveniencia pero con "El Gran Dictador" no podía cambiar su sentido mediante el doblaje, todo lo cual a Charlot le venía tan ancho como sus pantalones. En Barcelona "El Gran Dictador" se estreno oficialmente el 30 de abril de 1976, aunque se había visto clandestinamente mucho antes.

Berlín acusa el golpe, pero el humor puede más que el odio

Hitler y Goebbels, eso estaba anunciado, la prohibieron en Alemania y territorios ocupados bajo pena de muerte. Atacaron a Chaplin tachándole de comunista, de corruptor de menores, borracho, etc. Rosenberg tenía otro plan: convencer a la gente alemana o pro-nazi de la Europa ocupada de que la película estaba financiada y realizada por el judaísmo internacional, ya que Chaplin, "tras detallada investigación de agentes de la Gestapo en Inglaterra", era cien por cien judío.

Goebbels respondió con la fuerza de sus inmensos medios de comunicación presentando la imagen del judío internacional, "Jud Süss" (El Judío Süss), Los Rotchilds y "Der Ewige Jude" pero su mensaje de odio tan virulento contrastaba de tal manera con el sentido del humor de Chaplin que el efecto fue en realidad el opuesto al que la Alemania nazi intentaba.

El mensaje negativo contra el Judío Süss sí tuvo éxito en los países árabes, distribuido -cosa curiosa- por una agencia rusa (Sovexpost), que en antisemitismo estaba de acuerdo con los nazis.

Chaplin replicó entonces por la prensa que era incierto lo que se decía y que lo demostraría documentalmente después de que Inglaterra ganara la guerra, pero que, de hecho, él no era judío y si fuera lo diría bien alto porque nadie debe avergonzarse de sus raíces y él no lo había hecho jamás. Claro que si fuera judío no lo podría ni decir en Alemania porque estaría en un campo de concentración o exterminado.

Eso motivó una carta abierta de su amigo Albert Einstein que le felicitaba calurosamente por su honestidad y valor, que muchos hombres muy importantes no tenían, etc. apuntando hacia la Casa Blanca.

Años después una revista londinense publicó el árbol genealógico de los Chaplin y manifestó que durante la guerra nadie había investigado en el Foreign Office inglés sobre él, ni sobre el judaísmo de los Chaplin, ni sus orígenes, ni sus características raciales.

Pearl Harbour salva a "El Gran Dictador"

El ambiente adverso se disipó cuando el domingo 7 de diciembre de 1941, en momentos en que media América estaba viendo por televisión un importante match de Las Grandes Ligas, el locutor interrumpió sus comentarios para hacer una repentina pausa y decir, solemne y lúgubremente, que la Flota Imperial Japonesa había atacado con enorme poder aeronaval a la Flota Americana, destruyéndola en la base de Pearl Harbour.

Pidió calma, pero casi todo el público que estaba en el stadium lo abandonó y se encerró en sus casas, presa del pánico, para escuchar los partes oficiales de la Casa Blanca.

Roosevelt convocó a los altos jefes militares y Edgar Hoover estuvo a punto de perder el empleo, lo mismo que el general Edwin Watson, el consejero personal de guerra del presidente, y que Miles, general en jefe (teórico) de los Servicios Secretos y hasta el Secretario de Estado Corder Hull y por supuesto todos los jefes de la flota del Pacífico. Pearl Harbour les había despertado de su siesta....

Pero "El Gran Dictador" cumplió su misión

Hitler opuso una censura férrea a todas las películas y Goebbels tuvo que revisar, en el curso de los 12 años del III Reich, 1.363 films subversivos, la mayor parte de los cuales se quemaron en su infierno, pero "El Gran Dictador" era incombustible.

Las idea de acusarle a Chaplin como judío no caló en el público porque en Alemania nadie le conocía y el incansable locutor contra Churchill desde radio Berlín, Lord Jaw-Jaw, (era irlandés) era muy mediocre y sus ataques contra Chaplin le hicieron más bien promoción.

Pero en EE.UU. también había alguien que quería vengarse de Charlie Chaplin y ese era Edgar Hoover el jefe del FBI. Cuando la guerra fría con Rusia e Hiroshima, creyendo en peligro la seguridad nacional, surgió la Caza de Brujas del Senador MacCarthy.

Charlie Chaplin, estaba entre los artistas sospechosos y tuvo que exilarse de los Estados Unidos. Aunque era inglés se fue a Suiza, pero luego volvió gloriosamente a EE.UU. llamado por La Academia de Artes y cine de Los Angeles, para otorgarle un Oscar Especial por su tremenda contribución al cine mundial.


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