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Los Diamantes de sangre vienen del peor estiércol del fondo de la tierra

04/01/2010 11:58 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

El diamante es un misterio en su formación. Puede decirse que ha estado en las entrañas de la madre tierra durante cientos de miles de años. Es decir, es barro. Pero es el vehículo de un tráfico esclavista y la desgracia del pueblo africano

El diamante es carbono puro cristalizado. Es el mineral más duro del mundo.

Nadie sabe realmente cómo se forma dentro de la tierra un diamante, pero existe una hipótesis basada en la creación de un diamante artificial. Con grafito, a una temperatura por encima de los 3.700 grados centígrados y aplicando una presión superior a 120, 000 bares se consiguen realizar diamantes artificiales desde hace ya bastante tiempo.

Sobre todo esto surge la siguiente hipótesis: imaginemos dentro de nuestro planeta el magma contenido en una de las chimeneas o vías que van hacia la superficie. Si este magma ígneo contiene carbono, y a la vez es sometido a fortísimas presiones producidas por cataclismos o explosiones internas, el carbono cristalizaría en diamante.

Diamantes naturales, artificiales, y... extraterrestres. Si, sí, diamantes extraterrestres. Científicos han descubierto en algunos meteoritos diamantes. ¿Los traían dentro antes de entrar en la atmósfera? ¿O quizá podría ser debido a la cristalización del carbono interior, calentado por la enorme fricción al entrar en las capas atmosféricas y al terrible impacto (presión), al chocar contra la superficie terrestre?, como en el cráter de Arizona. Es el mineral más duro que se conoce.

Pues sólo se puede contar con otro diamante, con sierras de disco de polvo de diamante y por exfoliación. Precisamente la precisión de la talla de un diamante es uno de los factores determinantes de su precio final. Este tallado trata de conseguir que toda la luz que entra en la gema se refleje hacia afuera concentrada en esos destellos brillantes tan especiales.

Brillantes y diamantes son lo mismo. Brillante es un tipo de talla que se da a un diamante, sin embargo se ha dado en llamar brillantes a los diamantes con ese tallado según normas internacionales y por acuerdo de diversas entidades relacionadas con esta gema.

El circón y la moissanita no son imitaciones del diamante (aunque se pueden obtener también artificialmente), son dos minerales diferentes; sin embargo por sus características pueden confundirse con él. Se les talla también con la talla brillante y cualquier otra. Son muy llamativos pero su precio es bajísimo en comparación con el diamante.

Características que influyen en el precio de un diamante son: el tamaño, el color, la pureza, la forma y que interiormente no tengan fracturas. Esta selección hará de estas piedras la calidad llamada gema, a las que posteriormente se le dará la talla que corresponda más a su forma primitiva, para evitar la disminución del tamaño después de su tallado. El resto de diamantes que no cumplan esas condiciones serán destinados a usos industriales, como brocas, taladros especiales, cortadores de cristal, grabadoras, etc.

Las anteriores características ya descritas y ahora la perfección de la talla influye en precio. Resumiendo, el conjunto de todas estas cualidades dentro de un mismo tamaño, (kilates), dan su valor final.

Diamantes de las aguas negras y el estiércol.

Puede no ser posible hacer un bolso de seda de la mazorca de maíz, pero una compañía escocesa ha encontrado un medio de fabricar diamantes de las aguas negras y el estiércol.

“Pilkington Electro-Optical Materials”, una subsidiaria internacional de un grupo que fabrica cristal, ha desarrollado una técnica revolucionaria para obtener diamantes artificiales utilizando un gas de carbón base –como el metano- de grandes cantidades de estiércol. La técnica produce una forma más pura de diamante que los métodos sintéticos convencionales. Y trabaja a temperaturas y presiones mucho más bajas. El inventor es Douglas Morrison tras largos años de investigación.

Con la perspectiva de un mercado de 500 millones de dólares al año para el 2000, la gama de aplicaciones potenciales del nuevo material es inmensa. Aparte de su belleza, alto valor y rareza, este tipo de diamantes posee algunas características que lo hacen atractivo para la industria moderna. “Es la sustancia más dura hasta ahora conocida, así que puede usarse para hacer hojillas muy duraderas o bisturíes de cirujano, anteojos bien resistentes al rayado y el cristal irrompible de los relojes. También se está utilizando con la porcelana para caderas artificiales de un nuevo diseño.

“Y aún se descubrirán nuevas aplicaciones”, insisten los herederos del inventor, que sin embargo rehúsa calcular el número de toneladas de materias fecales que se necesitan para producir un solo diamante. “Se precisarían grandes depósitos para crear piedras preciosas como las que hace años Richard Burton regaló a Liz Taylor” opinan los técnicos.

Pero el objeto de estos diamantes no es propiamente la belleza, aunque pueden ser utilizados en joyería, sino que sus aplicaciones sirven más bien al avance de la ciencia y del hombre.

El nuevo material tiene propiedades termales notables, porque apenas se dilata con el calor y lo aleja con facilidad. No es buen conductor de la electricidad por lo que podría usarse para semiconductores.

Hay dos tipos de diamante comúnmente usados en la industria: el carbonado y el ballas.

El primero presenta un marcado precipicio de cristalización con un gran número de pequeños puntos blancos luminosos. El ballas es de forma semiesférica y superficie granulienta. Por su extrema dureza es imposible lapidarlos.

Con estos diamantes se fabrican troqueles y muelas para pulir herramientas. También se emplean para perforar pozos petroleros y para cortar toso tipo de piedras.

El campo actual de investigación de utilidad industrial del diamante es el de los semiconductores de alto rendimiento, debido a que tienen características de conductividad, tanto el calor como de electrones, muy superiores a las del silicio (elemento más común actualmente para esas aplicaciones).

Durante mucho tiempo se soñó con lograr producir diamantes artificialmente. Fue en 1954 ciando la compañía General Electric produjo, aunque pequeños, auténticos diamantes, al someter una sustancia carbonosa (rica en grafito) a una temperatura de 2.899 ºC y presión de más de 100.000 atmósferas (semejante a la que se supones que existía en las profundidades de la corteza terrestre cuando se formaron los mantos diamantíferos)

A partir de entonces, el diamante artificial se fabrica en gran escala. Su mayor aplicación es de tipo industrial, aunque también se fabrican diamantes para joyas. Su precio es más reducido que el de uno natural.

En 2003 dos empresas estadounidenses llegaron de forma independiente a procesos basados en la precipitación para generar diamantes artificiales (“cultivados”), imposibles de diferenciar de uno natural. E incluso de mayor pureza en algunos casos. El diamante esta cotizado en 200 dólares por cada 6 puntos.

La historia del diamante sintético y sus aplicaciones.

El diamante es una forma pura de uno de los elementos más comunes del mundo: el calor. La historia del sintético tiene casi 100 años y un nombre: James Hannay, que afirmó haberlo obtenido calentando en un tubo de aceite. Los cristales que descubrió se hallan en el museo británico, pero no quería perder la patente y las fórmulas originales no aparecieron tras su muerte.

El primer diamante sintético anterior al “Morrison” se logró en 1950 mediante un proceso que imitaba la formación del auténtico diamante de la naturaleza; se utilizaron temperaturas altísimas miles de veces más altas que las de la atmósfera. Pero resultó muy caro y el diamante logrado tenía cualidades entre el verdadero diamante y el granito, pero escasas aplicaciones. Luego los japoneses lo obtuvieron por métodos alternativos usando gas hidrocarburo a muy baja presión. Desde entonces se produjo “la carrera por el diamante” en que competían los Estados Unidos, Gran Bretaña y la URSS. Pero el que ganó la carrera se llamaba Douglas Morrison.

Para producir este diamante se utiliza una mezcla de 99% de hidrógeno y uno por ciento de metano, que es el subproducto de las aguas fecales. Se pasa el todo por una cámara de vacío con una presión de 1/10 de la atmósfera normal. Dentro de la cámara debe haber una superficie de silicona calentada a 900 grados centígrados. El gas también se calienta mediante el uso de microondas producidas de un magnetron, parecido a un horno de microondas casero. Los átomos de hidrógeno liberados juegan un papel importante, pero Morrison retiene la fórmula.

Aparte de bisturí y material médico –caderas artificiales y prótesis- la película de diamantes se utiliza para inyectar gotas a través de agujas especiales que perforan la piel, lo cual hasta hace poco era imposible porque el tejido rechazaba la aguja normal.

En el campo óptico, el diamante artificial se aplica desde lentes a cristales muy sofisticados. Al contrario del cristal normal, es transparente a la luz infrarroja, lo cual interesa a los militares británicos para lentes de los aparatos de puntería en tanques y barcos de guerra, radar, etc.

Su enorme resistencia a la abrasión ante elementos como la arena, la arenisca y el polvo, evitará en el futuro a los fabricantes de ventanas el uso del germanio. Y muchas otras utilizaciones que no podemos numerar aquí.

El Ministro de la Defensa de Gran Bretaña ha alabado “las grandes posibilidades” del “Morrison”, pero no ha sido más explícito. Sin duda ahorrará muchas libras a Tony Blair.

La guerra, el juego sucio de la industria del diamante.

La riqueza del subsuelo de algunos países de África se ha convertido en la causa directa de la miseria de sus habitantes. Así como la industria de diamantes ha beneficiado a países como Botswana -cuya industria emplea al 10% de su población y sus ganancias representan dos tercios de los ingresos gubernamentales-, para otros ha significado una tragedia.

Los cientos de millones de dólares que surgen del comercio ilícito de diamantes en algunos países africanos van a parar a manos de la guerrilla y los ejércitos que practican el fructuoso trueque de diamantes por armas.

Para la producción del diamante artificial en la joyería y sobre todo para la industria se utiliza un 99% de metano, es decir, aguas fecales

En Angola, Sierra Leona y la República Democrática del Congo, estas piedras preciosas se han convertido en la principal fuente de financiación de los movimientos insurgentes que controlan su tráfico generando muerte y destrucción, ya que los beneficios de su comercialización se traducen en la prolongación de los conflictos.

Los continuos enfrentamientos entre tribus hutus y tutsis en la República Democrática del Congo, junto con motivaciones raciales y políticas, están alimentados por la riqueza generada por los diamantes. Es por eso que países como Angola, Namibia y Zimbabwe apoyan al gobierno congoleño a cambio de derechos de explotación minera en zonas limítrofes, y otros como Burundi, Rwanda y Uganda respaldan a los rebeldes participando del tráfico ilegal de diamantes que los financia.

Después de la prolongada dictadura de Mobuto Sese Seko, en 1997 triunfó la guerrilla encabezada por Laurent Desiré Kabila, quien instauró la República Democrática del Congo. Desde entonces, la guerra por el poder ha sido sustituida por el control de riquezas del subsuelo como petróleo, cobalto y diamantes. Este conflicto le costó la vida a Kabila, asesinado en enero de 2001, poco después de haber concedido la exclusividad de la comercialización de diamantes a la sociedad israelí Idi Diamond, medida revocada por su hijo Joseph, ni bien lo sucedió en la presidencia.

Cerca de medio millón de hombres y mujeres de la República Democrática del Congo, un país de 48 millones de habitantes, sobrevive participando directa e indirectamente del contrabando de metales preciosos. En Angola, desde hace casi 30 años, el movimiento opositor Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) lucha contra el gobierno por el control de los recursos naturales y la pervivencia de este conflicto lleva ya cobradas un millón de víctimas fatales. Los 35 mil hombres armados de UNITA, inicialmente financiados por Estados Unidos para combatir al gobierno izquierdista de Luanda durante la Guerra Fría, actualmente se mantienen gracias al tráfico de diamantes.

Angola: lo primero es la guerra, luego el hambre

Pese a disponer de ricos y abundantes recursos naturales como son los diamantes y el petróleo, Angola ocupa el puesto 160 del Índice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (de un total de 174 países).

En este país, la prioridad es la guerra -el 86 % del presupuesto nacional se destina a Defensa-, y las consecuencias sobre la población son devastadoras: el 90% vive por debajo de la línea de la pobreza, la tasa de mortalidad infantil es del 29%, sólo el 31% de la población tiene acceso al agua potable y los casi tres millones de desplazados internos no tiene cubiertas necesidades básicas como alimentación, salud o vivienda.

La de Sierra Leona es también una guerra por el control de los campos de diamantes en el norte y el este del país, territorio del rebelde Frente Revolucionario Unido (FRU), conocido por su campaña sistemática de terror contra la población civil y el uso habitual de niños soldados.

Desde el inicio de este conflicto en 1991, las fuerzas rebeldes han matado, violado, mutilado y secuestrado a decenas de miles de civiles desarmados, pero también las fuerzas aliadas del gobierno y las de mantenimiento de paz de África Occidental han cometido abusos contra los derechos humanos.

El tráfico ilegal de diamantes desde zonas de Sierra Leona controladas por los rebeldes sirve para financiar ayuda militar destinada al FRU, lo que le permite continuar con los combates. Aunque las piedras de Sierra Leona sólo suponen el 1% del volumen mundial, son especialmente apreciadas por su calidad.

Hollywood crea su propia conciencia sobre las guerras de África

En estos países, las elites promueven la corrupción y la debilidad del estado, favoreciendo al auge de economías en la sombra y tráficos ilícitos. El comercio ilegal de diamantes alimenta a la guerra: con el dinero se compran armas, se pagan mercenarios y se corrompen gobiernos, en tanto las consecuencias las pagan las poblaciones con sufrimiento y pobreza sistemática.

La venta de diamantes ilegales se ve facilitada por los insuficientes mecanismos de control y la falta de transparencia que existe en su comercialización. Estas piedras no hacen saltar las alarmas de los aeropuertos, los perros no las huelen, y se pueden convertir rápidamente en efectivo.

Representantes de firmas importadoras y procesadoras de diamantes de Amberes (ciudad belga que comercializa dos tercios de todos los diamantes del mundo) adquieren en esos países africanos sus paquetes de piedra en bruto y, con gran facilidad, los introducen en Bélgica, Gran Bretaña y la India.

En los últimos años, la relación entre explotación ilícita de piedras preciosas y conflictos armados ha sido ampliamente debatida. El Comité Internacional de la Cruz Roja, la organización no gubernamental (ONG) Intermón Oxfam, y también Naciones Unidas, han denunciado la situación y exigieron una regulación de la explotación y comercio de los diamantes.

Intermón Oxfam, Global Witness, Médico International, El Instituto de los Países Bajos para Sudáfrica y la fundación Novib impulsan la campaña Fatal Transactions (Negocios Fatales) cuya meta es convencer a la industria y el consumidor a que opten por los diamantes libres de conflicto, exigiendo para ello la implantación de un sistema internacional de certificación para conocer el origen de las piedras.

Los gobiernos belga, israelí y ucraniano están siendo presionados para que controlen más rigurosamente las transacciones que tienen lugar en Amberes, Tel Aviv y Kiev. A mediados de 2001 se llevó a cabo en Moscú una reunión con el objetivo de poner en marcha un sistema internacional de certificación de origen de los diamantes, que podría significar el inicio del fin de las guerras de Angola, Sierra Leona y el Congo. El encuentro (del que participaron representantes de 34 gobiernos, de la Comisión Europea, de la industria internacional del diamante, el Consejo Mundial del Diamante y ONGs) se basó en el proceso de Kimberley, iniciado en 2000 por los gobiernos de Sudáfrica, Botswana y Namibia, que impulsa la aplicación de un sistema internacional de certificación de origen de los diamantes que permita acabar con la extracción y comercialización de piedras que sirven para financiar los conflictos africanos.

El año 2003 entro en vigencia un acuerdo que buscaba frenar uno de los principales “motores” de la guerra en África, el contrabando de diamantes, tantas veces repetido. La exportación de los llamados en el cine “Diamantes de Sangre” ha sido una fuente de recursos no ficticios para grupos guerrilleros en algunos de los conflictos más brutales del continente africano como las guerras citadas.

El nuevo esquema de control, conocido como Proceso Kimberly lleva el nombre de una localidad de explotación de diamantes en África. El sistema exigía a los países africanos la exportación de diamantes con una certificación de “libre de conflicto” mientras que los países importadores se comprometían a adquirir en el mercado internacional solo diamantes certificados.

El nuevo proyecto era un producto de dos años de difíciles negociaciones y fue acordado en noviembre de 2003 en una conferencia internacional en la ciudad Suiza de Inter. Laken a la que asistieron cancilleres de más de 30 países, los portavoces de estos países señalaron que la certificación de los diamantes no debía quedar librada a los países productores sino ser certificada por una organización internacional independiente.

El Diamond High Council (HRD), organización que representa a la industria del diamante en Bélgica, se ocupa de revisar la importación, valoración y exportación de diamantes. Sin embargo, fuera de su ámbito existe en Amberes una masa de comerciantes, joyeros, intermediarios y fabricantes de joyas que suman unos 4.000 establecimientos a través de los cuales se trafican los diamantes. Este elevado número de intermediarios involucrados a lo largo de todo el proceso comercial dificulta el seguimiento de las piedras desde su extracción hasta su destino final.

Una legislación internacional aplicada rigurosamente permitiría controlar el comercio ilícito, pero los intereses en juego son demasiados y muy pocos parecen dispuestos a poner en riesgo un negocio que factura alrededor de US$ 50 mil millones al año. (Aunque se sepa que el 10% de esa suma sirve para financiar los conflictos armados africanos).

Sin embargo, en algunos sectores de la industria existe interés en que no se negocie con los diamantes, por temor a que los consumidores dejen de comprarlos si son relacionadas con las guerras africanas. Es el caso del gigante De Beers, quien controla el 75% del comercio mundial de diamantes y abastece a los principales mercados a través de sus oficinas en todo el mundo.

Fruto de la presión internacional, De Beer adoptó algunas medidas con el fin de garantizar que los diamantes que adquiere no provengan de países en guerra. En 2000, la empresa clausuró sus oficinas de compra en la República Democrática del Congo y Guinea y, desde entonces, exige a sus clientes el compromiso de no adquirir diamantes de origen dudoso. El hecho que de que Hollywood saque copias nuevas de la película Leonardo Di Caprio y la distribuya con carácter de premier cuando no fue un film taquillero muestra que en vísperas del 2010 las cosas en África siguen igual que hace 10 años.

Esta empresa sudafricana intenta aumentar su participación en el mercado mundial al presentarse como el productor más creíble cuando se trata de rechazar los diamantes de conflicto y evitar así, según explicó su presidente, Nicky Oppenhaimer, que el lema “un diamante es para siempre” quede sustituido por “los diamantes son para la guerra”.


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Roque Castro (05/01/2010)

Hasta al más pobre lo emociona ver un diamante.

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Linuxserver (05/01/2010)

Normal , para el pobre ese dia le ha tocado la loteria , y para el hebreo usurero que se lo va a comprar por un bocado de pan , algo mas de money money $$$ en el bolsillo ( sino se lo pregunten a debeers ) .