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Cómo Desterré La Ansiedad De Mi Vida: Confesiones De Un Terapeuta (II Parte)

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04/09/2020 10:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Algunas personas piensan equivocadamente que ser psicólogo, o terapeuta, te vuelve inmune a la ansiedad y la depresión; pero nada más alejado de la verdad. Aquí te cuento cómo pude desterrar la ansiedad de mi vida

Algunas personas piensan equivocadamente que ser psicólogo, o terapeuta, te vuelve inmune a la ansiedad y la depresión; pero nada más alejado de la verdad.

Te lo digo porque padecí de ansiedad por mucho tiempo.

Una de las cosas que hacía que ella se amplificara era el hecho de que atormentaba la idea de cómo era posible ayudar a otras personas si yo mismo no conocía el camino certero para dejar de padecerla.

Producto de esto hubo un momento en mi vida que comencé a experimentar un sentimiento de fracaso y de frustración que se amplificaban cuando estaba delante de un cliente y me decía a mí mismo:

- ¡Si él supiera que yo estoy pasando por algo parecido y no sé cómo lidiar con ello!

Pero lo que te estoy contando es agua pasada. Hoy quiero compartirte cómo me pude librar de todo esto.

¿Alguna vez te has sentido incapaz profesionalmente y comienzas a perder la confianza en tus propias capacidades?

Así me sentía en esa etapa de mi vida y créeme que no fue por falta de búsqueda en el ámbito científico.

En esa época experimenté con muchas de las corrientes y técnicas de avanzada en el campo de la psicología como: la hipnosis, la Programación Neurolingüística, la terapia cognitivo-conductual, etc. (solo por mencionar algunas).

¿Con qué resultados?

La ansiedad se iba y venía. Solo bastaba que los acontecimientos se fueran de mi control y ella aparecía.

En esos momentos tomaba a mano todo el arsenal de técnicas que conocía; pero nada, la mente era más fuerte que yo y la ansiedad entraba por la puerta de atrás haciendo que mis pensamientos giraran a mil revoluciones por minuto.

Te soy sincero si te digo que el problema no radicaba tanto en que las herramientas que utilizaba fueran ineficaces; sino que producto de mi perfeccionismo quería descubrir una forma que me permitiera desterrarla de una vez y por siempre.

Descubrirla significaba mucho no solo en el orden personal, sino también profesional.

¿Por qué?

Porque soy del criterio que la verdadera ayuda es aquella que, una vez dada a la persona, esta no necesita de más para resolver su problema.

La situación en la que me encontraba no comenzó a cambiar hasta que un día (porque siempre hay “un día”) un colega me prestó un libro que se titula “El monje que vendió su Ferrari” de Robin Sharma.

Al principio pensé que era uno de los tantos libros de autoayuda que me había leído y no le di mucha importancia; pero después de una semana me dispuse a hacerlo (hasta el día de hoy no sé qué me impulsó a ello, creo que esa es una de las cosas misteriosas que nos suceden para las cuales no hay explicación).

¿Sabes lo que más me atrajo del libro?

No fueron los consejos que brindaba, sino que mostraba cuál era la concepción de la Vida que se debía asumir para lograr una transformación total en la manera de vivir.

Solo te puedes identificar con tu esencia si contestas asertivamente a la pregunta: ¿Quién soy? Esta es la meta-pregunta de la meditación

Me di cuenta que Robin Sharma me estaba señalando el camino y que este se encontraba en la sabiduría oriental (después me convencí de que esta sabiduría no es solo oriental, sino universal; pero sobre esto te contaré en otra ocasión).

Así inicié un camino que me llevó al encuentro con la meditación.

Como polilla de biblioteca que soy en aquel entonces me leí muchos libros de las culturas: hindú, japonesa, china y tibetana, que trataban sobre el tema (los Upanishads, El Bhagavad Gita, El Libro de los Muertos, El Tao Te King, por mencionar algunos).

Mientras más leía más claridad obtenía de que era en la meditación donde se encontraba la fórmula no solo para desterrar a la ansiedad, sino también para terminar con el sufrimiento en su sentido genérico.

Pero la solución a mi problema no había llegado aún pues la esencia de la meditación estaba diluida en estas corrientes y para mí eran como afluentes de un mismo río.

¿Qué necesitaba?

Encontrar el río, es decir, tener una comprensión abarcadora que me permitiera sistematizar todo lo que había aprendido.

Esto se satisfizo cuando leí el libro de Maharaj Nisargadatta; “Yo Soy Eso”.

Ese libro le dio un vuelco total a mi vida. Gracias a él pude percibir cuál era el perfume de la meditación y sobre esa base elaborar una guía que me sirviera para acabar con la ansiedad.

Si tuviera que resumir el meollo de esta comprensión te lo expondría en estos 8 puntos:

  • La raíz no solo de la ansiedad sino de todo el sufrimiento se encuentra en la identificación que tenemos con la forma.
  • Esta identificación es falsa y solo conlleva a afianzar el Ego que es el que crea toda la dualidad y la desconexión con la Vida.
  • El Ego y la Mente es lo mismo. La mente es solo el concepto que tenemos de nuestra forma y por eso todos los pensamientos tienen como base al “Yo”.
  • Meditar no es una práctica más que incorporas a tu vida. La Meditación es una manera de vivir que sucede cuando te identificas con tu esencia y permaneces en profunda e indisoluble conexión con ella.
  • Solo te puedes identificar con tu esencia si contestas asertivamente a la pregunta: ¿Quién soy? Esta es la meta-pregunta de la meditación (es decir, la pregunta de las preguntas) y en dependencia de cómo la contestes o escoges el camino de la felicidad, o escoges el camino del sufrimiento.
  • La meditación no consiste en dejar de pensar, ni luchar contra la mente. Para la meditación la mente no es una enemiga, al contrario, es una poderosa aliada si sabes enfocarla en la dirección correcta.
  • Entre la meditación y las ciencias que estudian a la mente humana hay una gran diferencia: estas ciencias se encargan de fortalecer el poder de la mente; la meditación trata de trascenderla.
  • Para lograr terminar con la ansiedad, la depresión y el sufrimiento no es necesario alejarte de tu vida social, ni dejar de responder a tus responsabilidades, solo basta, como lo hace el ave, aprender a planear bien con las dos alas: la social y la existencial.

Para no hacerte muy larga la historia te diré cuáles fueron los resultados de esta travesía:

1-No solo logré acabar con la ansiedad, sino que por primera vez experimenté qué se siente al estar armonizado con la Vida y vivir en una permanente alegría.

2-Aunque aún no tenía un modelo terapéutico efectivo constaté que las vidas de la mayoría de las personas a las que les comunicaba esta comprensión mejoraban palpablemente.

Con estos dos logros era obvio que me planteara un reto:

La construcción de un modelo terapéutico que contextualizara todo este conocimiento y que resultara ser efectivo.

¿Cómo lo logré?

Esta parte de la historia corresponde al próximo artículo. En él te mostraré una radiografía del modelo que utilizo y algunos de los resultados obtenidos en su puesta en práctica.

Si te ha servido esta información, por favor, déjamelo saber en tus comentarios y compártela con aquellas personas que siguen buscando una forma de salir del sufrimiento.

MUCHAS GRACIAS.


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Bestard (86 noticias)
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