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“Derecho a la inclusión”, plataforma hacia la justicia en equidad

22/04/2010 05:02

0 La inclusión como forma de reconocimiento de derechos y garantías, en comunidades heterogenea como la Colombiana, en donde existe múltiples costumbres e identidades, que se basan en normas sociales y por ende desembocan en una nueva forma de administración de justicia, llamada Justicia en Equidad

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“Derecho a la inclusión”, Plataforma hacia la justicia en equidad

Jasson David Parada Rojas

(Estudiante del Diplomado Justicia en Equidad Norma y Poder sociales-Barrancabermeja, Santander)

Desde niño siempre quise pertenecer a un equipo de fútbol, me moría por estar dentro de una cancha y patear un balón, hacer goles, correr, gritarle a mis compañeros, ponerme un uniforme, sentir esa adrenalina propia del deporte más famoso del mundo. El deseo siempre estuvo presente, tanto así que decidí ir a la cancha de mi barrio para buscar la posibilidad de involucrarme en el equipo que entrenaba allí todos los lunes, miércoles y viernes a las 6:00 p.m.

Cuando vi al entrenador del equipo de i barrio le dije que era mi intención pertenecer al club deportivo, a lo cual el me manifestó que para poder entrar al equipo mi papá debía matricularme previamente y pagar la mensualidad, además de eso, comprarme el uniforme, unos “guayos” o zapatillas para jugar, unas canilleras (protectores) y ropa deportiva; al cumplir esos requisitos podía ser miembro activo del club Deportivo Galán.

Todos esos requisitos tuve que cumplir para poder ser incluido, como jugador; al estar legitimado como un miembro más del equipo mi alegría fue desbordante, al punto de que ya no me quitaba el uniforme ni los “guayos”.

Nuestra sociedad tiene delimitaciones muy marcadas y muchas veces somos “exquisitos” a la hora de escoger a las personas que están a nuestro alrededor, somos muy precavidos y analistas en cuanto a determinar quien comparte con nosotros y quien no; o como en el caso de mi deseo por ser jugador de fútbol, debemos cumplir con una serie de requerimientos para ser aceptados como miembros de un determinado grupo social, estigmatizando a las personas que no son como “yo” o como mis amigos, confidentes, compañeros etc.

Nuestro Hermoso país se caracteriza por ser multicultural, tenemos en nuestro territorio diversidad de personas, podemos encontrar en distintas regiones personas de tez negra (afros), blancas, indígenas (reconocidos por nuestra C.N), extranjeros; y además de eso gracias a nuestra carta magna[1] que en su artículo 19 consagra la libertad de cultos y esto contribuye a que muchos grupos sociales se organicen en pro de pregonar sus ideologías religiosas y filosóficas.

La organización de las personas en subgrupos (Comunidades) trae consigo el fenómeno del derecho a la inclusión, ya que para que una persona pueda ser tenida en cuenta por ese subgrupo, es menester que cumpla con ciertas características idénticas de los miembros del grupo al cual desea ingresar. Verbigracia; las comunidades religiosas y tomando un ejemplo más puntual, los pertenecientes a la religión cristiana de la comunidad MMM (movimiento misionero mundial).

Haciendo un trabajo de campo dentro de esta iglesia, me pude dar cuenta como los miembros de dicho grupo se caracterizan por traer consigo una vestimenta similar; pues en el caso de las mujeres, todas llevan faldas largas a la altura de las rodillas y otras hasta los tobillos, no llevan en su rostro maquillaje y sus cabellos jamás permanecen sueltos, no utilizan joyas ni accesorios; en el caso de los hombres, la mayoría de ellos muy pulcros, portan camisa manga larga con corbata, pantalón de tela y cabello corto.

Esta comunidad religiosa tiene algunas normas sociales que están delimitadas y muy marcadas de acuerdo a sus ideologías y estilo de vida influenciado por la Biblia, como manual básico para poder pertenecer a su grupo; aunque no juzgan a nadie por su vestimenta, las personas directamente involucradas a la misión y quienes lideran y hacen parte fundamental de la estructura comunitaria si deben cumplir con ese tipo de requerimientos; estipulando así como forma de inclusión el cumplimiento “sine-quanon” de estos. Para poderse ganar el derecho a la inclusión en la comunidad de MMM, hay que someterse a sus reglas.

A contrario sensu y haciendo una comparación estricta, hice el mismo estudio de campo en la comunidad religiosa de la “Cruzada estudiantil”, para determinar qué clase de reglas se establecen en dicha comunidad y me pude dar cuenta como ellos no son tan estrictos con las personas que desean hacer parte de su comunidad; en este caso se puede observar a simple vista que en su forma de vestir no tienen mayores exigencias, las mujeres pueden ir con pantalón, jeans y los hombres son un poco mas informales en su vestimenta, su filosofía ideológica no les impide participar en celebraciones, agasajos y festejos propios de la comunidad en general o como ellos mismos llaman “en cosas del mundo”; solo basan su forma de vida en los principios básicos del cristianismo pero sin legalidades impuestas.

En ambos ejemplos se puede inferir que para poder ser incluido en alguna de estas comunidades, es necesario cumplir con requerimientos para poder ser aceptados. Esto marca una gran injerencia en nuestra sociedad, ya que, como lo decía al principio somos un país de “diferentes”; la multiculturalidad y la diversidad son relevantes en nuestro entorno. Es allí cuando surgen conflictos, al no aceptar al otro tal y como es, pues nos encasillamos en nuestros rasgos de identidad y en el de nuestros semejantes, pero todo aquel que no cumpla con esos rasgos que tiene mi vecino y tengo yo, no puede ser parte de mi grupo o peor aun no lo voy a tener en cuenta; como cuando mi primito de 4 años decía “ soy de yeso soy de palo no oigo nada y tengo orejas de pescado”, aunque suene chistoso y parezca un simple chascarrillo de niño, así nos comportamos miles de veces cuando no reconocemos ni aceptamos a un miembro de una comunidad distinta y es donde sin querer o queriendo, violamos el derecho a la inclusión el cual creo que es propio de toda persona.

Tenemos muchos ámbitos de desenvolví miento en nuestra vida cotidiana y eso coadyuva a que la diferencia entre las personas se identifique mucho mas; desde siglos los hombres hemos compartido muchas formas de diferencia, sea esta, cultural, religiosa, política, económica, de género, de orientación sexual, etc. El profesor Michael Walzer[2] quien es uno de los expertos en Filosofía Política más importantes de Estados Unidos en la actualidad establece que “la coexistencia pacífica es claramente un principio moral sustantivo e importante en toda sociedad”. Esto me conlleva a pensar en la necesidad inminente que tiene la sociedad en cuanto a la tolerancia y se resume en el aspecto básico de la aceptación del otro tal y como es, para que el derecho a la inclusión sea una realidad.

De allí surge una problemática evidente como lo es la discriminación la cual según el profesor Alfonso Silva Rojas[3] quien es profesor de la UNAB establece las distintas clases de discriminación y explica que en nuestra sociedad se presenta la discriminación social, económica, política, cultural, religiosa, étnica, sexual, de grupos nacionales, de genero.

Muchas veces discriminamos directa o indirectamente a las personas que no comparten nuestros ideales o forma de pensar, por el solo hecho de no comprender en estricto sentido lo que es la inclusión; afortunadamente para mí en épocas de infancia pude comprender que para poder ser incluido al equipo de fútbol debía cumplir con requerimientos específicos los cuales permitieron cumplir con mi deseo; si en caso tal hubiera ignorado o pasado por alto algunos de los requisitos que el director técnico me manifestó, tal vez hubiera sido victima de la discriminación.

En una sociedad colombiana que reclama a gritos justicia, equidad, e igualdad, se hace difícil mantener a todos los miembros del conglomerado contentos y mas aun teniendo en cuenta que somos diversos y diferentes, por ello es indispensable que cada quien tome conciencia y reflexione sobre la importancia del concepto de inclusión, claro esta, acompañado del valor de la tolerancia que es indispensable para que este derecho se haga efectivo de manera eficiente en nuestra sociedad; así las cosas debemos iniciar una gestión ardua para dar a conocer de forma pedagógica la importancia que tiene la inclusión para el beneficio de todos.

El proceso de reconocimiento de las identidades debe ser planteado lo más pronto posible y es ahí en donde nosotros como pregoneros de la justicia en equidad, debemos volvernos actores principales para educar a la comunidad respecto a la importancia de aceptar a los que son diferentes a nosotros y de esa manera poder consolidar nuestra justicia en equidad como una forma de administración de justicia eficiente y no como un pañito de agua tibia que alivie el dolor momentáneamente, una justicia en equidad por medio de la cual se puedan solucionar los conflictos “aceptando a los demás tal y como son y aceptándome tal y como soy” y sin discriminación de ninguna índole.

Inclusión tiene que ver con el reconocimiento del otro y su aceptación tal y como es, mas no con la modificación de su esencia para poder acoplarse a un grupo social. La esencia no se debe perder, puesto que si me exigen un cambio en mi forma de ser, de pensar o de actuar, no estaríamos hablando de inclusión si no de modificaciones subjetivas para poder encajar. La inclusión ha sido estudiada muchas veces pero en este caso lo importante es aplicarla ya que es la plataforma hacia la justicia en equidad, pues esta se basa en el reconocimiento de la diferencias de los demás para poder ser eficiente.

Si queremos obtener una administración de justicia en equidad eficiente y beneficiosa para nuestra sociedad, importante es reconocer la inclusión como escalón básico para llegar a ella (justicia en equidad), si reconozco a mi vecino y lo acepto tal y como es (diferente a mi), estoy permitiendo que en caso tal de que un conflicto suceda entre los dos, podamos llegar a un acuerdo factible sin necesidad de acudir a un despacho judicial o tribunal de justicia.

Todo debe comenzar en casa, por medio de la pedagogía, enseñándoles a nuestros hijos sobre la importancia que tiene el hecho de aceptar a mi vecino con sus defectos, cualidades, características morfológicas propias etc.

Para culminar, me permito traer a colación una frase tomada del documento de un material de la UNESCO llamado “Reflexiones sobre la tolerancia”[4] y que dice lo siguiente:

“Respetar a los demás con sus diferencias físicas, de religión, de modo de vida y de pensar, etc. Es tener curiosidad por los demás y no aceptar los tópicos y las habladurías que se producen sin conocer a las personas. Es ver lo que nos acerca más que lo que nos separa. A pesar de nuestras diferencias, pertenecemos todos al género humano y cada uno de nosotros, hombre, mujer, niño, niña, joven es único e importante.

Si soy tolerante abro más espacio en el corazón para que quepan más amigos.”

[1] Constitución política de Colombia, Art. 19Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley.

[2] Michael Walzer muestra cómo en la historia de occidente pueden distinguirse cinco tipos de tolerancia mediante las cuales las sociedades han dado respuesta a los complejos problemas que la diferencia acarrea para la convivencia y la estabilidad.

[3] Derechos humanos y conflicto, Estado democrático de derecho e inclusión de la diferencia

[4]http://blocs.xtec.cat/vetaqui/files/2009/03/257, 5, Diapositiva 5

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