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Depresión Post Erasmus

11/06/2011 20:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A día de hoy tanto super-analizarnos deriva en toda una serie de trastornos depresivos: que si trastorno prevacacional (operación bikini), postvacacional, astenia primaveral, winter blues… Y por supuesto, el popular Erasmus no iba a quedarse sin su correspondiente declive anímico.

Les cuento, en mi caso la depresión Post Erasmus cursa con cuatro síntomas principales:

-Sentimiento de pertenencia e inclusión en los problemas domésticos. Se caracteriza por una serie de imperativos conductuales generalmente relacionados con la limpieza, además de un aumento en el número de preocupaciones. Sin embargo, una se siente parte del lugar al que pertenece y eso se agradece cuando se viene de un lugar donde los afectos se fueron apagando en gran medida cuando los amigos empezaron a marcharse.

Una serie de detalles vuelven a cobrar importancia: las fotos de cuando éramos pequeños regadas por ahí, los libros que leímos, el maravilloso jardín, conducir, ver la tele como forma de estar juntos, que un pequeño miembro de la familia empiece a recordar tu nombre…

-Síndrome del comedor compulsivo. Levantarse por las mañanas, abrir la nevera y no encontrar Frikadeller me produce una dicha infinita. En su lugar, duraznos, sandía, yogures de todos los sabores, tarta, arroz con leche… ¿A qué sabía el sancocho? ¿Y el potaje? ¿Y los bocadillos vegetales con huevo, atún y mayonesa? ¿Y el dulce de yema quemada? ¿Y las papas arrugadas con mojo? ¿Y el alioli? ¿Y el pescado fresco frito? ¿Y la leche con gofio? ¿Y el queso majorero?… Por pura estimulación gustativa, después de tanto arroz con brocoli y frikadeller, no puedo parar de zampar. Todo se multiplica exponencialmente, ¡hasta los sabores de las bolsas de papas fritas y los rellenos de las galletas!. "Abueeelaaaa, un bocadillo de chorizo" Y cuando mi abuela, menuda e inquieta, aparece con pan de verdad entre sus manos me dan ganas de llorar de alegría.

-Síndrome del comprador compulsivo. Favorecido, todo sea dicho, por algunas amistades. Consiste en el afán desmedido por adquirir cosas y es inversamente proporcional a la salud de la cuenta corriente. El síndrome, latente en Dinamarca, ha sufrido una explosión ante la exposición a productos multicolor, a ropa interior que no llega por el ombligo, a zapatos, vestidos, y faldas por debajo de los 20 euros. Todo esto con el hilo musical de las tiendas, grupos de gente que habla, y que ríe, y el mar como ‘ background’ del centro comercial. "Paremos. Ya es suficiente. Además, ¡queda menos de un mes para las rebajas!". Camisas a 3 euros y pantalones a 6. Un sueño después nueve meses de "no puedo permitírmelo".

-Tanorexia. O, en lenguaje corriente, obsesión por estar bronceado. Cuando una deja de rodearse de rubias y rubios espectáculares y altos y la media social es gente más bien bajita, con imperfecciones, color cacao; sólo hacen falta un par de sesiones de playa para mimetizarse con el entorno. Este trastorno induce a la realización de otras actividades como leer, nadar o caminar en la orilla del mar. Además, es gratis, relajante y permite prescindir de los "polvos de sol" artificiales.

Bueno, qué, ¿creen que necesitaré que me receten algún antidepresivo para salir de ésta?


Sobre esta noticia

Autor:
Silcblnz (53 noticias)
Fuente:
dragonflyjourney.wordpress.com
Visitas:
2362
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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