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¿Pero quién demonios es el Hulk Rojo?

06/05/2009 02:04

1 Han pasado 8 números y la incógnita permanece: no sabemos quién demonios es este Hulk, surgido de la nueva etapa del personaje a manos de Jeph Loeb y Ed McGuinness.

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Es curioso que la colección protagonizada por Hulk suela ser más reflexiva respecto al personaje y su entorno que otras series de superhéroes. Se debe, por supuesto, a la naturaleza misma de su propuesta: los demonios personales de un hombre que salen a la luz en forma de monstruo verde. Aunque sea evidente para todo lector de la serie, normalmente "Hulk" orbita constantemente alrededor de reflexiones sobre los daños que provocamos y la responsabilidad hacia ellos. Bruce Banner se enfurece y derriba edificios, del mismo modo que nosotros, al enfadarnos, derribamos esa fachada de amabilidad aceptada socialmente y dañamos a los que nos rodean.

¿Habéis anotado todo eso? Pues bien, olvidadlo. La nueva etapa de Jeph Loeb no pretende, ni siquiera de rebote, dilucidad cuestiones tan elevadas. Hace lo que, en el fondo, siempre pedimos al comprar un cómic de Hulk: ver a monstruos radiactivos dándose de hostias.

Una etapa descerebrada, ¿y por qué no?

Desde que Peter David llevara las riendas del personaje durante los 80 y 90, la colección de Hulk se ha decantado por historias más profundas de lo que pudiera esperarse. Claro que ha habido etapas donde se intentaba, infructuosamente, rescatar la simpleza de antaño, como los pésimos números de John Byrne en 1999, pero generalmente la colección iba a cualquier dirección menos la de servir hostias como panes mes a mes.

Después del empacho de Greg Pak, un autor irregular que consiguió mejorar (no era muy difícil, la etapa original fue pésima) una saga aparecida en Superman pero con el gigante verde como protagonista, tocaba cambiar un poco y desde Marvel tuvieron la maravillosa idea de pasar el testigo a un guionista mediocre con la extraña habilidad de convertir en superventas cualquier cómic que toca, Jeph Loeb. Pese a llevar en el medio casi dos décadas, y salvo casos puntuales, Loeb es bastante torpe narrando y sus historias no aguantan una relectura, pero al venir de Hollywood tiene un olfato para dar a la gente lo que quiere encomiable.

Ese mismo olfato le dijo: ¿no estará la gente cansada de tanto verde?

El enigma del nuevo Hulk

Como si de Stacey Malibu se tratara, ha bastado ponerle un sombrerito a Hulk para catapultarlo hasta lo alto en las cifras de ventas. Un cambio de color y un enigma que, a día de hoy, sigue sin descifrarse, han sido suficientes para que la gente se olvide de su pobre caracterización de personajes o que Loeb entregue un "cómic-gatillazo", ése tipo de material que terminas de leértelo apenas lo has abierto: tal y como está ahora, "Hulk" se vende como rosquillas y hasta hay que reimprimirlo.

¿Es un mal cómic? Depende de cómo se mire. He de decir que es irracional y rabiosamente divertido, y sólo un profundo ejercicio de reflexión te permite sacar algo en claro de él. Quizás este tipo de cómic debería costar la mitad, por eso de que te dura un suspiro, pero el mundo está hecho de tal forma que hasta los eyaculadores precoces tienen que pagar lo mismo por un condón aunque lo usen durante mucho menos tiempo que los demás.

Pasemos a los ejemplos: en el primer número, Doc Samson y Hulka se encuentran con un grupo de superhéroes rusos, La Guardia de Invierno. Dos páginas más tarde, están dándose de tortas porque sí. Aún mejor: Iron Man y Hulka están en el Helitransporte de Shield (número 2 de la colección de Panini), y en la segunda página ya tenemos doble splash page con el Hulk Rojo atravesando la pared y llevándose a Hulka. Si te pones a pensar, es profundamente irracional que un bicho rojo, gigante y que emite una cantidad inmensa de calor consiga infiltrarse en una nave de alta seguridad pero ¿y lo espectacular que resulta?

Como si de Stacey Malibu se tratara, ha bastado ponerle un sombrerito a Hulk, o más concretamente cambiarle el color de piel, para catapultarlo hasta lo alto en las cifras de ventas.

El espectáculo por el espectáculo

Esta etapa de Jeph Loeb es un "mírame y no pienses", como un dibujo de Jesús con dos pistolas: al principio piensas que mola un huevo, pero basta usar un par de neuronas para darte cuenta de lo tontuno que es el material.

Cuando crees que la cosa no se podía poner mejor, descubres que tal o cual personaje es también un monstruo radiactivo. O que ciertos personajes están conchabados. O que este Hulk Rojo usó una pistola para matar a la Abominación (¡¡!!). El espectáculo a costa de la inteligencia. La intención de Loeb es que no pienses, sino que sueltes una retahila de "Guau" hasta que compres el siguiente número.

Y al final, una pregunta te sigue taladrando la cabeza: ¿quién es el Hulk Rojo?

No lo sé, pero Brian Hughes parece saberlo

Tengo hasta el número 7 de la colección de Panini, y todavía no se sabe quién es el Hulk Rojo. Eh, estoy a favor de crear cierta tensión en torno a un personaje, pero creo que Loeb se acerca peligrosamente al punto en que el fan pasa de "Voy a comprar el siguiente número, a ver si se sabe quién es" a "Me da igual, maldita sea: ¡estoy harto de ti, Loeb!". Casi parece natural que Loeb esté trabajando con el equipo de Perdidos, viendo lo que marea la perdiz.

No soy muy de teorías, por lo que me he autoimpuesto que si en el número 12 como máximo no se sabe la identidad del nuevo gigante Gamma, abandono. Disfruto de la tontería y el descerebre como el que más, pero peco de impaciente.

Otros seguirán con la colección, o bien porque tienen más aguante o porque tienen una teoría sobre la identidad del Hulk Rojo que quieren ver rebatida o confirmada. La propuesta más pausible que he leído tiene que ver con Glenn Talbot, un viejo conocido de la colección de Hulk, y la formula un tal Brian Hughes, conocido en su casa a la hora de comer (creo). El tipo nos dice que Glenn Talbot, antiguo enemigo de Hulk, murió cuando el Vagón de Guerra que controlaba fue devorado por la lava de un volcán, pero que el cuerpo no fue encontrado. Ahora, muchos años después, nos encontramos este Hulk rojo como la lava, que emite calor a niveles volcánicos, y que parece conocer a la mayoría del plantel de la colección. Además, Glenn fue militar, y este Hulk Rojo parece un subordinado del General Trueno Ross. Si hacéis una visita a Mr. Hughes podréis echar un vistazo a las páginas de la muerte de Talbot.

Podría estar en lo cierto, pues no sería la primera vez que Loeb resucita a un personaje por las ventas, desde el breve, y tramposo: era Clayface, retorno de Jason Todd (el segundo Robin, asesinado por el Joker) en las páginas de Batman al Superperro. De todas formas, de poco le servirá si ha cansado tanto a los lectores que apenas quedarán unos cuantos para contemplar el desenlace.

En resumidas cuentas, "Hulk" es hoy día un cómic normalillo para pasar el rato esperando el metro. Pero más vale que no se te retrase.

Comentarios

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Prodigy (23/04/2012)

Entonces quien es Hulk rojo