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Deja atrás ONU uno de los años más difíciles de su historia

02/01/2011 12:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras sufrir la más alta cifra de personal muerto en una misión, asistir a uno de los mayores desastres humanitarios y no lograr impedir una masiva violación en Congo, 2010 fue para la ONU uno de los años más difíciles en sus 65 años de vida. Las malas noticias para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzaron desde el 12 de enero de 2010, cuando llegaron las primeras informaciones a la sede del organismo en Nueva York sobre un terremoto en Haití. El sismo en el país caribeño había derrumbado el principal edificio en el que el organismo internacional concentraba sus operaciones. En medio del desastre, el personal de la ONU en Haití debió asistir a la población afectada por el terremoto, que se calcula causó la muerte de 230 mil personas y dejó sin hogar al menos a un millón. La ONU reportó en total la muerte de 102 trabajadores en sus operaciones en Haití, lo que la convirtió en la cifra de muertos más alta de personal del organismo internacional en su historia. Meses después, la ONU debía acelerar sus labores humanitarias en el país caribeño, de cara a la temporada de huracanes que amenazaba con empeorar las condiciones del millón de personas que vivían en las docenas de campos de refugiados. Los huracanes no azotaron Haití como algunos preveían, pero un brote de cólera comenzó en octubre. Hasta ahora esa enfermedad ha causado la muerte de dos mil 700 personas y podría contagiar a casi 700 mil en un periodo de seis meses. Elementos del ejército de Nepal adscritos a la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) fueron culpados de haber llevado la cepa de cólera que afectó a la población haitiana. La ONU, como consecuencia, debió defender sus cuarteles y a los centros para controlar el brote de cólera de los ataques de la población que los señalaba como los culpables. A finales de julio, la capacidad de respuesta humanitaria de la ONU fue puesta a prueba cuando se registraron las lluvias más intensas en la historia de Pakistán, que dejaron mil 200 muertos, una cifra relativamente baja respecto a otros desastres naturales recientes. La catástrofe en Pakistán, no obstante, afectó de manera directa a entre 15 y 20 millones de personas, de acuerdo con cifras del gobierno paquistaní validadas por la ONU, lo que la ubicó como una de las mayores en la historia reciente de la humanidad. La ONU no sólo debió aliviar las necesidades de millones de personas, a menudo atrapadas en zonas inundadas que sólo podían ser alcanzadas por aire, sino que lo hizo con escasos fondos de la comunidad mundial que apenas comenzaba su recuperación tras la crisis financiera iniciada en 2008. Pese a la magnitud del desastre que debía esforzarse por atender, la ONU se vio sometida a severas criticas de la comunidad humanitaria mundial, luego que su misión en República Democrática del Congo fue incapaz de detener una violación masiva ocurrida cerca de sus cuarteles. En agosto pasado, organismos civiles informaron que alrededor de 200 atacantes violaron a 235 mujeres, 52 niñas, 13 hombres y tres niños, entre el 30 de julio y el 2 de agosto pasados, en comunidades en Kivu del Norte, en el este de la República Democrática del Congo. Los ataques ocurrieron en villas ubicadas a 20 kilómetros de una base militar de la Misión de Estabilización de la ONU en la República Democrática del Congo, lo que generó dudas sobre la capacidad de esta fuerza de cumplir su principal mandato: proteger a civiles. El incidente sucedió pese a la presencia de la misión de la ONU en ése país por más de una década y en la que la comunidad internacional ha invertido miles de millones de dólares para mantener la paz en ese país. Asimismo, el incidente sucedido en julio pasado recordó la masacre de Kiwanja, cuando en 2008 rebeldes asesinaron a 150 civiles en una aldea a escasos metros de distancia de una base militar de la ONU. El final de 2010 tampoco le reservó unas fáciles condiciones a la ONU, debido a que el presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, se negó a reconocer al candidato ganador de las elecciones de noviembre pasado, que fueron supervisadas por Naciones Unidas, Alassane Outtara. Gbagbo no sólo no ha querido ceder el poder, sino que amenazó con atacar a Outtara, pese a los reiterados recordatorios de la ONU de que una agresión al candidato ganador constituiría un ataque a la comunidad internacional y a que sería perseguido. Costa de Marfil, al igual que Sudán, que celebra un referendo este enero para decidir si se divide en dos, son países que están al borde de la guerra civil, advirtieron analistas internacionales. Así, 2011 tampoco pinta como un año fácil para el más importante organismo de la diplomacia internacional: la ONU.

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